Debriefing

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Briefing de la tripulación del Enola Gay previo al ataque nuclear

El debriefing es un anglicismo utilizado para denominar a una reunión posterior a una misión, actividad, evento o proceso.

Debriefing Militar[editar]

El debriefing en el mundo militar, es la reunión posterior a una acción armada o a una misión en la que se extraen conclusiones de la misma. En ella se analiza el cumplimiento o no de los objetivos de la misión y se extraen conclusiones acerca de la actuación de todos sus participantes. Normalmente dichos participantes presentan sus informes sobre la acción realizada y se analiza el comportamiento del grupo y de cada individuo a fin de mejorar futuras acciones similares. Sirve por tanto para extraer conclusiones acerca de los puntos bien llevados a cabo y cuales han sido mal realizados o pueden mejorarse. Durante la reunión se presentan imágenes que han sido tomadas durante la acción o el combate por las cámaras de combate y que sirven por ejemplo, para determinar si un objetivo arquitectónico ha sido destruido o no. En esta reunión se establece también aquello que puede ser contado a otros miembros con libertad y lo que es materia reservada o secreta.

El debriefing como el briefing se realiza normalmente en base o en una sala para dicho efecto que dispone de medios audiovisuales, si bien, pueden realizarse pequeños briefings de emergencia o improvisados para planear estrategias de ataque o acción sobre el terreno de la misión.


Debriefing psicológico[editar]

En la intervención psicológica, el debreafing es una técnica destinada a cerrar e integrar acontecimientos potencialmente traumáticos, introduciendo a su vez aprendizajes emocionales y técnicos. Debe realizarse al menos 72 horas después de dicho acontecimiento, con una duración aproximada de dos horas, y una revisión posterior transcurridas ocho semanas.

Se basa principalmente en diferenciar hechos de pensamientos o interpretaciones, y de emociones. Reconstruirlos de forma coherente y ordenada, tomar conciencia de ellos, nombrarlos, reconocerlos y acotarlos, para impedir que invadan a la persona que ha vivido el acontecimiento potencialmente traumático, y aprenda a gestionar sus recuerdos y emociones, dejándolos en el pasado y continuando con su vida hacia adelante.

Debriefing en el Aprendizaje Experiencial[editar]

Ernesto Yturralde, facilitador experiencial e investigador expresa: “En el campo de la metodología del Aprendizaje Experiencial, el Debriefing es el proceso semi-estructurado mediante el cual, el Facilitador, una vez finalizada una determinada actividad, formula una serie de preguntas progresivas dentro de esta sesión, con la finalidad de que los "Socios del Aprendizaje" evidencien lo ocurrido, obteniendo importantes reflexiones con el objetivo de que se proyecten hacia el futuro, ligando el reto y las acciones, con las reflexiones y el futuro”.

Se han podido identificar seis generaciones de Debriefing o Procesamientos. Yturralde se refiere al análisis de Priest y Gass:

1. La primera generación: “La sola experiencia, habla por sí misma: haz y aprende!"

2. La segunda generación, comenzó a rescatar el carácter oral y narrativo de los grupos, donde el sólo hecho de contarle al grupo mi percepción de lo acontecido, era ya un aprendizaje: "Cuenta tu historia y aprende!"

3. La tercera generación es el modelo de tres pasos expuestos anteriormente, basado en la reflexión y profundización: "haz, reflexiona y aprende!"

4. La cuarta generación, el "Front-Loading".

5. La quinta generación incorpora el "Enmarcar la Experiencia".

6. La sexta generación, la más reciente generación que se denomina: "Indirectly Front-Loading" que le permite al Facilitador señalar contrasentidos al interior del proceso para estimular a la participación y desarrollo aprendizaje acerca del mismo.

Las sesiones de Debriefing pueden realizarse directamente sin la utilización de los llamados "props" o con éstos como herramientas de apoyo, alcanzando sesiones altamente productivas. Los niveles de competencias de los Facilitadores profesionales y sus visiones en cada proceso, serán fundamentales para capitalizar las vivencias de los talleres experienciales, en momentos de inspiración que conviertan las sesiones de Debriefing en compromisos de acción.

Ernesto Yturralde es el creador del "Modelo Yturralde de Debriefing" de los 4 Elementos: Agua, Aire, Tierra y Fuego, modelo en el que se evoluciona desde de la "vivencia", con el soporte de preguntas poderosas, que van en varias etapas: la Observación, la Reflexión, la Adaptación o Contextualización y la Aplicación, y con ello convertir la "vivencia" en "experiencia" al elicitar en las diferentes etapas del procesamiento.


En este mismo contexto de implementación del término, el psicólogo colombiano Alexis Sánchez Villalba, (Facilitador certificado en aprendizaje experiencial y consultor en procesos de aprendizaje organizacional), haciendo alusión a la inconveniencia de apropiar este anglicismo en la comunidad latina, cita el término "Procesamiento" el cual refiere un proceso de la psicología cognitiva a través del cual se presenta en el individuo la "apropiación o asimilación de información", entendiendo dicha información como el estimulo que favorece la construcción de nuevos actos de conocimiento, que de manera sistémica influyen en la transformación de esquemas y estructuras mentales (David Ausubel), mediando por tanto en la transformación real del comportamiento.


Sánchez Villalba señala que el acto de procesamiento (que como ya se indicó se ha adoptado desde la práctica y en el contexto de procesos de Aprendizaje Experiencial en Latinoamérica como sinónimo de debriefing) cobra especial importancia en el espiral del aprendizaje experiencial (propuesto por el licenciado Edmundo Barón en el III Encuentro Nacional de Educadores Experienciales realizado en Colombia), especialmente en las etapas "de Intercambio de Relatos", "de Conceptualización" y, "de Aplicación"; consolidándose como una estrategia conversacional que posibilita apropiar la experiencia en función de reelaborar respuestas en cada individuo (con propósitos de mejoramiento y cualificación de la respuesta como tal), de manera tal que en futuras situaciones que enfrente el individuo (en condiciones que se asimilen a lo experimentado en el contexto del proceso de Aprendizaje Experiencial), se encuentre fortalecido en sus referentes y actúe de manera mas acertada, lo cual evidenciaría desarrollo, mejoramiento y transformación.


Para Sánchez Villalba, soportado en su formación y amplia experiencia en procesos de facilitación del aprendizaje, el procesamiento supone y contiene tres etapas secuenciales e indivisibles, las cuales enmarco y describe en su propuesta: Procesamiento de las "tres A"

Etapa 1: Aproximación. En esta, los participantes (mediados por estrategias conversacionales del facilitador) acercan lo experimentado a niveles conversacionales colectivos que promuevan la construcción de aprendizajes, transitando de la emoción inmediata y residual suscitada de la experiencia a el razonamiento lógico. Esta etapa pretende recoger la experiencia y co-exponerla (entre todos) a los participantes (para todos) con pretensiones de análisis situacional.

Etapa 2: Apropiación. Una vez aproximada la experiencia a condiciones de construcción de nuevos y/o fortalecidos conceptos y reconstruidas algunas situaciones particulares o específicas de la misma, se propone orientar los hallazgos hasta ahora realizados como un potencial marco de actuación de cada individuo participante, es así que las estrategias conversacionales se enfocan en explorar autoanálisis de el rol que cada participante desarrolló en la experiencia vivida y que es objeto del procesamiento. En esta etapa es necesario según Sánchez Villalba, esmerar que las miradas a las situaciones provoquen más que un ejercicio reflexivo del comportamiento en colectividad, y que se desencadenen simultáneamente reflexiones en torno actuaciones particulares (de cada uno de los participantes) Nota: estas pueden ser explícitas y compartidas o individuales e íntimas. Esta etapa requiere de especial acompañamiento del facilitador y un desempeño alto en la calidad de las preguntas que despliegue hacia el grupo pues es aquí en donde se esboza la potencial trascendencia de lo vivido a aprendizajes reales y futuras respuestas situacionales.

Etapa 3: Aplicación. Señalada por este autor como etapa que da trascendencia a lo experimentado y aprendido, en la cual mediante la operacionalización de los nuevos y/o fortalecidos conceptos y las conclusiones obtenidas, cada individuo participante da identifica el contexto de aplicabilidad de los nuevos esquemas, siendo incluso conveniente que el facilitador promueva mediante la conversación, la visualización de los beneficios de implementar futuras conductas (en situaciones similares pero el en cotidiano habitual de cada persona) enriqueciéndolas por lo aprendido como resultado de la experiencia y el procesamiento de la misma.


Este modelo de Procesamiento ha sido nombrado por Alexis Sánchez Villalba como Procesamiento de las "tres A", encontrándole especial valor y potencial en su aplicación a los procesos de andragogía que acompaña en diferentes contextos (organizacionales, sociales, educativos y comunitarios), indicando que este modelo de procesamiento centra de manera poderosa el potencial de acción para la transformación comportamental en cada individuo (liderazgo transformacional) asegurando que los cambios colectivos o grupales son fundamentalmente el resultado de los cambios que se manifiestan al interior de cada persona y que terminan por transformar su manera de ver y relacionarse con el mundo.