Excremento

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Heces mezcladas con paja.

Los excrementos, también denominados heces o materia fecal, son el conjunto de los desperdicios generalmente sólidos o líquidos que constituyen el producto final del proceso de la digestión. Están formados por los restos de los alimentos que no son absorbidos por el aparato digestivo, tales como fibras y otros componentes que no son útiles para el ser en cuestión. Asimismo, en su composición hay células del epitelio intestinal que se descaman durante el proceso de absorción de los nutrientes, microorganismos y otras sustancias que pueden atravesar el epitelio intestinal.[1]

Excrementos humanos

En los seres humanos, los primeros excrementos de los bebés consisten en unas deposiciones espesas y pegajosas, de color verde muy oscuro, que se denominan meconio. La acción laxante del calostro (sustancia que sale del pecho de la madre al comienzo de la lactancia, antes de la leche propiamente dicha) ayuda a la expulsión del meconio, que se produce durante las primeras 24 horas de vida, lo que permite eliminar la bilirrubina y evitar la ictericia (caracterizada por color amarillento de la piel). Durante los siguientes días las heces pasan a ser verdosas y, enseguida, amarillas.[1]

La apariencia y la consistencia de la heces representan un importante papel en el enfoque clínico del paciente con trastornos gastrointestinales. La descripción hecha por el propio paciente de sus heces, así como los cambios en su consistencia, es fundamental a la hora de valorar la posible presencia de alteraciones como la diarrea o el estreñimiento. Con tal fin, se han propuesto algunas escalas visuales descriptivas. La más ampliamente utilizada es la escala de Bristol, que incluye una clasificación dividida en siete patrones, con ilustraciones.[2]

Las "heces ideales" tienen aspecto de morcilla con grietas en la superficie (tipo 3 de la escala de Bristol) o bien de salchicha o serpiente, lisa y blanda (tipo 4 de la escala de Bristol).[3] Las heces duras se producen cuando existe estreñimiento. Las heces pastosas, blandas o líquidas son heces diarreicas.[1]

Cuando las heces flotan, casi siempre es debido a una absorción deficiente de los nutrientes de los alimentos (malabsorción) o a un exceso de gases (flatulencia). También puede suceder cuando se produce una infección gastrointestinal.[4]

El color normal de las heces es pardo, de diferente intensidad. Se debe a la presencia de estercobilina y varía de acuerdo a la ingestión de alimentos y medicamentos.[1]

El olor característico de las heces proviene de la desaminación descarboxilación del triptófano por las bacterias.[1] Las heces que tienen mal olor, flotantes y grasosas, pueden deberse a malabsorción grave, especialmente si se acompaña de pérdida de peso, lo que significa que el organismo no está absorbiendo los nutrientes de manera apropiada.[4]

Las heces se pueden analizar para determinar la presencia de bacterias y/o parásitos en el tubo digestivo. En el intestino humano viven numerosos microorganismos, necesarios para el proceso digestivo, pero en ocasiones se infecta con bacterias o parásitos nocivos que pueden provocar diversos trastornos. En tales casos, probablemente será necesario examinar las heces al microscopio, cultivarlas y hacer otras pruebas para ayudar a esclarecer la causa del problema.[5] Otros estudios en heces (como la presencia de sangre oculta, calprotectina fecal o el aumento en el contenido de grasa) son útiles para evaluar la presencia de diversos trastornos.[6] ·[7]

El análisis de materia fecal más común es el llamado parasitológico, que resulta indispensables para el diagnóstico de muchos trastornos tanto gastrointestinales como de otros tipos.[1] La interpretación de los resultados toma en cuenta, entre otros datos, la edad del paciente. Esto debido a que en los niños el excremento tiene color y solidez diferentes a los de la materia fecal adulta.

Los excrementos y el medio ambiente

De acuerdo con diferentes estudios y caracterizaciones de los excrementos humanos húmedos es de aproximadamente 80 a 270 gramos por persona por día. La cantidad de orina es de 1 a 1.3 kg por persona por día. Por otra parte el 20 % de la materia fecal húmeda y el 5 % de la orina es material orgánico putrescible. Por lo tanto el agua residual doméstica cruda es putrescible, olorosa, ofensiva y un riesgo para la salud, al ser capaz de provocar una contaminación biológica.[8]

Si se arrojan aguas residuales a crudas a un río o cuerpo de agua, en exceso de la capacidad de asimilación de contaminantes del agua receptora, éste se verá disminuido en su calidad y aptitud para usos benéficos del hombre. El objetivo básico del tratamiento de aguas es el de proteger la salud y promover el bienestar de los individuos miembros de la sociedad.[9]

Referencias

  1. a b c d e f Guerrero Nieto, Diana Patricia; Ortiz Atancuri, Paulina de los Angeles (2011). «Pruebas básicas de laboratorio clínico en estudiantes secundarios del Colegio Nacional Checa, del área de influencia del Centro de Salud No 2 de la ciudad de Cuenca 2011».
  2. Parés, D; Comas, M; Dorcaratto, D; Araujo, MI; Vial, M; Bohle, B; Pera, M; et al. (2009 May). «Adaptation and validation of the Bristol scale stool form translated into the Spanish language among health professionals and patients». Rev Esp Enferm Dig 101 (5):  p. 312-6. PMID 19527076. http://scielo.isciii.es/pdf/diges/v101n5/original1.pdf?origin=publication_detail. 
  3. The Continence Foundation of Australia. «Bristol Stool Chart» (en inglés). Consultado el 12 de diciembre de 2014.
  4. a b «Heces flotantes». MedlinePlus. Consultado el 12 de diciembre de 2014.
  5. «Análisis de heces». KidsHealth - For Parents. Consultado el 12 de diciembre de 2014.
  6. Montoro, M; García, JC; con el aval de la Asociación Española de Gastroenterología. «Manual de Emergencias en Gastroenterología y Hepatología». Jarpyo Editores.
  7. Rodrigo, L (2007 Dec). «Fecal calprotectin». Rev Esp Enferm Dig 99 (12):  p. 683-8. doi:10.4321/S1130-01082007001200001. PMID 18290690. http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=s1130-01082007001200001&script=sci_arttext. 
  8. Romero Rojas, Jairo A. Lagunas de estabilización de aguas residuales. Editorial Escuela Colombiana de Ingeniería. 1994 ISBN 958 8060 50 8
  9. Gómez Rendón, CP (2012). Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD (ed.): «Manejo de aguas residuales en pequeñas comunidades. Lección 12. Objetivos del tratamiento». Consultado el 20 de diciembre de 2014.

Véase también

Enlaces externos