Diego García de Paredes

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Diego García de Paredes (Trujillo, Cáceres, España; 1506Playa de Catia, Venezuela; 1563) fue un conquistador español.

Biografía[editar]

Hijo natural de Mencía de Vargas y del célebre trujillano Diego García de Paredes, el llamado “Sansón de Extremadura”.

Intentando emular a su padre, e identificado con la responsabilidad que le concernía y como heredero del orgullo castrense, tuvo que adoptar el papel que le correspondía para defender el honor de su apellido y la dignidad de sus ancestros. Aunque lo intentó, si no consiguió emular a su padre fue porque murió cuando comenzaba a destacar como funcionario de la Corona.

Soldado y trotamundos[editar]

Al cumplir los dieciocho años, embarca para el Nuevo Mundo y llega a Nicaragua donde intervendrá en el proceso conquistador de aquellos territorios al mando de Gil González Dávila y de Hernando de Soto con quien pasará a Panamá a principios de 1530.

La conquista de Perú se había emprendido con algunos fracasos iniciales, y ahora se estaba organizando para realizarla con efectividad. Cuando Hernando de Soto y García de Paredes estaban en Panamá llegaba de España Francisco Pizarro al mando de una expedición para tal empresa, en la que de Soto y García de Paredes se sumarían a los expedicionarios.

Decidida la conquista, Pizarro y sus hombres llegaban nuevamente a las costas de Perú, y con algunas dificultades y tropiezos, ciento sesenta hombres caminaban hacia el corazón del Imperio incaico con el firme objetivo de conquistarlo. Una vez que han llegado a Cajamarca disponen las cosas para lograr sus objetivos.

Detención del Inca Athahualpa[editar]

Hernando de Soto y García de Paredes, entre otros, participarán en los preliminares de las conversaciones que ha de sostener Pizarro y Atahualpa, para que el Inca se traslade hasta Cajamarca donde van a entrevistarse. Entrevista que se convertiría en un sorpresivo ataque para apresar al Inca, y donde García de Paredes figuraba entre los dieciocho hombres que llevaron a cabo aquella temeraria acción.

Durante la batalla que sostuvieron en la plaza de Cajamarca, García de Paredes tuvo un papel destacado en la defensa de las calles aledañas al edificio donde, al principio de la escaramuza, se resguardaban los hombres de Pizarro.

Guerras europeas[editar]

Cansado quizás de las alturas andinas, en 1534, García de Paredes regresa a España; se alista en los tercios europeos y participa en las guerras de Flandes, Francia, Túnez y Sicilia, donde alcanzará el grado de capitán. Al cumplir este compromiso, vuelve a Trujillo.

Pero como García de Paredes es hombre de armas, el sosiego le aburre y no para mucho tiempo en su Trujillo natal, y aprovechando una oportunidad nuevamente se embarca para Indias en 1544, en la expedición de su coterráneo Francisco de Orellana para la conquista del territorio que le han concedido por el descubrimiento del Amazonas.

Orellana muere de fiebres malignas al llegar a las costas dd la actual Venezuela y García de Paredes, como se ha quedado sin empleo, emprende la marcha hacia el Nuevo Reino de Granada (Colombia) para sumergirse en la conquista de aquellos territorios durante algún tiempo.

Fundador de ciudades[editar]

En el territorio neogranadino tampoco ha encontrado la estabilidad y en 1550 vuelve a Venezuela. Busca su acomodo y con Juan de Villegas, participa en la fundación de Barquisimeto en 1552, donde ocupara el cargo de Regidor, disfrutando además de encomiendas y privilegios.

Cuando la villa se ve atacada y amenazada por una partida de negros cimarrones que se habían sublevado y cometido algunas fechorías, se presta para la defensa de la ciudad. Los rebeldes son vencidos cerca de Barquisimeto.

García de Paredes no es conformista, procura metas más altas y le encargarán el sometimiento del territorio de los indios “cuicas”, cercano a El Tocuyo que después de una serie de peripecias y enfrentamientos con los naturales, procede a la fundación de una ciudad en 1557, a la que dará el nombre de Trujillo.

Problemas con el gobernador[editar]

Después de la fundación, vuelve a El Tocuyo a dar cuenta de los hechos; mientras García de Paredes hacia estas diligencias, los indios quemaban la ciudad que había fundado. El gobernador interino, Gutierre de la Peña, que llevaba los asuntos de la provincia, como estaba enemistado con García de Paredes lo relevó de su cargo y de la misión que tenía encomendada.

Poco tiempo después llegaba el gobernador titular don Pablo Collado y García de Paredes recuperaba el mando de Trujillo y lo convertía en ciudad segura. La fama de seguridad dio pie a Juan Rodríguez Suárez para acogerse a su protección cuando tuvo que escapar de la prisión de Santa Fe de Bogotá.

Pero el capitán García de Paredes como es hombre de ideas claras y palabra expedita, no se calla cuando las circunstancias lo exigen, y por un cambio de pareceres se enemista con el gobernador titular y tiene que marcharse a la Mérida venezolana para no seguir discutiendo con el gobernador.

La amenaza de Aguirre[editar]

En 1561 el tirano Lope de Aguirre y sus marañones del Perú en franca rebeldia contra el rey llegan a las costas de Venezuela despues de cometer graves desafueros en la isla de Margarita. Pedro Alonso Galeas un marañon desertor de la expedición de Aguirre había anunciado la llegada a las autoridades de El Tocuyo. Se presenta el problema y García de Paredes es requerido en El Tocuyo (que entonces era la capital de Venezuela) como maestre de campo de las fuerzas que acuden desde Mérida para someter a Aguirre.

Una vez sometidos los de Aguirre en Barquisimeto, el primero que entra en el recinto es García de Paredes. Al reconocerlo Aguirre por su distintivo de maestre de campo, le rogó que no lo matase sin antes oírlo, puesto que tenía grandes cosas que decirle; cuando el rebelde se disponía a hablar, ante el temor que denunciase las crueles fechorías que habían cometido sus partidarios, uno de los marañones le disparó con un arcabuz y le destrozó el pecho.

Vuelta a España[editar]

Terminada la pesadilla de Aguirre, recuperada la amistad con Gutierre de la Peña y libre de las acusaciones del gobernador Collado, éste para agradecerle los servicios prestados, le ofrece encabezar una expedición al valle de Caracas para continuar la labor que había desarrollado el fallecido Juan Rodríguez Suárez.

García de Paredes, declina esta oferta, puesto que, como tiene otras metas, piensa ir a España a pedir mercedes en la Corte. En 1562 se efectúa este viaje, le acompañaban Gutierre de la Peña y Pedro Alonso Galeas, quienes también iban a solicitar recompensas por los servicios que habían prestado.

Mercedes concedidas[editar]

En atención a su ilustre apellido, y a los valiosos servicios castrenses que había prestado en las campañas europeas y en las diferentes conquistas del Nuevo Mundo, el rey Felipe II de España nombrará a Diego García de Paredes, Capitán general y gobernador en la provincia de Popayán en el Nuevo Reino de Granada.

Después de corta estancia en su ciudad natal y la visita obligada al Santuario de Guadalupe para orar y pedir ayuda divina para coronar con éxito su nueva misión, a principios de 1563 se embarcaba para volver al Nuevo Mundo. Tras recalar en La Española, el barco navegó hacia las costas venezolanas hasta Santa Ana de Coro, desde donde García de Paredes pensaba hacer el trayecto por tierra hasta su gobernación de Popayán, y de paso visitar a sus amigos de El Tocuyo, Trujillo, Mérida, Pamplona y otros enclaves andinos donde había intervenido en sus conquistas.

La amistad le cuesta la muerte[editar]

Al llegar el barco a las costas venezolanas, a García de Paredes se le ocurre desembarcar con otros cinco soldados para interesarse por su amigo Luis de Narváez (ignoraba su amarga derrota y muerte) que se encontraba explorando aquellos parajes, donde ya se había comenzado la conquista de los indios “Caracas”.

Los indios les hacían festivas señales desde la playa, y García de Paredes creyendo en la falsa hospitalidad, desembarcó sin recelos con los cinco soldados que le acompañaban sin sospechar la fatídica bienvenida que les esperaba. Sentados a la mesa en el bohío donde los invitaron a pasar, disfrutan de una comida que les ofrecieron los indios, mientras el cacique mandaba a una partida a buscar al fallecido Narváez.

Mientras alegremente disfrutaban del festín, a una señal del cacique, atacaron los indios y dieron muerte a García de Paredes y a los cinco soldados que le acompañaban. Los del barco, sin poder intervenir para salvarlos, tuvieron que resignarse y seguir su ruta. Según el cronista de Indias fray Pedro Simón, este hecho tenía lugar, en la bahía de Catia La Mar, en los primeros días de enero de 1563.

Bibliografía[editar]

  • "Recopilación Historial de Venezuela”, Tomo II, fray Pedro de Aguado. (Publicaciones de la Academía Nacional de la Historia, Venezuela)
  • "Noticias Historiales de Venezuela”, Tomo II, fray Pedro Simón. (Publicaciones de la Academia Nacional de la Historia, Venezuela)

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