Diócesis de Tuy-Vigo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
División eclesiástica de Galicia. Muchos de sus arciprestazgos hacen referencia a entidades étnicas prerromanas, como Nemancos, Céltigos, Entíns o Posmarcos.

La Diócesis de Tuy-Vigo (Provincia de Pontevedra, España) es una demarcación territorial católica de las diócesis españolas. Tiene su sede en la catedral de Tuy y, desde 1959, una segunda sede en Vigo (Vicus Spacorum o Vicus Helleni[1] ), siendo su concatedral la colegiata de Santa María de Vigo.

Historia[editar]

La sede episcopal de Tuy se remonta a la época romana; fundada por San Pedro de Rates, discípulo de Santiago Apóstol, según tradición. Como las demás diócesis gallegas (excepto Compostela), se localiza Tuy junto al río Miño, que forma la ribera sagrada (Ribeira Sacra), de tanta influencia en la historia de Galicia, eminentemente eclesiástica y con una rica vida monástica que realiza la cultura y el arte gallegos.

Recibió una fuerte influencia de las formas religioso-culturales de la Gallaecia bracarense, sobre todo por la acción y los escritos de dos grandes obispos de Braga: San Martín de Dumio y San Fructuoso. Sin embargo, el obispo Anila firma en el Concilio Bracarense II (572) como tudense y perteneciente a la diócesis de Lugo. En el 585, Galicia pasa a formar parte de la Hispania Visigoda, al apoderarse Leovigildo del reino suevo; el obispo Neufila es perseguido y depuesto por el rey, quien introduce en la sede al obispo arriano Gardingo, el cual abjura de la herejía en el III Concilio de Toledo (589) y continúa como tudense. Con el obispo Genitivo, en el III Concilio de Braga (675), Tuy se une de nuevo a la diócesis de Braga.

Con la invasión musulmana, la diócesis queda abandonada desde el 714 al 915, y sus obispos, con el título tudense, residen en Iria Flavia. Alfonso I reconquista la ciudad y, bajo el reinado de Ordoño II, se restablece la sede con Hermoigio (915-925), que fue hecho prisionero en la batalla de Valdejunquera; su sobrino Pelayo, muerto en Córdoba y considerado mártir por la Iglesia católica, goza de gran veneración en las tierras gallegas. El obispo Alfonso, en 1012, es llevado cautivo tras la invasión vikinga al mando de Olaf (después San Olaf, una vez convertido). El rey Alfonso V expulsa a los normandos y une la sede tudense a la de Compostela, hasta 1071, en que es restaurada por el obispo Jorge, que establece la catedral en el monasterio de San Bartolomé. Además, en 1095, Raimundo de Borgoña, rey de Galicia, concede el señorío de la ciudad al obispo Aderico.

Fernando II de León recupera la ciudad en 1170 del dominio portugués y la traslada del barrio de San Bartolomé al lugar actual, dándole fueros y convirtiéndola en fortaleza; comienza también la reconstrucción de la catedral de Santa María, que termina Fernando III el Santo y consagra el obispo Esteban Egea, en 1232. El obispo Lucas (1239-49) destaca por su gran erudición y piedad, autor entre otras obras de un Cronicón de España. Siendo obispo Juan Ramírez (1391-94), Juan I de Portugal anexiona de nuevo la ciudad de Tuy y se originan largos conflictos de jurisdicción civil y eclesiástica (que agrava el cisma de Occidente), en los que intervienen los Papas (especialmente Martín V y Eugenio IV) y finalmente los Reyes Católicos. Son célebres las luchas entre el legendario Pedro Madruga, conde de Camiña, y los obispos Luis de Pimentel y Diego de Muros.

Bartolomé Molino (1583-89) fue otro obispo de renombre en la diócesis, llamado «padre de los pobres», por la protección dispensada a sus diocesanos, y se enfrentó a la piratería de Drake en la costa de Bayona y Vigo. En el siglo XVII destacan los obispos Prudencio de Sandoval, cronista del rey de Castilla, que escribió una obra sobre la Antigüedad de la ciudad e iglesia de Tuy y de sus obispos; y Juan García Valdemora, gran promotor de la cultura, fundador del colegio de Tuy en Alcalá de Henares. En la Edad Moderna, la diócesis tudense superó sus seculares luchas.

La diócesis tiene como patrono a San Telmo. La cruz es objeto de especial veneración (cruceiros, hórreos), con la arraigada devoción marinera al Cristo de la Victoria (Vigo) y al Cristo de Bouzas.

Notas[editar]

  1. Los últimos descubrimientos arqueológicos apuntan a que el nombre romano de Vigo podría haber sido Vicus Helleni y no Vicus Spacorum ("Lugar de los espacos"), como se pensaba. Ver en Hidalgo Cuñarro, José Manuel, Rodríguez. Sobral, José Manuel: Vigo romano: a idade antiga. Vigo: Instituto de Estudios Vigueses, 1997. (CSIC, USTC):..."xa podemos falar do nacimento da cidade, ó abandoarse os castros e establecerse a poboación no Vicus Helleni". También en: Vigo del siglo I al IV después de Jesucristo. Aspectos de la romanización: castros y villas romanas, por José Manuel Hidalgo Cuñarro y Ricardo Viñas Cué. Editorial: Concellería de Cultura do Concello de Vigo (1991)

Referencias[editar]

Véase también[editar]