Educación y Descanso

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Educación y Descanso fue una de las Obras de la Organización Sindical española (anteriormente Confederación Nacional de Sindicatos, CNS) del régimen franquista; los llamados sindicatos verticales. Educación y Descanso (EyD, en lo sucesivo) estaba dedicada a promover y realizar todo tipo de actividades artísticas, culturales y deportivas por parte de los trabajadores (productores), que para esos fines se encuadraban en los Grupos de Empresa.

EyD se creó en 1940 y subsistió hasta el desmontaje de los sindicatos verticales en 1977. Contaba para sus fines con una red de centros culturales, instalaciones deportivas (incluidos los Parques Sindicales),[1] residencias y ciudades residenciales.

Las actividades amparadas por EyD se extendían pues a grupos de teatro, cineclubs, coros y danzas (que no deben ser confundidos con los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange), viajes y vacaciones y sobre todo competiciones deportivas, que culminaban en los denominados Juegos Deportivos Sindicales. De hecho determinadas actividades minoritarias como el aeromodelismo, el tiro con arco, la espeleología o incluso el ajedrez y la filatelia tuvieron durante años su mejor nicho en los grupos de EyD.

Áreas cubiertas[editar]

Las áreas cubiertas por EyD se agrupaban de la siguiente forma:

  • Extensión cultural (coros, bandas de música, orquestas, rondallas, teatro, danza y ballet, agrupaciones folclóricas)
  • Arte (agrupaciones teatrales, concursos literarios, fotográficos, cineclubs)
  • Turismo
  • Hogares del Productor, residencias y las Ciudades Residenciales de Perlora (Asturias) y Tarragona
  • Bibliotecas
  • Deportes

Grupos de Empresa[editar]

Por su parte las grandes empresas españolas del franquismo, sobre todo las del INI pero no sólo ellas, tenían muy a gala subvencionar generosamente sus Grupos de Empresa; y quizá entre todos ellos fue el más destacado en cantidad y calidad el de Ensidesa que lindaba con el auténtico lujo, incluyendo club de casi todos los deportes y muchas actividades artísticas y culturales.

Demostraciones del 1 de mayo[editar]

Los campeonatos y concursos de todo tipo tenían su exponente culminante de forma anual, en las demostraciones del 1 de mayo, de las que la Nacional, celebrada normalmente en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid con asistencia del jefe del Estado Francisco Franco, constituía un alarde de espectacularidad con numerosas actuaciones gimnásticas y folclóricas.

Regatas en La Coruña[editar]

Otra manifestación deportiva clásica de EyD que se mantuvo sin interrupción desde el año 1948 hasta la edición póstuma de 1976, y que por ello llegó a formar parte del oficioso calendario anual del franquismo, fue la Regata de Traineras en honor del Caudillo, (del Generalísimo después y de S. E. el Jefe del Estado finalmente, según evolucionaba la nomenclatura del sistema). Esta competición se celebraba en La Coruña todos los veranos, tradicionalmente el 15 de agosto, participando en ella normalmente una embarcación de cada una de las provincias en las que se practicaba esa especialidad del deporte del remo, Guipúzcoa, Vizcaya, Santander, Asturias, La Coruña y Pontevedra; y con la asistencia del homenajeado y su comitiva de jerarcas, especialmente en este caso sindicales.

Referencias[editar]

  1. El Parque Sindical de Madrid (1955) se construyó en una zona cercana al Club de Campo y otras piscinas de élite (la antigua Playa de Madrid

    Dicen que la idea del Parque Sindical se le ocurrió a Francisco Franco de camino hacia El Pardo. El dictador le dijo al ministro José Solís Ruiz (el llamado la sonrisa del régimen) que había que aprovechar los terrenos de esa zona para que los productores pudieran descansar y librarse del calor madrileño en los días de fiesta.

    Los arquitectos del complejo fueron en primer lugar, como ganador del concurso que se convocó al efecto:

    Muñoz Monasterio, casualmente el mismo autor de La Playa, que aplicó la experiencia de haber trabajado dos veces en el mismo tema y casi en el mismo sitio. El proyecto consistía en hacer otra presa para crear una nueva playa con el agua retenida, y quedaría una isla en el centro del embalse, a la que se llegaría -y se llega- por un fascinante puente colgante de metal. Las barcas podrían navegar en el río, y se construirían pistas de baloncesto, de patinaje, frontones, y dos boleras americanas. Con unos generosos vestuarios y diversos bares se convirtió en el mayor centro de esparcimiento y deporte popular de Madrid.

    En segundo lugar, para la ampliación, se optó por un arquitecto vinculado al movimiento nacional:

    Francisco de Asís Cabrero, que ya había asombrado con su edificio de Sindicatos (hoy Ministerio de Sanidad) frente al Museo del Prado. A él se deben las gigantescas piscinas que suman más de 6.000 metros cuadrados de láminas de agua, y que se convirtieron en las mayores de Europa. Colocó gradas y, bajo ellas, nuevos vestuarios, con su característico estilo esquemático y rotundo a base de ladrillo visto. Una estructura metálica sostenía -aún está a la vista- un reloj múltiple y un pequeño campanario que funcionaba conectado al reloj. Además incorporó campos de fútbol, una pista de atletismo, otras de tenis, y un velódromo. La buena arquitectura y la abundante vegetación completaron un conjunto formidable, que en ocasiones llegó a acoger a cerca de 40.000 personas en un solo día.

    [1]

    El reloj citado tenía un famoso carillón que tocaba, a las doce en punto, las notas del Cara al Sol, que debían ser escuchadas o secundadas por los bañistas brazo en alto. Esa costumbre se fue relajando rápidamente en los años cincuenta, hasta desaparecer mucho antes que el propio franquismo, al igual que otras muchas manifestaciones externas del Régimen.

Ver también[editar]