Dismorfia muscular

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La dismorfia muscular o vigorexia es un trastorno comportamental caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia). A veces referido como anorexia nerviosa inversa o complejo de Adonis, la dismorfia muscular es un tipo muy específico de trastorno dismórfico corporal. Esta enfermedad es más común en los hombres, y no hay registros en cuanto a mortalidad se refiere. A diferencia de la anorexia en donde el registro de mortalidad es abundante.

La vigorexia no está reconocida como enfermedad por la comunidad médica internacional, y tiene muchos detractores, pero se trataría de un trastorno o desorden emocional donde las características físicas se perciben de manera distorsionada, al igual que lo que sucede cuando se padece anorexia. Una persona que siempre se encuentra con carencia de tonicidad y musculatura, llegando a obsesionarse por su estado físico hasta niveles patológicos y sintiendo una necesidad obsesiva de realizar ejercicio físico para mejorar su aspecto corporal y con ello padecer vigorexia[1] .

Es frecuente que la vigorexia esté acompañada de anorexia o la bulimia, creando una imagen desfigurada del físico de la persona.

Manifestaciones[editar]

Existen dos:

  • Visformarse en una idea mortal. La baja autoestima, convulsiones, mareos, dolores de cabeza y taquicardias son síntomas de este desorden. Es más mortal que la anorexia y la bulimia, ya que el cuerpo humano solo puede soportar un período máximo de 6 meses con estos trastornos[cita requerida].

Diferencias con la anorexia nerviosa[editar]

Aunque esta es una enfermedad muy similar a la anorexia nerviosa, también se dan un número de diferencias muy importantes:

  • La auto-imagen en la anorexia es de obesidad; en la vigorexia es de debilidad, aunque en algunos casos, existe la imagen de obesidad.
  • En las mujeres es más frecuente la anorexia y por el contrario la vigorexia es más padecida por personas de sexo masculino.
  • En la medicación, cuando existe anorexia se usan laxantes y diuréticos; en la vigorexia, anabólicos.

Naturalmente, los factores socioculturales (el culto al cuerpo), poseen un papel importante en estos trastornos, pero también hay ciertas alteraciones en los neurotransmisores cerebrales relacionados con este tipo de patologías. El tratamiento debe ser psicológico, ya que se debe intentar cambiar la conducta de la persona, su autoestima y su pánico a un fracaso.

La mejor medida para evitar estos trastornos, tanto vigorexia como anorexia y bulimia, es la prevención, ya que esto lo causa una obsesión por poseer el mejor físico, la mejor imagen ante la sociedad.

No debe olvidarse que la práctica de actividad física genera una serie de alteraciones corporales, como la segregación de hormonas, tal es el caso de las endorfinas; que producen una adherencia o "enganche" a la práctica de actividad física cuando el estímulo producido por la actividad física es producido de manera repetida y continuada. Sin embargo, esa especie de adicción que se crea con la práctica sistemática de actividad física, como con el deporte, no es contraproducente mientras se mantenga en niveles normales y no se convierta en obsesión. No obstante, debe tenerse en cuenta la naturaleza distinta de este fenómeno comparado con el de la vigorexia: mientras que la adherencia a la práctica de ejercicio físico se debe sobre todo a procesos fisiológicos, la vigorexia se debe a un problema de carácter mucho más psicológico. Siempre que se practique deporte o cualquier tipo de actividad física de manera controlada, sin excesos y atendiendo a las características personales, esta práctica resultará beneficiosa.

La enfermedad puede ser mortal. Una de sus complicaciones es la atrofia del músculo cardíaco, debido a la falta de sangre por su aumento de tamaño.

La obsesión de estas personas por su cuerpo les lleva a pasar un gran número de horas practicando deporte, habitualmente suelen ser más de 8 horas en el mismo por día, produciendo el aislamiento social, o incluso a consumir productos dopantes.

El tratamiento de este trastorno diagnosticado por Harrison G. Pope es multidisciplinar, centrándose sobre todo en terapias cognitivo - conductuales destinadas a modificar la autoestima, la imagen corporal que el vigoréxico tiene de sí mismo, y conductas tales como pesarse varias veces al día, entrenar muchas horas seguidas o ingerir gran variedad de suplementos alimenticios.

Dismorfofobia[editar]

Dismorfofobia es un trastorno de la figura de la percepción y valoración corporal que consiste en una preocupación exagerada por algún defecto inexistente en la apariencia física, o bien, en una valoración desproporcionada de posibles anomalías físicas que pudiera presentar un individuo aparentemente normal.

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

Véase también[editar]