Documento básico de ahorro de energía

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Paneles solares que producen energía fotovoltaica, en un edificio en Cádiz.

El Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE) es una normativa de construcción española que pertenece al Código Técnico de la Edificación. Forma parte de las normativas dedicadas a habitabilidad.

Desde 2006 es una normativa de obligado cumplimiento en España. Su introducción produjo cambios en la forma de construcción, entre las cuales la más llamativa es la obligatoriedad del uso de placas solares.

Historia[editar]

Anteriormente a la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación, la normativa que regulaba en consumo energético de los edificios era la NBE-CT de 1979. Esta normativa regulaba de forma exclusiva el aislamiento que debía proporcionar el cerramiento del edificio, ante las cargas de calefacción. La limitación se establecía sobre el conjunto del edificio (mediante un coeficiente denominado KG) y sobre cada uno de los cerramientos excluyendo los huecos (mediante unos coeficientes denominados K). Sólo se aplicaba a los edificios de nueva planta, y no era de aplicación en la comunidad autónoma de Canarias. Existía otra normativa denominada Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobada en 1998, que recogía la producción de frío y calor.

En 1999 se aprobó la Ley de Ordenación de la Edificación, que exigía unos nuevos requisitos a todas las construcciones, por lo que era necesario la redacción de una nueva normativa. El resultado de esta reelaboración es el Código Técnico de la Edificación, compuesto por varios Documentos Básicos. Entre las exigencias de habitabilidad se encontraba, desde su primera versión, el relativo a ahorro de energía, con 4 capítulos de nueva redacción y un capítulo, el segundo, que remite al RITE para lo referente a instalaciones térmicas. Este documento básico fue aprobado, junto con el resto de Documentos Básicos iniciales, el 29 de septiembre de 2006.

En 2007 se publicó un nuevo Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), adaptado a las nuevas directivas europeas y al resto del DB-HE, que supuso un cambio del Documento Básico al referir este que su segundo capítulo se compone del RITE en vigor. Este RITE fue posteriormente modificado puntualmente en 2009.

El sistema de medidas del Código Técnico de la Edificación es el sistema internacional de unidades, lo que supone un gran cambio con respecto a las normativas anteriores que se regían por el sistema técnico de unidades.

Composición[editar]

El Documento Básico de Ahorro de Energía se compone de 5 capítulos, dedicados a la demanda energética, al rendimiento de las instalaciones térmicas, al rendimiento de la iluminación, a la contribución solar de agua caliente y a la contribución solar fotovoltaica.

Limitación de demanda energética (HE-1)[editar]

Aislamiento mediante lana de roca.

El capítulo se dedica a garantizar que la demanda energética del edificio debida a las pérdidas y ganancias de calor a través de los cerramientos es igual o menor a unos valores considerados de referencia. Existen dos opciones de justificación, general y simplificada.

Para cualquier opción se establecen una serie de zonas climáticas, definidas por una letra y un número. La letra hace referencia a la dureza del invierno (de A a E) y el número a la dureza del verano (de 1 a 4). Cada capital de provincia tiene una zona asignada, que para el resto de municipios se va endurenciendo conforme aumenta la altitud sobre el nivel de su capital.

La opción general consiste en comparar el edificio que se quiere estudiar con un edificio de referencia que la normativa establece como válido, debiendose obtener resultados iguales o mejores. La única forma admitida de realizar la comprobación es a través de un programa informático denominado LIDER (limitación de la demanda energética) que se proporciona de manera gratuita junto al Código Técnico. Esta opción se utiliza principalmente para métodos constructivos novedosos, en los que interesa comparar la respuesta global del edificio y no la de los elementos por separado.

La opción simplificada sólo puede aplicarse en determinados casos, aunque esos casos cubren la mayor parte de edificios que se construyen. Para cumplir con las exigencias del capítulo, es necesario que cada uno de los cerramientos (muros, huecos, cubiertas, suelos...) cumplan con un valor determinado de transmitancia máxima. También se limitan el factor solar de los huecos, las condensaciones y la permeabilidad del aire.

Ambos métodos se basan en el aislamiento y desprecian otros aspectos que tienen importancia en la percepción climática del edificio y en su demanda de energía, que sí son considerados en las normativas de otros países, como es el caso de la inercia térmica.

Rendimiento de las instalaciones térmicas (HE-2)[editar]

Tuberías para un sistema de calefacción por suelo radiante.

En este capítulo no se desarrolla un articulado, sino que se establece que los requerimientos sobre el rendimiento de las instalaciones térmicas son aquellos que se establezcan en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). En la práctica, desde que el RITE fue adaptado al Código Técnico, en ocasiones se le denomina directamente HE-2.

Eficiencia energética de las instalaciones de iluminación (HE-3)[editar]

Este capítulo obliga a calcular un coeficiente de eficiencia energética denominado VEEI, que no puede ser superior al indicado por la normativa por cada 100 lux de iluminación. Este tipo de cálculo no limita la cantidad de iluminación, sino la eficiencia de los equipos de iluminación en producirla.

Además se establecen parámetros para obligar al aprovechamiento de la luz natural.

Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria (HE-4)[editar]

Colectores solares de agua caliente.

El capítulo obliga a la instalación de colectores solares para producir agua caliente de uso sanitario. Estas placas se componen de una caja aislada con una placa negra absorbente por la cual pasan unos tubos de agua que se calienta por efecto del sol. Normalmente esta agua no se consume directamente, sino que calienta el agua de consumo a través de un intercambiador de calor.

La normativa obliga a la utilización de estas placas en cualquier tipo de edificio de nueva construcción o rehabilitado, y a que proporcionen un porcentaje importante del agua caliente que se consume, con un mínimo de entre el 30 y el 70% del consumo, según la zona climática y el consumo esperado. Siempre se necesita una segunda fuente de calor ya que la producción máxima también está limitada, ya que un exceso de potencia de las placas solares podría provocar excesivas temperaturas en los meses de verano, con peligro de vaporización y quemaduras al utilizar el agua.

Contribución fotovoltaica mínima de energía eléctrica (HE-5)[editar]

La obligatoriedad de placas fotovoltaicas es mucho más reducida que la de placas de agua caliente, ya que sólo se aplican a edificios públicos (hipermercados, administrativos, hoteles...) de cierto tamaño y que utilizan energía eléctrica durante las horas diurnas (de sol). Aun así, la exigencia de placas fotovoltaicas para estos edificios puede ser grande.

Se establecen tres disposiciones de las placas: general (válida para todos los edificios), superpuesta (cuando las placas se encuentran sobre algún elemento del edificio) e integración arquitectónica (cuando las placas forman parte de la composición arquitectónica del edificio), cada una de las cuales tiene unos requisitos diferentes.

Documentos de apoyo[editar]

El Documento Básico de Ahorro de Energía dispone de un documento de apoyo, dedicado al cálculo de la zonificación climática según la radiación solar anual.

Véase también[editar]

Referencias[editar]