Deísmo

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El deísmo es una postura filosófica que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. Dios es un Creador u Organizador del Universo, es la primera causa. En palabras más sencillas: un deísta es aquel que se inclina a aseverar la existencia de Dios, pero no practica ninguna religión.[1]

Así, uno de los principales postulados de esta posición está basado en la consolidación de que Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él (postulado que incluye a la evolución teísta). Este postulado se relaciona y origina con una filosofía y movimiento religioso que deriva la existencia y naturaleza de Dios por la razón. Por ello no toma posición sobre lo que hace Dios fuera del universo, en contraste con el fideísmo que se encuentra en muchas enseñanzas del cristianismo,[2] islamismo y judaísmo, que sostiene que la religión depende de la revelación de las sagradas escrituras o del testimonio de otra gente.

Los deístas típicamente también tienden a rechazar los acontecimientos sobrenaturales (milagros, profecías, etc.), las interpretaciones actuales de la Biblia. Por ello, a menudo utilizan la analogía de Dios como un relojero o la idea de un Dios cósmico. Lo que para las religiones organizadas son revelaciones divinas y libros sagrados, la mayoría de deístas entiende como interpretaciones inventadas por otros seres humanos, más que como fuentes autorizadas, pero podrían aceptarlas como inspiración espiritual, recibidas en una búsqueda personal. Los deístas aseguran que el mayor don divino a la humanidad no es la religión, sino «la capacidad de razonar».

El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios. Inicialmente, no formaron ninguna congregación, pero con el tiempo el deísmo también ha llevado al desarrollo de otros grupos religiosos, tales como el Unitarismo que se convirtió más tarde en el Unitarismo universalista. Continúa hasta la actualidad en las formas de deísmo clásico y deísmo moderno.

Descripción general[editar]

Los deístas, en general, rechazan la religión organizada y los dioses personales "revelados" argumentando que Dios es el creador del mundo, pero que no interviene de forma alguna en los quehaceres del mundo, aunque esta posición no es estrictamente parte de la filosofía deísta. Para ellos, Dios se revela a sí mismo indirectamente a través de las leyes de la naturaleza descritas por las ciencias naturales.

Para afirmar el uso de la razón en la religión, el deísmo permite utilizar en mayor o menor medida el argumento científico, el argumento teológico y otros aspectos de la llamada «religión natural».

Las corrientes filosóficas deístas tienen una concepción Cosmológica de Dios, este creo el Universo que es una manifestación de sí mismo. El Universo sería el gran reloj cuyo funcionamiento se ajusta conforme a unas leyes, donde determinados acontecimientos se desarrollan en función a su propia naturaleza, pero pueden ser alterados por su Creador, es decir, Dios. Dios además otorgá a los humanos la racionalidad, la conciencia y el libre albedrio.

Los deístas aceptan la existencia de Dios, pero se encuentran fuertemente insatisfechos o no concuerdan con todos los postulados de las religiones y se plantea constantemente sus principales afirmaciones. Por ello se considera que el Deísta:

  1. Asegura la existencia de Dios, pero no acepta los credos de ninguna religión particular.
  2. Considera que Dios creó el universo y las leyes de la naturaleza, pero no acepta que esté representado total o parcialmente en libros o escritos considerados sagrados.
  3. Usa la razón para reflexionar acerca de cómo puede ser Dios, en lugar de aceptar que le adoctrinen sobre Él.
  4. Prefiere guiar sus opciones éticas a través de su conciencia y reflexión racional, en lugar de adecuarlo a lo dictado de libros sagrados o autoridades religiosas.
  5. Disfruta de la libertad de buscar la espiritualidad por sí mismo, y su vida espiritual no se ha formado por la tradición o la autoridad religiosa.
  6. Prefiere considerarse racional o espiritual antes que religioso.
  7. Considera que hay creencias básicas religiosas que son muy racionales tras eliminar lo que pueda haber de superstición.
  8. Ratifica que la religión y el Estado deben estar separados.

Historia del deísmo[editar]

Las raíces del deísmo están ligadas a los antiguos filósofos griegos y, en especial, a la filosofía aristotélica de la primera causa. No es hasta la época de la Ilustración, a fines del siglo XVII, que el movimiento deísta llega a su apogeo a partir de los escritos de autores ingleses y franceses, como Thomas Hobbes, Jean Jacques Rousseau y Voltaire. Al mismo tiempo con los escritos de los padres fundadores norteamericanos, como John Quincy Adams, Ethan Allen, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, James Madison, George Washington y, sobre todo, Thomas Paine. Concretamente los principios deístas tuvieron un efecto en las estructuras políticas y religiosas de EE.UU., como son la separación de la Iglesia y el Estado, y la libertad religiosa. Durante el período jacobino (1793-1794) de la Revolución Francesa, Robespierre decretó el deísta "Culto al Ser Supremo" frente al ateo.

Deístas famosos[editar]

Véase también[editar]


Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]