Educación permanente

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La Educación Permanente (RPP) es considerada como aquel movimiento que pretende llevar a todos los niveles y estados de la vida del ser humano, para que a cada persona le sea posible tanto recibirla como llevarla a cabo. Podemos entender este movimiento como una de las revoluciones más importantes de nuestra época en el plano pedagógico.

En el momento en que decidimos establecer una definición adecuada para designar la EP, y tras ver definiciones propuestas por otros autores, debemos tener presente que no estamos hablando de un sinónimo de Enseñanza de Adultos (EA).

Aunque ambas disciplinas ofertan una educación posterior a la edad escolar, mientras que la EA se centra en una determinada etapa de la vida, la edad adulta, la EP lo que pretende es la adquisición de conocimientos y destreza de forma continua a lo largo de la vida de la persona para que esta pueda adaptarse a los cambios que a su alrededor se vayan ocasionando, dándose, de este modo, un desarrollo integral de la persona y una mayor calidad de vida.

Desde una perspectiva histórica, podemos distinguir tres fases sucesivas de elaboración del concepto de Educación Permanente.

  • En la primera fase se pone el acento en la Educación de Adultos. El principio inicial es el de que nada de lo que procede de la educación de la escuela o de la pedagogía tradicional puede servir para la Educación de Adultos sin una adaptación radical.
  • En el segundo periodo, teóricos y prácticos toman conciencia del hecho de que entre educación de jóvenes y educación de adultos no existe barrera; continuidad entre la una y la otra. Aun con la aparición de la noción nueva de Educación Permanente no modifica los conceptos tradicionales.
  • En la tercera fase, el concepto de Educación Permanente adquiere un sentido más amplio. Se concibe la educación como extensiva a toda la duración de la vida humana; el final de la escolaridad obligatoria no es el final de la educación.

Antecedentes de la EP[editar]

En Europa[editar]

En los comienzos de la historia de la educación, nos encontramos con referencias concretas sobre la necesidad de que ésta se lleve a cabo a lo largo de toda la existencia.

En este sentido, cabe citar la paideia griega y la Ilustración europea.

Estas anotaciones no son las únicas, entre los precursores de esta idea ha de señalarse a Platón (427-348 a. J.C.), que ya sostuvo que la educación debía prolongarse hasta los cincuenta años. Siglos más tarde, Comenio (1592-1670) asoció a la noción de educación a las ideas de continuidad, integralidad y universalidad.

En los siglos XVIII y XIX, las actividades «voluntaristas», esporádicas y asistemáticas se transformaron y se alcanzaron mayores niveles de organización e institucionalización. Entre los factores que influyeron en este importante cambio, se encuentran las iniciativas promovidas por la Iglesia Luterana, el nuevo orden político preconizado por la Revolución francesa y la Revolución industrial. El organismo que ha contribuido en mayor medida a impulsar y desarrollar este ámbito de la educación ha sido la Unesco. Entre las conferencias internacionales más significativas organizadas sobre este tema, destacan las celebradas en: Elsinor (Dinamarca, 1949), Montreal (Canadá, 1960), Tokio (1972), París (1985), Hamburgo (1997), Sofía (2002) y Bangkok (Thailandia, 2003). A estas hay que añadir, además, la Conferencia General que tuvo lugar en Nairobi (1976), y cuya aportación singular es el hecho de considerar la educación de adultos como un subconjunto del proyecto global de educación permanente. Por su parte, la Conferencia de Dakar (Senegal, 2000) la sitúa dentro del marco de la educación para todos y plantea, como objetivo principal, que se atiendan las necesidades de aprendizaje de todos los adultos y se reduzca, en los próximos quince años, el número de analfabetos en un 50% –hay 880 millones de personas que no saben ni leer, ni escribir, y la mayoría son mujeres.

Más lejana a nuestro tiempo es la defensa de este presupuesto que se encuentra en el Informe presentado en 1792 a la Asamblea Nacional Francesa por Condorcet. En dicho documento, se afirma que la instrucción debería abarcar todas las edades, pues no hay ninguna en la que no sea útil y posible aprender. Otra cita ineludible es el Informe final del Comité para la Educación de Adultos del Ministerio de Reconstrucción Inglés (Londres, 1919), donde se hace constar que la educación de adultos no es un lujo reservado a un grupo privilegiado de individuos, sino parte integrante de la vida social. Por ello, deberá ser asequible a todos, a la vez que permanente.

La implantación de la educación durante toda la vida en el seno de la sociedad es una de las propuestas esenciales que Delors (1996) formula para afrontar las novedades que surgen y que afectan tanto a la vida privada, como a la vida profesional. Supone una transformación radical del concepto de educación, y no sólo implica la prolongación de los procesos educativos –sean estos formales, no formales o informales–, sino que también propicia la aparición un nuevo modelo contrapuesto a la educación tradicional.

Hasta no hace mucho tiempo, se defendía que el proceso de enseñanza debía centrarse, únicamente, en etapas concretas –la niñez y la juventud. Se hacía hincapié en que el sujeto aprendiera en dicho período todo lo que fuera a necesitar, puesto que ésta era la única etapa de la vida en la que se podían adquirir conocimientos. De este modo, el desarrollo de destrezas, habilidades y actitudes que facilitaran a la persona el aprender a aprender quedaba relegado a un segundo plano.

Las políticas educativas comunitarias no han sido tan homogéneas y coherentes como cabría esperar.

Las primeras décadas de la puesta en marcha de la Unión Europea se caracterizan, en líneas generales, por la tardanza en el tratamiento de las cuestiones relacionadas con la educación. Se afirma, no sin razón, que la educación ha sido la gran ausente en el comienzo del proceso de construcción europea. Una de las conquistas más relevantes es la obtención, no sin esfuerzo, de una interpretación amplia de los pocos artículos del Tratado de Roma relacionados con la educación. En relación con el tema que nos ocupa, hay que señalar que, en esos momentos, se confiere a la educación de personas adultas la finalidad de completar, continuar y ampliar los estudios iniciales de educación general y, especialmente, de formación profesional.

El Tratado de Maastrich (1992) significó un considerable avance, ya que sentó, en los artículos 126 y 127, las bases jurídicas de la política educativa en lo que respecta al desarrollo de una educación de calidad y a la política de formación profesional, respectivamente. En el plano práctico, la Unión Europea se ocupa de manera específica de aumentar la cooperación europea en el campo de la educación de adultos a través de la acción Sócrates-Grundtvig, que pretende promover la innovación, la accesibilidad y la calidad de las actividades destinadas a este sector de la población.

En esta línea, la proclamación del Año Europeo de la Educación Permanente (1996) y la publicación del Memorándum sobre el Aprendizaje Permanente (2000) representaron hitos importantes. Por primera vez, se dedica un año europeo a la educación y, específicamente, a la educación de personas adultas.

En España[editar]

Los términos "educación de adultos" y "educación permanente" son conceptos que se han mezclado en muchas ocasiones, provocando confusiones que han tergiversado el contenido real y el significado propio implícito en cada uno de ellos.

Sin embargo, desde hace algunas décadas, se viene desarrollando un intento clarificador que ha llevado a la mayoría de especialistas a la siguiente precisión: la educación permanente sirve como marco referencial, no sólo a la educación de adultos, sino también al conjunto del proceso educativo, al plantearse como "sistema de los sistemas educativos".

“El gobierno fomentará el establecimiento de lecciones de noche y de domingo para los adultos cuya instrucción haya sido descuidada o que quieran adelantar los estudios” (Artículo 106, Ley Moyano 1857).

Estatua a Claudio Moyano en la cuesta homónima de Madrid.

De esta forma se quiso dar respuesta al 81% de analfabetos existentes por entonces en nuestro país.

Durante el siglo XIX, tanto a nivel normativo como de estudios y reflexiones teóricas, ha existido una considerable preocupación por el fomento de la educación de las personas adultas. Prueba de ello son la ley Someruelos de 1938 o la ley Moyano de 1857 en el plano legislativo, y los estudios de Puig Sevall, Fontanalls del Castillo o el Boletín de la I.L.E. en un plano reflexivo-teórico y de análisis.

En el siglo XX, será la República la que impulse de manera importante la educación de las personas adultas, que se verá truncada por la conflictividad y la Guerra Civil.

Como se mencionaba en líneas anteriores, será la República la que se ocupe prontamente de la educación de adultos. Así en mayo de 1931, se pone en marcha el Patronato de Misiones Pedagógicas y en agosto del mismo año, se organiza un servicio de bibliotecas como instrumento de cultura popular.

Durante el franquismo, en 1950 se crea la Junta Nacional contra el analfabetismo, como anticipo de la Campaña Nacional de Alfabetización, que se llevaría a cabo durante la década de los años sesenta, coincidiendo con el desarrollo económico.

En la postguerra, y dado el ingente número de analfabetos existentes en España, el franquismo hará de las campañas de alfabetización su objetivo prioritario en materia de educación de adultos, tratando de reparar las deficiencias de la instrucción elemental, con un enfoque centrado en una enseñanza primaria, tal y como expresaría el Libro Blanco de 1.969.

El principio de la educación permanente fue tenido en cuenta por el Libro Blanco de 1.969, en su análisis y proyección de futuro. Del mismo modo, la Ley General de Educación de 1970, lo incorporará como "una amplia atalaya desde la cual la ley ha construido un sistema flexible, único e interrelacionado", en palabras de Manuel Puelles.

En la estela de la LGE, se pone en marcha el Programa de Educación Permanente de Adultos con la Orden Ministerial de 26 de julio de 1973. El objetivo básico y prioritario del Programa era proporcionar una formación elemental a las personas que en su momento y por diferentes causas no pudieron completar la EGB.

Algo significativo es que el profesorado ha sido en su inmensa mayoría reclutado en la E.G.B., y la metodología empleada la que se llevaba a cabo en las escuelas con los alumnos no adultos.

Conviene hacer una mención especial a la implantación en unos casos, y a la consolidación en otros, de la enseñanza a distancia en nuestro país, al amparo de la LGE. Aunque esta enseñanza no era específicamente para adultas, sí que podemos afirmar que un buen número de adultos la ha seguido.

Tras la Constitución española de 1978, con un nuevo orden político y territorial (además del contexto general de cambio y renovación de estructuras), surgieron importantes planes de actuación por iniciativas de Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y otras instituciones.

Esta situación, impulsada por una sociedad cada vez más dinámica y moderna, genera la necesidad de hacer una oferta más amplia desde el sistema educativo. De ello se hace eco la administración socialista, en el gobierno desde 1982 (en realidad 1983), que impulsará una considerable labor de análisis y debate sobre la educación de adultos en España, que culmina con la aparición en 1986 -Libro Blanco-, en el que se establecía una serie de líneas de actuación futura para la educación de las personas adultas.

Con la Orden Ministerial de 8 de mayo de 1989 se perseguirá un modelo transformador, convirtiendo a los Centros de Adultos en algo más que instituciones expedidoras del Graduado escolar, para ser centros en los que se impulsen y satisfagan necesidades socio-culturales, ocupacionales y de formación y rectificación profesional.

En 1990 se promulga la LOGSE, que recoge la nueva concepción de la Educación de Adultos en el Título III. Este nuevo marco legal recoge los principios de la educación permanente, pero no incorpora la Educación de Adultos al Sistema Educativo, ya que no está incluida en las Enseñanzas de régimen General ni especial, delimitadas en el art. 3º del Título Preliminar.

Así pues, la educación de Adultos en España quedará definida en términos de política escolar y académica de promoción social y cultural.

Actualmente la Educación Permanente se recoge en la Ley Orgánica de Educación (LOE), así como en la Orden de 10 de agosto de 2007, por la que se regula el Plan Educativo de Formación Básica para Personas Adultas.

Desde la promulgación de la LOGSE, las políticas de los sucesivos gobiernos, han conseguido incrementar el porcentaje de población adulta que sigue su proceso formativo, situándose en niveles ligeramente superiores a la media europea. Así, en 2008, el 10,4% de españoles entre 25 y 64 años participaba en educación formal o no formal, mientras que la cifra correspondiente para la Unión Europea 27 era del 9,5%. No obstante, parece claro que el punto de referencia para España deben ser los países más avanzados, que superan el 30% (Suecia y Dinamarca).

En esta línea se crea en 1992 el Aula Mentor. Un sistema de formación abierta, libre y a través de Internet promovida por el Ministerio de Educación de España a través de la Subdirección General de Aprendizaje a lo largo de la vida, unidad dependiente de la Dirección General de Formación Profesional. Nace a principios de los años noventa en el seno del Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (PNTIC. Actualmente CNICE) con el objetivo de proporcionar un sistema de formación para personas adultas utilizando las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la formación no reglada con un enfoque abierto, flexible y a distancia a través de la red Internet. El programa Aula Mentor ha sido seleccionado como una de las 14 buenas prácticas en el Inventario de la Unión Europea, estudio dirigido por la Universidad de Florencia en 2008.

Marco Legislativo[editar]

  • Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, (conocida como Ley Moyano).
  • Plan Someruelos 1938.
  • Ley de enseñanza de 1970 (LGE) de Villar Palasí.
  • Ley del Derecho de la Educación 1985 (LODE).
  • Ley Orgánica General del Sistema Educativo 1990 (LOGSE).

Tipos[editar]

Complementándose entre sí, se puede decir que existen varios tipos de Educación Permanente. Así pues, encontramos las siguientes:

  • Profesional: Su objetivo es hacer posible que el individuo se adapte sin problemas a los cambios tecnológicos, así como asegurar la movilidad del profesional del trabajador. Lo que busca este tipo de educación es la promoción del individuo. Principalmente está dirigida a personas adultas que necesitan un reciclaje en su trabajo.
  • Político: Fomenta las capacidades para asumir los derechos y deberes. Este tipo de educación debe hacer ver los límites y las posibilidades del desarrollo social, así como mostrar los dobles mensajes de las fuentes de información.
  • General: Busca defender la igualdad de oportunidad, así como equilibrar las desigualdades generales.

Al entender que una educación es permanente en el momento en que es capaz de ocasionar cambios en el individuo, no nos interesa ver si el cambio efectuado es bueno o malo, nos basta con saber que ese cambio se ha producido o no.

Se defiende la idea de que es necesario concebir un sistema educativo donde se utilicen y aprovechen todos los recursos que existan en una determinada sociedad. Entendiéndose en esta línea la Educación Permanente como una intervención socioeducativa en un grupo concreto que busca convertir a cada individuo en sujetos activos tanto de su transformación como la de su entorno, buscando ante todo una mejor calidad de vida.

Según los recursos que se es capaz de ofrecer, la EP posee diversas características:

  • De formación: Favorece el desarrollo de la capacidad crítica y la adquisición de conductas de las personas. Por ejemplo: debates, foros…
  • De difusión: Favorece el acceso a determinados bienes culturales propios de la comunidad donde se desarrolla. Por ejemplo: salidas a museos.
  • Artísticos: Favorecen la expresión en todos los sentidos y constituyen formas de iniciación en el desarrollo de los lenguajes creativos. Por ejemplo: expresión corporal.
  • Lúdicos: Favorecen el desarrollo corporal. Por ejemplo: ir de excursión.
  • Sociales: Favorecen la vida asociativa y proporcionan atención a las necesidades grupales. Por ejemplo: Actividades como alfabetización.

Presentación Histórica[editar]

Para educar a sus miembros en todas las sociedades y en todas las épocas se han ido desarrollando procesos, técnicas y procedimientos cada vez más complejos y sistemáticos, apreciándose así las formas de trasladar la cultura de unas generaciones a otras.

Con esto podemos afirmar que no es nada nuevo decir que vida y aprendizaje caminan juntas. En las sociedades primitivas ya se transmitía el legado cultural de forma oral de unas generaciones a otras. Por su parte, las sociedades agrarias desarrollaron un sistema de transmisión de saberes productivos, al que se vinculaba un conjunto de prácticas y valores sociales, políticos y religiosos que regulaban los sistemas de vida colectiva.

Este reconocimiento de la necesidad de una educación que abarque desde el nacimiento hasta la muerte puede encontrarse en los primeros textos conocidos por la humanidad. El Antiguo Testamento, el Corán y otros libros sagrados reflejan, en sus particulares enfoques, la humanidad posibilidad y necesidad a aprender a lo largo de la vida.

Los comienzos de la elaboración de modelos y la producción de medios cercanos a la EP se suelen situar en el siglo XVIII, con las influencias de la Ilustración.

La EP es una idea que nació entre los especialistas y los animadores de la educación de adultos, en medios externos al sistema escolar y universitario tradicional y también del contacto con la realidad social y económica de la vida.

La noción de EP se extendió en consecuencia considerable y se amplió a lo largo de los años. Sus relaciones con la EA no son exclusivas pero de este origen parcial ha conservado algo muy importante: el sentimiento de que el sistema de educación actual, tal como está institucionalizado no es suficiente. Y no lo es porque:

  • Está confinado a una parte de la población, que por su edad, cumple el papel de marginado: los jóvenes
  • Está orientada en un sentido que no la pone inmediatamente en contacto con la realidad de la vida y de la sociedad
  • Es tan solo una preparación para la vida, pero lo que precede a la vida real.

A partir de estas consideraciones, los especialistas de la educación de adultos, determinaron necesaria una reforma de la concepción, de la ejecución y práctica de este tipo de educación.

El influjo de la implantación de la EP en Europa llega a España relacionado con esta misma concepción de educación de adultos. La primera referencia legal data del siglo XIX con la Ley Moyano. Paralelamente a este desarrollo se ha ido produciendo la separación de las acciones de la EP en cuatro ámbitos fundamentales, para la formación integral, especialmente de personas adultas: instrucción básica y alfabetización, formación para el trabajo, formación para el desarrollo personal y formación cívico-social. Esta separación tendrá como consecuencia, entre otras, la interpretación de la EP como Educación Básica de Personas Adultas.

Las realizaciones del siglo XX pueden dividirse en tres etapas: República, Dictadura y Transición democrática. En la primera etapa fueron notorias las actividades llevadas a cabo por la Institución Libre de Enseñanza: Museo Pedagógico, Instituto Escuela, Misiones Pedagógicas. La segunda etapa es conocida por la influencia del “nacional-catolicismo”, la doctrina del Movimiento Nacional impartida por la Sección Femenina, la OJE (Organización Juvenil Española) y las escuelas de mandos. En la tercera etapa, restaurada ya la democracia, se desarrollaron en el ámbito estatal los Programas de Educación Compensatoria, llamados “Programas de Educación Permanente de Adultos” y los Programas de Formación Profesional. También tiene lugar la creación de programas de formación autonómicos.

Las realizaciones serán diferentes en diferentes lugares y condiciones sociales; pero puede afirmarse que, tanto la Ley General de Educación de 1970 y la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de 1990 recogen la EP como principio orientador del sistema educativo y los cuatro ámbitos citados de educación de adultos.

Retos presentados[editar]

1. El reto de la apertura de nuevas y múltiples dimensiones educativas.

La educación permanente debe permitir a todos los jóvenes y adultos: - Adquisición de competencias básicas de aprendizaje. - Educación básica obligatoria. - El acceso abierto y flexible a todos los niveles de educación. - La educación profesional continua. - Formación y la capacitación para y en el trabajo. - Formación para las relaciones sociales. - Formación para la diversidad. - La educación para la superación personal y colectiva.

2. El reto de la equidad.

La educación permanente deberá atender de manera prioritaria a los sectores de población con escasa escolaridad y en condiciones de pobreza, con la finalidad de reducir las brechas de escolaridad y conocimiento que separan a la población del país.

3. El reto de una nueva institucionalidad de la educación permanente.

La educación permanente requiere de una nueva institucionalidad que permita coordinar, estimular, impulsar fortalecer, regular y evaluar redes y estructuras abiertas que se generen y operen a escala municipal, estatal y nacional por distintos actores públicos y de la sociedad civil. Una educación permanente con el alcance propuesto sólo será posible con la amplia participación coordinada, abierta y flexible de muy diversos actores de los organismos públicos, de los centros de trabajo, de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios masivos de comunicación.

4. El reto de una nueva base pedagógica.

La educación permanente requiere de un sustento pedagógico que permita desarrollar propuestas curriculares que respondan a demandas y procesos de formación locales, derivados de las necesidades grupos muy heterogéneos y diversos de jóvenes y adultos; que experimente y evalúe la diversidad de métodos y medios, en particular el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación; que se base en el conocimiento científico sobre los procesos de aprendizaje de los jóvenes y adultos; y que establezca de manera congruente las modalidades de certificación de conocimientos y competencias. Entre el reto institucional y el pedagógico se encuentra el desafío de diseñar los mecanismos que permitan integrar la multiplicidad de ofertas frente al joven y el adulto como sujetos únicos de aprendizaje, con historias de vida y condiciones específicas.

5. El reto de la cobertura.

Dada la naturaleza de la educación permanente, el reto de la cobertura implica el establecimiento de muy diversas modalidades y tipos de espacios de atención en tiempos abiertos y flexibles. El uso eficiente de las nuevas tecnologías de información y comunicación deberá jugar un papel fundamental en esta cobertura.

6. El reto de las equivalencias.

El nuevo concepto de educación permanente implica la posibilidad de que los conocimientos y las competencias adquiridos por la población de muy distintas maneras y en muy distintos espacios sean reconocidos y certificados para permitir un tránsito fluido de los jóvenes y adultos entre los distintos niveles y modalidades escolares y entre estos y los centros de trabajo. Lo anterior implica un complejo proceso de consenso interinstitucional sobre los múltiples valores que adquieren los distintos tipos de conocimiento para diferentes fines, independientemente de los procesos que la población haya seguido para adquirirlos.

7. El reto de una nueva base financiera.

Este nuevo concepto de educación requiere de una base financiera que consolide los recursos públicos necesarios para impulsar el proyecto con la participación de la federación, los estados y los municipios; que incluya aportes específicos de las empresas y los sectores lucrativos del país; que gestione recursos internacionales; y que propicie la canalización de fondos para los procesos locales y la participación de grupos no lucrativos organizados de la sociedad civil.

8. El reto de una nueva base comunicacional.

La base comunicacional debe estar orientada a estimular y motivar a la población joven y adulta para participar en las oportunidades de educación permanente, a informar de manera transparente del uso y eficiencia de los recursos que se le destinen y a establecer una nueva relación con los medios de comunicación masiva.

9. El reto de la descentralización.

Al igual que muchas otras políticas y programas, la educación permanente requiere ser atendida con mayor autonomía en la escala de lo estatal e incluso lo municipal. Ello conlleva mayor pertinencia y calidad de la atención dada a los adultos, pero también mayor corresponsabilidad y una adecuada redistribución de las atribuciones y facultades de los distintos niveles de gobierno de manera que lo local, no por ello deje de tener validez nacional.

10. El reto de una nueva base jurídica.

No existe una ley que prevea y legisle sobre el nuevo concepto, alcance y contenido de la educación permanente. La Ley Nacional de Educación de Adultos fue abrogada por la Ley General de Educación en 1993. Esta última tiene algunos artículos referidos a la educación de adultos, en los que la reduce a quienes no hayan terminado la educación básica obligatoria, incorpora de manera ambigua la formación para el trabajo y abre las puertas a un régimen de certificación de los conocimientos, acumulativo e independiente de la manera como se hayan adquirido. La magnitud y profundidad de la tarea requiere, por lo tanto, de una nueva ley: la Ley Nacional de Educación Permanente.

Una educación permanente acorde con las Nuevas Tecnologías[editar]

Con el paso del tiempo la sociedad ha ido adoptando importantes cambios en la manera de actuar tanto de cara a la realidad como con las demás personas. A causa de los avances científicos y tecnológicos también se da lugar a que las personas vayan cambiando los valores y la ideología, así como los nuevos órdenes políticos y económicos.

En años anteriores la educación permanente estaba orientada a la edad adulta pero hoy en día esto está cambiando, ya que el constante cambio en sectores tecnológicos, económicos y sociales hace que se necesite de una actualización permanente. Para estos aprendizajes podemos valernos de instituciones tanto regladas como no regladas (educación formal, no formal e informal).

Tal y como se afirma en el informe Delors "la educación... abarca desde la infancia hasta el final de la vida", indicándose cuatro aprendizajes básicos para aquel que aprende a lo largo de toda la vida:

  • Aprender a conocer y adquirir los instrumentos de la comprensión.
  • Aprender a hacer e influir en el entorno propio.
  • Aprender a vivir juntos, a cooperar con los demás participando en las actividades sociales.
  • Aprender a ser personas autónomas y críticas capaces de formular juicios propios y hacer frente a las circunstancias de la vida.

Encontramos en la tecnología una buena fuente de motivación a la hora de aprender, ya que el control del aprendizaje recae sobre la persona que aprende y sobre el propio proceso de aprendizaje, sin tener en cuenta la edad del sujeto al que va dirigido.

El aprendizaje llevado a cabo por las nuevas tecnologías se convierte en un proceso más significativo ya que:

  • El aprendizaje pasa a ser interactivo.
  • El aprendizaje se realiza a través del descubrimiento y la construcción.
  • El aprendizaje se centra en quien aprende, no en quien enseña.
  • Lo más importante es cómo se aprende y cómo se busca información.
  • Se profundiza en el aprendizaje personalizado.
  • El profesor es un facilitador y un guía de los aprendizajes.

Los aprendizajes que se construyen a lo largo de toda la vida se dan en un proceso en el que intervienen y participan las personas que aprenden, por ello, no nos equivocamos al afirmar que las nuevas tecnologías pueden favorecer en gran medida dichos aprendizajes ofreciendo ventajas como las siguientes:

  • Posibilidad de elegir los espacios según sus necesidades personales e incluso aprender a distancia.
  • Existe flexibilidad en los ritmos de aprendizaje de forma personal.
  • El incremento de información con mayor rapidez.
  • El desarrollo del aprendizaje colaborativo mediante el debate y la argumentación colectiva.

Como expone Mayor Zaragoza, no es menos urgente invertir en el terreno de la educación, para que todos los seres humanos estén en condiciones de utilizar las redes informáticas. Esto supone la educación para todos, empezando por los que piensan que con el ordenador está ya todo resuelto. Y supone también que la educación desarrolle el autodominio, el pensamiento crítico y la creatividad, lo que requiere la intervención, antes del ordenador, de los padres y de los enseñantes.

Objetivos estratégicos[editar]

Se espera contar con un nuevo esquema para la atención a jóvenes y adultos cuyo propósito fundamental es:

  • Enfrentar con mayores y mejores conocimientos las decisiones que afectan sus condiciones de vida cotidiana, individual, familiar y comunitaria.
  • Mejorar sus condiciones de trabajo y su desempeño laboral.
  • Propiciar una participación democrática más calificada en las decisiones que afectan la vida de la localidad, en particular, y del país, en general.
  • Transitar, de manera fluida, entre los niveles y modalidades educativas y entre éstos y los centros de trabajo.
  • Impulsar su superación personal y, en general, acceder a una vida más fructífera, más enriquecida y más creativa.

Los diez objetivos estratégicos siguientes, son aquellos que deberán haberse logrado:

  1. Identificar y definir de manera modular las competencias básicas de aprendizaje, impulsar su adquisición de manera abierta, flexible y pertinente; y propiciar su acreditación y certificación unitaria y acumulable.
  2. Incrementar las oportunidades de acceso de los jóvenes y adultos a la primaria y a la secundaria obligatorias por múltiples vías plurales, flexibles y abiertas. Mejorar las oportunidades, las condiciones y la calidad de las situaciones de interacción entre aprendices y enseñantes.
  3. Incrementar y reconocer las competencias laborales de jóvenes y adultos como su patrimonio intelectual frente a las demandas del trabajo. Fortalecer las oportunidades de formación continua en y para el trabajo. Fortalecer los vínculos entre la escuela y el trabajo y los espacios educativos en el trabajo.
  4. Estimular la acción de múltiples actores públicos, privados y de la sociedad civil para generar, diseñar y distribuir programas de formación que contribuyan a fortalecer, en toda su extensión, la educación ciudadana.
  5. Distribuir de manera masiva, por distintos medios y múltiples vías, conocimientos prácticos, pertinentes, de corta duración y fácil acceso que permitan mejorar las condiciones cotidianas de existencia, en el ámbito de lo familiar, lo laboral y en la localidad de vida.
  6. Definir las normas de competencia docente para los educadores de adultos en las distintas modalidades y dimensiones y establecer los criterios y mecanismos para certificarlas.
  7. Impulsar todos los sistemas abiertos, flexibles y a distancia que permitan una incorporación autónoma, independiente y autogestionada de la población interesada a los niveles medio y superior del sistema educativo y a distintas opciones de la educación permanente.
  8. Establecer los mecanismos, sistemas de créditos y equivalencias que permitan el tránsito fluido de los individuos entre las distintas instituciones educativas y entre estas últimas y los centros de trabajo.
  9. Establecer redes de información local, estatal y nacional sobre las oportunidades de educación permanente y vincular las necesidades de formación con la oferta existente.
  10. Estimular y motivar a la población joven y adulta del país para aprovechar las oportunidades de educación permanente.

Estructura curricular de la EP en Andalucía[editar]

Ámbito de comunicación

Nivel I

Módulo I

Bloque 1 Expresamos nuestras ideas

Bloque 2 Somos diferentes, hablamos de forma diferente

Módulo II

Bloque 3 Contamos nuestras experiencias

Bloque 4 Nos comunicamos desde el ejercicio de la ciudadanía

Módulo III

Bloque 5 Cuentos, fábulas, leyendas y refranes

Bloque 6 Distintas formas de comunicar

Nivel II

Módulo IV

Bloque 7 Nos expresamos y nos conocemos

Bloque 8 Razones para comunicarnos

Módulo V

Bloque 9 Nuevos canales, nuevos mensajes

Bloque 10 Trabajamos la información

Módulo VI

Bloque 11 La creatividad en la expresión

Bloque 12 Leemos y opinamos

Ámbito científico tecnológico

Nivel I

Módulo I

Bloque 1 Los números nos facilitan la comunicación

Bloque 2 Biodiversidad

Módulo II

Bloque 3 Representamos la realidad que nos rodea

Bloque 4 Medio ambiente y vida saludable

Módulo III

Bloque 5 Medimos y representamos nuestro entorno

Bloque 6 Exploramos nuestro planeta

Nivel II

Módulo IV

Bloque 7 Utilizamos los números en distintos contextos comunicativos

Bloque 8 Dependemos de las plantas, cuidemos el entorno

Módulo V

Bloque 9 Las proporciones y su uso en la economía doméstica

Bloque 10 Nuestros parques naturales, nuestra herencia biológica

Módulo VI

Bloque 11 Utilizamos la geometría para representar nuestro entorno

Bloque 12 Conocemos y valoramos los recursos energéticos

Ámbito social

Nivel I

Módulo I

Bloque 1 Conocemos donde vivimos

Bloque 2 La aventura de convivir

Módulo II

Bloque 3 España, encuentro de culturas

Bloque 4 Conocemos nuestros derechos y deberes

Módulo III

Bloque 5 Lugares distintos, modos de vida diferentes

Bloque 6 Compartimos una misma realidad: Europa

Nivel II

Módulo IV

Bloque 7 Andalucía, una sociedad multicultural

Bloque 8 El mercado laboral

Módulo V

Bloque 9 Referentes culturales europeos

Bloque 10 La población española y la diversidad de nuestro paisaje

Módulo VI

Bloque 11 Miramos hacia el futuro

Bloque 12 Hacia un medio más seguro y saludable

Absentismo y abandono[editar]

A partir del año 2000 el absentismo ha disminuido sensiblemente. Se podría hablar de un absentismo estacional, coincidente con ciertos periodos del curso (proximidad de fiestas, periodos de recolección, cansancio en las últimas semanas del curso, etc.), y en otro provocado por causas de tipo doméstico, sobre todo en las amas de casa. En todo caso, sí que predomina, cada vez más en los alumnos el deseo de justificar la no asistencia cuando ésta se produce.

Perspectivas de futuro de la EP en Europa y España[editar]

Al contrario de lo que se reproducía en los anteriores informes del Eurostat, la Oficina Europea de Estadística, la perseverancia de los españoles respecto al cultivo continuo de su formación se ha reforzado en los últimos tiempos, según se indica en el último estudio ‘Progreso hacia los objetivos de Lisboa en educación y formación’ publicado en junio de 2008.

El 10,4% de las personas con edades comprendidas entre 25 y 64 años en España recibió una formación continuada en 2007. El incremento de esta estadística respecto a 2000 es de más de seis puntos (4,1%). La media europea, por su parte, se encuentra en el 9,7%, pese a que también ha aumentado en más de 2,5 puntos respecto a las cifras del paso al nuevo siglo.

La formación permanente es una asignatura pendiente de los países mediterráneos, como se demuestra por su ausencia en el podio de la clasificación, copado por Suecia, Dinamarca y Reino Unido, en el primer (32%), segundo (29,2%) y tercer lugar (26,6%), respectivamente. Cerca de ellos se sitúa Finlandia, con un 23,4%, y algo después Holanda, Eslovenia y Austria, con porcentajes que van del 16,6% holandés al 12,8% austríaco.

España es el último país que se ubica por encima de la media europea de una clasificación claramente dominada por los países escandinavos. Una muestra más del alto desarrollo social nórdico representan Islandia y Noruega fuera de la UE, que con respectivos porcentajes del 27,9% y 18% son reacios al ingreso ante el deseo de mantener su alto nivel de vida.

Entre el resto de países de la UE-27 destacan Chipre, Alemania, Irlanda, Francia, Bélgica y Letonia, todas por encima del 7%, así como Rumanía, Bulgaria y Turquía –este último todavía candidato al ingreso-, en estos casos en sentido negativo, al encontrarse por debajo del 2%.

2010 como objetivo

El punto de referencia al que se pretende llegar por parte de la UE en 2010 es el 12,5% de media de formación permanente entre ciudadanos europeos de entre 25 y 64 años. La evolución de la media continental en los últimos siete años (2000-2007) ha sido de 2,6 puntos al pasar de un 7,1% a un 9,6%. Un progreso continuo, pero quizá demasiado lento.

Alcanzar antes de 2010 los niveles de referencia adoptados por el Consejo de Educación de la UE en mayo de 2003 sobre educación y formación se antoja difícil, pero se convierte ahora en uno de los principales objetivos a los que se enfrentan la mayoría de países europeos en los próximos dos años.

Referencias bibliográficas[editar]

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