Doña Perfecta

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Doña Perfecta es el título de una novela social de Benito Pérez Galdós, escrita en 1876. Es una novela realista.

Resumen[editar]

Todo empieza cuando Doña Perfecta y su hermano deciden que sus hijos se casen después de la muerte de sus respectivos cónyuges. Pepe (sobrino de Doña Perfecta) va a visitar a su tía y a su prima a Orbajosa, ciudad donde viven. Ésta es una ciudad sin vida intelectual, con una economía no muy buena. Pero todo sale a pedir de boca; al conocerse, Rosario y Pepe se causan buena impresión mutuamente y se quieren casar. Aquí es donde se centra la novela de Benito Pérez Galdós.

Más tarde, en la cena, Inocencio, el penitenciario, pregunta a Pepe su opinión de la ciudad y Pepe le contesta sinceramente lo que piensa; sus palabras son una invitación al combate que se entabla entre Pepe y el penitenciario. Pepe se va metiendo cada vez más en una situación imposible y cae en la trampa que le está preparando Inocencio: este está en contra de Pepe porque su sobrina, Remedios, quiere casar a su hijo Jacinto con Rosario.

Doña Perfecta, tras oír varias conversaciones, se pone en contra de Pepe y encierra a su hija Rosario en su cuarto porque ya no quiere que se case con ella y por medio de influencias quiere hacerle la vida imposible a Pepe para que se vaya de Orbajosa. Pepe estuvo a punto de marcharse, pero se enteró de que su amor hacia Rosario era correspondido y se quedó para poder liberarla y casarse con ella.

Pepe trama un plan pero Mª Remedios decide espiarlo y descubre que va a tener un encuentro con Rosario. Mª Remedios avisa a Doña Perfecta, ésta baja a la huerta y ve que es verdad; entonces, manda a Caballuco que mate a Pepe y este lo hace.

Rosario acaba en un asilo de locos, Inocencio decide marcharse a Roma después de todo lo ocurrido y Doña Perfecta gasta todo su dinero en funciones religiosas para acallar su mala conciencia.

Personajes[editar]

  • Doña Perfecta: tía de Pepe y ejemplo de rectitud moral para la ciudad de Orbajosa. Perfecta mantiene a lo largo de casi toda la obra una actitud de perfecto control sobre sus emociones, las cuales no deja entrever hasta que el conflicto con su sobrino es evidente. Ella es la culpable de que Pepe pierda su puesto de ingeniero para desarrollar los proyectos mineros de la zona, así como es la promotora de los múltiples pleitos sobre derechos de haciendas que asedian al joven tras su llegada a Orbajosa. Doña Perfecta representa el conservadurismo extremo de la España decimonónica, la intransigencia y esa doble moral que tanto denunció Benito Pérez Galdós y, por lo tanto, su actitud no cambia en lo más mínimo a lo largo de la novela, si acaso, se vuelve más extrema.
  • Pepe Rey: joven y brillante ingeniero acostumbrado a la metrópoli de Madrid que se traslada a Orbajosa con la intención de casarse con su prima Rosario. Pepe representa los ideales progresistas de la España decimonónica. Unos ideales que no estaban reñidos con el catolicismo pero que sí veían una evolución, una apertura de la sociedad. Pepe ciertamente sufre una transformación durante su estancia en Orbajosa. En un principio, el joven tratará de lidiar con sus problemas a través de la palabra y el temple para, tiempo después, terminar practicando las mismas tretas que sus enemigos; esta ‘involución’ avergonzará profundamente al joven, como confiesa en una carta a su padre.
  • Rosario: prima y prometida de Pepe. El personaje de Rosario se desarrolla poco en la novela, pero se deja entrever que es una joven educada en las viejas costumbres, devota religiosa y sumisa a los deseos de su dictatorial madre. El personaje de Rosario, a pesar de contar con escasas apariciones en la novela, es de los que mayor recorrido evolutivo sufre, pasando de una sumisión absoluta hacia la matriarca y los viejos valores, a una rebeldía propia del personaje romántico enamorado que terminará por llevarla a la locura.
  • Don Inocencio: cura de la población y otra de las piezas clave de la narrativa, pues Inocencio representa a la iglesia católica que todavía usa el latín para sus misas; esa institución cerrada, conservadora y sabedora de la verdad absoluta que se otorga el derecho a malear la ideología de la población. El párroco será durante toda la obra uno de los escollos a los que Pepe se tendrá que enfrentar, protagonizando en varias ocasiones un duelo dialéctico en el que siempre terminará por hacerse la víctima. A pesar de su evidente maquinación contra Pepe Rey –pues Don Inocencio desea que su sobrino Jacintito se case con Rosario-, será el cura uno de los pocos que sentirá la muerte de Pepe. Su retiro tras el trágico asesinato muestra lo profundo del arrepentimiento del cura –consecuente con sus ideales hasta el final-, en contraste con la felicidad por las nuevas nupcias de Doña Perfecta.
  • Tío Licurgo: ayudante de Doña Perfecta y primer contacto de Pepe Rey con la población de Orbajosa. El tío Licurgo reúne las características del hombre de pueblo medio y, si en un principio se muestra colaborador con el joven ingeniero, bastarán unas palabras de Doña Perfecta para que él y otros propietarios de haciendas, ataquen a Pepe con multitud de pleitos.
  • Cristóbal Ramos, más conocido como Caballuco: descendiente de orgullosos rebeldes de Orbajosa, Caballuco representa el valiente centauro, la fuerza, la acción y el brazo armado del conservadurismo. Tras pleitear numerosas veces con Pepe Rey y echarle en cara que hablara con su querida –una de las troyanas-, Caballuco terminará por matar a Pepe Rey de dos tiros. Al final de la obra –según cuenta Don Cayetano- Cristóbal obtendrá un puesto de prestigio en el ejército español, acentuando la ironía de la novela a la que tantas veces recurre Pérez Galdós.
  • María Remedios: Es la sobrina de Don Inocencio y la Madre de Jacintito. Es una liante, aunque demuestra su débil personalidad con la inferioridad que siente respecto a Doña Perfecta. Viste siempre de luto, aunque enviudó hace tiempo.
  • Don Cayetano Polentinos: hermano político de Doña Perfecta y erudito de la historia y genealogía de Orbajosa. A lo largo de la obra será una especie de aliado de Pepe, no ya por suponer una ayuda directa para el joven, sino por ser de los pocos que no le intentan hacer la vida imposible. Don Cayetano realiza el papel del aldeano orgulloso de sus raíces y, más en extremo, cegado por su realidad cotidiana para ver la grandeza del resto del mundo, en un claro ejemplo del provincialismo que denunciaba Galdós.
  • Jacintito: Es un joven de veinti pocos años, hijo de María Remedios y sobrino de Don Inocencio. Es regordete, bajito, y tiene barba. Es un pedante.
  • Pinzón: Es un joven que vino a Orbajosa con la tropa y se instaló en casa de Doña Perfecta. Es amigo de Pepe y le ayuda a realizar el plan para poderse ir con Rosarito.
  • Juan Tafetán: Es un hombre amable. De los pocos que le habían manifestado a Pepe cordial amistad y admiración. Tiene la carilla bermellonada, bigote teñido de negro, ojos vivarachos y bien peinado para tapar la calvicie. Es muy simpático, y de los pocos que no era maldiciente.
  • Las Troyas: Pepa, Mari Juana y Florentina son tres huérfanas. Debido a su conducta irreverente y a su poco apego a la moral de Orbajosa, toda la población las tiene por criaturas perdidas, por pecadoras o algo peor. Son el ejemplo perfecto de un sector de la población que queda excluido por no seguir los cánones morales o códigos de conducta de la época.
  • Librada: es la sirvienta de Doña Perfecta, la que le daba los mensajes a Rosarito.
  • Pasolargo: le llaman Frasquito González.
  • José Esteban Romero: le llaman Vejarruco. Es de mediana edad y recia complexión.
  • Nicolasito Hernández: le llaman Cirio Pascual, aunque él lo odia.
  • Juez: Mozalbete espabilado. Se llama Periquito.
  • Orbajosa: Galdós retrata una ciudad hostil con vida propia, presente en toda la obra como un personaje más, arrastrando a nuestro protagonista en un entramado de ataques tan sutiles como continuos. En definitiva Orbajosa representa el espíritu tradicional adulterado de forma que tan solo sirve a sus propios intereses.

Versión teatral[editar]

Adaptada por el propio autor y estrenada el 28 de enero de 1896 en el Teatro Español de Madrid por la compañía de María Tubau. Más de un siglo después, en 2013, la obra se repuso en Madrid, en el Teatro María Guerrero, con Lola Casamayor y Roberto Enríquez.

Versiones cinematográficas[editar]

En México, fue llevada al cine en 1950 con el nombre original, dirigida por Alejandro Galindo y con Dolores del Río en el papel estelar.

En 1977 fue llevada al cine con guion y dirección de César Fernández Ardavín. El papel de Doña Perfecta fue representado por Julia Gutiérrez Caba. En el reparto también figuraban importantes actores como José Luis López Vázquez, Manuel Sierra, Victoria Abril, Emilio Gutiérrez Caba, Fernando Sancho y Mirta Miller.

Enlaces externos[editar]