Dogón

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Dogón
Casas dogon.jpg
Antiguas viviendas dogonas, en la falla de Bandiagara, considerado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Población total 400 000 a 800 000
Idioma lenguas dogonas

Los dogones son un grupo étnico que vive en la región central de Malí, al sudoeste de la curva del río Níger, cerca de la ciudad de Bandiagara, en la región de Mopti. Su población está estimada entre 400 000 y 800 000 personas.[1] Los dogones son especialmente conocidos por sus tradiciones religiosas, sus bailes con máscaras, su escultura de madera y su arquitectura. El último siglo ha visto sucederse importantes cambios en su organización social, en su cultura material así como en sus creencias, en buena medida como consecuencia del atractivo turístico del país dogón.

Geografía e historia[editar]

El territorio donde se localiza la mayoría dogona está bisectado por la falla de Bandiagara, que llega a presentar un desnivel de 150 metros en las zonas bajas y de 300 metros en las altas, promediando los 200 metros en la mayor parte del recorrido a lo largo de 150 km. En el sudeste de la falla se encuentra la llanura árida de Seno-Gondo y al noreste la meseta de Bandiagara. Históricamente, los pueblos dogones se establecieron en el área de Bandiagara como consecuencia del rechazo colectivo de esta etnia a convertirse al islamismo hace alrededor de 1000 años.[2] La inseguridad a la que se vieron enfrentados los dogones como consecuencia de la presión impuesta por otros pueblos musulmanes les llevaron a desplazarse y a instalar sus aldeas en posiciones defendibles sobre paredes escarpadas y colinas. Otro factor que influyó sobre la elección del emplazamiento de sus pueblos fue el agua. El río Níger está cerca y en la piedra de arenisca de su ubicación nace, al pie del risco, un riachuelo durante la temporada húmeda.

Falla de Bandiagara en la frondosa época de lluvias.

Entre los dogones existen multitud de tradiciones orales que relatan la historia de su origen. Una de ellas explica que provienen del Mandé, situado hacia el suroeste de los riscos de Bandiagara, cerca de Bamako. De acuerdo a esta tradición oral, el primer emplazamiento dogón se estableció en el extremo suroeste de la escarpadura de Kani-Na.[3] [4] Hacia el siglo XV, los dogones se mudaron hacia el norte, a lo largo de esta escarpadura, llegando hasta la región de Sanga.[5] Otros relatos orales sitúan el origen de los dogones hacia el oeste, más allá del Río Níger, o afirman que el pueblo dogón viene del este. Es probable que los dogones actuales estén formados por múltiples grupos de diverso origen que migraron para escapar de la islamización.[6]

Con frecuencia es díficil diferenciar entre prácticas pre musulmanas y prácticas posteriores, aunque la Ley Islámica las clasifica, junto con otras etnicidades de la región (Mossi, Gurma, Bobo, Busa y Yoruba) como fuera del canon Dar al-Islam y por lo tanto daba carta blanca a los traficantes de esclavos para realizar razzias.[7] A medida que el crecimiento de las ciudades aumentó, la demanda de esclavos en toda la región de África Occidental también creció. Esto supuso el asesinato de hombres autóctonos por los asaltantes islámicos y la esclavización de mujeres y niños.[8]

Arte dogón[editar]

Algunos motivos del arte dogón.

El arte dogón consiste principalmente en la escultura. Sus motivos giran en torno a valores religiosos, ideales y libertades (Laude, 19). Las esculturas dogonas no se realizan para mostrarse en público, y suelen guardarse en las casas, santuarios o mantenerse con el hogón (Laude, 20). La importancia del secretismo es debida a la significación simbólica que reside detrás de las piezas y el proceso a través del que son realizadas.

Las temáticas que se pueden encontrar en la escultura dogona son personas con armas levantadas, personas barbudas superimpuestas, caballeros, taburetes con cariátides, mujeres con niños, personas cubriendo sus rostros, mujeres moliendo mujo perla, mujeres portando cuencos en sus manos, burros llevando cargas, músicos, perros, pancos o abrevaderos de cuatro patas, personas inclinándose a partir de la cintura, imágenes espejo, personas con mandil, y personas de pie (Laude, 46-52). Los contactos con otros orígenes o culturas son evidentes en el arte dogón. La influencia del arte Tellem es clara, lo que se muestra claramente en sus diseños rectilíneos (Laude, 24).

Cultura y religión[editar]

La mayoría de los dogones practican la religión animista, incluyendo al ancestral espíritu Nommo, con sus festivales y una secta en la cual Sirio juega un importante papel. Una minoría significativa de los dogones practica el islamismo, y otra minoría practica el cristianismo.

Los dogones registran su mundo ancestral a través de un sistema patrilineal. Cada comunidad dogona, o familia extendida, está encabezada por un solo hombre adulto. Esta cabeza directiva es el hijo que más ha vivido del ancestro de la rama local de la familia. Dentro de este sistema patrilineal los matrimonios poliginios pueden realizarse hasta con cuatro mujeres.[1]

La mayor parte de los hombres, no obstante, suelen tener solo una mujer, y es raro que un hombre tenga más de dos esposas. Formalmente, las mujeres solo se unen al hogar del marido tras el nacimiento de su primer hijo. Las mujeres pueden dejar a su marido al principio de su matrimonio, antes del nacimiento del primer hijo. Tras tenerlo, el divorcio es raro y algo muy serio, requiriendo la participación de toda la aldea. Una familia extendida puede sumar hasta cien personas, y se denomina guinna.

Un hogón.

Los dogones se orientan fuertemente hacia la armonía, lo que se refleja en muchos de sus rituales. Por ejemplo, en uno de sus más importantes ritos, la mujer elogia al hombre, el hombre agradece a la mujer, el joven expresa su apreciación hacia el anciano, y el anciano reconoce la contribución del joven. Otro ejemplo es la costumbre de elaborados saludos cada vez que un dogón se encuentra con otro. Esta costumbre se repite una y otra vez, a través de una aldea dogona, todo el día. Durante un ritual de saludo, la persona que ha entrado en contacto responde una serie de preguntas sobre toda su familia, de la persona que ya estaba en el lugar. Invariablemnte, la respuesta es sewa, que significa que todo está bien. Entonces el dogón (o la dogona) que ha entrado en contacto repite el ritual, preguntando al residente cómo está su familia. Como la palabra sewa se repite de modo tan común en una aldea dogona, las poblaciones vecinas llaman con frecuencia a los dogones el pueblo sewa.

El hogón es el líder espiritual de la aldea o ciudad. Es elegido entre los hombres más ancianos de las familias extendidas de la aldea. Tras su elección tiene que seguir un período de iniciación de seis meses, durante el cual no se le permite que se afeite o se lave. Viste ropas blancas y no está permitido que nadie le toque. Una virgen joven que todavía no ha tenido su ciclo menstrual lo cuida, limpia su casa y prepara su comida. Regresa a su casa cada noche.

Una mezquita de barro y su minarete.

Tras su iniciación, portará un fez rojo. Además, lleva un brazalete con una perla sagrada que simboliza su función. La virgen es remplazada por una de sus mujeres, pero ella también vuelve al hogar cada noche. El hogón debe vivir solo en su casa. Los dogones creen que la serpiente sagrada Lebé llega durante la noche para limpiarlo y transferirle sabiduría.

Los dogones viven de una agricultura de subsistencia, cultivando mijo perla, sorgo y arroz, así como cebollas, tabaco, cacahuetes y otras verduras. Marcel Griaule promovió la construcción de una presa cerca de Sangha e incitó a los dogones a cultivar cebollas. La economía de la región de Sangha se dobló desde entonces y sus cebollas son vendidas en lugares tan remotos como los mercados de Bamako y Costa de Marfil. También crían ovejas, cabras y gallinas. El grano se almacena en graneros.

Circuncisión y mutilación genital femenina[editar]

Circuncisión en una cueva pintada.

En el pensamiento dogón, se cree que hombres y mujeres nacen con ambos órganos genitales. El clítoris se considera masculino, mientras que el prepucio se considera femenino.[9] Los ritos de circuncisión permiten, así, que cada sexo asuma su propia identidad física.

Los dogones son uno de los grupos étnicos africanos que practican la mutilación genital femenina. La mayoría de las mujeres dogonas practican el tipo II de circuncisión, lo que significa que les es extirpado el clítoris y los labios menores. La ablación se realiza a las mujeres a la edad de 7 u 8 años, aunque en ocasiones antes. Un herrero practica la circuncisión.

En el caso de la mujer, la circuncisión evita que ella sienta placer sexual, con la finalidad de que pueda llegar virgen al matrimonio ―ya que evita una supuesta «promiscuidad especial» de la mujer―, puesto que si no es de ese modo, la mujer dogona podría ser rechazada.

Los varones son circuncidados en grupos de edad de tres años, realizándose la operación por ejemplo sobre grupos de niños de nueve a doce años. Esto marca el final de su juventud, estando a partir de ese momento iniciados. Posteriormente, permanecen durante varios días en una cabaña separada del resto de la aldea, hasta que la herida se ha curado.

En 2005, el Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afectan la Salud de Mujeres y Niños logró que UNICEF declarara el 6 de febrero de cada año el Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina.[10] [11]

Aldeas y ciudades dogonas[editar]

Una típica aldea dogona.
Una máscara dogona con la representación estilística de un antílope; actualmente en poder en la Galería Nacional de Arte Extranjero (Bulgaria).

Las aldeas dogonas tienen diferentes tipo de construcciones:

  • Granero masculino: lugar de almacenamiento para mijo perla y otros granos. Edificio con un tejado en punta. Su mujer no tiene acceso a él. Este edificio está bien protegido de los ratones. La cantidad de grano que puede almacenar es una indicación del tamaño y riqueza de un guinna.
  • Granero femenino: lugar de almacenamiento de los objetos de la mujer. Edificio con tejado en punta. Es parecido a un granero masculino, pero está menos protegido contra los ratones. Aquí, la mujer guarda sus objetos personales como ropa, joyería, dinero y algo de comida. Una mujer es económicamente independiente y los objetos relativos a su comercio se guardan en su granero personal. Por ejemplo, puede realizar tejidos o cerámica. El número de graneros femeninos es indicativo del número de mujeres viviendo en la guinna.
Una toguna.
  • Tógu nà (un tipo de case à palabres): edificio solo para hombres. Pasan aquí buena parte del día durante el pico álgido de calor de la estación seca, discuten negocios y toman decisiones.[12]

El techo de una toguna está hecho de 8 capas de tallos de mijo. Es un edificio bajo en el que no se puede estar de pie. Esto ayuda a evitar la violencia cuando las discusiones elevan su tono.

  • Casa de la menstruación: este edificio está en las afueras del pueblo o aldea. Es construido por mujeres y es de inferior calidad al resto de construcciones de la población. Se considera que las mujeres que tienen su período no están limpias y deben dejar su casa familiar para vivir durante cinco días en esta casa. Utilizan herramientas de cocina que solo se encuentran aquí. Traen consigo a sus hijos pequeños. Esta casa es un lugar de encuentro para las mujeres durante las tardes. Este emplazamiento también se piensa que tiene algún tipo de simbología reproductiva, por el hecho de que esta cabaña puede verse fácilmente por los hombres que trabajan en los campos y que saben que en su interior solo puede haber mujeres durante su período, y por lo tanto no embarazadas.

Lenguas[editar]

El dogón ha sido considerado con frecuencia como un único idioma. En realidad, existen al bloques dialectales diferentes, que pueden considerarse lenguas diferentes. Dos de los más arcaizantes es dyamsay (o jamsay) y el tombo,[cita requerida] siendo este segundo utilizado generalmente para las oraciones tradicionales y cánticos rituales. La familia lingüística dogona está altamente diversificada y muchas de sus variedades no son mutuamente comprensibles entre sí, existiendo en realidad cerca de 12 lenguas diferentes y tal vez 50 dialectos diferentes. También existe una lengua secreta ritual, el sigi sǫ (lengua de Sigi), que es enseñada a los dignatarios (olubarū) de la Sociedad de las Máscaras durante el entronamiento en la ceremonia sigui.[13] [14] Las mujeres no tienen derecho a aprender el Sigui So.

Se acepta de modo generalizado que el grupo lingüístico dogón es parte de la familia lingüística Níger-Congo, aunque la evidencia es débil. Se han relacionado con la subfamilia de lenguas mandé y también con las lenguas gur. En una reciente retrospectiva de la familia Níger-Congo, el dogón se considera una rama independiente dentro de la famiia[15]

Las lenguas dogonas muestran algunos vestigios de un sistema de clase nominal (un ejemplo es que los sustantivos humanos tomen un sufijo plural distinto), llevando a los lingüistas a concluir que el dogón podría haber divergido del tronco Níger-Congo de modo muy temprano. Otra indicación de esto es el orden básico gramatical sujeto objeto verbo, que el dogón comparte con ramas tempranas Níger-Congo como las lenguas ijoides y mandé.

Los dogones y Sirio[editar]

Entre 1931 y 1956, el antropólogo francés Marcel Griaule (1898-1956) estudió a los dogones. Sus investigaciones incluyeron misiones de campo durante períodos de días hasta dos meses en 1931, 1935, 1937 y 1938.[16] A finales de 1946, Griaule pasó treinta y tres días consecutivos manteniendo conversaciones con el sabio dogón Ogotemeli, fuente de la mayor parte de las futuras publicaciones de Griaule.[17] Griaule escribió casi tres mil páginas acerca de las creencias de un hogón (chamán dogón) llamado Ogotemeli, con respecto a la clasificación de las plantas y la cosmogonía, entre otros temas. No nombró a Sirio en esos textos. Entre 1946 y 1956 Griaule viajó anualmente a la región de los dogones.[18]

En 1965, la antropóloga francesa Germaine Dieterlen (1903-1999) ―que viajó varias veces con Griaule a Malí― publicó Le renard pâle, donde sostenía que el chamán Ogotemeli, en sus charlas con Griaule (ahora fallecido desde hacía nueve años):

  • habría descrito a la Luna como «seca y estéril»;
  • habría dicho que el planeta Júpiter tiene cuatro satélites (los únicos conocidos desde Galileo Galilei);[19]
    • en 1965 ya se conocían 9 satélites de Júpiter: Io, Europa, Ganímedes, Calisto (descubiertos por Galileo Galilei en 1610), Himalia (Perrine, 1904), Elara (Perrine, 1905), Pasífae (Melotte, 1908), Sinope (Nicholson, 1914), Lisitea, Carme (Nicholson, 1938) y Ananke (Nicholson, 1951);
    • hasta 2008 se conoce que Júpiter en realidad tiene por lo menos 63 satélites;
  • Ogotemeli habría dicho conocer los anillos de Saturno (que en Occidente ya eran conocidos desde el siglo XVIII);[19]
    • sin embargo no conocía los anillos de Júpiter (porque fueron descubiertos en 1977), ni los de Urano (también descubiertos en 1977);[20]
  • habría dicho que Sirio es un sistema triple (Sigui Tolo, o ‘estrella del Sigui’) formado por una estrella gemela (Po Tolo, «tan pesada que todos los hombres del planeta no podrían levantarla») y por una tercera estrella (Emme Ya) 4 veces más liviana que Po Tolo;
    • esa estrella compañera (Sirio B), y sus datos se conocían en Occidente desde 1862; su diámetro es similar al de la Tierra y su peso similar al de nuestro Sol;[21]
    • la idea de una tercera estrella fue una teoría de Ch. Volet (1932). En el año 1995 la NASA detectó anomalías en las órbitas de Sirio A y Sirio B de las que se dedujo la existencia de Sirio C.[22]
  • habría hablado acerca de que los dioses nommo eran anfibios y llegaron desde el cielo en una nave voladora; predicaron ante la gente, que se reunía en grandes números alrededor del lago que se creó alrededor de la nave.[23] [24]

En ellas, estos informaron que los dogones creen que la estrella más brillante del firmamento, Sirio (Sigi Tolo o ‘estrella del Sigui’)[25] tiene dos estrellas compañeras, Pō Tolo (la estrella Digitaria) y Ęmmę Ya Tolo (la estrella femenina del Sorgo), respectivamente la primera y segunda compañera de Sirio A.[26] Sirio, en el sistema dogón, formó uno de los focos a partir de la órbita de una pequeña estrella, la estrella compañera Digitaria. Cuando Digitaria está más próxima a Sirio, esa estrella se ilumina. Cuando está más alejada de Sirio, produce el efecto de un pestañeo que hace que el observador vea varias estrellas. El ciclo orbital toma 50 años.[27] [24]

En 1976, el escritor Robert K. G. Temple publicó The Sirius mystery, donde popularizó la idea de que los dogón habían tenido contacto con extraterrestres; que el sistema dogón revelaba un conocimiento preciso de hechos cosmológicos solo conocidos a través del desarrollo de la astronomía moderna, ya que parecían conocer, según el relato de Griaule y Dieterlen, que Sirio forma parte de un sistema estelar binario, cuya segunda estrella, Sirio B, una enana blanca, había sido completamente invisible al ojo humano (del mismo modo que Digitaria es el grano más pequeño conocido para los dogones), y que toma 50 años para completar su órbita. La existencia de Sirio B solo había podido inferirse a través de cálculos matemáticos llevados a cabo por Friedrich Bessel en 1844. Temple argumentaba, a partir de lo anterior, que la información de los dogones, si se rastreaba hacia atrás en el tiempo hacia fuentes y mitos egipcios, podría indicar una transmisión extraterrestre de conocimiento de las estrellas.[28] [24] Ni Griaule ni Dieterlen habían llevado a cabo tales afirmaciones sobre una posible fuente esotérica del conocimiento dogón.

De modo más reciente, se han alzado dudas sobre la validez del trabajo de Griaule y Dieterlein.[29] [30] En un artículo publicado en 1991 en Current Anthropology, el antropólogo Walter van Beek publicó sus conclusiones tras su investigación sobre los dogones:

Aunque hablan acerca de Sigu Tolo [que es lo como Griaule afirmó que los dogones llamaban a Sirio] no están en absoluto de acuerdo entre ellos en el significado de la estrella. Para algunos es una estrella invisible que debería alzarse para anunciar el festival sigu, para otros es Venus, en otra posición, apareciendo como Sigu Tolo. Todos están de acuerdo, no obstante, que aprendieron acerca de esa estrella gracias a Griaule.[31]

En 1991, el antropólogo danés W. E. A. van Beek ―que vivió once años entre los dogón, entre 1979 y 1990― publicó Dogon restudied donde criticó los métodos de investigación de Griaule y Dieterlen, y sugirió que ellos habían confiado en un solo informante (Ogotemeli), quien podría haber sido influenciado por un misionero jesuita que había vivido en la región antes de las repetidas visitas de Griaule y Dieterlen.[31]

El astrónomo estadounidense Carl Sagan escribió un libro llamado Los dogones, La conclusión inmediata es que el pueblo dogón ha mantenido contactos con una civilización cuyo avance tecnológico solo llegó hasta 1932.

  • Todos los supuestos conocimientos de los dogón coinciden con los conocimientos astronómicos alcanzados en Occidente a principios del siglo XX, y coinciden con los errores de la misma época.
  • Esos conocimientos no incluían ni uno solo de los descubrimientos posteriores a 1932.
  • Ninguno de los «extraordinarios» conocimientos astronómicos que le habrían legado esos visitantes alienígenas al pueblo dogón era desconocido para la astronomía moderna antes de que sus mitos fueran registrados en los años treinta y cuarenta.
  • En esa información se incluyen varios errores obvios, muy poco probables viniendo de una civilización tecnológicamente avanzada.
  • No existe ningún registro previo a los años cuarenta del saber astronómico de los dogón.
  • La evidencia material respecto a ese extraordinario saber es ambigua y sujeta a interpretaciones arbitrarias, como el famoso «huevo del mundo» (dibujo de un sólido), transformado en un diagrama orbital (una elipse).
  • Existen explicaciones alternativas verosímiles, como la de Carl Sagan, basada en procesos de asimilación cultural que ya se han observado en otras culturas.
  • Toda la leyenda del saber secreto que tienen los dogón acerca de Sirio se basa en una única fuente (Griaule), y las aseveraciones de esa única fuente no han podido ser confirmadas por muchos otros investigadores que han trabajado sobre el terreno. Dicho de otra manera, no ha existido una verificación independiente de los datos.
  • Los datos y los métodos empleados por la fuente original han sido cuestionados y criticados.
  • La investigación de Walter van Beek aporta evidencias en contra de que alguna vez haya existido en el pueblo dogón un inusual, detallado y preciso conocimiento astronómico, fuera de las posibilidades reales de una sociedad pretecnológica.

La hija de Griaule, Genevieve Calame-Griaule, respondió en una publicación posterior, argumentando que Van Beek «no siguió los pasos adecuados para adquirir conocimiento», y sugirió que los informadores dogones de Van Beek podrían haber pensado que este había sido enviado por las «autoridades políticas y administrativas para probar la ortodoxia musulmana de los dogones».[32]

Referencias[editar]

  1. a b Base de datos acerca de los dogones.
  2. Marcel Griaule y Germaine Dieterlen: Le renard pâle, tomo 1: «Le mythe cosmologique» (pág. 17). París: Institut d'Ethnologie Musée de l'Homme, 1965.
  3. Germaine Dieterlen: «Mythes et organisation sociale au Soudan français», en Journal de la Société des Africanistes, 25 (1/2): págs. 39-76, 1955.
  4. «Population dynamics and paleoclimate over the past 3000 years in the Dogon country, Mali».
  5. Marcel Griaule: Masques dogons. París, 1938.
  6. Robert Morton (ed.), Stephenie Hollyman (fotografías), y Walter E. A. van Beek (texto): Dogon: Africa's people of the cliffs. Nueva York: Abrams, 2001. ISBN 0-8109-4373-5.
  7. Timothy Insoll, The Archaeology of Islam in Sub-Saharan Africa (2003) Cambridge University Press, p.308
  8. Christopher Wise: Yambo Ouologuem: postcolonial writer, islamic militant. Sin lugar: Lynne Rienner Publishers, 1999.
  9. Marcel Griaule: Conversations with Ogotemmêli: an introduction to dogon religious ideas, pág. 22. [1965]. International African Institute/Oxford University Press, 1970.
  10. «International day against female genital mutilation». Consultado el 08-02-2008.
  11. «Statement on the International Day Against Female Genital Mutilation, UNFPA». Consultado el 08-02-2008.
  12. Anne Doquet y Sory Camara: Les masques dogon: ethnologie savante et ethnologie autochtone (pág. 253). Karthala Editions, 1999.
  13. Marcel Griaule, y Germaine Dieterlen: Le renard pâle, ibídem, págs. 18-19.
  14. Se puede encontrar un estudio muy detallado en Hochstetler et al (2004).
  15. Williamson y Blench (2000), pág. 18.
  16. Gaetano Ciarcia: «Dogons et Dogon. Retours au “pays du reel”», en L’Homme, págs. 217-229, 1957.
  17. Samuel Oluoch IMBO: An introduction to african philosophy (pág. 64) Rowman & Littlefield Publishers, 1998. ISBN 978-0-8476-8841-8.
  18. Pascal James IMPERATO: Historical dictionary of Mali (pág. 53). Scarecrow Press, 1977. ISBN 978-0-8108-1005-1.
  19. a b M. Griaule, y G. Dieterlen: The dogon of the french Sudan, 1948.
  20. Carl Sagan: El cerebro de Broca. Barcelona: Grijalbo. ISBN 968-419-420-X.
  21. Carl Sagan: «The dogon», en V. Y. Mudimbe: The invention of Africa: gnosis, philosophy, and the order of knowledge. Indiana University Press, 1988.
  22. Anomalías en las órbitas de Sirio A y Sirio B.
  23. Las deidades anfibias.
  24. a b c Investigando el misterio de Sirio.
  25. Sirio también es denominado Albararu. Véase Griaule y Dieterlen: «Le renard pâle», ibídem, pág. 514.
  26. Griaule y Dieterlen: «Le renard pâle», ibídem, págs. 468, 470 y 514.
  27. M. Griaule, y G. Dieterlen: «A sudanese Sirius system» (traducción del ensayo de los autores «Un système soudanais de Sirius», en Journal de la Société des Africainistes, tomo XX, fascículo 1, págs. 273-294; 1950) en Robert Temple: The Sirius mystery (págs. 58-81, 64-65 y 68). Londres: Futura Books (¿Sidgwick & Jackson?), 1976.
  28. Robert K. G. Temple: El misterio de Sirio, 1975.
  29. Bernard R. Ortiz de Montellano: «The dogon revisited». Consultado el 12 de julio de 2012.
  30. «Dogon shame». Consultado el 12 de julio de 2012.
  31. a b Van Beek, Walter A. E. (1991). «Dogon Restudied: A Field Evaluation of the Work of Marcel Griaule». Current Anthropology 32 (2):  pp. 139-167. doi:10.1086/203932. 
  32. Genevieve Calame-Griaule: «On the dogon restudied», en Current Anthropology, vol. 32, n.º 5, págs. 575-577, diciembre de 1991.

Bibliografía[editar]

Gentes[editar]

  • Anónimo: Mali 2005-2006. Sin lugar: Petit Futé, sin fecha. ISBN 2-7469-1185-X.
  • Beaudoin, Gerard: Les dogon du Mali. Francia: BDT Développement, 1997. ISBN 2-9511030-0-X.
  • Bedaux, R. & J. D. van der Waals (eds.): Dogon: mythe en werkelijkheid in Mali. Leiden: National Museum of Ethnology, 2003.
  • Griaule, Marcel: Conversations with Ogotemmeli: an introduction to dogon religious ideas. [1965]. International African Institute/Oxford University Press, 1970. ISBN 0-19-519821-2.
  • Griaule, Marcel: Dieu d'eau. Entretiens avec Ogotemmêli. Sin lugar: Fayard, 1966. ISBN 2-213-59847-9.
  • Morton, Robert (ed.), Stephenie Hollyman (fotografías), y Walter E. A. van Beek (texto): Dogon: Africa's people of the cliffs. Nueva York: Abrams, 2001. ISBN 0-8109-4373-5.
  • Sékou Ogobara Dolo: La mère des masques. Un dogon raconte. Sin lugar: Seuil, 2002. ISBN 2-02-041133-4.
  • Wanono, Nadine (texto), y Michel Renaudeau (fotografías): Les dogon. París: Éditions du Chêne-Hachette, 1996. ISBN 2-85108-937-4

Lenguas[editar]

  • Hantgan, Abbie (2007) Dogon Languages and Linguistics An (sic) Comprehensive Annotated Bibliography
  • Hochstetler, J. Lee, Durieux, J.A. & E.I.K. Durieux-Boon (2004) Sociolinguistic Survey of the Dogon Language Area. SIL International. online version
  • Bertho, J. (1953). «La place des dialectes dogon de la falaise de Bandiagara parmi les autres groupes linguistiques de la zone soudanaise». Bulletin de l'IFAN 15:  pp. 405-441. 
  • Williamson, Kay, y Roger Blench: «Niger-Congo», en Bernd Heine y Derek Nurse (eds.): African languages - an introduction (págs. 11-42). Cambridge: Cambridge University Press, 2000.

Arte[editar]

  • Laude, Jean: African art of the dogon: the myths of the cliff dwellers. Nueva York: The Viking Press, 1973.
  • Davis, Shawn R.: «Dogon funerals», en African Art, vol. 35, n.º 2, verano de 2002.

Enlaces externos[editar]