Donald Hebb

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Donald O. Hebb (Chester, Nueva Escocia,1904-1985) es considerado el iniciador de la biopsicología. Aspiraba a escribir novelas pero escogió el campo de la educación y se convirtió en un director escolar en la provincia de Québec. Los escritos de James, Freud y Watson estimularon su interés por la psicología. Estando como estudiante graduado de tiempo parcial en la Universidad McGill, conoce los trabajos de Pavlov.

Fue a trabajar con Karl Lashley y en 1936 obtiene un doctorado en Harvard estudiando los efectos que se producen en las ratas en la percepción del tamaño y el brillo. Posteriormente estudia el impacto de la cirugía y el daño cerebral, pruebas de inteligencia animal, procesos emocionales en chimpancés, y otros. Retorna a Canadá desarrollando su actividad en la Universidad McGill.

Hebb y la biopsicología[editar]

El estudio de la biología del comportamiento tiene una larga historia, pero la biopsicología no se convirtió en una disciplina neurocientífica importante hasta el siglo XX. Aunque no sea posible determinar la fecha exacta del nacimiento de esta ciencia, la publicación de The Organization of Behavior (La Organización del Comportamiento) en 1949 desempeñó un papel clave en su aparición.

En su libro, Hebb desarrolló la primera teoría comprensible sobre el modo en que los fenómenos psicológicos tan complejos como las percepciones, las emociones, los pensamientos y la memoria, pueden ser producidos por la actividad cerebral. Al hacerlo, su teoría hizo mucho por desacreditar la idea de que el funcionamiento psicológico es demasiado complejo como para encontrar sus raíces en la fisiología y la química del cerebro.

Hebb basó su teoría en experimentos, tanto con seres humanos como con animales de laboratorio, en estudios clínicos y en argumentos lógicos desarrollados a partir de sus propias observaciones de la vida. Este enfoque ecléctico se ha convertido en una marca distintiva de la investigación en biopsicología.[1]

Principio básico[editar]

Su principal aporte se relaciona con la formación de ensambles neuronales regidos por el siguiente principio:

“Cuando un axón de una célula A está lo suficientemente cerca de una célula B, como para excitarla, y participa repetida o persistentemente en su disparo, ocurre algún proceso de crecimiento o cambio metabólico, en una o en ambas células, de modo tal que la eficacia de A, como una de las células que hacen disparar a B, aumenta”.

Este principio (o Ley de Hebb), en ciencia cognitiva, se denomina la “Regla de Hebb” y provee el algoritmo básico de aprendizaje mediante redes neuronales artificiales.

Asambleas neuronales[editar]

Para elaborar un recuerdo, la red neuronal inmortaliza la asociación de un grupo en particular fortaleciendo sus enlaces anteriormente débiles. Las conjunciones reforzadas permiten que sus neuronas disparen juntas otra vez. Cuando unas cuantas se disparan, lanzan a sus compañeras inactivas por los caminos ligeramente gastados que las separan. Como una fila de piezas de dominó, caen arrastrándose unas a otras hacia un destino común. Se rejuvenece la antigua pauta, y con ello, se hace una recapitulación de la imagen original.

La propuesta central siguió siendo una teoría hasta la llegada de técnicas experimentales para tomar medidas eléctricas de células cerebrales individuales. En una refrescante afirmación física de la abstracción matemática, los datos demuestran que las neuronas del cerebro vivo se comportan como predijo Hebb. El cerebro elabora recuerdos intensificando los apareamientos entre las neuronas que disparan de forma concurrente.[2]

La teoría de Hebb[editar]

A partir del principio mencionado, Hebb establece una teoría psicológica que siguió de cerca los avances en la investigación neurofisiológica. En su libro presenta una teoría de la conducta basada en la fisiología del sistema nervioso e intenta encontrar algo en común en las concepciones psicológicas y neurológicas.

Afirma que la psicología tiene una relación íntima con las otras ciencias biológicas y puede encontrar ayuda en ellas. Hay una superposición considerable en los problemas de la psicología y los de la neurofisiología; de allí la posibilidad (o necesidad) de la ayuda recíproca.

El problema de comprender la conducta es el problema de comprender la acción del sistema nervioso, y viceversa. No es lógicamente posible que uno sea determinista en física, química y biología, y místico en psicología.

Respondiendo a los fuertes ataques de que es objeto la psicología “fisiologizante”, Hebb escribe que ellos se originan en los intentos realizados años atrás, los cuales pretendían reducir la psicología a una neurofisiología demasiado simple e incompleta. Con los grandes progresos de la investigación neurofisiológica acaecidos durante las últimas décadas, las condiciones han cambiando totalmente.[3]

Aprendizaje de Hebb[editar]

Para ilustrar la idea básica, consideraremos la clásica experiencia de Iván Pavlov acerca de la respuesta condicionada de un perro. Consideremos tres neuronas A, C y B. La neurona A recibe sonido desde una campanilla, la neurona C recibe la imagen de la comida ofrecida al perro, mientras que la neurona B, al quedar excitada, activa el proceso de salivación en el perro.

Entrada de sonido → A → B → Salivación

Entrada visual →→ C → ∕

Supongamos que la excitación de C, causada por la visualización de la comida, es suficiente para excitar a B, dando lugar a la salivación. Supongamos, además, que en ausencia de estímulo adicional, la excitación de A, al oír la campanilla, no basta para dar lugar al disparo de B.

Permitamos que C dé lugar a que B dispare mostrando comida al sujeto, y, mientras B sigue disparando, estimulemos a A haciendo sonar una campanilla. Dado que B sigue disparando, A participa ahora en la excitación de B, aún cuando por sí sola A no sería suficiente para dar lugar a que B dispare.

En esta situación, la suposición de Hebb determina que se produce algún cambio entre A y B, de tal modo que la influencia de A sobre B se ve incrementada. Si el experimento se repite con suficiente frecuencia, A será capaz de lograr, eventualmente, que se dispare B incluso en ausencia de la estimulación visual procedente de C. Entonces, si se hace sonar la campanilla, pero no se muestra la comida, seguirá produciéndose la salivación, porque la excitación debida únicamente a A es ahora suficiente para lograr que B dispare.

Dado que la conexión entre neuronas se hace a través de las sinapsis, es razonable suponer que cualquier cambio que pueda tener lugar durante el aprendizaje deberá producirse en ellas. Hebb sostenía la teoría de que aumentaba el área de la unión sináptica. Teorías más recientes afirman que el responsable es un incremento de la velocidad con que se libera el neurotransmisor en la célula presináptica.

En todo caso, ciertamente hay cambios que se producen en la sinapsis. Tanto si la célula presináptica como la postsináptica resultaran alteradas en su totalidad, se podrían reforzar otras respuestas que no estuviesen relacionadas con el experimento condicionante.[4]


Polémica[editar]

Donald Hebb es señalado como el autor de los estudios iniciales sobre deprivación sensorial, los cuales se sospecha fueron posiblemente la base de sustentación empírica para la redacción de los manuales para torturar de la CIA.[5] [6]

Bibliografía[editar]

“Biopsicología” de John P. J. Pinel – Editorial Prentice Hall – ISBN 84-205-2989-3

“Una teoría general del amor” de T. Lewis, F. Amini y R. Lannon – RBA Libros SA – ISBN 84-7901-756-2

“Teorías de la motivación” de K. B. Madsen – Editorial Paidós SA

Referencias[editar]

  1. “Biopsicología” de John P. J. Pinel – Editorial Prentice Hall
  2. “Una teoría general del amor” de T. Lewis, F. Amini y R. Lannon – RBA Libros SA
  3. “Teorías de la motivación” de K. B. Madsen – Editorial Paidós SA
  4. “Redes neuronales” de James A. Freeman y David M. Skapura – Editorial Addison-Wesley Iberoamericana SA – ISBN 0-201-60115-X
  5. "The CIA in Latin America" de Tom Blanton - National Security Archive Electronic Briefing Book No. 27 Disponible en http://www.gwu.edu/~nsarchiv/
  6. "La doctrina del shock" de Naomi Klein - Paidós ISBN 978-950-12-6451-7

Véase también[editar]