Cultura latina

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En el sentido original del término, la cultura latina es aquella de los latinos, el pueblo fundador de Roma. Por extensión, la cultura latina designa la de la Roma antigua y del Imperio romano que difundió la civilización romana sobre todas las provincias que conquistó.

Hoy los países de "cultura latina" agrupan a pueblos que se dicen latinos, como modificación de cultura romance, es decir, cuya lengua, herencia cultural o étnica o todas ellas se derivan de la Roma antigua. Se puede citar entre ellos a gran parte de los pueblos hispanoparlantes, francófonos, italoparlantes, lusoparlantes y rumanófonos.

La cultura latina[editar]

En la Antigüedad, Roma fue una gran potencia militar. En el curso de mil años la urbe y su imperio desarrollaron una notable civilización que quedó registrada en piedra y cuya herencia han reclamado quienes le sucedieron.

Imperio romano[editar]

Gobierno romano[editar]

Roma conoció tres tipos de gobierno, aunque oficialmente solo se reconocen dos:

Cultura romana[editar]

Derecho romano[editar]

Religión romana[editar]

Vida romana[editar]

Lista de pueblos de cultura latina[editar]

He aquí una lista de los pueblos de cultura latina. Podemos distinguir en la «primera generación» las ciudades estados parte de la nación latina, absorbidas luego por Roma y el Imperio romano (hoy desaparecido), en la «segunda generación» a: Italia, España, Francia, Portugal y Rumania (y Moldavia), nacidas de la colonización de Roma, y en los países de la tercera generación, latinizados por los de la «segunda generación», ya por poblamiento o por su preponderante influencia étnica en el mestizaje, y situados principalmente en América.

Pueblos de la primera generación[editar]

Países y regiones con idiomas latinos.

Son todos aquellos que hicieron parte de la antigua nación latina, entre los cuales se destacó Roma:

Países y pueblos de la segunda generación[editar]

En general todos ellos están emparentados, tanto lingüística como étnicamente (en mayor o menor medida), con los antiguos romanos.

  • Países

Se consideran los países conformados por uno o varios pueblos latinos.

  • Pueblos

Se incluye como tales a aquellos que, siendo parte de un país, se caracterizan por tener una lengua propia. Generalmente si el país es latino, se les considera una parte de este, si no, se tienen por una minoría.

Países de la tercera generación[editar]

La calificación de este grupo como latino es discutida, puesto que la presencia romana y de la lengua latina como idioma de uso general nunca se produjeron en América; además, grupos indigenistas consideran racista que se les ignore, y se les incluya en un tipo racial y una cultura que no son suyos; sin embargo, la mayoría de gobernantes de estos países promueven el uso de la denominación latino, y el consenso internacional —incluso en países verdaderamente latinos— acepta la incorrección del término.

Estos países de tercera generación están conformados en torno a los criollos, núcleos de población de origen latino (principalmente España y Portugal, aunque también Francia), que son minoría poblacional en el subcontinente iberoamericano frente a la mayoría mestiza o indígena en ciertos países, pero que detenta las clases más altas de la sociedad y, en la mayoría de los países iberoamericanos, también el poder político y económico.

Países de lengua oficial latina pero no calificables de «latinos» por los actuales autodenominados latinos[editar]

Cabe anotar que algunos de ellos, sin embargo, forman parte de la Unión Latina.

Países no latinos con regiones que emplean alguna lengua romance[editar]

Cultura greco-romana[editar]

El origen de la cultura latina se encuentra en la civilización greco-romana, amalgama de la cultura que se desarrolló en la Magna Grecia durante la dominación romana y difundida bajo el Imperio romano (sobre todo en el Imperio romano de Occidente, pues el Imperio romano de Oriente a poco de instaurarse adoptó el griego). Sus hábitos alimenticios, de vestir, sociales, su lengua, arquitectura, etc., fueron transmitidos a los pueblos pertenecientes a los dominios del imperio.

Escritura y numeración[editar]

La difusión del alfabeto latino y la conservación del alfabeto griego forman parte de la herencia grecorromana. El alfabeto latino con algunas variaciones menores se impuso en la mayor parte de los países de cultura occidental. Se sabe que los romanos en los últimos siglos del imperio adoptaron un nuevo soporte para la escritura, el codex (códice) que nos legaron ya encuadernados bajo la forma en la forma de libros. Remplazados por la numeración arábiga, más adecuada a la numeración decimal, los números romanos son aún comprensibles para la mayoría de los occidentales (generalmente para valores pequeños) pues se utilizan entre otras cosa, para designar las dinastías.

Lenguas romances (derivadas del latín)[editar]

Además del latín moderno, las lenguas y dialectos derivados del latín son conocidos como lenguas romances. Entre ellos contamos los siguientes:

Las lenguas latinas actuales generalmente derivan de otra lengua latina a partir de la cual evolucionaron, o una cuya población aún usándola, fue asimilada por dialectos más influyentes. Otras habrán desaparecido, entre éstas:

Lenguas con fuerte influencia del latín o de las lenguas romances[editar]

Otras lenguas, sobre todo de origen germánico, poseen una gran cantidad de palabras de orígenes latinos o romances o ambas, si bien la sintaxis difiere a menudo de la original, Sin embargo cabe anotar que el alfabeto actualmente empleado por todas las lenguas germánicas es el latino. Cabe destacar:

Las lenguas criollas romances[editar]

Estas suelen presentarse en países que fueron colonias de países de lenguas romances (España, Francia, Portugal, Bélgica) siendo empleada tanto por la población indígena como por aquella llegada mediante la deportación llevada a cabo por los colonizadores. Así, este es un fenómeno que se presenta en muchos países donde la población fue relegada al puesto de ciudadanos de segunda por las autoridades de las metrópolis. También se presentan en países donde se instaló población que usaba una lengua romance y la ha mezclado con el idioma local. Existe el caso de pidgin resultado de la mezcla de lenguas debido a la inmigración, como el cocoliche en Buenos Aires, la mezcla de idiomas en las fronteras lingüísticas, como el Portuñol entre Brasil y los países rioplatenses, o el argot carcelario o delictivo como el Lunfardo, a veces confundidos con verdaderas lenguas. Entre las lenguas criollas de origen romance cabe citarlas siguientes:

Espectáculos públicos[editar]

Los espectáculos públicos son de origen griego, pero es con el establecimiento del imperio romano y el enriquecimiento que este último le aporta al establecer normas que se ponen las bases para el posterior desarrollo del teatro, la música, el baile, el canto, la escultura y las demás artes. La actual industria del espectáculo se fundamenta en el mundo del arte romano.

Música[editar]

No existe propiamente una música característica común a todos los países de cultura latina (contrariamente a la idea recurrente en los medios de comunicación, que para efectos de publicidad, llaman «música latina» generalmente a las canciones afrolatinoamericanas), pues de hecho existe una gran cantidad de formas musicales populares en cada uno de los países de cultura latina, que sin embargo tienen en común el hecho de ser interpretadas en lenguas romances.

Música popular[editar]

El flamenco en España, la salsa en Cuba o el tango y la milonga en Argentina generalmente son tomadas como referencia, al igual que la música folclórica y popular italiana. La música contemporánea francesa (Ruede, Xénakis, Henry, etc.), aun cuando no es específicamente latina, refleja numerosas influencias; en determinados casos, sin embargo, cabe anotar que sus características son suficientes para poder considerársela como música latina.

Estas se destacan por la utilización de instrumentos de cuerdas acompañadas a menudo por cobres (especialmente la trompeta) Con mucha frecuencia la guitarra y el violín son los instrumentos principales en la interpretación. También se emplean las castañuelas y el acordeón, bastante usados y que también sirven como referente. Es de notar la diferencia entre América y Europa ya que en esta última se destacan por su similitud con las músicas griega y gitana (rom).

Música culta[editar]

A este respecto cabe citar la ópera y la música clásica (barroco, rococó, clasicismo, romanticismo, nacionalismo), a más de la zarzuela. En su mayoría es italiana y francesa y en menor medida española. Además también se encuentran obras de algunos de estos periodos realizadas en América, especialmente en México, Cuba, Argentina y Perú.

Baile[editar]

Los bailes y danzas en los países latinos varían mucho en razón a las distintas influencias que han recibido cada uno de ellos (indígenas americanas y africanas en América Latina, nor-africanas y gitanas, junto con celtas y eslavas en Europa Latina).

Teatro y cine[editar]

En el mundo latino, el teatro tuvo un lugar importante desde la antigüedad. Los romanos edificaron un gran número de teatros (los cuales significaron también una revolución en la arquitectura) y circos, siguiendo el camino trazado por los griegos. Los pueblos latinos desarrollaron un teatro sumamente jerarquizado y codificado, lo que originó diferentes géneros propios de cada uno de ellos. Se pueden citar:

Conviene poner de relieve el hecho de que los pueblos latinos tienen sus propios géneros. Así en la época clásica el teatro de los pueblos germánicos, tales como el inglés fue considerado muy «violento» en relación con los modelos de teatro latinos. Por ejemplo, las obras de William Shakespeare como Romeo y Julieta o Hamlet tienen escenas de combate que incluyen asesinatos, impensables en el teatro latino. Por aquella misma época Molière hacía críticas a aquello por considerarlo de mal gusto.

A nivel popular se pueden distinguir dos tipos:

  • Los grupos ambulantes (generalmente saltimbanquis) sobre todo italianos, llevando la Commedia dell'arte y otras expresiones
  • Los espectáculos ofrecidos por los gitanos y demás nómadas, los cuales fueron fuertemente latinizados en los territorios de cultura romance.

Cine[editar]

La cultura latina en el cine puede verse desde dos aspectos:

  • La inspirada en la Antigüedad
  • La producida específicamente en los países de cultura latina.

La inspirada en la historia y la época romanas dan nacimiento y desarrollo al peplum, género cinematográfico que aparece con el cine mudo (un Espartaco en 1910, Cabiria en 1914, Ben Hur en 1925) y que aparece recurrentemente. Cabe anotar que estas producciones dan una visión del mundo romano que va acorde con la mentalidad (inclusive ideología) de sus realizadores: así durante el periodo fascista italiano aparecen los romanos haciendo el papel de buenos (Escipión el Africano), en tanto que en las producciones estadounidenses son caracterizados como brutales opresores que persiguen a los cristianos y los judíos, son depravados y decadentes. Los más recientes peplum dan una visión que se considera más imparcial, ajustándose más a la vida cotidiana romana (Gladiator, serie Roma).

Al nivel del cine de los países latinos, hay que recordar que sus expresiones artísticas ya se habían popularizados antes de la aparición del cine. Resultado son las comedias italianas y francesas así como las disertaciones psicológicas de los años 60-70 (cabe destacar que una corriente semejante se presentaba por entonces en el mundo anglosajón pero con un desarrollo cinematográfico completamente diferente). Así pues, conviene distinguir entre el cine estadinense que trata de pueblos latinos del cine de los países latinos.

En América Latina se pondrá mucho más énfasis en un cine de menos presupuesto que contara dramas socioculturales o de denuncia de los abusos de las potencias occidentales. Es de destacar el nacionalismo y a menudo socialismo del cine latino en América (incluido el de Quebec).

Gastronomía y alimentación latina[editar]

Nuevamente hay que distinguir entre Europa y América: en Europa la cultura latina es afín al la mediterránea. En ella se encuentran los tres ingredientes básicos de las cocinas de la cuenca mediterránea: aceite de oliva, vino (especialmente tinto) y trigo (en pan, pastas, pizza) junto con la disposición de productos frescos (generalmente de mar) verduras (calabacines, pimientos morrones, tomates) y plantas aromáticas (azafrán, tomillo, albahaca, etc.) La cultura del vino y el aceite de oliva es sumamente importante para la identidad de los países de la Europa Latina. Italia, Francia y España son los principales productores y consumidores de vino en el mundo, en tanto España e Italia (junto con Grecia) son los principales productores y consumidores de aceite de oliva. También hay en cada uno de estos países otras influencias gastronómicas, especialmente en el norte de Francia. La gastronomía contemporánea de la Europa Latina se ha enriquecido con otros aportes y es reconocida por su refinamiento.

Por otra parte, las tradiciones gastronómicas de América Latina se corresponden con sus diferentes realidades geográficas y diversas influencias culturales. En el Cono Sur (Argentina, Uruguay, Chile, Sur de Brasil), donde la mayoría de la población es originaria de la Europa latina es posible apreciar la influencia mediterránea, más aún teniendo en cuenta que su clima es propicio para el desarrollo de la cultura del vino, el trigo y la oliva (Argentina y Chile son también grandes productores de vino). En otros sitios, las costumbres alimenticias derivan de las culinarias indígenas y están supeditadas a los diferentes climas tropicales, siendo menos importante la herencia hispano-portuguesa. Así, por ejemplo la cocina mexicana tiene poco de latina y se deriva en mayor medida de la nahua.

Vestido[editar]

Para los pueblos latinos, al estar en su mayoría situados en regiones donde el clima es templado o cálido, el tipo de vestido «tradicional» se caracterizó por ser a menudo ligero. Las combinación de las culturas árabes y latinas (Ej.: ocupación árabe de España y Sicilia) dio origen a una gran variedad de estilos de ricas telas y adornados con encajes.

En el mundo globalizado de hoy lo anterior no se aplica. Sin embargo los hábitos de vestir contemporáneos en los países latinos están a menudo asociados a la noción de elegancia y de buen gusto (alta costura), esto es verdad sobre todo en Italia y Francia (en particular en París y Milán).

Arquitectura latina[editar]

Antigüedad[editar]

La arquitectura latina tradicional fue parte del ámbito mediterráneo. Con frecuencia se presentan ciudades muy densas, organizadas en manzanas cerradas y con sistemas de circulación. El espacio público desempeñó una función mucho más importante que en los países del norte de Europa. La influencia de la antigüedad se puede encontrar en el movimiento clásico, pero también en la arquitectura resultante del Renacimiento italiano.

El primer estilo arquitectónico difundido a gran escala, fue el de la antigua Grecia, cuya influencia llegó a Egipto e incluso la India, puesto de presente en algunas obras. Como resultado del establecimiento de los griegos en el sur de Italia (Magna Grecia) sus técnicas de construcción fueron primero imitadas por los latinos, después mejoradas, para ser finalmente difundidas por todo el imperio romano. Al ser la arquitectura era la mejor forma de manifestar visualmente una cultura, estos procedieron a construir en el citado estilo obras en todas las provincias del imperio. En la Galia, Hispania y en todo el imperio se dio el reordenamiento y construcción de villas a la romana en gran escala. El imperio buscaba de esta forma imponerse como el único detentador del poder, ofreciendo servicios públicos, que en aquella época eran en su mayoría los más básicos (acueducto, alcantarillado, vías) Cabe destacar que la administración pública centralizada es igualmente una herencia latina.

Anfiteatro de Sutrium (Sutri).

Los tejados tradicionales a menudo se caracterizan por la presencia de una suave pendiente y por la teja acanalada (derivada de la teja romana). Resultado de la colonización ibérica en América central y sur es que muchas de estas características se extendieron también allí.

Cabe anotar igualmente que la implementación de acueductos, alcantarillados, y la canalización de los riachuelos dentro de una ciudad o un barrio son herencia directa de los romanos. Así mismo, también la construcción de baños públicos y la utilización de las fuentes termales en todo el ámbito europeo y magrebí se debió a la fuerte influencia latina.

Igualmente hay que destacar la organización de los espacios públicos latinos. Desde la plaza central al estadio, pasando por diversos tipos de teatros. La forma circular (y parabólica) permite la propagación homogénea del sonido y por tanto el que se extienda en grandes espacios.

Los caminos romanos y los puentes de arcos, construidos originalmente para el desplazamiento de las legiones romanas en algunos casos todavía están en uso. Su excelente factura, muy minuciosa, le dio una vida útil incalculable. Estas rutas contribuyeron entre otras cosas al desarrollo de la economía y la hegemonía de Roma sobre Europa.

La administración pública[editar]

Vista de la ciudad de Roma.

En relación con la administración pública, la influencia latina es patente en todo occidente, desde el manejo centralizado de los servicios públicos por los gobiernos, hasta la presencia en la gran mayoría de dichos países de un senado. Roma fue el primer gran imperio de la antigüedad que estableció un sistema administrativo permanente sobre vastos territorios, y cuya influencia aún es patente hoy.

La monarquía[editar]

El régimen monárquico de la Edad Media europea (y cuyos vestigios aún sobreviven en los inicios del siglo XXI) hunde sus raíces en la antigüedad latina. El rey era tenido por elegido por el mismo Dios, mediante el aval del Papa, su representante en la tierra. De la sumisión de los siervos al imperio se pasó a la sumisión de los vasallos al rey y a los señores feudales, sus representantes. Actualmente al haber caído en desuso este sistema de gobierno, en los países europeos en los que aún hay reyes este es más una figura simbólica que el detentor del poder efectivo.

Religión[editar]

Aunque no se originó en su seno, la cultura latina sirvió para la difusión de la religión cristiana y le dio un impulso político decisivo en el siglo IV por medio de los emperadores Constantino I el Grande y Teodosio I.

Debido al Gran cisma de Oriente entre las confesiones católicas y ortodoxas, y después la separación consecuencia de la Reforma protestante, la cultura latina es también a menudo asociada con la iglesia católica aunque su práctica se ha venido perdiendo; sin embargo los países de cultura latina son mayoritariamente de tradición católica. Por estas razones algunos afirman que Europa oriental es mayoritariamente heredera de la cultura griega hasta el periodo bizantino, y Europa del norte de la cultura germánica. Ello es erróneo para Alemania, la obra de Goethe muestra una síntesis de la cultura latina en la historia moderna tal como lo hizo Francia en la Ilustración como resultado del Renacimiento.

Moldavia y Rumania son ambas, las dos son ortodoxas, legado del Bizancio.

Hoy, todavía Roma sigue siendo el centro histórico de la latinidad y el centro de la Iglesia Católica (caput mundi), la cual pretendió dirigir todo el mundo mediante el Occidente cristiano. El Papa aún detenta el antiguo título romano de Pontifex Maximus ('Sumo Pontífice').

Véase también[editar]