Dios, patria, rey

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Dios, patria, rey, o Por Dios, por la Patria y el Rey es el lema triádico del carlismo. Era equivalente a la expresión Trono y Altar con la que se identificaban desde 1814 (Congreso de Viena) las fuerzas contrarrevolucionarias de la Restauración europea (Santa Alianza). Tuvo algunas variantes en su formulación, como Dios, Patria, Rey, Jueces;[1] y la posterior adición de los fueros (Dios, patria, fueros, rey) cuando interesaba la identificación local del carlismo con la zona vasco-navarra (y enclaves en otras zonas forales en el Antiguo Régimen, como Cataluña y Aragón). El origen puede remontarse a la batalla de Oriamendi (1837) que dio origen a la Marcha de Oriamendi, con letras alternativas en euskera y castellano.

Posteriormente (1895), originó el lema que Sabino Arana diseñó para el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV): Dios y Ley vieja, en euskera Jaun Goikua eta Lege zarra, de donde se extrajo el acrónimo JEL y el término Jeltzale para nombrar a sus partidarios.[2]

Referencias[editar]

  1. Germán RuedaLa primera guerra carlista en Artehistoria. Del mismo autor El reinado de Isabel II, en Historia 16.
  2. Javier Villanueva Federalismo, nacionalismo y autodeterminación en el País Vasco, en Manuel Calvo-García y William L. F. Festiner, coord., Federalismo/Federalism, Dykinson, 2004, pp. 189-219. El inicio en España de los nacionalismos antiespañoles indica la conexión de lema carlista y del nacionalista vasco con distintas influencias, por ejemplo el tomismo del clero navarro y el suarismo-molinismo del clero vizcaíno (en ambos casos de predominio jesuíta, pero en el caso navarro más ignaciano y en el vascongado más integrista); así como de algún poeta, como Iparraguirre, autor del Gernikako arbola (El árbol de Guernica).