Distanasia

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La distanasia (también es conocida como encarnizamiento o ensañamiento terapéutico, pues no tiene en cuenta los sufrimientos del moribundo) es el empleo de todos los medios posibles, sean proporcionados o no, para retrasar el advenimiento de la muerte, a pesar de que no haya esperanza alguna de curación. Es, por tanto, lo contrario a la eutanasia.

Se han dado casos de distanasia en especial a personas de gran relevancia política. Se conoce como antidistanasia a la actitud de rechazo a la distanasia, compartido por la mayoría de la sociedad, y que en unos casos se convierte en un apoyo a la eutanasia y en otros en defensa de la ortotanasia.

Tanto los Estados como los diversos colegios de médicos han desarrollado leyes o códigos que regulan cuándo una acción médica puede ser considerada como ensañamiento.

Los factores a tomar en cuenta son los siguientes:

  • Deseo del enfermo y de sus familiares
  • La opinion de los médicos
  • La proporcionalidad de los medios en relación con el resultado.

Se puede afirmar que es moral continuar los tratamientos normales para aliviar el dolor pero se puede renunciar a tratamientos que procurarían solo una prolongación precaria de la vida.

Contenido

[editar] Criterios

Existen algunos criterios para que el ensañamiento se verifique:

  • Inutilidad o ineficacia de la terapia
  • Penosidad o gravosidad para el enfermo
  • Excepcionalidad de las intervenciones o medios terapéuticos (medios desproporcionados).[1]

Sin embargo, no se han de abandonar los tratamientos ordinarios para reducir el malestar:

2. En caso de enfermedad incurable y terminal, el médico debe limitarse a aliviar los dolores físicos y morales del paciente, manteniendo en todo lo posible la calidad de una vida que se agota y evitando emprender o continuar acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles y obstinadas. Asistirá al enfermo hasta el final, con el respeto que merece la dignidad del hombre. 3. La decisión de poner término a la supervivencia artificial en caso de muerte cerebral sólo se tomará en función de los más rigurosos criterios científicos y las garantías exigidas por la Ley. Antes de suspender los cuidados, dos médicos cualificados e independientes del equipo encargado de obtener los órganos para trasplante, suscribirán un documento que autentifique la situación
Código de deontología del colegio de médicos de España, núm. 28.

[editar] Magisterio de la Iglesia católica

Juan Pablo II trató el tema en su encíclica Evangelium Vitae:

Se da ciertamente la obligación moral de curarse y de hacerse curar, pero tal obligación debe confrontarse con las situaciones concretas; es necesario valorar si los medios terapéuticos a disposición son objetivamente proporcionados a las prospectivas de mejora. La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; más bien expresa la aceptación de la condición humana ante la muerte.[2]

[editar] Notas

  1. Resulta difícil establecer un criterio fijo sobre qué sería proporcionado o no, dado el constante avance de los medios técnicos. Para el médico es una cuestión científica y moral. P. MANTEGAZZA, en la revista “Corriere Medico”, noviembre de 1984, pág. 9.
  2. JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, núm. 65.

[editar] Bibliografía

TETTAMANZI, DIONIGI (2002). Dizionario di bioetica. Casale Monferrato: Ediciones PIEMME. ISBN 88-384-6521-5. 


[editar] Enlaces externos

¿Distanasia, Ortotanasia o Eutanasia?

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