Distrito X

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Distrito X es un barrio ficticio de Nueva York, creado por Marvel Comics, representado en una publicación del mismo nombre. Es un gueto formado por la mayor parte de la población mutante de la ciudad, víctima del racismo del resto de la población. Al contrario de lo frecuente en otros títulos de los X-Men, aquí los mutantes no son super héroes ni supervillanos, y la publicación se enfoca más hacia el género de la Historieta policial.

Descripción[editar]

Los protagonistas de la historia son el policía Ismael Ortega, humano, y el mutante Bishop, quien trabaja como compañero policial del mismo. Entre ambos enfrentan una lucha de mafias entre Kaufman y Frankie Zapruder, y un problema ocasionado por una droga, el "jugo de sapo", que toman algunos mutantes pero que resulta letal para los humanos.

Otro personaje de la revista es Absolon Mercator, con el poder de alterar las moléculas, quien intenta usar su poder para hacer buenas acciones. Una de éstas lo pone a Ortega en deuda con él: al olvidar su pistola en la casa, el hijo de Ortega le disparó "jugando" a su hermana y la baleó, pero Absolon le retiró la bala del cuerpo.

Mutopía X[editar]

Durante el crosover Dinastía de M que creó una realidad alternativa, el título se renombró a Mutopía X. En dicha realidad los mutantes ocupan un rol dominante en la sociedad respecto de los Homo Sapiens, y el título lo refleja transformando al "barrio mutante" en el "barrio Sapien". Los personajes siguen siendo mutantes o humanos al igual que en Distrito X, pero aquí Kaufman es un poderoso representante de estrellas de cine (en lugar de sólo un dueño de discotecas), y Mercator un gurú que ayuda a los niños a alcanzar sus mutaciones durante la pubertad si ésta tarda en manifestarse.

En dicha realidad la hija de Ortega fue víctima de un atentado, justo en el momento en que la realidad volvía a ser la normal, por lo que murió al restablecerse la misma. Absolon no fue afectado por los eventos de Diezmados que le quitaron sus poderes a casi todos los mutantes, pero aun así fue incapaz de volver a salvar a Chamayra. Ortega contempló el suicidio, pero se arrepintió y, renunciando a la policía, volvió con su esposa, quien ya no era mutante.