Deserción escolar

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Deserción escolar es un término común utilizado en Latinoamérica para referirse al abandono de la escuela o dropout en inglés. Se trata de aquella situación en la que el alumno después de un proceso acumulativo de separación o retiro, finalmente, comienza a retirarse antes de la edad establecida por el sistema educativo sin obtener un certificado[1]

Estadísticas[editar]

La deserción escolar es un fenómeno presente tanto en los sistemas educativos de países poco industrializados, como en vías de desarrollo.[2] En el caso de los países industrializados (OECD) las estadísticas de abandono escolar se concentran en los estudios terciarios, es decir post secundarios. En Latinoamérica las estadísticas más alarmantes de deserción escolar se concentran en la educación media, tanto en la secundaria básica, como en la secundaria superior o bachillerato.

De acuerdo con recientes estudios de la UNICEF (2012) y el Banco Interamericano de Desarrollo (2012) uno de cada dos adolescentes logra completar la secundaria[3] Según la Unicef hay 117 millones de niños y jóvenes en América Latina, de estos 22.1 millones se encuentran fuera del sistema educativo o están en riesgo de hacerlo.[4] Este dato sólo incluye a los estudiantes entre 5 a 14 años (educación básica). De acuerdo con el BID la tasa de culminación de secundaria completa (12 años), es cercana al 40% entre los jóvenes de 20 a 24 años. Lo que implica que 50 millones de jóvenes de la región no lograr culminar la secundaria completa.[5]

Factores de riesgo[editar]

La deserción o abandono escolar tiene múltiples causas. Por tanto, el fracaso escolar no es el único factor que lo determina. El National Dropout Prevention Center de EEUU publicó en el año 2007 un reporte técnico[6] de los principales factores de riesgo asociados al abandono escolar. Luego de una revisión de la literatura sobre el tema y de analizar 44 estudios investigativos. Los académicos de este centro proponen 25 factores de riesgo agrupados en dos grandes categorías: el dominio personal y el dominio familiar. Todos los factores están justificados a base de estudios comprobados:

Factores predictivos de la deserción

Dominio personal[editar]

Características personales heredadas
•Tiene discapacidad para aprender o trastorno emocional
Responsabilidades adultas tempranas
•Un alto número de horas de trabajo
•Responsabilidad paterna o materna
Actitudes, Valores y Comportamientos sociales
•Grupos de pares de alto riesgo
•Comportamiento de alto riesgo social
•Vida social muy activa fuera de la escuela
Rendimiento escolar
•Bajos logros
•Retención/ Sobre edad
Compromiso con la escuela
•Baja asistencia
•Bajas expectativas educativas
•Falta de esfuerzo
•Poca identificación con la escuela
•No participación en actividades extracurriculares
Comportamiento escolar
•Mal comportamiento
•Agresión temprana

Dominio Familiar[editar]

Características familiares de fondo
•Alta movilidad familiar
•Bajo nivel de educación de los padres
•Un gran número de hermanos
•No vivir con ambos padres biológicos
•Interrupción familiar
Compromiso familiar con la educación
•Pocas expectativas educativas
•Un hermano ha abandonado
•Poco contacto con la escuela
•Falta de conversación sobre la escuela

En el caso latinoamericano, los factores de riesgo pueden ser consultados en las Encuestas Nacionales de Deserción Escolar (Colombia,2010 y México, 2011).

Señales de riesgo[editar]

Ya que la deserción escolar es un proceso acumulativo,existen tres señales para identificar a jóvenes que se encuentran en situación de riesgo para dejar los estudios. Crear mecanismos para observar estas tres señales a tiempo en un estudiante permiten una intervención oportuna. Estas señales son conocidas como A,B,C (attendance,behavior,course performance) por sus siglas en inglés: Ausentismo,Conductas desviadas y Rendimiento.[7]

El Estudio de los Factores que inciden en la deserción[editar]

América Latina y los Estados Unidos de América

Diversos estudios sostienen que el problema de la insuficiente escolarización en los países de Latinoamérica se refiere, más que a la cuestión de la cobertura, a la limitada capacidad de los sistemas educativos para garantizar que el alumno pueda permanecer en la escuela (Fernández, 2009; Román, 2009; Escudero, 2005; CEPAL, 2002; Espíndola y León, 2002; Goicovic, 2002; Tijoux y Guzmán 1998). Estudios realizados en diferentes países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay), dan cuenta de que en América Latina hay una conciencia generalizada respecto a que la retención escolar, en los años de estudios equivalentes al nivel medio superior mexicano, es uno de los principales retos de los sistemas educativos. Según datos de la CEPAL, en el 2002 el 37% de los adolescentes latinoamericanos de entre 15 y 19 años abandonaron la escuela antes de terminar sus estudios secundarios, e incluso se sostiene, a partir de los datos que aporta tanto el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL) como la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, 2009), que menos de la mitad de los jóvenes de 20 años consiguen terminar el nivel medio en Latinoamérica (Román, 2009).

Una nota común en estos estudios consiste en admitir que en el fenómeno de la deserción confluye una multiplicidad de factores que hacen que resulte difícil establecer una causalidad directa. Los condicionantes analizados abarcan desde la organización de los sistemas educativos, el contexto social, la gestión escolar, la relación de los alumnos con los docentes, la situación familiar y la situación individual.

También se resalta el gran peso que tienen las pautas culturales y el universo simbólico de las familias y las escuelas en el desarrollo de expectativas, actitudes y comportamientos que coadyuvan en el bajo desempeño y en el abandono escolar (Escudero, 2005; Tijoux y Guzmán, 1998). De este modo, la deserción es abordada como un proceso complejo, en el cual se entretejen factores de índole individual, familiar, social, material y cultural que se refuerzan simultáneamente (Román, 2009; Goicovic, 2002). Una de las principales fuentes de información para el estudio de la deserción en Latinoamérica radica en el análisis de las encuestas de hogares de los países (CEPAL, 2002). A partir de estas encuestas es posible obtener dos tipos de informaciones: por una parte, recabar evidencias respecto de los motivos para desertar que manifiestan quienes responden el cuestionario; por otra parte, se obtienen datos importantes al realizar el examen de ciertos factores propios del ambiente en el que viven las personas encuestadas, como: situación económica, clima familiar, zona habitacional, entre otros.

Para ordenar y clasificar las condiciones que inciden en la deserción, estos estudios consideran dos grandes marcos interpretativos que abarcan los factores expulsores reconocidos en los países latinoamericanos: los factores extraescolares y las características propias de los sistemas educativos y su organización escolar.

El primer marco (factores extraescolares), comprende aquellos que escapan de la influencia directa de la comunidad educativa y, en general, de todo el sistema educativo. Así pues, desde esta perspectiva cobran relevancia los aspectos referentes a la estructura socioeconómica, política y cultural que dificultan la permanencia de los jóvenes en la escuela. Entre estos factores se mencionan las condiciones de marginalidad, pobreza, vulnerabilidad social; el prematuro ingreso al mundo laboral, la segmentación social, la inestabilidad económica, el mantenimiento de tasas de bajo crecimiento y el alto desempleo en las sociedades (MIDEPLAN, 2002; Beyer, 1998; INJUV, 1998). También, aunque en menor medida, se asocian algunas problemáticas cada vez más comunes entre la juventud, como las adicciones y el del embarazo temprano en adolescentes (Gentili, 2008). De este modo, el común denominador de estos factores consiste en que la responsabilidad en su producción y reproducción se atribuyen a agentes extraescolares como pueden ser el Estado, la comunidad, el mercado, los grupos de pares y la familia.

Estos factores extraescolares convergen para delinear uno de los principales rasgos de la deserción en Latinoamérica, a saber, la inequidad. En efecto, los diferentes estudios realizados en la región hacen patente que el tema de la inequidad atraviesa verticalmente la problemática, tanto en la brecha que separa al rico del pobre, como la que lo hace en lo que toca al medio rural y urbano (Rivero, 2008; Salas 2008; CEPAL, 2002, 2007).[8]

Programas de prevención en América Latina[editar]

Aunque existe una variedad de programas e iniciativas a continuación se presentan tres de las más extendidas (Portillo,2012):[9]

Transferencias Monetarias Condicionadas: Estos programas comenzaron en década de los noventas en Brasil y México. La ayuda monetaria está condicionada a que los hijos se matriculen, asistan con regularidad a clase y permanezcan en el sistema educativo. Programas inspirados en este principio son Avancemos en Costa Rica, Oportunidades en México, el Programa Asignación Familiar (PRAF) de Honduras, Familias en Acción en Colombia, el Programa de avance mediante la salud y educación (PATH) en Jamaica, Tekopora en Paraguay, Bolsa Familia en Brasil, Bono de Desarrollo Humano en Ecuador, Red de Oportunidades en Panamá, Asignaciones familiares en Uruguay, Mi Familia Progresa en Guatemala y Asignación Universal por Hijo para Protección Social en Argentina. En general, los pocos estudios investigativos hechos para evaluar estos programas, son positivos en cuanto al impacto que tienen. Sin embargo, su efecto es de forma indirecta en el tema de la deserción escolar, mejoran indicadores como la matrícula y la asistencia.[10]

Segunda Oportunidades Educativas: El concepto nace en la Comunidad Económica a finales de la década de los noventa y su propósito “es la creación de iniciativas experimentales, adaptadas al entorno social y cultural al que pertenecen los jóvenes, organizando alternativas formativas flexibles y motivadoras”.[11] Existen programas que pueden ser considerados preventivos como el de Maestros Comunitarios de Uruguay, que mejora la relación entre la escuela y comunidad, además de brindar apoyo pedagógico específico. Otras experiencias de segunda oportunidad educativa a lo largo del continente son: Una experiencia sin fronteras en Argentina, Resiliencia e escola en Brasil, Asociación Grupo Ceiba en Guatemala, Calidad con Calidez: respuesta educativa inclusiva a favor de la retención escolar en Paraguay.[12]

Aceleración de Aprendizajes: La Red Latinoamericana sobre Inclusión Educativa en Ciudades (REDLIGARE) se ha encargado de recoger experiencias de este tipo que se conoce como aceleración de los aprendizajes. El objetivo de los programas de aceleración de los aprendizajes, desarrollado por primera vez en Brasil entre 1994 y 1995, es que los niños que tienen problemas de extra-edad tengan la posibilidad de alcanzar el nivel educativo que les corresponde por medio de un programa educativa que acelere el aprendizaje de contenidos.[13] Experiencias de este tipo se han realizado en Brasil, Colombia, Argentina, El Salvador y México. Estas experiencias se inspiran en las Escuelas Aceleradas nacidas en EEUU.

Organizaciones[editar]

Existen una variedad de iniciativas de la sociedad civil, ONG s e instituciones que promueven la lucha contra la deserción escolar. Una iniciativa latinoamericana es la del BID conocida como Graduate XXI. Un ejemplo de iniciativa local es de Contra Deserción Escolar en Costa Rica.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Lyche, C. (2010). Taking on the Completion Challenge:A Literature Review on Policies to Prevent Dropout andEarly School Leaving”, OECD Education Working Papers, 53, OECD Publishing.Recuperado de:http://dx.doi.org/10.1787/5km4m2t59cmr-en
  2. Stephen Lamb et.(2011).School Dropout and Completion: International Comparative Studies in Theory and Policy. Springer.
  3. Bassi,M., Busso,M., Urzúa,S. Vargas,J.(2012). Desconectados: habilidades, educación y empleo en América Latina.BID.
  4. Unicef (2012). Completar la escuela: un derecho para crecer, un deber para compartir.
  5. Bassi,M., Busso,M., Urzúa,S. Vargas,J.(2012). Desconectados: habilidades, educación y empleo en América Latina.BID.
  6. Hammond, et al. (2007). Dropout Risk Factors and Exemplary Programs: A technical report. Clemson, EEUU: National Dropout Prevention Center/Network.
  7. Bruce, M. y Bridgeland, J. (2011). On track for Success: the use of early warning indicator and intervention systems of build a Grand Nation.
  8. SEP(2012). Reporte de la Encuesta Nacional de Deserción en la Educación Media Superior
  9. Portillo, M. (2012). Prácticas educativas de éxito como estrategia de prevención del abandono escolar y desarrollo del compromiso académico.(Tesis de Maestría inédita)ITESM,Costa Rica
  10. CEPAL (2010). Panorama social de América Latina 2010. Chile.http://www.enclac.cl/publicaciones/
  11. Unesco (2009). Experiencias educativas de segunda oportunidad. Lecciones desde la práctica innovadora en América Latina. Santiago, Chile: OREALC-UNESCO.
  12. Unesco (2009). Experiencias educativas de segunda oportunidad. Lecciones desde la práctica innovadora en América Latina. Santiago, Chile: OREALC-UNESCO.
  13. Gutiérrez, M. y Puentes, G. (2009). Estudio de políticas inclusivas: Aceleración del aprendizaje como alternativa para la atención a la población vulnerable con extraedad. Bogotá: Fundación Iberoamericana para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Enlaces externos[editar]