Mosquito

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Mosquito (o zancudo[1] ) es un término genérico con el que se designa a varias familias de insectos del orden de los dípteros y en particular del suborden de los nematóceros; de forma estricta se refiere únicamente a los componentes de la familia de los culícidos. Los mosquitos tienen cuatro etapas de desarrollo en su vida: huevo, larva, crisálida y adulto. Necesitan el agua para completar sus ciclos de vida.

Denominaciones[editar]

Algunas de las familias más destacadas designadas genéricamente como mosquitos son:

Antecedentes[editar]

El término mosquito es utilizado en la actualidad en casi todos los países del mundo. Su uso es tan generalizado que incluso las revistas especializadas en distintos aspectos de estos organismos llevan nombres como el de Mosquito News y Mosquito Systematics, se habla del "Simposio Internacional sobre Ecología de Mosquitos". La universalidad del nombre, seguramente de origen inmediato castellano o portugués, se debe sin embargo a la adopción que hicieran los autores ingleses y norteamericanos a comienzos de nuestro siglo.

Picaduras de mosquito en la espalda.

Christophers y otros autores sugieren que el término mosquito fue introducido en el castellano hacia 1400 y que el mismo probablemente deriva del italiano moschetto, pequeña flecha lanzada desde una especie de ballesta. No obstante su origen está obviamente ubicado en el latín musca (mosca).

Larvas de mosquito en agua estancada

El elenco de nombres utilizados en distintos idiomas es demasiado extenso por lo cual solamente citaremos algunos. Cousin, Moustique y Moucheron han sido los más frecuentes nombres utilizados en francés; Gelse, Schnake y Stechmücke en alemán; Zanzare, Moscerino y Muskito han sido empleados en distintas épocas por los italianos y Gnat fue la designación inglesa antes que se impusiese el de mosquito. Finalmente el castellano no es menos rico y además de Mosquito existe Tipulario, Cénzalo, Cínife y Zancudo, existen otros términos menos comunes.

En Venezuela el término más utilizado es el de "zancudo" es probablemente más popular que el de mosquito y para muchas personas define mejor a este grupo de insectos. Su etimología, según Corominas, es muy antigua y sus raíces están en el persa antiguo "zanga" que significa pierna. Posteriormente se utiliza como zanca en latín para designar cierto tipo de calzado y luego derivarán muchos términos asociados al caminar en el agua o dar largos pasos (zancos, zancadas). El origen inmediato debe haber surgido por doble asociación con el utilizado para ciertas aves, las zancudas, y naturalmente haciendo referencia a las largas patas y el contacto frecuente con el agua. Como nota curiosa, se le llama "mosquito" a la "mosca de la fruta" Drosophila melanogaster.

La presencia de los mosquitos ha sido obviamente reconocida por todos los habitantes de la Tierra, y en cada lengua hay un término, más o menos específico para designarlos. Las referencias escritas más antiguas, aquellas en las cuales podemos nítidamente reconocer al actor, son probablemente las de Aristóteles. En efecto, el famoso filósofo y naturalista griego los cita tanto en su Historia animalium como en De generatione animalibus. En ambas obras se refiere a ellos con el nombre de empis y los incluye entre aquellos seres que tienen una fase de vida terrestre y otra acuática y que además se originaban por generación espontánea de los líquidos putrefactos. Estas ideas primarían en Europa hasta tiempos recientes.

Después de Aristóteles existen otros escritos interesantes como los de Plinio Secundus (23-79 d.c.) quien se asombra de la complejidad y buen funcionamiento de los órganos de una criatura tan minúscula. Sin embargo, como ocurre con la mayoría de los insectos, no será hasta los siglos XVII y XVIII cuando surjan las primeras observaciones minuciosas sobre la biología y la anatomía de los mosquitos. Aldrovando (1602), Mouffet (1634), Hooke (1665) y muy particularmente Swammerdam (1969) son los primeros "mosquitólogos". Hooke, el famoso secretario de la Royal Society, ilustra por primera vez la larva en su famosa obra Micrographia y Swammerdam describe cuidadosamente cada una de los fases de su compleja metamorfosis.

La presencia de los mosquitos ha quedado registrada en el nombre de poblados y accidentes geográficos. En América Central toda una zona, anegadiza y con frondosa vegetación quedó bautizada como "Costa de Mosquitos" y sus habitantes, conocidos actualmente como miskitos, deben su nombre a la abundancia de zancudos. Nombres como "Moustique", "Bahía de Mosquitos" están registrados en la geografía del Caribe y en Venezuela "Caño Zancudo", "Zancudal" y "El Mosquito" designan poblados que en el pasado, e incluso en la actualidad, reflejan la presencia inolvidable de estos insectos.

Variedad idiomática[editar]

  • Albanés: Mushkonja.
  • Alemán: Stechmücken.
  • Árabe: Namousa.
  • Árabe (Iraq): Baqq.
  • Catalán: Mosquit.
  • Coreano: Mogi.
  • Chi-Benba (Zambia): Utu vwi vwi.
  • Chino (Cantón): Mun.
  • Chino (Hokien): Bung.
  • Chino (Mandarín): Wénzi
  • Checo: Moskyt, komár.
  • Danés: Moskyto, Myg.
  • Español: Mosquito.
  • Esperanto: Moskito.
  • Euskera: Eltxo.
  • Finlandés: Saaski.
  • Francés: Moustique, Cousin, Marigouin.
  • Gallego: Mosquito.
  • Griego: Kounou'pi.
  • Hausa: (Nigeria): Soro.
  • Hebreo: Yatuch. Yituch.
  • Indonesio: Njamul.
  • Inglés: Mosquito.
  • Italiano: Zanzara, Moscerino.
  • Javanés: Lemud.
  • Japonés: Ka
  • Kanuri: (Nigeria): Katana.
  • Latín: Culex.
  • Lingala: (Zaire): Nkungu.
  • Magiar (Hungría): Szunyog.
  • Malayo: Muyamok.
  • Náhuatl: Moyotl.
  • Neerlandés: Mug.
  • Noruego: Mosquito, Mygg.
  • Ocitano: Moissal.
  • Polaco: Komar.
  • Persa: Pesche.
  • Persa: Pacha.
  • Portugués: Mosquito, Pernilongo, Muriçoca.
  • P´urhépecha: T´ukúpu
  • Rumano: Tintar.
  • Ruso: Moskyt, Komar.
  • Serbo-Corta: Komarac.
  • Sesotho (Lesotho): Monoang.
  • Singalés (Sri Lanka): Madurawa.
  • Swahili: Mbu.
  • Tagalo: Lamok.
  • Turco: Sivrisinek.
  • Ucraniano: Moskit, Komar.
  • Yiddish: Komare.

Mosquitos picadores[editar]

Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue y la fiebre amarilla, perteneciente a la familia Culicidae.
Varias picaduras de mosquito en un pie tras una noche de exposición a estos.

En la mayoría de los culícidos hembra, las piezas bucales forman una larga probóscide preparada para perforar la piel de los mamíferos (o en algunos casos de aves, reptiles o anfibios) para succionar su sangre.[2] Tras perforar al individuo y succionar la sangre, los mosquitos pueden inyectar hasta 6/4 partes de veneno común, lo que causa la habitual inflamación característica de su picadura. Las hembras requieren del aporte que constituye la sangre para poder iniciar el ciclo gonotrófico y poder hacer así una puesta de huevos. Cada puesta ha de ser precedida de la ingesta de sangre. Los órganos bucales de los machos difieren de los de las hembras en aquello que los habilita para succionar sangre. La picadura puede transmitir enfermedades infecciosas, entre ellas la malaria, el dengue y la fiebre del Nilo Occidental.

Las larvas de culícidos se encuentran en casi cualquier masa de agua que se encuentre estancada durante al menos una semana, desde el Ecuador hasta casi el Círculo Polar Ártico. Así podemos encontrar larvas en pantanos, marismas, canales, charcos, riberas de ríos, costas, agujeros de árboles, axilas foliares, interior de plantas carnívoras, bidones, cisternas y todo tipo de recipientes al aire libre. No es necesario que haya una gran cantidad de agua. En la mayoría de casos, una altura de 1 cm de agua puede ser suficiente para completar su etapa larvaria.

Repelentes de mosquitos[editar]

Existen numerosos repelentes químicos. Los que ampliamente han demostrado su eficacia son los compuestos a base de DEET. Este compuesto es ampliamente recomendado en zonas de riesgo de transmisión de enfermedades por picadura de mosquito. Podemos encontrar además repelentes menos agresivos como los realizados a base de citronela pero su eficacia no ha sido demostrada.

Existen también aparatos y programas de software que generan señales acústicas (ultrasonidos) y que se anuncian como eficaces repelentes de mosquitos. Sin embargo, su ineficacia ha sido demostrada en numerosos estudios.[3] FACUA pide la retirada del mercado de estos aparatos por publicidad engañosa.[4]

Por otro lado, también se suelen usar remedios naturales, como la alhabega.

Véase también[editar]

Fuentes y referencias[editar]

  1. «zancudo, da» (en español). DRAE. Consultado el 4 de febrero de 2012.
  2. Bastidas, Rodolfo y Zavala, Yanet. 1995. Principios de Entomología Agrícola. Ediciones Sol de Barro. ISBN 980-245-006-5
  3. Repelentes electrónicos de mosquitos para la prevención de las picaduras de mosquitos y la infección del paludismo (Enayati AA, Hemingway J y Garner P) http://www.update-software.com/pdf/CD005434.pdf
  4. https://www.facua.org/es/noticia.php?Id=6088
  • Machado, Carlos. 1986. Historias de mosquitos. Josefina Biggot (Editora). Caracas.

Enlaces externos[editar]