Doble embrague

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En automovilismo el doble embrague es una maniobra que se realiza en algunos coches, pero principalmente en camiones con cambio manual, que consiste en acelerar el motor al desembragar para reducir a una marcha más corta, con la intención de que al embragar de nuevo la velocidad del rotación del motor sea lo más próxima a la que tendría en la nueva marcha, para evitar problemas de sincronización.

El proceso requiere práctica, por ejemplo, si subimos con nuestro vehículo una cuesta en 3ª velocidad y queremos pasar a 2ª para obtener más fuerza, primero colocamos la palanca de cambio de velocidades en punto muerto y, con el pedal del embrague suelto, damos un toque al acelerador para igualar las revoluciones del motor a las que tendríamos en 2ª a esa misma velocidad del vehículo. A continuación pisamos nuevamente el embrague, metemos 2ª velocidad y aceleramos de nuevo. Esto, por supuesto, en apenas 1 segundo.

En automóviles no suele ser necesario ya que suelen llevar las marchas sincronizadas, pero sí en algunos vehículos pesados (camiones, autobuses, tractores, etc.) para desacoplar y acoplar la transmisión debido a que por su tamaño y peso (hasta 400 kg) acumulan demasiada inercia.

También puede ser de gran ayuda en vehículos antiguos que no tengan las marchas sincronizadas, ya que al reducir ayudaremos a que las marchas entren de forma mas suave.

Esta maniobra ha caído en desuso en los últimos años debido a las cajas de cambio sincronizadas. Éstas se encargan de igualar la velocidad de los distintos ejes, primario -el del motor- y secundario.

La técnica del doble embrague se suele confundir con la del "punta tacón", que consiste en, con el mismo pie, frenar mientras se dan toques de acelerador a la hora de reducir marchas, con el objetivo facilitar su inserción.