Dios nunca muere

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Dios Nunca Muere
Información general
Himno estatal de Flag of Oaxaca.svg Oaxaca
Letra Cipriano José Cruz, 1868
Música Macedonio Alcalá
Multimedia
Dios Nunca Muere (Instrumental)

¿Problemas al reproducir este archivo?

Dios nunca muere es un vals mexicano escrito por el compositor y violinista Oaxaqueño Macedonio Alcalá en 1868. Es el Himno de facto del Estado Mexicano de Oaxaca. En él, al igual que en la Canción Mixteca, se refleja el dolor del pueblo oaxaqueño, obligado a migrar a otras tierras en busca de mejores oportunidades.[1] Ha sido cantado por intérpretes tan destacados como Pedro Infante y Javier Solís. En el caso de este último, existen dos versiones de la canción: una con respaldo de Banda Sinfónica, grabada en 1959 y otra con el Mariachi Nacional de Arcadio Elías, grabada en 1963.

Se cuenta que este vals fue compuesto cuando Macedonio Alcalá y su esposa pasaban por una situación económica precaria y además el compositor estaba en riesgo de morir. Una versión de la historia señala que su benefactor y amigo Roberto Maqueo, viéndolo en esta situación difícil, le dejó discretamente 12 pesos en plata. Otra versión señala que le visitaron indígenas de un pueblo cercano para encargarle un vals para la patrona de su pueblo, dejándole 12 pesos en plata como paga. En todo caso, se afirma que en cuanto Alcalá recibió el dinero, se incorporó en su cama y trazó en una pared los primeros compases del vals, los cuales transcribió después en un papel para música, con gran esfuerzo de su parte. Llamó a este vals Dios Nunca Muere en gratitud a que había recibido auxilio cuando más lo necesitaba.

A esta composición se le han asignado varias letras de las cuales la más conocida y que se reproduce seguidamente, fue escrita por Cipriano José Cruz.

Letra[editar]

Dios Nunca Muere:[2]

Coro:

Muere el sol en los montes
Con la luz que agoniza,
Pues la vida en su prisa,
Nos conduce a morir.

Estrofa I

Pero que importa saber
que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo
Que Dios nunca morirá.

Estrofa II:

Voy a dejar las cosas que amé
La tierra ideal que me vio nacer,
sé que después habré de gozar,
La dicha y la paz, Que en Dios hallaré.

Estrofa III:

Sé que la vida empieza
En donde se piensa
Que la realidad termina
Sé que Dios nunca muere
Y que se conmueve
Del que busca su beatitud.

Estrofa IV:

Sé que una nueva luz
Habrá de alcanzar nuestra soledad
Y que todo aquel que llega a morir
Empieza a vivir una eternidad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]