Dieta hipocalórica

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Algunos alimentos poseen un mayor contenido calórico que otros.

La dieta hipocalórica es aquel régimen dietético que fundamenta su aplicación en la restricción calórica diaria, o la reducción en la ingesta de alimentos (que aportan calorías).[1] Es la más habitual de las dietas que aplican y diagnostican los médicos en los casos de pérdida de peso. Suele tener efectos secundarios como el efecto de rebote (un aumento de peso). Es la dieta más habitual en los casos diagnosticados de obesidad y sobrepeso.

Características[editar]

El fundamento de esta dieta consiste en el balance de calorías consumidas frente a las "quemadas" con la actividad diaria. El ritmo de ganar peso dependerá de este balance. Se caracteriza por una reducción de cantidad de alimentos, al mismo tiempo que una limitación de la ingesta de alimentos con gran densidad calórica. Dependiendo de la actividad física diaria de la persona, y de su metabolismo basal se fija una cantidad o nivel de referencia de ingesta de calorías por día. Tras ello se organiza un sistema de menús que cumpla con el nivel fijado. Al reducir la ingesta de calorías, y quedar por debajo del nivel necesario (balance calórico negativo), el cuerpo consume calorías del tejido adiposo, perdiendo peso y reducciendo volumen. Por regla general produce un cambio en el índice de masa corporal (relación peso/talla).

Contraindicaciones y precauciones[editar]

Contraindicaciones absolutas

  • Cardiopatías: arritmias severas, angina inestable, infarto de miocardio reciente, etc.
  • Accidente cerebrovascular reciente.
  • Neofropatía o hepatopatía severas.
  • Enfermedad psiquiátrica grave, antecedente de bulimia o anorexia nerviosa, alcoholismo.
  • Infecciones, enfermedades sistémicas o tratamientos que ocasionan pérdida de proteínas (lupus eritematoso sistémico, enfermedad de Cushing, tratamiento con esteroides, etc.)
  • Enfermedad neoplástica.
  • Diabetes mellitus con tendencia a la cetosis.
  • BMI menos de 25-27.
  • Embarazo y lactancia.

Contraindicaciones relativas

  • Antecedentes de mal cumplimiento de un tratamiento médico anterior.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva.
  • Tratamiento con fármacos que producen pérdida de potasio.
  • BMI menor de 30.
  • Niños y adolescentes.
  • Pacientes mayores de 65 años.

Precauciones

  • Angina o antecedentes de cardiopatía.
  • Presencia de enfermedad sistémica.
  • Tratamiento farmacológico crónico: antihipertensivos, antiinflamatorios, psicótropos, etc.
  • Diabetes mellitus no insulinodependiente.
  • Gota.
  • Colelitiasis.
  • Trastornos emocionales.

Referencias[editar]

  1. J. SALAS-SALVADO, (2004), Nutrición y dietética clínica, Madrid, Elsevier España, Cap. 15

Bibliografía[editar]

  1. Basilio Moreno Esteban, M.A. Gargallo Fernández, Manuel López de la Torre Casares (1997) Diagnóstico y Tratamiento en Enfermedades Metabólicas, Madrid, Ediciones Díaz de Santos, S.A., p. 425