Dactylopius coccus

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Cochinilla
Cochineal drawing.jpg
Hembra (izquierda) y macho (derecha) de cochinilla.
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Hemiptera
Superfamilia: Coccoidea
Familia: Dactylopiidae
Género: Dactylopius
Especie: Dactylopius cocus
Nombre binomial
Dactylopius coccus
Costa, 1835
Sinonimia

Coccus cacti Linnaeus, 1758
Pseudococcus cacti Burmeister, 1839

La cochinilla (Dactylopius coccus) es un insecto hemíptero parásito de plantas perteneciente a la familia Dactylopidae, cuyo huésped son los nopales o tunas (Opuntia). Se le conoce también con el nombre cochinilla del carmín, grana cochinilla, cochinilla grana y nocheztli.

Historia[editar]

La grana cochinilla es un insecto que se reproduce en las pencas de nopal, y del que se obtiene un extracto de color rojo natural o carmesí, que al ser mezclados con ácidos (como el jugo de limón) da otros tonos de rojo, pero al combinarse con los alcalinos cambia a morado. En México se ha usado con gran importancia dentro del ámbito prehispánico y colonial. En la cultura prehispánica, la grana era sumamente cotizada por los pobladores y se utilizaba para teñir objetos diversos: alimentos, plumas, madera, textiles, algodón, piedras, tajes, viviendas, y se usaba también como tintas para códices. El extracto de cochinilla probablemente es el colorante natural con mejores características tecnológicas, pero se utiliza cada vez menos debido a su alto precio. Sus aplicaciones son diversas, un ejemplo es la industria de alimentos: mermelada, yogur, helados y bebidas con un color rojo muy agradable; también ofrece perspectivas de aprovechamiento en la industria cosmética, textil y farmacéutica. Francisco Javier Clavijero, en su obra Historia Antigua de México, afirma que la cochinilla necesitaba de mayor cuidado que los gusanos de seda. La lluvia, el frío, y los vientos la dañaban; los pájaros, ratones y orugas la devoraban, por lo cual era necesario tener siempre muy limpios los plantíos de nopales o tunas. En tiempo de lluvia preparaban, dentro de las casa, nidos de heno, de borra o de algo semejante junto con las hojas de la tuna, de cuyo jugo se alimentaban. Antes de tener sus crías, la cochinilla muda de piel; para removérsela los antiguos indios se valían de una cola de conejo, que manipulaban suavemente para no despegar al insecto de las hojas ni dañarlo. En cada hoja se disponían tres nidos y en cada uno se colocaban hasta 15 cochinillas. Año con año preparaban tres cosechas, reservando en cada una cierto número de insectos para la futura generación; la última cosecha, era la menos apreciada, porque en ellas eran más pequeñas las cochinillas e iban mezcladas con alguna raspadura de la tuna. Para matarla, era común sumergir a la cochinilla en agua caliente; luego la secaban con mucho cuidado, pues de ello dependía, en gran medida, la calidad del color. Tenían tres métodos: uno era sacarla al sol; otro, secarla en el comal que usaban para cocer su pan de maíz, y uno más, en el temazcal. Al igual que todos los demás miembros del género Dactylopius, es originario de América, pero existe una disputa acerca de su zona de origen, porque su área de distribución en tiempos históricos comprende tanto México y el sur de Estados Unidos como Perú y los países vecinos.

La cochinilla es un insecto usado principalmente para la extracción del colorante compuesto por dos sustancias conocidos como el carmín y el ácido carmínico (es una sustancia química compleja utilizada como colorante rojo).

Existen antecedentes del uso de la cochinilla para teñir los tejidos de la cultura Paracas, que habitaba la costa del actual Perú hace unos 2.000 años. Perú es, hasta la fecha, el primer productor y exportador de cochinilla del mundo.

El valor de este colorante ya era conocido por los aztecas antes de la llegada de los españoles a América. Cuando los españoles conquistaron México en 1521, vieron a los indígenas recoger insectos de los nopales. Este colorante se conoció en Europa a partir del siglo XVI.

La aparición de los tintes sintéticos, mucho más económicos, ha hecho que su cultivo vaya en retroceso, y quedan ahora apenas 120 hectáreas de cultivos en Guatiza y 95 en Mala (2003). Sin embargo, la reciente prohibición para uso alimentario y cosmético de los colorantes sintéticos ha propiciado un aumento en la demanda de la cochinilla mexicana, peruana y canaria y parte de Estados Unidos.

Biología[editar]

Los estados del ciclo de vida de la cochinilla son: para la hembra, huevo, ninfa I, ninfa II y adulta; para el macho: huevo, ninfa I, ninfa II capullo, pre-pupa, pupa y adulto.

La alimentación tanto de las hembras como de los machos depende de la extracción de la savia de las pencas mediante sus estiletes.

La hembra llega a poner hasta 400 huevos y tiene un tamaño de unos 6 mm y apenas se mueve en los tallos. El macho, más pequeño y con alas, no supera los 2,5 mm. De la hembra se extrae un tinte, también llamado carmín.

Reproducción[editar]

Un aspecto curioso de su biología es su manera de reproducirse. El acoplamiento tiene lugar de noche, por lo que es difícil de observar. El macho sube sobre la hembra y la acaricia con sus patas delanteras. Después se coloca a un lado, se arquea bajo el cuerpo de la hembra e introduce el esperma en una de las dos aberturas genitales que ésta tiene (una a cada lado del cuerpo). A continuación repite la operación al otro lado. En el abdomen, parte final del cuerpo, ventralmente las hembras presentan unos apéndices con unas expansiones membranosas que forman una especie de saco. Es en este órgano donde guardan los huevos fecundados. De los huevos salen las crías, que permanecen allí hasta que hacen unas cuantas mudas. Su saco es comparable al de un canguro. Puede tener entre 5 a 80 crías cada vez, y reproducirse 2 o 3 veces al año.

Plantación y reproducción[editar]

Ésta se realiza introduciendo cochinilla viva en unos sacos de tela que se depositan sobre la hoja de la tunera. A los pocos días estos sacos son retirados y puestos en una nueva hoja.

En este breve tiempo, los insectos de menor tamaño pasan a través de la fina tela hasta la hoja de la tunera, fijándose en ella clavando su pico.

Recolección[editar]

La recolección de la cochinilla se realiza aproximadamente a los 90 días de su plantación dependiendo de la altitud de la zona. Para ello se utiliza una cuchara con un mango alargado, que facilita al agricultor llegar hasta todas las cladodios o paletas de la tuna. Una vez raspada con cuidado la hoja o paleta y desprendida la cochinilla, se deposita en un recipiente apropiado.

El agricultor debe proveerse de guantes y ropa adecuada que le proteja de los pinchos de las tuneras así como del intenso sol. La recolección se hace por la mañana, recogiéndose solamente la cochinilla madura dejando las más pequeñas en la planta.

Secado[editar]

Para realizar el secado de la cochinilla existen diferentes métodos, los insectos se exponen al sol en unas bandejas, habitualmente de madera, teniendo especial cuidado en no amontonarlas y esperando varios días hasta que se sequen completamente. Una vez seco el insecto, éste reduce su peso aproximadamente en un tercio, mostrando un aspecto de granos de color negro. Finalmente es empaquetado y exportado.

Regulación[editar]

En la Unión Europea el carmín debe etiquetarse como E-120 e internacionalmente se lo conoce como colorante rojo natural nº4. La OMS estableció un límite de consumo diario de 5 mg/kg/día. Al no ser tóxica, el tinte que de ella se extrae se usa en la industria como colorante (E-120) de una gran variedad de productos: cosmética, alimentación, textiles, vinos, etc., ya que convenientemente procesado proporciona una variada gama de colores: violeta, naranja, rojo, gris y negro. En Canarias (España) se cultiva, fundamentalmente, en los pueblos de Guatiza y Mala, siendo su calidad reconocida como la mejor del mundo[cita requerida].

En Australia, India y Sudáfrica se ha usado con éxito como controlador biológico de las tuneras que se habían convertido en especies invasoras. En Colombia ataca considerablemente a las plantaciones forestales como es el caso de la teca en zonas como la costa atlántica. En España el ICA (Instituto de Ciencias Agrarias) perteneciente al CSIC es el encargado de su regulación