Deflagración
Una deflagración es una combustión súbita con llama a baja velocidad de propagación, sin explosión. Se suele asociar, erróneamente, con las explosiones, usándose a menudo como sinónimo.
Las reacciones que provoca una deflagración son idénticas a las de una combustión, pero se desarrollan a una velocidad comprendida entre 1m/s y la velocidad del sonido.
En una deflagración, el frente de llama avanza por fenómenos de difusión térmica. Por el contrario, en una detonación la combustión está asociada a una onda de choque que avanza a velocidad superior a la del sonido.
Para que se produzca una deflagración se necesita:
1º.- Una mezcla de producto inflamable con el aire, en su punto de inflamación.
2º.- Una aportación de energía de un foco de ignición.
3°.- Una reacción espontánea de sus partículas volátiles al estímulo calórico que actúa como catalizador o iniciador primario de reacción.
Típicos ejemplos de deflagración son:
- encender una cerilla.
- la combustión de mezclas de gas y aire en una estufa u horno de gas.
- la mezcla de combustible-aire en un motor de combustión interna.
- la rápida combustión de una carga de pólvora en una arma de fuego.
- las mezclas pirotécnicas en los fuegos artificiales o en los dispositivos o cartuchos de fragmentación de roca segura.