Death Becomes Her

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Death Becomes Her
Título La muerte os sienta tan bien (España), La muerte le sienta bien (Hispanoamérica)
Ficha técnica
Dirección
Producción Robert Zemeckis
Guion Martin Donovan
David Koepp
Música Alan Silvestri
Sonido Albert Gasser
Fotografía Dean Cundey
Montaje Caroline Schmidt
Escenografía William James Jacob
Protagonistas Meryl Streep
Bruce Willis
Goldie Hawn
Isabella Rossellini
Ian Ogilvy
Adam Storke
Nancy Fish
Sydney Pollack
Denzel Washington
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1992
Género Comedia Fantástica
Duración 104 minutos
Clasificación Bandera de los Estados Unidos PG-13
Bandera de Argentina +13
Bandera de España T
Bandera de Chile +14
Bandera de Nicaragua +12
Bandera de México B
Bandera de Brasil +12
Bandera del Perú +14
Bandera de Australia M
Idioma(s) Inglés
Compañías
Distribución Universal Pictures
Ficha en IMDb

Death Becomes Her (La muerte os sienta tan bien en España, La muerte le sienta bien en Hispanoamérica) es una película de humor negro con elementos de terror y fantasía de 1992 dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Goldie Hawn, Meryl Streep y Bruce Willis. La película ganó el premio Oscar a los mejores efectos visuales. Además, hay un homenaje hacia Greta Garbo cuando Lisle, le habla a Madeline de una de sus clientes, que "fingió su muerte" con la clásica frase "Quiero estar sola".

Trama[editar]

El médico especializado en cirugía plástica Ernest Menville (Bruce Willis) abandona a su prometida Helen Sharp (Goldie Hawn) por la actriz Madeline Ashton (Meryl Streep), con quien posteriormente contrae matrimonio. Pasan siete años, durante los cuales Helen descuida casi del todo su vida, engorda y contrae una depresión que la confina en su apartamento, hasta que un día la desalojan porque ya no se molesta en pagar la renta. Es derivada a un recinto de tratamiento siquiátrico, donde, contra la voluntad de su sicóloga, cada vez que a ella y otras pacientes se les da la oportunidad de hablar de algo con el objeto de comprobar sus progresos, ella saca a colación el odio que siente hacia Madeline; esto dura hasta que su sicóloga, en un momento de estrés, le dice metafóricamente que debe "eliminar completamente a Madeline" (obviamente, de su mente), es entonces cuando despierta en Helen la decisión de vengarse de Madeline y conquistar de nuevo a Ernest. Tiempo después, Madeline y Ernest reciben una invitación de Helen al lanzamiento de su nuevo libro. En esta fiesta, los tres se reencuentran. Helen, quien sorprendentemente está delgada y joven a los 50 años, descubre que Ernest ahora se desempeña como un reconocido preparador de cadáveres, oficio que usa para abstraerse de una vida miserable con Madeline, quien lo humilla constantemente debido a su carácter débil y su mal estado físico, al punto que todo el tiempo que no está trabajando, lo pasa en casa sirviendo de objeto de burla y desprecio de Madeline. Helen, delgada y atractiva, llega a la casa y luego de intentar tener sexo con Ernest, ambos trazan un inteligente plan para asesinar a Madeline, y comenzar una vida juntos.

Madeline comienza a creerse vieja al tener 50 años y decide usar una tarjeta que le dieron en un centro para someterse a técnicas de rejuvenecimiento. Lisle Von Rohman (Isabella Rossellini), una mujer muy hermosa y de apariencia juvenil a pesar de tener 71 años, le entrega un elixir que le da vida y juventud a Madeline, al cual Lisle le debe la juventud. Ella se lo bebe y Lisle, habiéndole impuesto previamente algunas condiciones a cambio de adquirirla (aparte de un precio que por lo visto Madeline considera bastante alto, que una vez que la beba sólo puede explotar los resultados para su beneficio personal durante diez años, plazo tras el cual debe desaparecer total y permanentemente de la vida pública de algún modo para que nadie comience a notar que no envejece ni un poco) le da una última y misteriosa advertencia: "Cuídese; estarán juntos por un largo tiempo". Madeline se mira al espejo y vuelve a su casa, donde Ernest y Helen tienen un plan para envenenarla y quemarla viva.

Aunque el plan para envenenar a Madeline falla, esta rueda violentamente escaleras abajo, empujada por Ernest tras una discusión. Sin embargo, a pesar de que recibe múltiples contusiones mortales y se desnuca para acabar con su cabeza al revés, sobrevive al accidente gracias al elixir de la eterna juventud que le compró a Lisle Von Rhoman (aunque grotescamente desfigurada). Ernest la lleva a un médico, pero el médico sufre un infarto al ver que está muerta pero que sigue viva. Madeline se desmaya y la creen muerta, por lo que la llevan a la morgue. Ernest la lleva de vuelta a la casa, donde está Helen. Ahí Madeline descubre el complot en su contra y le dispara a Helen con una escopeta en el estómago. Desangrada y con un gran hueco en el abdomen, Helen sobrevive, ya que había ido con la Sra. Von Rhoman antes que Madeline. Ambas se han vuelto inmortales debido a la poción. Entre ambas se da un combate a muerte con el que pretendían causarse dolor la una a la otra, aunque sólo consiguen desfigurar aún más sus cuerpos. Mientras discuten sobre las antiguas diferencias que se tenían la una a la otra, se reconcilian.

Madeline y Helen le piden a Ernest que componga sus cuerpos, a lo que Ernest accede sólo a condición de que ambas lo dejen separarse de sus ahora eternas vidas. Al darse cuenta de que, pese a la inicialmente exitosa restauración, sus cuerpos son vulnerables a un deterioro progresivo, se dan cuenta de que también necesitarán a alguien en el futuro que les pueda reparar sus cuerpos-cadáveres. Es así como intentan convencer a Ernest para que también beba el elixir y se quede para siempre con ellas, pero éste se niega. Madeline y Helen, tras intentar hacerle beber un vaso de vino, muy probablemente mezclado con un somnífero, y fracasar, golpean a Ernest y lo llevan inconsciente a la mansión de Lisle, quien intenta convencerlo, más bien con una especie de seducción, para que también beba el elixir de la juventud eterna.

Ernest casi hace lo que le dice, pero, tras dimensionar los riesgos y las consecuencias de tal decisión, se niega violentamente y huye de la mansión, liberándose de ambas mujeres, en medio de una fiesta de Lisle Von Rhoman, quien, según le comenta, ha hecho para "echar la primavera por la ventana" en beneficio de sus muchos clientes. Tras escaparse, es inicialmente perseguido por Madeline y Helen, pero cuando, luego de escapar al techo, queda colgando del mismo y a punto de caer, pese a que Madeline y Helen le gritan que se tome la poción, este no lo hace y se deja caer, dispuesto a morir antes que servir de cirujano plástico perpetuo de las dos. Sin embargo, para mala suerte suya, termina cayendo en una piscina, y ante la oportunidad de volver a empezar, ya sin Madeline ni Helen, decide escapar de una y de otra. Madeline y Helen ya no pueden volver con Lisle, porque Ernest ha huido. En eso queda explicado el porque de la advertencia anterior de Lisle, si ellas no cuidaban sus cuerpos, quedarían desfiguradas por siempre. Madeline y Helen buscan a Ernest sin éxito y deciden que, de ahora en adelante para toda la eternidad, se "pintarán el culo" la una a la otra.

Ernest, sin embargo, no delata a Lisle. Al poco tiempo, se casa con una mujer llamada Claire y pasa los siguientes 37 años llevando una vida de orador y promotor de centros de investigación en beneficio de la humanidad. Muere siendo muy anciano y las ahora bastante deterioradas Madeline y Helen (luego de tantos años sin una restauración profesional) asisten a su funeral. Mientras que el sacerdote preside una misa en su memoria, y dice que Ernest vivirá por siempre en los recuerdos de sus hijos, nietos y amigos, Madeline y Helen ríen sarcásticamente a causa de la alusión a la "eternidad" hecha. Al abandonar la iglesia, ambas van discutiendo sobre quién perdió la lata de pintura para maniquí (que ambas necesitan para que sus cuerpos conserven un aspecto normal), sin darse cuenta de que a una de las dos se le cayó en los escalones de la iglesia; de pronto, Helen llega hasta el borde de las escaleras, empujada por Madeline, pero sin caerse. Queda haciendo equilibrio sobre sus tacones, y Madeline la mira, dando a entender que está pensando en empujarla para que ruede y se haga pedazos, dada su reciente disputa. Helen, al darse cuenta de lo que Madeline pretende hacer, la sujeta de su ropa justo antes de caer, llevándosela con ella y caen por las escaleras, destrozando sus frágiles cuerpos-cadáveres en varios pedazos. Aun así sobreviven a la caída y quedan tendidas sobre el asfalto frente a la iglesia. La cabeza de Helen se acerca a la de Madeline e irónicamente le pregunta: ¿Recuerdas donde dejaste las llaves del auto?

Enlaces externos[editar]