Dialecto castellano septentrional

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Dialectos y acentos del español en España.
     Amarillo anaranjado - Hablas del norte en contacto con otra lengua      Amarillo mostaza - Resto de hablas castellanas del norte      Amarillo chillón - Hablas de transición del sur      Amarillo pálido - Dialecto andaluz
Áreas fuertemente lleístas (rosa fuerte), áreas con presencia de lleismo y yeismo (rosa claro) y áreas casi totalmente yeístas (gris).

Se entiende por el dialecto castellano septentrional al conjunto de modalidades dialécticas del español empleadas en la mitad norte de España, en el área que va desde parte de Cantabria y de Vizcaya[1] por el norte a Cuenca en el sur, limitando al este con el aragonés y el catalán y por el oeste con el astur-leonés. En Madrid, La Mancha y otras zonas tradicionalmente consideradas como de dialecto septentrional, [cita requerida] se dan rasgos meridionales, principalmente la aspiración de la s en posición implosiva.

Características lingüísticas[editar]

Entre los rasgos más representativos de este dialecto están los siguientes [cita requerida].

Fonología[editar]

  • La /s/ silbadora fuerte, de articulación ápico-alveolar, que también caracteriza a la /s/ catalana, occitana, gallego normativo y buena parte del gallego dialectal, así como en otras variedades galorrománicas del Norte de Italia y Sur de Suiza. También se da en el sur de España, salvo Andalucía; el fonema /s/ se articula de diversas maneras en Andalucía pero muy raramente como ápico-alveolar, y esta es precisamente la única característica que delimita claramente los dialectos de esa comunidad de los de las comunidades vecinas.
  • El fonema /θ/ diferenciado de /s/, que se cree fijado en su forma actual en el siglo XVII (aunque otros estudiosos apuntan al siglo XIV, ver reajuste de las sibilantes) y que se representa con «z» y con «c» ante 'e', 'i'. Este fonema también se da en el sur de España, salvo buena parte de Andalucía, y en algunas variedades del sardo y del veneciano.
  • El sonido fricativo velar sordo /x/, a veces uvular y muy estridente (semejante a la "ch" de algunos dialectos del alemán) y muy poco presente en América donde la variante velar sólo se oye en el interior de México y en el Perú, así como en toda la Argentina y en todo el Uruguay, y en algunas otras zonas de América del Sur.
  • Fuerte tendencia antihiática, que reduce los hiatos a diptongos: indoeuropeo > indouropeo > induropeo; héroe > herue ['erwe]; ahora > ahura [a'ura] > ara ['ara], etc.
  • Hay hablantes yeístas y no yeístas. Yeísmo es pronunciar el dígrafo <ll> igual que <y>. La distinción y/ll está en proceso de desaparición.
  • Enmudecimiento de la /d/ final en palabras oxítonas: salud > salú [sa'lu], verdad > verdá [ber'δa]. Este fenómeno se produce incluso aunque la siguiente palabra comience en vocal, esta fonología se da también en Madrid y zonas de la Mancha. Hay también zonas en que la /d/ final se pronuncia como una [θ], especialmente del valle del Duero, como Madrid > Madriz. Esta última pronunciación también se da como variante formal en otras zonas de España, como Madrid.

Hay fenómenos muy extendidos en el lenguaje coloquial:

  • Enmudecimiento de /d/ ([ð̞]) aproximante en la terminación -ado: agrandado /agrandáo/. Aunque este rasgo es, en mayor o menor medida, común a todo el español peninsular, en los dialectos del norte no lo es en los participios en -ido: comido > comío [ko'mio], perdido > perdío [per'δio]; ni en los participios en -ada o -ida. Esto último es propio de los dialectos del sur.

En algunos subdialectos se producen fenómenos adicionales:

  • Yeísmo con «y» africada; aunque es más propio de los dialectos del sur.
  • Pronunciación de la /k/ como [θ] frente a otra consonante plosiva: doctor /doθtór/, acto /aθto/, que suele evitarse en el habla formal, esta característica está en desuso en el español septentrional, pero sigue presente en el español madrileño.
  • Pronunciación de la /g/ implosiva como [x]: digno /díxno/, suele evitarse en el habla formal.
  • Elisión de la componente plosiva de la grafía <x>, que suena /s:/: sexo > seso ['ses:o], texto > testo ['testo]. Es general en posición implosiva, pero en posición intervocálica los hablantes con mayor nivel de estudios suelen pronunciar la [k]: sexo ['sekso], taxi ['taksi].

Recientemente, se han observado los siguientes cambios:[cita requerida]

  • Aspiración de /s/ implosiva al estilo meridional, especialmente delante de consonante velar, mosca > mojca, es que > ej que; por influencia de los dialectos del sur, como el de Madrid.
  • Presencia de /ř/ asibilada en Navarra y La Rioja, pudiéndose extender a zonas vecinas.

Gramática[editar]

  • La característica morfosintáctica más típica del castellano de algunas zonas es el laísmo. En los hablantes laístas los pronombres "le" y "les" en función de objeto indirecto toman una forma femenina "la", "las": "cógela la cartera", "la dices que venga" en vez de "cógele la cartera" y "le dices que venga". El fenómeno es antiguo, pero nunca ha sido considerado estándar en español; por este motivo el laísmo no ha progresado fuera de Castilla y es desconocido en América.
  • Distinto es el tratamiento del leísmo, aparecido después del Medioevo, consistente en el uso de "le" en la función de objeto directo, sobre todo cuando la referencia es a seres humanos; por ejemplo, en masculino singular, "le vi" por "lo vi". Este fenómeno actualmente es aceptado por los prescriptivistas ya que su extensión es mucho mayor en España y en zonas de América. Sin embargo, en casi todos los dialectos de la antigua Castilla la Vieja también está generalizado el leísmo de cosa, no admitido por los prescriptivistas ("Déjamele" por "Déjamelo"). También se dan fenómenos de loísmo.
  • Uso de "vosotros" como pronombre personal de confianza de segunda persona plural, frente a "ustedes", usado como tratamiento de respeto. Se usa también en casi todo el sur de España, pero no en Canarias ni América.

Los rasgos también resaltables en algunos de los subdialectos, son:

  • Distinción de uso entre el indefinido y el pretérito perfecto ("hoy he ido al mercado" / "ayer salí pronto"). Esta distinción se da en la mayor parte de España.
  • Sustitución del imperfecto de subjuntivo por el condicional simple, también llamada condicional vasco ("Si tendría tiempo, iría", en lugar de "Si tuviese/tuviera tiempo, iría). Se da en casi toda Navarra, Álava, Vizcaya, La Rioja, Burgos, Palencia y en algunas partes de Cantabria. En estos casos, el hablante no diferencia entre "hubiera/hubiese" y "habría", pudiendo decir "Si habrías comprado pan, no tendríamos hambre".
  • Uso del infinitivo para el imperativo plural de confianza: (vosotros) Ser buenos y callaros (en lenguaje formal y escrito, Sed buenos y callaos); este uso está extendido por toda la Península Ibérica.
  • En habla coloquial general, anteposición del artículo masculino "el" al pronombre interrogativo "qué". Por ejemplo,
¿Has traído el libro?
¿El qué? [en lugar de (¿Qué?)
El libro.
  • En el caso de Navarra, se da el regionalismo de anteposición del artículo neutro "lo" al pronombre interrogativo "qué". Por ejemplo,
¿Has traído el libro?
¿Lo qué? [en lugar de (¿Qué?)
El libro.

Aunque pueda parecer, no se trata en ningún caso anterior de loísmo ni leísmo.

Léxico[editar]

El léxico del castellano septentrional como en las otras variedades es predominantemente de origen latino. Como el resto de variedades de español contiene ciertos arcaísmos, pero en general no parece tener un número de arcaísmos superior al de otras variedades.

Ver también[editar]

Referencia[editar]

  1. Sancho III el Mayor. Un rey Pamplonés e Hispano Armando Besga Marroquín Universidad de Deusto

    ... hoy está claro que parte del actual País Vasco forma parte de la cuna del español o castellano y no sólo la Álava castellana u occidental. sino también las Encartaciones, como ha demostrado recientemente en una voluminosa tesis doctoral I. Echeverria Isusquiza: «las Encartaciones parecen corresponder, a la llegada de los romanos, a la parte ya indoeuropeizada de la Península, de modo que, lejos de ser éste un espacio castellallizado más o menos recientemente, su lengua romance surgió sin interrupción de la evolución linguística de ámbito ya indoeuropeo a la lleqada de los romanos» (Hábeas de toponimia carranzana. Materiales para el estudio del castellano de Vizcaya. Universidad del País Vasco. Bilbao. 1999. pp 16-17).

Bibliografía[editar]

  • Guillermo Hernández García, José Manuel Cabrales Arteaga (2006). Lengua y Literatura 2. Madrid, SGEL-Educación. ISBN 84-7143-926-3. 

Enlaces externos[editar]