Domingo Arenas (militar mexicano)

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Domingo Arenas Pérez
Domingo Arenas.JPG
General Domingo Arenas Pérez
General
Años de servicio 7 años
Apodo El manco Arenas
Lealtad Antirreeleccionismo, 1911
División Oriente
Mandos General División Oriente
Participó en Revolución mexicana

Nacimiento 4 de agosto de 1888
Santa Inés Zacatelco, Tlaxcala
Fallecimiento 30 de agosto de 1917 (29 años)
Huexocuapan, Puebla
Ocupación Panadero, Obrero
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Domingo Arenas Pérez fue un militar mexicano que participó en la Revolución mexicana.

Inicios[editar]

Acta de Nacimiento de Domingo Arenas[1]

Nació en Santa Inés Zacatelco, Tlaxcala, el 4 de agosto de 1888; fue hijo de Francisco Arenas y de Margarita Pérez, ambos de origen campesino. Trabajó como pastor de ganado, repartidor de pan y obrero en diversas fábricas. Al estallar la lucha contra Porfirio Díaz ingresó a las fuerzas maderistas a las órdenes del General Felipe Villegas. Su hermano, Cirilo Arenas Pérez fue el maderista más importante de Tlaxcala, después de proclamado el Plan de Ayala se adhirió prontamente y tuvo importantes luchas de armas tanto en Tlaxcala como en Puebla.

Zapatismo[editar]

Al difundirse el Plan de Ayala se adhirió con sus fuerzas al movimiento zapatista, operando en Tlaxcala y en Puebla. Miembro de las fuerzas tlaxcaltecas que a finales de 1913 reconocieron a Venustiano Carranza. A principios de 1914 ya ostentaba el grado de General de brigada. El 20 de agosto de 1914 tomó la Capital de Tlaxcala al mando de 500 hombres, consolidando su posición como Jefe local. Respaldado por el Plan de Ayala realizó expropiaciones y repartos de tierras. Rompió con Venustiano Carranza y tuvo un representante en la Convención.

En diciembre de 1916 los constitucionalistas concertaron un pacto con Arenas: se unificaron ambas fuerzas; conservó su grado al igual que sus oficiales; recibió paga y pertrechos de la Secretaría de Guerra y se aprobaron las expropiaciones de tierras realizadas además de que el Gral. Cesáreo Castro, hombre de confianza del Gral. Pablo González Garza reconoció el sometimiento de Arenas en la hacienda de Sn. Mateo Atzala, cerca de Huehuetzingo, el 1o. de diciembre de 1916, por lo tanto Carranza confirmó a Arenas el grado de Gral. de División y le encomendaron la plaza de Sn. Martín Texmelucan. Emiliano Zapata tomó esta decisión como una traición; sin embargo, se hicieron intentos para que Arenas se rebelara contra Venustiano Carranza y se adhiriera a la causa Zapatista.

Muerte[editar]

En 1917, El 11 de junio de 1917 se realizó la primera entrevista en la cual Arenas prometió desconocer al gobierno de Venustiano Carranza. El 30 de agosto de 1917 Arenas, aparentemente, invitó a Gildardo Magaña Cerda y a Fortino Ayaquica Rangel a San Pedro Coaco (Puebla), al norte de Tochimilco, donde les pidió aceptasen una amnistía como la suya; esto provocó una agria disputa resultando muerto Domingo Arenas en 1917.

Corridos[editar]


ASESINATO DEL VALIENTE GENERAL DOMINGO ARENAS

Autor: Anónimo.


Triste noticia les traigo

de un crimen que ya pasó

que á mi general Arenas

Ayaquica lo mató.


El valiente Don Domingo

á Ayaquica lo citó

para que se sometiera

con Carranza a quien sirvió.


Ayaquica muy formal

le dijo que fuera a Atlixco,

y que allí lo esperaría

para volver al aprisco.


Con su noble corazón

nunca temió una celada

y con su estado mayor

se dirigió a la Cañada.


Ayaquica lo esperaba

rodeado de sus soldados,

le dio el abrazo de Judas,

y retiró á los malvados.


Con astucia infernal

Fortino estaba contento

y le ofreció como amigo

trabajar para su intento.


Díjole que muchos jefes

de Zapata ya querían

rendirse, pues se cansaban

con la guerra que seguían.


E! general ya creyó

segura la rendición,

nunca pensó llegaran

á hacerle tan vil traición.


Después que se pasó un rato

de pláticas y promesas,

le dijo que lo esperara

que iba á retirar sus fuerzas.


El general muy confiado

bien tranquilo se quedó

sin notar que por un flanco

un bulto se levantó.


Un coronel Zapatista

sacó el revólver traidor

y por detrás hizo blanco

en el confiado señor.


La traición se alzó terrible

un cerco de hombres malvados

no dejaron ya que Arenas

fuera por leales salvado.


Otras muchas balas luego

hicieron blanco después,

y como perros rabiosos

se arrojaron sobre dé él.


Su cadáver fue arrastrado

por los montes y los llanos

por quienes quiso tratar

como si fueran hermanos.


Así terminó aquel bravo

vencedor en San Martín,

en Chiautenpan y Tlaxcala,

Apizaco y San Joaquín.


Por su corazón valiente

y por su noble lealtad,

solo, y entre los malvados,

á Atlixco se fue á entregar.


Quisieron ellos vengarse

de la supuesta traición

que á la causa de Zapata

hizo con su rendición.


Es una causa perdida

la de Zapata Emiliano,

que hace sufrir con su saña

á este Pueblo Mexicano.


Los nobles son como Arenas

que no quieren ver llorar

á la pobre Patria mía,

y la van á consolar.


No los que van al avance

sin ponerse á trabajar,

y solo en el robo buscan

la manera de medrar.


Ahora su hermano Cirilo,

que también es general,

ha jurado la venganza

y se dispone a pelear.


Seguirá contra Zapata

una guerra sin cuartel,

y ojalá que el asesino

pague su crimen muy bien.


Ya les canté este corrido

que es triste, no hay que negar

pero si fue mal cantado

creo que me han de dispensar.

El siguiente Corrido de Domingo Arenas fue compuesto por Miguel Nicolás Lira y publicado por la editorial Alcancía en 1932[2] . En este se tratan diferentes momentos de la vida del personaje, existen varias publicaciones de este corrido, la que continuación se reproduce corresponde a la de la Revista Huytlale (Tierra Grande) de 1959.[3]

CORRIDO DE DOMINGO ARENAS

Por MIGUEL N. LIRA

El panadero hacía pan,

pan dulce,

pan de sal,

rosquitas para los niños

que lo veían hacer pan.

Todo el pueblo lo miraba

hacer el pan cotidiano:

pan dulce,

pan de sal,

pan de nubes con azúcar,

cuernos de luna con sal.

Todo el pueblo le decía:

- Don Domingo, ¿ya está el pan?

Don Domingo les decía:

- Lo estoy poniendo a dorar.

Don Domingo estaba manco,

con una mano hacia el pan;

la otra la tenía prendida

de milagrito un altar.

Los domingos iba a misa,

era devoto de rezar:

-¡Santa Madre de los cielos,

cuándo la podré olvidar!

Don Domingo tenía novia

morena de cielo y bosque.

La novia tenía los ojos

ceñidos de media noche.

Sus brazos estaban frescos,

como cuentas de collar;

agua en espejo fragante

de cántaro y manantial.

Primero se atormentaron,

luego ella lo abandonó.

¡Arquitectura de naipes

que sola se desplomó!

Desde entonces Don Domingo

forjó en yunque rojo vivo

el odio de su puñal:

puñal en horno caliente

puesto a dorar con el pan.

La Revolución cantando

rodaba por la montaña.

La luna en plato de lirios

por la montaña asomaba.

Gritaba Domingo Arenas:

-¡Pan de dulce... pan de sal!-

y sus gritos picoteaban

lo blanco de la ciudad.

Granizo de balas rojas

hizo amapolas las calles,

en cada árbol una flor

de pajaritos en sangre.

-Compadre: Domingo Arenas

ya viene cerca del río,

meta a sus hijas al pozo,

no importa que tengan frío.

-Compadre: Mis hijas son

en el pozo ya escondidas.

El agua del pozo está

llena de estrellas caídas.

A las ocho de la noche

el miedo atrancó las puertas;

por las rendijas entraba

la luz de las bayonetas.

Los cascos de los caballos

frotaban oro en las piedras;

los fusiles reventaban

sus flores rojas y negras.

Domingo Arenas ha hincado

su garra en carne tabaco;

su novia tiene en el pecho

un trébol ensangrentado.

Fusiles de terco aullido

rompen la luz de los vidrios;

en la calle se desploman

los ojos y los gemidos.

Las manos siembran incendios

y destrozan la ciudad;

a las muchachas decentes

desnudan su honestidad.

A las seis de la mañana

la tropa se va a los cerros;

Domingo Arenas se lleva

el nardo de los luceros.

La ciudad se queda sola

Sonora de cartucheras.

-Compadre: ¡ya no tengo hijas,

se las llevó el manco Arenas

prendidas en las espuelas!...

Bibliografía[editar]

  • López González, Valentín. Los Compañeros de Zapata (Ediciones del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Morelos edición). México.  Parámetro desconocido |saño= ignorado (ayuda)
  • Guerrero, Eduardo. CORRIDOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA (editorial innovación S. A. edición). México. 
  1. Arenas, José Domingo (1888). Acta de nacimiento. Juzgado del registro civil de Zacaltelco, Tlaxcala. p. 51. 
  2. Arreola Cortés, Raúl (1977). Miguel N. lira, El Poeta el hombre. México: Jus. p. 310. 
  3. N. Lira, Miguel (1959). Huytlale No.34. México. 

Véase también[editar]