Dermatofito

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Clamidosporas del hongo Microsporum audouinii, un dermatofito

Los dermatofitos (del griego dermatos, piel y el sufijo phyto, vegetal) son hongos hialinos que parasitan el tejido queratinizado. Estos hongos son queratinofílicos (muestran afinidad hacia la queratina) y queratinolíticos (metabolizan la queratina), lo que significa que pueden parasitar la piel, pelo y uñas en el hombre y los animales.[1] [2] Se cree que sus ancestros provienen de la era Paleozoica.[3] La denominación dermatofitos no tiene que ver con una clasificación taxonómica oficial.[4] En 1934, Chester W. Emmons agrupó a tres géneros de hongos como dermatofitos: Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton, y esa clasificación es la que se sigue usando en la actualidad.

Clasificación[editar]

Los dermatofitos se dividen en tres géneros que se distinguen por las características de sus macroconidios en el género Trichophyton, el género Microsporum y el género Epidermophyton. Antes se consideraba al género Achorion como un dermatofito, pero en 1930 fue eliminado del la clasificación.[5] [1] Los hongos del género Trichophyton tienen macroconidios alargados cuya porción distal es redondeada y presentan una pared delgada y lisa. Miden de 8 a 50 mcm y tienen entre 4 y 6 septos. Los hongos del género Microsporum tienen macroconidios fusiformes y presentan una pared gruesa y rugosa con hoyuelos o prominencias que semejan equínulas (tubérculos). Miden de 8 a 15 mcm y suelen tener entre 5 y 15 septos. Los hongos del género Epidermophyton tienen forma de mazo o basto y son redondeados en su polo distal. Tienen la característica de nacer solos o en racimos y presentan pared gruesa y lisa.[1]

Ecología[editar]

Los dermatofitos se dividen en tres grupos de acuerdo a su preferencia por un ambiente, se cree que la especificidad por un hospedero animal se debe a las diferencias de queratina.[5] [1]

Dermatofitos antropofílicos[editar]

Los dermatofitos antropofílicos, como su nombre indica, tienen preferencia por el tejido humano. Se cree que evolucionaron de hongos zoofílicos que perdieron la afinidad por la queratina animal.[1] Son hongos con una alta simplificación morfológica, es decir, disminuyeron su producción de conidios con pérdida de la reproducción sexual. Entre los dermatofitos antropofílicos encontramos a T. rubrum, causante de pie de atleta y dermatofitosis crónicas.[6]

Los dermatofitos antropofílicos pueden ser transmitidos de manera directa (a través de contacto con lesiones activas en otro individuo) o indirecta (por peines, calcetines, ropa, toallas, etc.). Entre las especies más representativas entroncramos a T. rubrum, T. Violaceum, T. schoenleini, T. mentagrophytes (interdigitale), T. concentricum, M. audouinii y E. floccosum.[1]

Dermatofitos zoofílicos[editar]

Este tipo de dermatofitos coloniza a mamíferos y aves. Raramente se desarrollan como saprofitos pero pueden sobrevivir en un estado de latencia sobre el material contaminado. Cuando el humano es infectado por este tipo de hongos desarrolla una respuesta inmunitaria mayor. M. canis infecta perros y gatos ocasionando que las partículas infectantes se depositen en el ambiente doméstico provocando infecciones familiares. Los dermatofitos zoofílicos de importancia médica son: M. canis, T. mentagrophytes, T. verrucosum, T. equinum y T. gallinae.[1]

Dermatofitos geofílicos[editar]

Los dermatofitos geofílicos son un grupo de dermatofitos que viven en el suelo y tienen la habilidad de colonizar sustratos con queratina, por ejemplo, pelos, plumas, escamas de piel y uñas. Al ser un ambiente no favorable para estas especies su sobrevida está mermada por agentes bióticos (pH, nutrientes, humedad y sales) y abióticos (temperatura, luz, clima, altitud). Este grupo de dermatofitos tienen una alta producción de conidios y puede reproducirse sexualmente.[1] Algunas especies relevantes son: M. gypseum, M. fluvium y T. terrestre.

Especies[editar]

Prueba de aglutinación para identificar a M. canis

Los dermatofitos están incluidos en tres géneros:

Microsporum canis
Microsporum gypseum
Microsporum audouinii
Microsporum ferrugineum
Trichophyton rubrum
Trichophyton tonsurans
Trichophyton interdigitale
Trichophyton mentagrophytes
Trichophyton violaceum
Trichophyton verrucosum
Epidermophyton floccosum

Los tres tienen una característica fisiológica común y que comparten con alguna otra especie de hongos saprofitos: utilizan la queratina presente en la piel, los pelos y las uñas. La diferenciación de estos géneros no es suficiente por las características clínicas de la lesión sino que requiere el cultivo en medios adecuados. La mayoría de ellos crecen con facilidad en los medios de cultivo de los laboratorios.

Identificación[editar]

La identificación de las especies de dermatofitos se basa en la morfología macroscópica y microscópica de las colonias. Las características macroscópicas pueden dar una idea del género y especie que busca identificarse. En la identificación se incluye el aspecto y color de la colonia, velocidad de crecimiento y estructuras microscópicas como macroconidios, microconidios, clamidoconidios, hifas en espiral o raqueta, cuerpos nodulares y pectinadas.[1] Suelen usarse medios de cultivo en aquellas colonias de dermatofitos que no presenten estructuras que permitan identificarlas. Entre los medios de cultivo usados para producir la esporulación se encuentran el agar lactimel, agar avena y el agar papa dextrosa. El agar papa dextrosa es de utilidad para evidenciar la formación de pigmento rojizo producido por T. rubrum y diferenciarlo de T. mentagrophytes. Otra manera de diferenciar a estos dos agentes es la prueba de perforación de pelo in vitro. Los medios hipertónicos también pueden ser útiles ya que promueven la formación de macroconidios.[1]

Importancia clínica[editar]

Onicomicosis causada por T. rubrum

Los dermatofitos pueden causar micosis superficiales en el humano y los animales. Clínicamente, las infecciones por tiña se clasifican de acuerdo con la región del cuerpo afectada:

Cultivo de Trichophyton terrestre fungus.

Los dermatofitos se pueden mantener viables durante años en objetos que contengan restos de grano de cereal, cabello desprendido, escamas córneas, restos de plumas, paja, etc. Protegidos de la desecación pueden vivir en suelos de madera de aseos, vestuarios, alfombras y esterillas durante un tiempo considerable. Si entran en contacto con un huésped adecuado pueden volver a establecerse sobre el individuo y dar lugar a una infección. El contagio puede tener lugar desde animales mamíferos (en el entorno habitual gatos, perros, conejos, caballos, vacas), desde otras personas infectadas (en piscinas, duchas públicas, compartiendo toallas o ropa) o desde el suelo.[7]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Información Partes de este artículo provienen del blog Medicina de Lennon bajo la licencia CC-BY-SA 3.0

  1. a b c d e f g h i j Patricia Manzano-Gayosso. 2010 Dermatofitos: Ecología y Morfología en: Méndez-Tovar [Editor] López-Martínez [Editor] Hernández-Hernández [Editor] Actualidades en Micología Médica 5ª Ed. México: Facultad de Medicina, UNAM (ISBN:978-607-02-1416-5)
  2. Víctor M. Tarango Martínez. 2010 Dermatofitosis: Epidemiología y cuadros clínicos en: Méndez-Tovar [Editor] López-Martínez [Editor] Hernández-Hernández [Editor] Actualidades en Micología Médica 5ª Ed. México: Facultad de Medicina, UNAM (ISBN:978-607-02-1416-5)
  3. Geer DL: An overwiew of common dermatophytes. J Amer Acad Dermatol 1994;31:S112-16
  4. Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos. [www.colegiomicrobiologoscr.org/Revista/ 2001-5%20Diagn%F3stico%20Laboratorial%20de%20las%20Dermatofitosis.doc]
  5. a b Bonifaz, Alexandro (2000). «Capítulo 3: Dermatofitosis». Micología Médica Básica. México: Méndez-editores. pp. 35–95. ISBN 965-6596-85-2 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  6. Hernández-Salazar A, Carvajal-Pruneda P, Fernández-Martinez R, Arenas R. Dermatofitosis por Trichophyton rubrum. Experiencia de 10 años (1996-2005) en un servicio de dermatología de un hospital general de la Ciudad de México. Rev Iberoam Micol 2007;2004:122-124
  7. Ferrándiz Foraster C. Micosis cutaneomucosas superficiales. En: Ferrándiz C, ed. Dermatología Clínica. 3ª edición. Barcelona: Elsevier, 2009; p. 67-77.

Enlaces externos[editar]