Ebonita

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La ebonita fue uno de los primeros polímeros en descubrirse. Se obtiene al vulcanizar caucho puro con azufre sucesivamente (entre un 25 y 50 % de azufre) y su nombre proviene del ébano al que, por sus propiedades, puede sustituir en algunas aplicaciones. Es un polímero duro, negro y compacto susceptible de mecanizado por arranque de viruta.

Aplicaciones[editar]

La ebonita, al igual que el vidrio, se caracteriza por su muy buen aislamiento; gracias a esto pueden realizarse los estudios experimentales de la electricidad estática.

El cuerpo que resulta es negro, muy duro y admite el pulimento por el cual adquiere bastante brillo. Se emplea para mango de las clavijas de contacto, tableros de mesas y sostenes de aparatos telegráficos que se quieran tener bien aislados.

Composición[editar]

La ebonita, como toda mezcla de caucho, está compuesta por caucho virgen, azufre, acelerantes, antioxidantes, plastificantes, polvo de ebonita, cargas inertes y, a veces, grafito.

Químicamente solo puede obtenerse con el coeficiente 1/3 de azufre neutro (sublimado).

Lógicamente las cantidades y proporciones son variables, en función del uso y características de la especificación.

No obstante, su estructura molecular, debido al azufre, le confieren un estado cristalino que supone su gran ventaja sobre otros elastómeros para una amplia gama de aplicaciones.

Antecedentes de la ebonita[editar]

  • La ebonita puede formularse en una amplia gama de durezas que abarca desde el estado elastomérico 75º Shore A, hasta el cristalino 85º Shore D.
  • Se puede alcanzar una excelente adhesión al metal.
  • Posee gran rigidez dieléctrica que puede disminuirse en función de las cargas orgánicas halogenadas.
  • Posee excelentes propiedades de mecanización y de adhesión al acero.
  • Su estructura cristalina le confiere una gran impermeabilidad a líquidos y gases. La absorción de agua es prácticamente nula, * siendo recomendada para recubrimientos de instalaciones para tratamiento de aguas.
  • El campo de temperaturas que soporta es de +5 °C a +105 °C. Sobrepasar estos baremos supone un desgaste que limitará la durabilidad de la ebonita.