Derechos humanos en Corea del Norte

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La situación de los derechos humanos en Corea del Norte no es fácilmente definible debido a la naturaleza secretista y cerrada del país. El gobierno norcoreano impone fuertes restricciones a la entrada de extranjeros y supervisa de modo estricto sus actividades. Los observadores y las agencias solidarias son sujetos a vigilancia y excluidos de ciertos lugares y regiones.

Ya que los ciudadanos no pueden abandonar libremente el país, el registro de derechos humanos en Corea se ha elaborado principalmente a través de relatos de refugiados y desertores. La posición del gobierno, expresada por la Korean Central News Agency, es que Corea del Norte no tiene problema alguno de derechos humanos pues, afirma, su sistema socialista fue elegido por el pueblo y le sirve fielmente.

La revista The Economist contiene en su número correspondiente al 27 de septiembre de 2008[1] un extenso análisis sobre la situación de Corea del Norte, contrastándola con Corea del Sur, estado de economía capitalista o de mercado, sustentado en un sistema político liberal o de democracia parlamentaria.

La revista anota que es casi imposible obtener información sobre la situación al interior de Corea del Norte, dado que su gobierno ha llevado la paranoia y la represión a niveles inusitados (por ello es conocido como el “reino ermitaño”). Pero destaca una reciente investigación basada en una encuesta a 1.300 refugiados en China. Según dicho estudio:

  • El 23% de los hombres y el 37% de las mujeres afirman que algún miembro de su familia ha muerto por hambre.
  • Más de un cuarto informan que han sido arrestados, y entre aquellos que fueron detenidos por motivos políticos (una décima de la muestra), el 90% atestiguó casos de privación del alimento, el 60% observó muertes por golpes o torturas, el 27% presenció muertes por golpes o torturas y otro 27% presenció ejecuciones.

Entre las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte figuran el empleo de la tortura, la aplicación de la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, las condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y circulación.[2]

Los desertores norcoreanos han sido testigos de la existencia de campos de prisión y concentración con una población estimada de entre 150.000 y 200.000 internos (alrededor del 0,85% de la población), y han informado de numerosos casos de tortura, inanición, violaciones, asesinatos, experimentos médicos, trabajo forzado y abortos forzados.[3]

Diversas organizaciones y gobiernos han condenado las violaciones a los derechos humanos de Corea del Norte, incluidas Amnistía Internacional y las Naciones Unidas.


Referencias[editar]

  1. The Economist (ed.): «A survey of the Koreas: : The odd couple». El Economista.
  2. «Corea del Norte: Motivos de preocupación sobre derechos humanos». Consultado el 31 de mayo de 2009. «Documento en dominio público.».
  3. Hawk, David (2003). «The Hidden Gulag: Exposing North Korea’s Prison Camps - Prisoners' Testimonies and Satellite Photographs». U.S. Committee for Human Rights in North Korea. Consultado el 01-08-2007.