Discusión:Reino de Asturias

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Reino de Asturias fue un artículo destacado, pero tras pasar por una revaluación, no superó los criterios pertinentes, por lo que le fue retirada la categoría.

Discusión pormenorizada[editar]

Lo primero que se discutirá aquí es sobre la oportunidad del título mismo del artículo, de acuerdo con las fuentes fiables a disposición. --Roy 16:02 3 feb 2013 (UTC)

¿Qué hay que discutir? ¿Hay alguna duda de que existen fuentes confiables que hablan del "Reino de Asturias"? Sin remontarnos a Sánchez Albornoz, en Google podemos encontrar unos cuantos libros editados en 2010 que hablan de ese reino [1]. ¿Existe una corriente historiográfica que lo pone en duda? Pónganse las fuentes confiables que lo prueben y sus argumentos. No nos toca resolver. --Enrique Cordero (discusión) 18:42 3 feb 2013 (UTC)


Si existen dudas Enrique, y muchas. Las trataré desde tres ópticas distintas con resumenes de la bibliografía empleada (que puede ser lógicamente ampliada, y sin duda, rebatida):

1.) fuentes historiográficas,

2.) territorialidad, y

3.) legitimación.


1.) Fuentes historiográficas: La interpretación de todos los acontecimientos del episodio que tratamos se hizo, no sólo en función de un momento político, sino especialmente en función de las ideologías a las que se adscriben cada uno de los hombres que interpretan y escriben la historia patria. Documentación:


. Peiró Martín, Ignacio (1995), Los guardianes de la historia: la historiografía académica de la Restauración, Zaragoza.

. Pellistrandi, Benoît (1997), «Escribir la historia de la nación española: proyectos y herencia de la historiografía de Modesto Lafuente a Rafael Altamira», Investigaciones Históricas: Época Moderna y Contemporánea, 17, pp. 137-160.

. Wulff Alonso, Fernando (2003), Las esencias patrias: historiografía e historia antigua en la construcción de la identidad española (siglos xvi-xx), Barcelona.

. Ríos Saloma, Martin Federico (2005), Restauración y Reconquista: sinónimos en una época romántica y nacionalista (1850-1896), MCV, Fundación Caja Madrid, pp. 243-263, Madrid.

. Ríos Saloma, Martin Federico (2009), La "Reconquista", ¿una aspiración peninsular? Estudio comparativo entre dos tradiciones historiográficas, Bulletin du Centre d'études médiévales d'Auxerre, Hors série 2.


Comentario: Es común observar en este tipo de discusiones, la atribución política y parcial de este episodio bajo nombres de reyes astures, reyes astúr-leoneses, reyes leoneses, reyes astúr-galaicos, reyes gallegos, reyes astúr-gallego-leoneses. No existen fuentes al respecto, salvo aquellas a las que hacen referencia a la división administrativa romano-suevo-gótica de la Gallaecia.


2.)Territorialidad. Tema polémico y tabú. Se convendrá que un determinado reino ejerza su administración sobre un espacio geográfico limitado. En este sentido, toda la documentación existente no nos informa sobre un Reino llamado de Asturias: cf. regione asturorum, asturiensis provincie, patriam asturiensium, Asturias...Ni siquiera en la nueva sede de Oviedo: Regnante in Oveto, regum ovetense. Cuando se indica se hace con la dignidad de Hadefonsi regis Galleciae et Asturiae.


Documentación: Juan José Sánchez Badiola (2010), ASTURIA EN LA TRANSICIÓN A LA EDAD MEDIA, Argutorio n. 24, pp. 38-44.


Desde Isidoro de Sevilla, los Concilios Toledanos, todas las crónicas europeas y árabes se refieren a un espacio territorial seuvo-visigótico denominado Gallaecia (que nada tiene que ver con la realidad actual de Galicia, como algunos presuponen y otros imaginan). Así en el Concilio de Francfurt (s. VIII): Italiae, Galliae, Gothiae; Aquitaniae, Galleciae; León es situado en 874 y 928 "in territorio Gallecie", y aún en 946 "Legione de Galletia", en cuanto a la documentación de Sahagún, sólo consta la entidad Gallaecia.


Comentario: Un ejemplo visible de esta contradicción: J.C. Ríos Camacho, p. 54 en Estudios diocesanos mindonienses n.23


"[...]presbítero del valle del Liébano, existirían en la Iglesia soberana de la Gallaecia, es decir, la astúr [...]" (????)


A este conflicto territorial se le añade otro importante dilema. El Parrochialem Suevicum (Concilio de Lugo 568) considera una buena parte de las Iglesias de Asturias como pertenecientes a la sede britoniense (mindoniense), incluida Oviedo. Será en época de Alfonso III cuando se otorga territorios de la sede iriense y lucense a Mondoñedo, a cambio de la mengua que suponía para ésta la pérdida del territorio ovetense. La sede episcopal de Lugo mantuvo un importante pleito sobre este asunto (reclamando Oviedo) que finamente se resolvería en el Concilio de Valladolid de 1032 (???--de memoria). Por tanto los primeros monarcas tenían como sede real a Oviedo pero como sede opiscopal a Mondoñedo, y es lógico, pues piénsese que hasta la conquista de Braga, Lugo había sido iglesia metropolitana y Mondoñedo había acogido a la metropolitana bracarense o dumiense: DOCUMENTACION: Parrochialle Suevicum, documentos de los Obispados de Lugo y de Mondoñedo.


3.) Legitimación: Alexander Pierre Bronisch (2006), "El concepto de España en la historiografía Visigoda y Astúr", Norba 19, pp. 9-42, nos descubre como en "Historia Wambae Regis", Muza, un GODO muladí, se autodenomina REY de HISPANIA, siendo el único que se declara de sangre goda, mientras que nada parecido tenemos en las crónicas referidas a los reyes anteriores a Alfonso III. Muza, como rey godo, mantiene el antiguo concepto estatal unitario gótico de España, con una parte islámica con su rey y otra septentrional con su rey. La falta de referencias al término "Hispania" a partir del relato de los sucesos de Covadonga refuerza esta idea, sospechada por muchos autores, de que el alzamiento tuvo un orígen local.


Por su parte, ya M.C. Díaz y Díaz (1976) afirmaba "Que en Asturias había grupos contrarios en el mundo clerical es cosa sabida a través de Beato y Heterio...". Así es, la "Carta de Elipando a Fidel (Heterius, año 785) nos descubre dos facciones enfrentadas:


. Toledo, que reconocían la autoridad dogmática y político-eclesial de Elipando, obispo de Toledo,que había adquirido ritos proislámicos


. Gallaecia (así aparece en el texto original de Heterius), partidaria de los preceptos eclesiásticos de Beato, monje del Valle de Liébana, cántabro-astúr de formación carolingia.


Para J.C. Ríos Camacho (2007), "La Singularidad de San Rosendo...", Estudios diocesanos mindonienses, n.23. p. 54 y ss y notas., son, por una parte, las gentes repobladas del Este de Asturias, especialmente situados en el Liébana, los que encabezan esta facción, que goza de la simpatía papal. Se ve con buenos ojos romper con Toledo y crear una nueva sede en Oviedo (Obispo Pelayo). Partidario de esta facción fue el rey Alfonso II. Sin embargo, estos intereses ideológicos no coincidieron con los de Mauregato ni con Bermudo I el Diácono. Su posición antialfonsina es muy evidente.


Por otra, los alfonsinos contaron con el apoyo del operativo obispado iriense (obispo Teodomiro de Iria), un obispado de grandísima tradición y constructor de la "inventio" del mito de Santiago que reforzará la política norteña frente a la de Toledo y el motivo para la reconquista. Se supone que los alfonsinos debieron tener también el apoyo del cultísimo Monasterio de Samos, muy relacionado con la realeza.


Comentario: Lo que se nos presenta es una Gallaecia, así denominada en los textos contemporáneos, como reducto de la ortodoxia frente a las posibles innovaciones proislámicas de la sede de Toledo, y en lo político, en tiempos de Alfonso II, con la restauración del orden "godo" en una nueva sede, Oviedo, como única y legítima continuadora del poder visigótico. Es en este preciso instante cuando se rompe la dependencia con Toledo, legitimando una nueva sede, Ovetum, que curiosamente nace, pues, dentro del territorio eclesiástico del obispado dumiense-mindoniense.


LUGUSONIS

Hola Lugusonis. Cuando tengas un rato convendría que leyeses algunas de las políticas de Wikipedia, en particular lo relativo a las fuentes. En tu página de discusión, con la bienvenida al proyecto, te he puesto algunos enlaces útiles. Yendo al asunto que nos ocupa, no hay necesidad de que te esfuerces en convencerme de que no hubo un reino de Asturias y que todo era Gallaecia o episcopado dumiense-mindoniense. Supón que ya me has convencido; no sería muy meritorio por tu parte porque yo no soy especialista en historia medieval pero, además, no cambiaría nada mientras exista biliografía abundantísima que habla del reino de Asturias y de Pelayo. No es a mi ni a los restantes compañeros wikipedistas a quienes debes convencer sino a esos que escriben libros hablando del reino de Asturias, y eso debes hacerlo con ponencias en congresos y tesis doctorales y no en la página de discusión de un artículo de Wikipedia, porque aquí debemos atenernos a lo que digan las fuentes secundarias y a lo que sostenga el punto de vista mayoritario. Como manejas abundante bibliografía no desconoces que desde Alfonso X o Florián de Ocampo («de cómo el infante don Pelayo fue alzado por rey de las Asturias»), hasta el padre Mariana, y desde Claudio Sánchez Albornoz hasta Luis Ramón Menéndez Bueyes, Reflexiones críticas sobre el origen del reino de Asturias, Universidad de Salamanca, 2001, con abundante bibliografía, son muchos los que han hablado de un reino de Asturias del que se siguen ocupando los manuales de historia que estudian nuestros bachilleres («La creación del reino asturleonés», Vicens Vives, «La génesis de los núcleos cristianos: el reino astur», Anaya). Puedes negar que existan documentos del siglo VIII en los que se mencione un reino de Asturias, negar que existe una larga y extensa corriente historiográfica que habla de un reino de Asturias es como negar la redondez de la Tierra. En mi opinión sería muy interesante incorporar una sección en la que se recogiesen esas reflexiones críticas sobre la naturaleza del reino, pero no es nuestra misión enmendarle la plana a la corriente historiográfica mayoritaria y cambiar un título comúnmente aceptado (reino de Asturias) por otro (?) comúnmente ignorado. --Enrique Cordero (discusión) 20:55 5 feb 2013 (UTC)


Le agradezco sus palabras Enrique. Sinceramente, no sé como funciona esto. Por otra parte, sé que el término "reino de Asturias" es el comúnmente aceptado, pero es incorrecto. Localíceme un sólo documento fechado desde el siglo VII en adelante, un concilio o una crónica peninsular o extranjera que mencione el Reino de Asturias (y no se sirva de ulteriores reinvenciones literarias). Ahora bien, podemos seguir tapándonos los ojos con una venda y seguir el ejemplo de mi buen amigo J.C. Ríos Camacho (sabio, pero Albornociano hasta la médula):


"[...]presbítero del valle del Liébano, existirían en la Iglesia soberana de la Gallaecia, es decir, la astúr [...]".


Además, amigo mío, en esto tiene mucho que ver la Iglesia, mas que la propia especulación de los historiadores que en otros tiempos ha dicho lo que convenía oír interesadamente, que algunos optan por seguir, por comodidad, y otros, critican. Como historiador y sacerdote de la catedral de Mondoñedo puedo asegurar que el material disponible es mucho y, ciertamente, se ha preferido silenciar muchas cosas (p.e. la adscripción del territorio Ovetense a la sede Mindoniense hasta tiempos de Alfonso III).


No hay inconveniente alguno en incorporar este tipo de criticismos, no tan minoritario como usted piensa, en sección aparte. Ahora bien, se faltaría a la verdad y, convendrá conmigo, que eso no es nada bueno. No por tener mayor número de adeptos se ha de tener la razón, pues muchas ideas mayoritarias fueron desmentidas con el paso del tiempo y ésta, precisamente, lleva anclada desde el siglo XIX. Sobre la bibliografía, cada uno de los autores citados (de los que hago un breve resumen de consideraciones referidas a esta sección) son internacionalmente conocidos y especializados en esta materia. También se hace inapropiado refutar la documentación eclesiástica al ser la única fuente conocida y válida, más que ningún autor que necesariamente beberá de nuestras fuentes, para poder entender esta etapa histórica. Ahora bien si esto no es así....rechazar la documentación de las sedes episcopales de Lugo, Mondoñedo y Monasterio de Samos (antiquísimas sedes, las únicas operativas, junto con Iria -después Compostela-, en esta época tan compleja) no se hace fácilmente entendible, y todavía menos cuando se prefiere la interpretación subjetiva, interesada y muchas veces sesgada de nuestros documentos por cualquier autor, sea cual sea su prestigio.


Leeré con interés el funcionamiento de este tipo de discusiones. Le agradezco sus recomendaciones. Muchísimas gracias Enrique.


LUGUSONIS.

Sin ánimo de polemizar, sino de contribuir a resolver la polémica, le diría a Lugusonis que, aunque sus argumentos fueran válidos y en la oscura época a la que nos referimos no hubiera existido en realidad un "Reino de Asturias", ello no sería motivo para eliminar el artículo o cambiar su denominación. La Historia está repleta de entidades políticas que han sido conocidas con posterioridad con nombres diferentes al que sus contemporáneos utilizaron para llamarlos. Un caso podría ser el de la Corona de Aragón, denominación que se empieza a utilizar siglos después de la unión del Reino de Aragón y del Condado de Barcelona bajo la persona de un mismo señor, y que resulta muy práctica para denominar el amplio conjunto de entidades políticas que llegará a existir con un señor común. Otra denominación que me viene a la cabeza es la del Imperio Bizantino para llamar al que no es sino el Imperio Romano de Oriente. En este caso, la denominación es propia de la Europa Occidental, que vio siempre con desconfianza y envidia al Imperio. En ambos casos, el reiterado uso de las denominaciones (como la de Reino de Asturias) justifica su uso en Wikipedia. Un saludo.--Chamarasca (discusión) 18:43 6 feb 2013 (UTC)



Muchísimas gracias Chamarasca. Como Enrique tiene usted toda la razón. No es necesario cambiar el título en sí. Sin duda debe ser muy cierto que estas referencias son irrelevantes y de muy poca trascendencia, a pesar de su falta de constatación en la documentación medieval y tener su origen exactamente en el siglo XIX. Si me parece en cambio que debe ser reseñado, reflejado, de alguna manera en el artículo.


Ahora bien, un reseña de este calibre (la documentación medieval no hace referencia alguna a un Reino de Asturias o que este reino careciese de sede episcopal hasta Alfonso III, algo, por cierto, inaudito, o que en la nómina regia astúr se incluyan reyes de otras procedencias: cf. diploma del Rey Silo del Archivo Eclesiástico de la Catedral de León) sería difícilmente asimilable para el conjunto del artículo.


Otra opción, entonces, sería silenciar, ocultar los hechos documentales como p.e. "Hadefuns [= Alfonso II el casto] rex Gallaeciae" o "mortuus est Ranimirus filius Veremudi rex Gallecie et filius eius Ordonius successit in regno", y dar a entender que son simples errores y que se refieren, sin duda alguna, al Reino de Asturias.


En fin, pasemos un tupido velo, silenciemos y enterremos los testimonios. Por mi parte, salvo nuevas sugerencias, podemos pasar al siguiente punto.


LUGUSONIS.

En realidad no hay que silenciar nada. Como bien le dice arriba el usuario Chamarasca, puede usted convencer «a esos que escriben libros hablando del reino de Asturias, y eso debes hacerlo con ponencias en congresos y tesis doctorales», y cuando usted haya logrado convencer a los especialistas en historia actuales, y haya conseguido que el consenso mayoritario sea la opinión que usted defiende, entonces verá como en wikipedia también cambia eso, ya que las fuentes secundarias dejarán de hablar del reino de Asturias. Un cordial saludo. Escarlati - escríbeme 00:53 7 feb 2013 (UTC)


Muy amable Escarlati. Ya he tomado buena nota de esa cuestión (comprenda que no conocía el funcionamiento de wikipedia). Me refiero a la opción de Enrique de hacer una reseña sobre este asunto. Pero si se piensa bien, se hace muy difícil hacer entender que el llamado reino de Asturias no era conocido como tal, ni que éste tenía sede episcopal o que su nómina regia no estaba constituida por reyes de origen asturiano (Alfonso III nació y murió en Zamora), ni es comprensible que en la documentación medieval leamos "Hadefuns [= Alfonso II el casto] rex Gallaeciae" (Crónica de Reichenau) , "mortuus est Ranimirus filius Veremudi rex Gallecie et filius eius Ordonius successit in regno" (Historiae Minores XXVII) o "Adefonso (= Alfonso III) Regi Gallaeciarum" (carta del Papa Juan IX), ya me dirá usted cómo explicar esto (y ya me explicará usted el por qué se refuta y obvia la documentación medieval). La mejor opción es seguir haciendo lo que se ha hecho hasta ahora mentir y ocultar los testimonios.


Por lo demás Escarlati, no sigo ninguna corriente de opinión, mi vida sencillamente transcurre rodeado de pergaminos, libros, sellos, códices, cartularios e inventarios del clero, y comprenderá que alguna cosilla sabré sobre estos asuntos. A nadie tengo que convencer sobre este tema, ya me llegan mis propios trabajos acerca de uno de los personajes más ilustres del reinado de Alfonso III, el obispo de Mondoñedo y de Iria (Compostela) San Rosendo.


LUGUSONIS

Pues a eso voy, a que si sus trabajos acaban consiguiendo que la historiografía actual se convenza de que el reino de Asturias no existió, será entonces cuando lo reflejará wikipedia, porque aquí no se admite hacer investigación original. Escarlati - escríbeme 13:12 9 feb 2013 (UTC)


Muchas gracias Escarlati, aún así, como la mentira no encaja bien con mi condición de clérigo, dejo aquí unos valiosos documentos, por supuesto, a través de fuentes secundarias, que espero les ilustren.


La división territorial eclesiástica de la Gallaecia viene recogida en el Concilio de Lugo del año 572, que será utilizada más tarde por Alfonso II el Casto, Alfonso III, etc. Nos interesa:


"[…] XIII.1. Ad sedem Brittonorum ecclesias que sunt intro Britones una cum monasterio Maximi et qui in Asturiis sunt" (F. Glorié : "Parrochiale Sueuum", Corpus Christianorum, Series Latina CLXXV. Itineraria et alia geographica, Turnholt, 1965, pp 143 ss.).


Este documento fue falsificado por el Obispo Pelayo de Oviedo, el "obispo falsario": cf. F.J. Fdez. Conde: "El libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo", Iglesia Nacional Española, Roma, 1971. Este obispo hará uso también de la falsificación medieval anónima conocida como "Diuisio Wambae": cf. Luis Vázquez de Parga: "Liber Ithacii: La división de Wamba", Madrid, 1943.


El original incluye dentro de la sede britoniense (mindoniense), adscrito al sínodo de Lugo, todas las Iglesias asturianas que no son citadas dentro de la sede de Asturica.


La denominación de este territorio durante el período visigótico seguía siendo Gallaecia, cuya capitalidad era Braga, pero en tiempos de Vitiza, inmediatamente antes del descalabro del reino godo, la capitalidad de la "provincia" de Gallaecia la ostentó Tuy:


"Uittizza rg. an. X. Iste in uita patris in Tudense urbe Gallicie residit. Ibique Fafilanem ducem Pelagii patrem, quem Egica rex illuc direxerat, quadam occasione uxoris fuste in capite percussit, unde post ad mortem peruenit" (Crónica Albeldense XIV 33-1-7).


Nota de interés: En algunas ediciones de la Albeldense desaparece este pasaje que hace referencia a la curiosa muerte de Fafila, padre de Pelayo, haciéndose una interpolación posterior con el famoso mito de los orígenes de Pelayo. No sería de extrañar que esta muerte relatada aquí y acontecida en Tuy tenga mucho que ver con los posteriores acontecimientos protagonizados por este tal Pelayo.


La descripción de Hispania en las Crónicas tampoco varía sustancialmente (normalmente este pasaje suele olvidarse):


"Habet [Spania] prouintias VI cum sedibus episcoporum: Prima Cartago (…) Quarta prouintia GALLICIAM: Bracara metropoli, Dumio, Portucale, Tude, Auriense, Yria, Luco, Uittania (Bretonia) et Asturica" (Crónica Abeldense, III, 10).


Se trata de una división de Hispania que, con respecto a la provincia de Gallaecia, mantiene claramente la territorialidad suevo-visigótica. Salvo en los autores españoles, que por evidentes razones ideológicas traducen Gallaecia por Asturias, el reino reconocido en todo el mundo conocido era el de Gallaecia (de unas cuarenta referencias, sólo en una se cita a un rey de Asturias, cinco como rey de Galicia y Asturias, en este orden, y la treintena restante, siempre como rey de Gallaecia).


Como es sabido, Alfonso II el Casto (791-842) traslada la sede regia a Oviedo y crea un nuevo obispado en ese territorio. Esta decisión, como nos cuentan las crónicas, acarreará indirectamente un final dramático para las aspiraciones asturianas (cf. Crónica Rotense 23, Crónica Ovetense 23). Estalla un conflicto territorial entre la sede de Lugo y la sede ovetense. Año 832. El rey Alfonso II, que dice ser rey de la Gallaecia, une a la Iglesia de Lugo las de Orense y Braga y crea la nueva sede ovetense dotándola con la destruida britoniense y otros territorios de la Lucense (Henrique Flórez "España Sagrada: Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España", tomo XL, Madrid, 1796):


"In Dei Omnipotentis nomine Patris Ingeniti Filii, Unigeniti ac Spiritus Almi. Clementi pietate, ac perpetue benignitatis munere vegetatus, seu Sanctorum omniun auxilio fretus. Ego seruus omium servorum Dei Adefonsus Rex Froilani Regis filius, postquam auxiliante Deo regni totius Galletiae, et seu Hispaniae suscepi culmen, quod fraude Mauregati calida amisseram, et post eius interitum, cum iubante Deo, ademptus Regni gubernacula fuissem, firmiter omnium obtinui munitiones sicuti a Victoriosissimo Rege Domino Adefonso, Petri Ducis filio fuerant vindicatae, ac de Sarracenorum manibus ereptae per totius confinia Gallecie, seu Barduliense Provincia. Has itaque, cum obtinuissem Provincias nutu Dei, ac Sanctae que semper Virginis Mariae ope adiutus, cuius Basilica ab antiquo constructa esset dignoscitur miro opere in Lucensi Civitate Provintiae Galletiae, placuit animo meo, ut solium Regni Oveto firmaren, et ibi Ecclesiam construerem in honorem S. Salvatoris ad ipsius similitudinem Ecclesiae S. Mariae Lucensis Civitatis; et placuit mihi, ut Principatum totius Galletiae ipsa Luco obtineret Civitas, in qua Ecclesia Sancta Dei Genitrix obtinuerat Principatum ab antiquo ante ingressum sarracenorum, in Hispania tempore pacis. Hoc ergo, protegente Deo, qui cuncta regit, et cuncta disponit, cum peragere studuissem, et Ecclesiam S. Salvatoris Oveto studiose, construerem, accidit, ut quidam Rebellis fugiens, ante faciem Abdarraahmam Regis ab Emerita Civitate, nomine Mahamud, veniret ad me, et pietate regia susceptus est ame, ut in eadem Provincia Galleciae commoraretur. Sed ipse ut erat fraudulentus, et deceptor etiam contra me rebellionem preparat, sicut ante fecerat contra Dominum suum, et colligens secum Sarracenorum multitudinem, eamdem Provintiam Galletiae depredare conatur, colligens se in Castrum quoddam, quod vocatum es ab antiquis, Castrum S. Christinae; cuius rei eventus cum ad me Oveto mandatum venisset, congregato exercitu, Galletiam properavi, ut de inimicis resisterem, et Christicolas de manu sarracenorum eriperen Deo auxiliante. Veniens vero ad Lucensem urbem cum omni exercitu, et ibi me in Ecclesia de S. Mariae orationibus comendans, altere die progessus sum ad pugnam, Castrum illud S. Christinae obsedi, in quod erat adunatio sarracenorum non minima cum ipso capite nomine Mahamud. Auxiliante itaque Deo Castrum oppugnavi, et omnium sarracenorum cervices ad terram postravi, ac delevi Hismahelitarum insidias, interfecto ipso Principe. Peracta itaque pugna cum Victoria Luco revertens Deo eiusque Genitrici gratias referre studui, ac Votum, quod promiseram, reddere non distuli. Igitur Ego iam praefatus Adefonsus hac victoria potitus, inimicisque superatis benignam erga me cognoscens Salvatoris clementiam, et eius Genitricis Mariae agnoscens auxilium, et omnium Sanctorum precibus adiutus, cum ad eandem Lucensem Urbem reversus fuissem cum omni meo exercitu, victoria de inimicis peracta, placuit mihi ex animo, Deo inspirante, ac omnibus Magnatis visum est, tam nobilium personarum, quam etiam infirmarum, ut Ecclesiam Sanctae Mariae, seu Urbem praefatam, quae sola integerrima remanserat a Paganis, non destructa murorum ambitu, quam etiam Adefonsus Rex Petri Ducis filius, quod ex Recaredi Regis Gotorum stirpe decendit, similiter eandem urbem populavit, ac Hismahelitorum tulit potestatem. Huic Ego iam supradictus Adefonsus Ecclesiae S. Mariae, seu urbe caeteras dono et concedo Civitates Bracaram, scilicet Metropolitanam, et Auriensem urbem, quae omnino a paganis destructa esse videntur, et populo et muro et non valeo eas recuperare in pristino honore. Has itaque urbes seu sibi subditas Provincias cum Ecclesiis, Sanctae Reginae concedo Virginis Mariae Lucensae sedis, ut Pontificalem ab ipsa accipiant ordinem, seu benedictionem, quam ipsae caruerant peccato impediente, et reddant debitum censum secundum decreta Canonum eidem Ecclesiis; idest tertiam partem. Haec nempe facio pro salute animarum omnium auctoritate Canonicale Sedis Apostolicae fretus, ut Ecclesiae, aut Sedes destructae a Paganis, aut a persecutoribus auctoritate Regali, seu Pontificali ad alia tutiora transferantur loca, ne Chrisptiani nominis decus devacuetur. Ab ipsa vero Lucensi Civitate necessitate compulsus, terras et provincias S. Salvatoris Ovetensi concedo Ecclesiae, quae ante fueram subditae Lucensi Ecclesiae per cucnta seculorum tempora: Haec sunt autem nominata Provintiae, idest, Balborica, Neira, Flamoso, Sarria, Páramo, Froilani, Sabinianos et Sardinaria, Abiancos, Asma, Camba et Ecclesias de Dezón. Has itaque Provincias, quae populatae sunt in diebus Domini Adefonsi Maioris, et nostris, quae ante fuerant subdictae Civitati Lucensi, Sancto concedimos Salvatori Ovetensis Ecclesiae, ex parte, Ecclesias non quidem omnes. Et quia longe posituae sunt ab Ovetensi sede, ideo nobis visum est, et rectum ut benedictionem, et omnem Episcopalem ordinem a Sede recipiant Lucensi, dentque censum omnem Ecclesiasticum Sancto Salvatori ex ipsis Ecclesiis supranominatis, non pene, ex omnibus; dantes et concedentes pro integratione Lucensis Urbi, pro istis Ecclesiis, praedictas civitates Bracaram et Auriensem cum suis provinciis et familis tali tenore scripturae firmitatis ut si auxiliante Deo post nos, Civitates supradictae, quae destructae esse videntur a Chrisptianis fuerint possessae et ad proprium reddierint decus ut Lucensis Ecclesiae suae provintiae supra nominatae restituantur et unicuique Civitati similiter, quia dedecus est, quod nunc pro animarum salute necessitase compulsi facimus, ut post nos Ecclesiae deuaricatae litigent. Ideo obseruata charitate precipimus, ut unaquaque Ecclesia ad suam revertantur veritatem et ipsam Sedem Oventensem fecimus eam et confirmamus pro Sede Britoniensi, quae ab Hismaelitis est destructa et inhabilitabilis facta. Siquis vero ex progenie nostre uenerit aut extranae gentis, potens aut impotens et hoc factum disrumpere conauerit iram superni Regis incurrat Dei Omnipotentis et Regiae functioni quinquaginta auri talenta coactus persoluat et a parte ipsius sedis, quod abstulerit, uel temptare uoluerit, reddat in duplo, uel triplo, ipsoque anathematis maledictione percusus pereat in aeternum et haec scriptura quam in Concilio edimus et deliberavimus permaneat in omni robore et perpetua firmitate. FIRMAS"


Este documento cumple un acuerdo tomado con anterioridad. La sede ovetense pretende construirse a partir de la entidad territorial eclesiástica de la sede de Lugo.


Una cosilla sobre Lugo. Lugo no sólo era una de las dos sedes eclesiásticas operativas, junto con Iria, sino que es además sede metropolitana entre los siglos VIII-XI al acoger a la Bracarense "in Lucense oppido metropolitanus episcopus", "Recaredus Lucense Metropolitanus Episcopus": cf. A. Floriano Cumbreño: "Diplomática española del periodo astúr (718-910)", Oviedo, 1951, vol. II pp. 257-260; "España Sagrada", XL p. 124. Además Lugo fue la única ciudad con sus murallas intactas en manos de "regnum cristianorum" hasta el siglo X.


Es en Lugo, precisamente, donde Ramiro I se reúne con la nobleza gallega para conformar el ejército que derrotaría a los astúr-vascones a orillas del río Narcea, en el valle de Cornellana, siendo hecho prisionero el rey elegido en Oviedo, Nepociano, y sus colaboradores. Aquí se acaba con toda pretensión asturiana. Curiosamente, este episodio conlleva un cambio en la dinastía, un cambio en el modo de sucesión que ahora se hace patrilineal, se inicia la presencia continuada de reinas de orígen gallego, costumbre que finalizará en el siglo XII-XIII, y, además, en la sede ovetense, se asentarán las familias regias berciano-gallegas (cf. J. Pérez de Urbel: "Los primeros siglos de la Reconquista (años 711-1038)", t. VI de Historia de España, dir. por Menéndez Pidal, Madrid, 7ª ed. , 1997 p. 60).


Escondido en un recóndito lugar de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, se halla el pergamino conocido como 9-4-7/1956, expediente 8 (cf. Juan Carlos Galende Díaz: "Estudio paleográfico-diplomático de un privilegio de Alfonso III", CEG, Tomo XLI, fascículo 106, Santiago, 1993-94, pp. 113 y ss.). En el año 902, Alfonso III, confirma un privilegio:


"In Dei nomine. Ego Adefonsus tonus Ispanie imperator qui licet indigne uocitor catholicus tibi Sauarico. Salutem. Michi et omnibus Ispaniae principibus satis notum et propter sarracenorum persecutionem te a sede tuq discessisse et sedem in loco qui Mindunietum uocaturfundasse, me concedente et coroborante. Qua propter concedimus tibi et successoribus tuis diocesim illam que uocatur Trasancos et Besaucos et Prucios cum omnibus terminis suis procedentibus usque ad aquam de lunkeras, insuper addimus tibi illas eclesias de Salagiaper aquam de discessu usque admontem que uocatur Nemi, et hec supra dicta tibi confirmamus propter diocesim de Asturias quam [o]uetensi sedi prebuimus, et deinceps de nostro iure et dominio omnium hominum radimus ut habeas tu et successores tui in integrum. Si quis tamen huius scripture nos trae seriem infringere conatus fuerit excomunicationis crimen incurrat, insuper centum auri talenta coactus exsoluatpresuli eiusdem sedis menduniensis. FIRMAS".


Privilegio hecho con mala fé, con falsedad (término usado por propio estudioso del pergamino), que concede territorios a la Britoniense por la perdida del territorio de Oviedo. Es decir ya no se considera su devolución como se establece en el documento de Alfonso II.


Debe relacionarse con este documento el levantamiento del poderoso conde gallego Hermenegildo. Más preocupante fue el levantamiento del conde de Lugo, Froila Vermúdez, quien con su ejército toma Oviedo, se autoproclama rey y obliga a Afonso III a refugiarse en Castilla. Posteriormente, Alfonso III consigue en Ávila reunir tropas suficientes para derrotar a Froila en Oviedo (Crónica Albeldense, XV, 12). La sede ovetense agonizaba.


El territorio ovetense pertenecía a Lugo, y su pretensión, como sede obispal, de equipararse a Toledo, provoca un doble conficto eclesiástico: con la sede metropolitana de Toledo y con la sede de Lugo. Las tierras otorgadas a la sede de Oviedo habían sido donadas falsamente por Afonso III. El obispado de Lugo reclama sus diez condados y Oviedo, que pertenece a la sede Mindoniense y por tanto a su sínodo. El Concilio de Salamanca de 1154, 200 años más tarde, daría la razón a los prelados lucenses (cf. D. Mansilla: "Panorama histórico-geográfico de la Iglesia en España", BAC, Madrid, 1982, II 2º, pp. 611 ss.; C. Sánchez-Albornoz: “Dos documentos sobre Braga y Mondoñedo”, Coruña, 1981, pp. 91 ss.).


¿Reino de Asturias?


LUGUSONIS

Hola Lugusonis. Solo un par de cosas porque es hora de ir a dormir: citas a fray Justo Pérez de Urbel y la "Historia de España" de Menéndez Pidal, ¿se habla en ella de un Reino de Asturias? Sí, ¿verdad? Y dos, insistes en presentar fuentes y documentos -y de lo que no hay duda es de que tú estás convencido- con los que se demostraría que en el siglo VIII toda la cristiandad hablaba de un reino de Galicia y nadie lo hacía de un reino de Asturias. Pues vale. Pero da igual. Lo que tendrías que demostrar es que toda la historia posterior ha hablado también de un reino de Galicia encabezado por Pelayo y que no hay fuentes secundarias que hablen de un reino de Asturias, o, en su defecto, que en el siglo XXI la historiografía mayoritariamente se refiere a ese periodo como reino de Galicia, pero eso es imposible y ya has reconocido arriba que la historiografía mayoritariamente se refiere a ese reino como de Asturias o Astur. Y ocurre que nosotros tenemos que atenernos, como ya te hemos dicho, a lo que digan las fuentes secundarias. En cuanto a la verdad y la mentira, ¿qué es la verdad? Un saludo, --Enrique Cordero (discusión) 00:20 12 feb 2013 (UTC)


Sólo quería tener la conciencia tranquila amigo Enrique. Dar a conocer dos documentos originales, uno de Alfonso II y otro de Alfonso III, y algunas reseñas que suelen olvidarse. Menéndez Pidal es, efectivamente, quien retoma la idea de Lafuente a inicios del siglo XX y quien lo difunde desde su Centro de Estudios Históricos. No se crea las interpolaciones. En el original de la Albeldense aparece Pelayo y la muerte de su padre, el dux Fafila, en Tuy, muerte relacionada con su esposa. No los orígenes de Pelayo.


De todas formas, con ambas documentos comprenderá en que ha consistido el Reino de Asturias.

Por lo demás, dios le ayude a descubrir la verdad. Y como no quiero ser pesado, pues eso, hasta siempre y gracias a todos.

Lugusonis

Reino de Asturias no es la traducción de "Asturorum Regnum"[editar]

La traducción al castellano de "Asturorum regnum" no es reino de Asturias sino reino de los Astures, su denominación desde su fundación hasta el traslado de la capital a Oviedo cuando el rey se intitula rey de Oviedo. Desde entonces será el reino de Oviedo hasta el traslado de su capital a León cuando se llamará reino de León. --Joaquim_Link (discusión) 22:06 24 ago 2013