Cultura de México

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La cultura de México es en realidad un crisol de culturas. En lo que se ha dado en llamar lo mexicano influyen elementos culturales de las más diversas índoles: ya sean los modernos, los antiguos, los reciclados. La forma de vida en México incluye muchos aspectos de los pueblos prehispánicos del período colonial. Otros aspectos importantes de su cultura, son los valores, la unidad familiar, el respeto, el trabajo duro y la solidaridad de la comunidad.

México ha cambiado rápidamente durante el siglo XIX En varias formas, la vida contemporánea en las ciudades, ha llegado a ser muy similar a la de las ciudades en los Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la mayoría de los pueblos mexicanos siguen la forma de vida de sus antepasados. Más del 90% de la población vive en ciudades de más de 200,000 habitantes. Las áreas urbanas más grandes son la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.[1]

Índice

Idiomas de México[editar]

El Estado de México reconoce al español como la lengua nacional. Además del español, se reconocen como lengua oficial a 67 lenguas indígenas, entre ellas: náhuatl, maya, mixteco y tzeltal, las más conocidas y habladas del país. El inglés se habla mucho en la zona norte del país, debido a que hay muchos turistas estadounidenses por la zona.Aunque en realidad igualmente el inglés se habla en el Distrito Federal.

Pintura[editar]

Murales de Bonampak, Chiapas.
Mural de David Alfaro Siqueiros en el Tecpan.

La pintura es una de las artes más antiguas de México. La pintura rupestre en territorio mexicano tiene unos 7500 años de antigüedad, y se ha manifestado en las cuevas de la península de Baja California. En el México prehispánico está presente en edificios y cuevas, en los códices mexicas, en la cerámica, en los atuendos, etc.; ejemplo de ello son las pinturas murales mayas de Bonampak o las de Teotihuacan, las de Cacaxtla y las de Monte Albán.

La pintura mural tuvo un importante florecimiento durante el siglo XVI, lo mismo en construcciones religiosas como en casas de linaje; tal es el caso de los conventos de Acolman, Actopan, Huejotzingo, Tecamachalco y Zinacantepec. Se dice que fueron principalmente pintores indígenas dirigidos por frailes los que las realizaron. Éstos se manifestaron también en manuscritos ilustrados como el Códice Mendocino.

Por un tiempo se creyó que el primer pintor europeo radicado en la Nueva España fue Rodrigo de Cifuentes, artista apócrifo a quien incluso llegó a atribuírsele obras como El bautizo de los caciques de Tlaxcala, pintura del retablo mayor del Ex Convento de San Francisco en Tlaxcala. Entre los pintores nativos estuvo Marcos Aquino. La religiosidad de los novohispanos hizo que la pintura fuera importante para la evangelización de la sociedad, los frailes se dieron cuenta de las habilidades gráficas de los indígenas, quienes enriquecieron el estilo barroco y manierista. Fue relevante la llegada de múltiples pintores europeos y de algunos alumnos novohispanos, como Juan Correa, Cristóbal Villalpando o Miguel Cabrera, quienes hicieron de los muros y retablos la principal fuente de expresión ideológica y política de los artistas.

La pintura del siglo XIX tuvo una influencia romántica muy marcada, los paísajes y los retratos fueron la mayor expresión de esta época. Hermenegildo Bustos es uno de los pintores más apreciados de la historiografía del arte mexicano. Destacan también en estos años Santiago Rebull, José Salomé Pina, Félix Parra, Eugenio Landesio y su célebre discípulo, el paisajista José María Velasco Gómez, así como Julio Ruelas.

La pintura mexicana del siglo XX ha alcanzado renombre mundial con figuras como David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Joaquín Clausell, Frida Khalo y Diego Rivera, generación de idealistas que marcaron la imagen del México moderno ante fuertes críticas sociales y económicas. La escuela oaxaqueña rápidamente obtuva fama y prestigio, difusión de una cultura ancestral y moderna, se observa la libertad de diseño en cuento al color y la textura de los lienzos y murales como periodo de transición entre el siglo XX y el siglo XXI.

Algunos de los pintores más destacados en el siglo XXI: Patricia Calvo Guzmán. Estudió pintura en Beijing. Su obra, de marcada influencia oriental, rememora las figuras de papel recortado de México y de China, mezclándolos con una rica gama cromática; Eliseo Garza Aguilar, pintor y performista considerado entre los principales exponentes del arte provocador y reflexivo del Tercer Milenio; en busca de una respuesta crítica de los espectadores, combina su obra pictórica en las performances con el histrionismo teatral; Pilar Goutas, pintora que utiliza el óleo sobre soporte de amate, con fuerte influencia de Jackson Pollock y la caligrafía china; Rafael Torres Correa fija su residencia en México en el 2001 y se integra al taller de arte contemporáneo “La Polilla” en Guadalajara, y realiza diversos proyectos plásticos y escenográficos.

Religión[editar]

México es un país oficialmente laico en el que la Iglesia y el Estado se conducen de forma completamente independiente. Esta separación quedó declarada en la Constitución de 1917. El clero católico intentó luchar contra esta ley a través de alentar a los campesinos a tomar las armas contra el gobierno, provocando la Guerra Cristera en la década de 1920. El conflicto concluyó con un mutuo acuerdo y una nueva legislación que otorgó personalidad jurídica a las iglesias. Sin embargo, la legislación mexicana aún desconoce el derecho de los ministros de culto a ser votados. El contexto de las iglesias en México es diverso y amplio; aunque la religión católica predomina en el país, cada vez más otras creencias se vienen abriendo paso y creciendo. La religión católica en México representa actualmente el culto más importante y extendido del país. Establecida por la llegada de los españoles a los territorios mexicanos. Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, a 50 kms. de Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920.Su pontificado de casi 27 años ha sido el tercero más largo en la historia de la Iglesia. Murió el 2 de abril de 2005 y fue beatificado en un tiempo récord por Benedicto XVI, el 1 de mayo de 2011. 6 de Mayo de 1990Basílica de Guadalupe, Ciudad de México.Beatificación de Juan Diego y de otros siervos de dios Homilía: Me siento particularmente féliz al poder comenzar mi segunda visita pastoral a México desde este lugar sagrado, hacia el cual dirigen sus miradas y sus corazones todos los hijos de la patria mexicana, donde quiera que estén... Juan Diego, el confidente de la Dulce Señora del Tepeyac. Los tres niños mártires de Tlaxcala, Cristóbal, Antonio y Juan. El sacerdote y fundador José María de Yermo y Parres. Sus nombres, inscritos ya en el cielo, están desde hoy escritos en el libro de los bienaventurados y en la historia de la fe de la Iglesia de Cristo, que vive y peregrina en México... La beatificación de Juan Diego y de los niños mártires de Tlaxcala nos hacen recordar las primicias de la predicación de la fe en estas tierras, ahora que nos estamos preparando para celebrar el V Centenario de la evangelización de América. Sus visitas a México Enero 1979, Mayo 1990, Agosto 1993, Enero 1999. Y su última visita se realizó del 31 de julio al 1 de agosto de 2002. Juan pablo II hacía llamarse a el mismo "Un papa Mexicano" y/o el también llamado papa viajero. En México no existe una religión oficial. Desde la promulgación de las leyes de Reforma en 1859 se estableció la libertad de cultos. Veamos algunos datos estadísticos de México:

  • Iglesia Católica en México 76,5%
  • Protestantismo 6,3%
  • Pentecostalismo en México 1,4%
  • Testigos de Jehová en México 1,1%
  • Otros 3,8%
  • Mormones
  • Ejército de Salvación
  • Cristianismo ortodoxo
  • Mennonitas en México
  • Ateísmo en México 3,1%
  • Otras Religiones 0,3%
  • Mitología azteca
  • Mitología maya
  • Bahaísmo en México
  • Budismo en México
  • Judaísmo en México
  • Islamismo en México
  • Datos sin especificar 13,8%

México tiene a Norberto Rivera como máximo representante de la iglesia en este país, Cardenal Católico Mexicano, Arzobispo de la Ciudad de México y Arzobispo Primado de México, veamos un poco de su trayectoria. Sacerdocio: Ordenado sacerdote el 3 de julio de 1966, en Roma por el Papa Pablo VI. De 1967 a 1985, trabajó pastoralmente en Durango, y en Río Grande, Zacatecas; asistente diocesano del "Movimiento Familiar Cristiano" y de la Acción Católica; miembro y coordinador del concilio presbiterial; miembro de la facultad de la Pontificia Universidad de México, en Ciudad México, de 1982 a 1985);, miembro de la Comisión Episcopal para el Apostolado Seglar, de 1983 a 1985. Episcopado: Elegido Obispo de Tehuacán, el 5 de noviembre de 1985. Consagrado el 21 de diciembre de 1985, por Antonio López Aviña, Arzobispo de Durango. Asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997. Desde abril de 1993 a 1995 dirigió la Sección de Familia del CELAM. En la Curia romana es miembro de la Congregación para el Culto Divino y Sacramentos y de la Congregación para el Clero. También es miembro del Pontificio Consejo para la Familia, de la Comisión para América Latina y del Consejo ordinario del Secretariado General del Sínodo de obispos. Benedicto XVI será recordado por ser primer papa emérito, inició su pontificado el 19 de abril de 2005 hasta el día se su renuncia, 28 de febrero de 2013 Francisco I apenas escribe su historia en la iglesia católica y su pontificado inició el 13 de marzo de 2013

Escultura[editar]

Arquitectura[editar]

La Plaza de las Tres Culturas.

La presencia del hombre en el territorio mexicano ha dejado importantes hallazgos arqueológicos de suma importancia para la explicación del hábitat del hombre primitivo y del hombre contemporáneo. Las civilizaciones mesoamericanas lograron tener gran desarrollo estilístico y de proporción en la escala humana y urbana, la forma fue evolucionando de la simplicidad a la complejidad estética; en el norte del país se manifiesta la arquitectura de adobe y de piedra, la vienda multifamiliar como lo podemos apreciar en Paquimé; y la vivienda troglodita en cuevas de la Sierra Madre Occidental.

El urbanismo tuvo un gran desarrollo en las culturas prehispánicas, donde podemos observar la magnitud de las ciudades de Teotihuacan, Tollan-Xicocotitlan y México-Tenochtitlan, dentro del urbanismo ambientalista destacan las ciudades mayas al ser incorporadas a la monumentalidad de sus edificios con la espesura de la selva y complejas redes de caminos llamados sacbeob.

Con la llegada de los españoles se introdujeron teorías arquitectónicas del orden clásico y formalidades arábigas, al construirse los primeros templos y conventos monásticos; se proyectaron modelos únicos en su tipo que fueron la base de la evangelización de los pueblos indígenas marcando su ideología dentro del estilo arquitectónico denominado tlaquitqui (del náhuatl; obrero o alarife), años más tarde el barroco y el manierismo se imponen en grandes catedrales y edificios civiles, mientras que en zonas rurales se construyen haciendas o fincas señoriales con tendencias mozarabes.

En el siglo XIX el movimiento neoclásico surge como respuesta a los objetivos de la nación republicana, uno de sus ejemplos son el Hospicio Cabañas donde la plástica estricta de las órdenes clásicas están representadas en sus elementos arquitectónicos, también surgen nuevos edificios religiosos, civiles y militares que demuestran la presencia del neoclasicismo. Los romanticistas por un pasado visto a través de la arqueología muestran imágenes de la Europa medieval, islámica y el México prehispánico en la forma de elementos arquitectónicos en la construcción de pabellones feriales internacionales buscando una identidad propia de la cultura nacional. El art nouveau, y el art decó fueron estilos introducidos dentro del diseño del Palacio de Bellas Artes para marcar el carácter identitario de la nación mexicana con simbología greco-romana y prehispánica.

La arquitectura moderna en México tiene una desarrollo importante en la plastisidad de la forma y el espacio, José Villagrán García desarrolla una teoría de la forma que marca la pauta de enseñanza en muchas escuelas de arquitectura del país dentro del funcionalismo. El surgimiento de la nueva Arquitectura Mexicana nace como orden formal de las políticas de un estado nacionalista que buscaba la modernidad y la diferenciación de otras naciones. Juan O'Gorman fue uno de los primeros arquitectos ambientalistas en México, desarrollando él la teoría "orgánica", tratando de integrar al edificio con el paisaje dentro de los mismos planteamientos de Frank Lloyd Wright. [2] En la búsqueda de una arquitectura nueva que no semejara a los estilos del pasado logra una manifestación conjunta con la pintura mural y el paisajismo.

La Escuela de Jalisco fue una propuesta de esos movimientos socio-políticos que demandaba el país, Luis Barragán logró conjuntar la forma del espacio con formas de la arquitectura rural vernácula de México y países del Mediterráneo (España-Marruecos), integrando un colorido impresionante que maneja la luz y la sombra en distintas tonalidades abriendo una mirada al minimalismo internacional.

La arquitectura mexicana es un fenómeno cultural que nace de la ideología de gobiernos nacionalistas del siglo XX la cual fue dando forma a la imagen de identidad por su colorido y abigarramiento de elementos ornamentales heredados de culturas ancestrales, de formas clásicas, monumentales; y posteriormente la incorporación del modernismo y las tendencias vanguardistas de corte internacional.

Cine[editar]

Teatro[editar]

Teatro

Breve reseña histórica del teatro en México

Durante poco más de diez años que duro el conflicto armado de Independencia los espectáculos escénicos parecieron revivir por cortos lapsos. Revisar los materiales hemerograficos de aquellos permitiría constatar lo irregulares y breves que resultaban las temporadas en las compañías albergadas en el Coliseo Nuevo, único teatro formal de la época en la ciudad capital. Luego al concretarse la Independencia podemos vislumbrar una segunda etapa en la tarea de crear una dramaturgia también circunstancial en alabanza de ese episodio y sus protagonistas fundamentales. Con el correr de los primeros años y tropiezos algunos escritores se impondrían la recuperación, la necesidad de formar una memoria histórica de los hechos a través del teatro.

A partir de 1821 los escenarios mexicanos comenzaron a ver fluir sobre el tablado un estilo que sentaría sus reales durante todo el siglo XIX: El Romanticismo.

De ese modo el teatro gestado durante la Independencia devela rasgos ideológicos de sus protagonistas, así como estéticos que en sus momentos dieron cuerpo a formas dramáticas que respondían a requerimientos expresivos muy apremiantes.

La aparición de una clase media constituida en su mayoría por Criollos dio lugar al nacimiento de un grupo importante de letrados casi siempre relegados a las provincias, esta Elite formada por militares, sacerdotes, abogados, administradores a quienes la situación del mundo real los obligaba a evadirse hacia el reino ideal de las artes y del saber, tenían necesidades de diversión y esparcimiento muy amplias y con pocas posibilidades de satisfacerlas. Dentro de la diversión pública disponible en los últimos años de dominación colonial están las tertulias literarias, un teatro de consumo familiar, las reuniones en cafés donde se discutía de literatura y política, los paseos de día domingo en la Alameda Central, las excursiones a la viga durante la cuaresma, el juego de pelota, las apuestas en los naipes, las corridas en los toros y las funciones teatrales en el coliseo nuevo y en espacios más populares llamados “guanajas”.

Sin embargo uno de los entretenimientos predilectos y más populares de esa sociedad fue el teatro, lo anunciaban incluso en el primer periódico cotidiano “El Diario de México”, en reseña a cargo de Enrique de Olavarría y Ferrari dedicada a enlistar las diversiones, y la principal era el teatro.

En 1789 con la llegada del segundo Virrey Conde de Revillagigedo, el teatro hallo un benefactor, quien intento estimular su desarrollo y enriquecimiento. Gracias al influjo de las ideas del teatro de la Ilustración y en especial de las Teorías de Diderot en torno al concepto de verosimilitud en las actuaciones como invitación de las actitudes y acciones humanas.

Los años 50 en México, marcan el momento en que tanto en la ficción literaria como en la realidad cotidiana, la Ciudad de México toma una importancia cada vez mayor relegando el mundo rural a segundo plano. Los problemas cotidianos solían ser tema central de muchas obras de ficción.


Con el paso de los años las indicaciones escénicas sobre el decorado se hacen mucho mas precisas.

Para los años 50 y 60 aparecen para los novelistas y dramaturgos una nueva manera de aprehender la ciudad bajo los efectos conjugados del crecimiento acelerado de México, de la lucha de clases así como de las nuevas investigaciones en sociología y antropología.

Con el paso del tiempo el aumento notable de número de personajes, el número de escenas de los tres actos tradicionales, expresan la visión de una ciudad en vía de fragmentación, al borde de la explosión.

El teatro de la ciudad multiplica las escenas para intentar expresar la realidad multiforme del D.F.

La ciudad de México, gigantesco rompecabezas en construcción, ya no puede teatralizado mediante una estructura organizada y coherente, sino que debe ser expresada por un movimiento incesante, por continuos cambios de tiempo y de lugar, realzados por una nueva concepción del espacio escénico y de la iluminación.

Dramaturgia del Teatro de la Independencia

La expresión artística más golpeada por la lucha emancipadora fue el teatro, que fungía como una de las escasas posibilidades de diversión para la sociedad virreinal. En 1805 el Diario de México, fiel a sus propósitos de alentar la producción intelectual, comenzó a abrir una serie de concursos para premiar obras teatrales: sainetes, dramas, tragedias. 
 De estos concursos salieron para la escena los sainetes: El blanco por fuerza, de don Antonio Santa Ana; El hidalgo en Medellín, de don Juan Policarpo; El miserable engañado y la niña de la media almendra, de don Francisco Escolano y Obregón; El rábula, de autor mexicano desconocido. También por ese tiempo, y gracias a los tales concursos, fueron escritas, las comedias La Mamola y La Florinda; un drama: Cortés en Tabasco; un melodrama: La mexicana en Inglaterra; y una tragedia de asunto azteca: Xóchitl. Al estallar la guerra independentista, los acontecimientos políticos hicieron más precaria aún la vida de los cómicos. Los eventos teatrales decaían tristemente. La gente estaba muy temerosa por los acontecimientos del día como para salir de noche a ver "la comedia". Los espectáculos estaban en profunda crisis pero requerían un impulso más político que estético. A los triunfos militares de Félix María Calleja en 1812, siguieron grandes celebraciones en la ciudad capital. Era obvio que el Coliseo y su compañía no desperdiciarían oportunidad de halagar al héroe en boga. De inmediato se dedicaron funciones en su honor.

En La tragedia del padre Arenas (1827), el Pensador Mexicano resalta el sentimiento antihispano reinante. Al igual que sus unipersonales, esta obra se inscribe en las corrientes mencionadas antes combinando como elemento formal interesante a personajes humanos concretos con alegorías como la Intriga, la Traición, la Hipocresía (que pide el dramaturgo que vista de beata), el Interés y el Fanatismo. Sin embargo, sus diálogos y desarrollo de la acción y conflicto dramáticos son con mucho menos acartonados y fríos que en las producciones de Ortega o de Santoyo.

En la última obra conocida de Lizardi, El grito de libertad en el pueblo de Dolores (1827), llaman la atención varias características que anuncian de alguna manera una transición en la dramaturgia de esa época distante seis años de México como nación independiente. Por un lado, observamos la conservación de los rasgos ideológicos de la Ilustración: su finalidad educadora, la fuerza de la razón, etcétera. Por otro, encontramos que Lizardi crea a un cura Miguel Hidalgo y Costilla particular a partir de la realidad cotidiana de éste. La recreación a partir de elementos vernáculos a manera de cuadros de costumbres da un giro completamente distinto al transcurso de la acción dramática y a la forma en que ésta se articula con respecto a producciones hasta entonces atadas a las necesidades discursivas.

Algo verdaderamente conmovedor, sorprendente e inédito dentro del teatro mexicano de esos años es la profunda preocupación lizardiana en torno al indígena y la revaloración y el frío análisis de su opresiva realidad puestos en boca de Hidalgo. Además, el escritor se muestra como un gran conocedor y un ser de conciencia crítica ante la situación de pujanza económica novohispana, sus problemas políticos, la relegación del criollo ante el europeo, etcétera. En el largo discurso introductorio del cura así como en el asunto mismo a dramatizar podemos hallar la urgencia con que los escritores se impusieron la recuperación de una memoria sobre los hechos de la gran gesta y sus protagonistas.

Drama Social de la Independencia

El objetivo del drama, a lo largo de los tiempos, ha sido transformar, y la educación como necesidad transformadora del hombre representó un ideal fundamental para los enciclopedistas. En estas obras hallamos que tal premisa se cumple a pie juntillas aunque el medio para ello cree tanta confusión y equívoco en los investigadores. Los personajes de este drama social de la Independencia regatean el precio a las tortillas, beben chocolate (Crítica del Hombre Libre, anónimo, 1821), toman medidas para hacer unas botas (A perro viejo no hay tus tus, anónimo, 1821), lloran por la ingratitud de los insurgentes mientras se van a la guerra (El militar cristiano contra el padre Hidalgo y el capitán Allende, firmado por el Durangueño L.F.E., seudónimo de Francisco Estrada, 1810), compran café, se acicalan para asistir a un baile (La petrimeta corregida, anónimo, 1820), van de urgencia a traer un médico para los escritores que se indigestaron por comer tanta libertad de imprenta (Enfermedad ejecutiva de los escritores modernos de esta ciudad, de Jaime Drotasa, 1820), etcétera. Acciones mínimas todas, pero que sirven a sus autores de soporte para elaborar un dramatizado discurso sobre el entorno.

Melodrama Heroico

Existieron también otro tipo de producciones, con pretensiones más culteranas, "El melodrama heroico" México libre del ilustre literato Francisco Ortega, así como una Loa, de un padre Santoyo radicado en la ciudad de Tepic, recrean de manera expositiva los beneficios y glorias de la emancipación a través de personajes alegóricos como la Libertad, América, Marte, Palas, Mercurio, el Despotismo, la Discordia, el Fanatismo, la Ignorancia y un Coro de mexicanos, la primera; la segunda lleva en sus protagonistas a la Independencia, la Religión y la Unión en presencia de "la América majestuosa adornada, y la Europa simbolizada". El contenido, como es notorio, es un panegírico a los héroes de la Independencia y a las cualidades de la liberación así como un sobre subrayado de los defectos del yugo colonial. La acción dramática en estas dos obras está del todo supeditada al discurso de los personajes, a sus diálogos. El neoclásico extendía su presencia más allá de ese 1821. La acción dramática en ellas es mínima al extremo y, sin embargo, cuando menos en el caso de México libre, arrancó aplausos frenéticos de la multitud que se congregó al verla el 27 de octubre de 1821 en el Coliseo Nuevo, día en que se juró la independencia en presencia del "ciudadano" libertador Iturbide, a quien estaba dedicada la composición.

Unipersonal

Otro subgénero de interés también ejercido por nuestros dramaturgos fue el "unipersonal", que hoy día conocemos como "monólogo". El 29 de septiembre de 1821 se representó, "en justa celebridad de la entrada a la capital del excelentísimo señor primer jefe y Ejército Trigarante a quien se le dedica", un unipersonal actuado por Antonio Rosal, primer actor y director del teatro de la ciudad. Este texto, firmado por M.M.G., más parece una proclama por su forma que una obra del género que anuncia su título. Otros unipersonales como los de José Joaquín Lizardi nos hablarían de una de las preocupaciones prioritarias para este autor. Por ejemplo, en el Unipersonal del arcabuceado (1822) el escritor plantea una premisa eminentemente enciclopedista: la falta de educación en el pueblo puede conducir a éste a consecuencias terribles. En cambio, en el Unipersonal de don Agustín de Iturbide (1823) el motor de la acción será la reflexión que el derrocado emperador hace poco antes de partir al destierro como consecuencia del trastorno que la excesiva adulación produce aun en los hombres prominentes. El pleito irreconciliable entre razón versus pasión aparece aquí como característica ideológica manifiesta. Por no conducirse con las armas de la razón, Iturbide se pierde ante el robustecido ego que ceban sus colaboradores. El personaje, como proponen los dramas neoclásicos y de la Ilustración, asume su fragilidad carnal y reconoce sus errores de los que ya no puede dar marcha atrás.

Obras y Dramaturgos de la Independencia

1821 Las Hazañas de Hidalgo, Quixote de nuevo cuño, facedor de tuertos, etc., escrita por el mexicano de nacimiento, don Agustín Pomposo Fernández de San Salvador (1756-1842)

El militar cristiano contra el padre Hidalgo y el capitán Allende, firmado por el Durangueño L.F.E., seudónimo de Francisco Estrada, 1810.

Desengaño a los indios haciéndoles ver lo mucho que le deben a los españoles, EL MEXICANO A.V.

Enfermedad ejecutiva de los escritores modernos de esta ciudad, JAIME FROTASA

Apariciones del Entremetido, Diálogo entre doña Ana y don Antonio, EL DUENDE

La ingratitud, Diálogo ente el ciudadano y su doméstico, J.M.D.G.

Unipersonal Que representó don Antonio Rosal, primer actor y director el teatro, en la noche del 29 de septiembre de 1821, primero de la Independencia del imperio mexicano, en justa celebridad de la entrada a la capital del excelentísimo señor primer jefe y Ejército Trigarante a quien se le dedica, M.M.G.

No tenemos de quién fiar O sea diálogo entre Marón y Jaun, J.R.G.

Loa, SANTOYO

México Libre Melodrama heroico en un acto, FRANCISCO ORTEGA

Unipersonal del arcabuceado de hoy 26 de octubre de 1822, JOSE JOAQUÍN FERNANDEZ DE LIZARDI

Teatros en México

En la actualidad, el corazón del teatro en México está ubicado en la Ciudad de México, en ella se encuentra el mayor porcentaje de los teatros del país, a continuación algunos de los más emblemáticos.

Palacio de Bellas artes

En el corazón del centro histórico, a un costado de la alameda central, se descubre el Palacio de Bellas Artes, un magnífico edificio considerado el centro de la vida cultural y artística de nuestro país.

Su estética única y caprichosa, es la mezcla de dos estilos: Art Nouveau en su exterior y Art Déco en su interior. La personalidad sofisticada de esta construcción se respira en todos sus rincones: en el mármol de Carrara de su fachada, en el magnífico telón diseñado por la firma joyera Tiffany´s y en sus muros adornados por obras de reconocidos muralistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Juan O´Gorman Y Rufino Tamayo.

En este recinto hay exposiciones de talla mundial, en definitiva se trata de la más bella morada del arte en México.

Teatro de la Ciudad de México, Esperanza Iris

El Teatro de la Ciudad de México, es uno de los más bellos inmuebles del Centro histórico de la Ciudad de México, se encuentra ubicado en la antigua Calle de Donceles junto al edificio de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Su fachada principal presenta elementos del estilo Neoclásico.

Este espacio emblemático de la ciudad y Patrimonio Cultural de la Humanidad, alberga las mejores muestras de la vida artística local, nacional e internacional, constituyéndose como un escenario imprescindible para el público capitalino y los visitantes del interior de la República y del extranjero. Con un aforo de 1 mil 344 butacas, programa producciones musicales, danza, teatro, opera, opereta, zarzuela, espectáculos interdisciplinarios, cine festivales y todo tipo de montajes de gran formato con una gran calidad.

Teatro Benito Juárez

Ubicado en Villalongín 15, Col Cuauhtémoc, Delegación Cuauhtémoc.

El Teatro Benito Juárez tiene una amplia aceptación de los públicos que año con año disfrutan de su programación. Cuenta con un modelo de gestión que permite intercambios de colaboración y coproducciones con diferentes instituciones y grupos artísticos independientes. El espacio funciona a partir de la realización de temporadas de Teatro y residencias de Danza, las cuales son seleccionadas a partir de criterios de trayectoria y calidad artística Es un teatro de cámara agradable y dotado adecuadamente, que cuenta con un aforo de 286 butacas. Se ha acondicionado con telonería, nueva butaqueria, equipo de iluminación y sonido, así como elementos escenotécnicos para lograr su mejor funcionamiento. • Se abrió un espacio especial para la danza, brindando residencias artísticas a las Compañías independientes por un mes. • Es anfitrión del Festival Internacional Titerías, así como programa funciones dedicadas al Programa Rehilete, niñas y niños en movimiento de la Secretaría de Cultura.

Teatro de los insurgentes

Localizado en la amplia avenida del mismo nombre, el teatro de los insurgentes surge como el sueño localizado del empresario José María Dávila y su amigo Julio Prieto, quienes arropados bajo el espíritu de rebeldía en contra de la burguesía a la tendencia de tetaros pequeños, conciben la creación del foro más grande de México.

Es así como, en 1953 se termina la construcción de 1, 800 metros cuadrados de superficie, realizada por el arquitecto Alejandro Prieto. Aunque la intención era crear un teatro sencillo, los fundadores decidieron adornar la fachada, por lo que encargaron a Diego Rivera la elaboración de un gran mural en mosaico vítreo llamado “El Teatro en México”. El resultado: una bella y crítica escenificación de la historia del país.

Hoy en día este recinto presenta excelentes obras y se ha convertido en parte fundamental de la vida teatral de la Ciudad de México y el País.

En México en la actualidad existe más de 500 teatros en toda la república si usted quiere encontrar uno en su localidad, o el más cercano a ella visite el portal de la secretaria de educación pública CONACULTA

http://sic.conaculta.gob.mx/lista_nuevos.php?table=teatro&estado_id=&municipio_id=&paso=50&offset=50


Blibliografía

CARBALLIDO, Emilio, 19 veces D. F, México, Editores Mexicanos Unidos, 1989, 247 p. GONZÁLEZ DÁVILA, Jesús, Los sobrevivientes de la feria, De la calle y otras obras, México, Árbol Editorial, 1989, 222 p, p. 175-222. MANGANA, Sergio, «Los signos del Zodiaco», Teatro mexicano del siglo XX T3, México, F.C.E., 1956, p. 207-325. URTUSASTEGUI, Tomás, Teatro, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla, 1987, 156 p., p. 47-96. VILLEGAS, Óscar, Mucho gusto en conocerlo y otras obras, México, Editores Mexicanos Unidos, 1985, 251 p. (Atlántida, p. 111-247.) USIGLI, Rodolfo, Teatro Completo, T. 1-2, México, F.C.E., 1963. MEYRAN, Daniel, «Fonction idéologique de l'auteur dramatique dans le Mexique des années 1930-1950: le cas de Rodolfo Usigli», Intellectuels et Etat au Mexique au Xxè siècle, C.N.R.S., 1979, p 125-141. [156] [157] Teatro Mexicano. Historia y dramaturgia. No. XII, Escenificaciones de la Independencia (1810-1827) Chabaud Magnus, Jaime (comp.) Editorial: Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Fecha de publicación: 1995 Lugar de edición: México

Referencias electrónicas

Portal de la secretaria de cultura del D.F. Sistema de teatros. Sistema de teatros.

Portal de la Secretaria de educación Pública CONACULTA

Gastronomía[editar]

La gastronomía de México se caracteriza por su gran variedad de platillos y recetas, así como por la complejidad de su elaboración. Es reconocida por sus sabores distintivos y sofisticados con gran condimentación. Reúne tradiciones gastronómicas tanto mesoamericanas como europeas, entre otras muchas. La cocina mexicana no es ajena a las cocinas: española, cubana, africana, del Oriente Medio y asiática, por mencionar algunas.

Música[editar]

Música docta[editar]

Ópera[editar]

En 1711 se estrena en la Ciudad de México la ópera La Parténope con música de Manuel de Sumaya, maestro de la capilla catedralicia y, junto con Francisco López y Capillas y Juan Gutiérrez de Padilla, el más grande compositor barroco mexicano. La especial importancia de ésta ópera es que es la primera compuesta en América del Norte y la primera ópera compuesta en el continente por un compositor del continente americano. Esta ópera da inicio a la fecunda y aún poco estudiada historia de la creación operística mexicana no interrumpida desde entonces durante trescientos años. La ópera Guatemotzín de Aniceto Ortega es el primer intento consciente por incorporar elementos nativos a las características formales de la ópera. Dentro de la producción operística mexicana del siglo XIX sobresalen la ópera Agorante, rey de la Nubia de Miguel Meneses, estrenada durante las festividades conmemorativas por el cumpleaños del emperador Maximiliano I de México, las óperas Pirro de Aragón de Leonardo Canales, Keofar de Felipe Villanueva, y, ante todo, la producción operística de Melesio Morales, el compositor mexicano de óperas más importante del siglo XIX, cuyas obras tuvieron gran éxito entre el público de la Ciudad de México y que, aún, se llegaron a estrenar en Europa. En la primera mitad del siglo XX sobresalen en la creación operística mexicana Julián Carrillo y los compositores cercanos a él como Antonio Gomezanda, Juan León Mariscal, Julia Alonso, Sofía Cancino de Cuevas, José F. Vásquez, Arnulfo Miramontes, Rafael J. Tello, Francisco Camacho Vega, Efraín Pérez Cámara. Todos ellos han sido relegados por la historiografía musical oficial que tan sólo reconoció la obra de los compositores nacionalistas. Desde finales del siglo XX en México (y toda Latinoamérica) hay un creciente interés de los compositores por escribir ópera. Entre los compositores mexicanos de inicios del siglo XXI que sobresalen con sus óperas debe mencionarse a Federico Ibarra, Daniel Catán, Leandro Espinosa, Marcela Rodríguez, Víctor Rasgado, Javier Álvarez, Roberto Bañuelas, Luis Jaime Cortez, Julio Estrada, Gabriela Ortiz, Enrique González Medina, Manuel Henríquez Romero, Leopoldo Novoa, Hilda Paredes, Mario Stern, René Torres, Juan Trigos, Samuel Zyman, Mathias Hinke,Ricardo Zohn-Muldoon, Isaac Bañuelos, Gabriel de Dios Figueroa, Enrique González-Medina, José Carlos Ibáñez Olvera, Víctor Mendoza y Emmanuel Vázquez. La difusión de la ópera mexicana es casi nula por varias razones. De ellas sobresalen dos. Durante el periodo inmediato a la guerra civil mal llamada Revolución Mexicana, los gobiernos del poder de la llamada Dictadura Perfecta, en su mayoría de muy bajo nivel educativo y, aún, analfabetas, mandaron destruir los teatros de ópera existentes en la Ciudad de México. El segundo factor para la poca difusión de la cultura mexicana operística es que las autoridades correspondientes no programan las obras. Aún después del término de la Dictadura Perfecta y la restauración de la Democracia en México en el año 2000, las autoridades culturales no se han preocupado por enmendar esta política de desconocimiento de la cultura mexicana operística. Finalmente, la falta de un teatro de ópera exclusivo para la difusión de la cultura operística mexicana (y latinoamericana) es una gran falla y falta en México. Finalmente debe añadirse que el 98 % de la música compuesta en México (y Latinoamérica) jamás ha sido publicada. De esto se deduce que una de las mayores necesidades dentro de la cultura de México (y Latinoamérica) es un programa especial de rescate, edición y publicación de la música de los compositores mexicanos (y latinoamericanos).

Música tradicional y popular[editar]

Conjunto de música norteña.

El género musical tradicional más difundido es el son, cuyas formas son muy variables de acuerdo a la región geográfica donde se cultiva. El "son" es de tradición campesina, pero permanece como símbolo de identidad cultural. También de orígenes rurales son la canción ranchera y el corrido. La canción ranchera y el son de mariachi, difundidos por el cine, son los géneros tradicionales mexicanos más conocidos en el país y el extranjero y han sido elevados de cierta manera a una especie de música nacional, aunque no son representativos de la cultura musical de todo el país. El Mariachi tiene sus orígenes en el actual estado de Jalisco.

La música norteña es interpretada con acordeón y en ocasiones también de teclados, y aunque originaria de los estados del norte, goza de gran aceptación en todo el país. También muy popular es la música de banda, en especial las de Sinaloa,Sonora y Durango.

la cumbia solo es popular en el centro y sur del pais aun que también es escuchada al norte del pais (esto por migrantes pertenesientes al centro y sur del pais


Música popular[editar]

El rock en español tiene, desde la década de 1960 hasta la fecha, legiones de seguidores en las grandes ciudades, también hay corrientes de rock culturales llamadas "alternativas"(Caifanes, Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio,Santa Sabina, Panteón Rococó, [[Café Tacuba, Maná]); otros géneros muy difundidos son la balada y el bolero mismo que proveniente del Caribe entró a México a través de la península de Yucatán, hizo furor durante los años cuarenta y ha vuelto con un relativo auge. El son es un baile que se hace cuando es tiempo de cultivar, esto se sabe cuando el sol ilumina una parte de una piedra sagrada.

Una música muy difundida por los medios de comunicación es la llamada música grupera, que está conformada por varios estilos musicales como banda, música norteña, balada y tropical.

Tradiciones Religiosas[editar]

Reyes Magos

“El pasaje del Evangelio que llegó a la Nueva España a través de los frailes españoles para la evangelización en la primera mitad del siglo XVI, habla de que los Santos Reyes llegaron de Oriente siguiendo la estrella y como estudiosos de la ciencia llegan a Belén, donde encuentran al Niño Dios a quien le ofrecen sus regalos: Incienso al Dios, Oro al Rey y Mirra al Hombre” (Avila, 2006)

En México se recuerda con mucho amor este acto de los frailes (reyes) españoles hacia el niño Jesús, el día 6 de Enero. El 5 de Enero tenemos como tradición que los niños escriban una carta a los tres reyes magos pidiendo un regalo a cada rey: Melchor, Gaspar y Baltazar. Los niños tienen que haber sido buenos durante el año para recibir lo que pidieron. En la noche del 5 al 6 de Enero los reyes magos dejan los regalos bajo el árbol de navidad para que el 6 de enero, día de reyes, los niños los vean. Posteriormente, el 6 de Enero se reúne la familia y se come rosca de reyes; en ésta se encuentran escondidos algunos muñecos de plástico. A quién le toque el muñeco debe hacer tamales, atole o poner la casa para la fiesta de “La Fiesta de la Candelaria”.

La Candelaria

En la Fiesta de la Candelaria se celebra a la Virgen de la Candelaria y es el 2 de Febrero. Como antes mencionado, se hace una fiesta con atole y tamales en la cual se reúnen amigos y familia. En algunas partes de México se acostumbra a cuidar a un muñequito de niño Dios y llevarlo a misa, mientras que en otras partes se llevan mazorcas a la iglesia para que sean bendecidas tanto estas como las siembras por venir. En otros lugares como Tlacotalpan, Veracruz, se celebra a la virgen con mañanitas y desfiles; también se le pasea por el río a la virgen y se presenta al niño Dios ante el templo.

La Semana Santa

En México, la Semana Santa es la semana de pascua. En esta se conmemora la muerte de Jesús por los hombres. En estas fechas vemos distintos desfiles, manifestaciones populares y representaciones de lo sucedido con Jesús. Una representación muy popular es la del viernes santo donde en la celebración del Via Crucis se puede ver a un joven o señor que carga la cruz como lo hizo Jesús y se clavan a ella. Esta representación es muy impresionante. En los canales locales se transmiten películas religiosas. En estas fechas no se trabaja ni hay clases. En algunos pueblitos, se avientan globos de aguas por las calles en el sábado de gloria y se hacen fiestas con sinfín de comida. Sin embrago también encontramos que los jóvenes se van de fiesta y es una época donde ocurren muchos accidentes.

El Día de Muertos

En el Día de muertos, o día de todos los santos, se ponen ofrendas para los difuntos. En dichas ofrendas se pone la foto de las personas que recordamos y a su alrededor se llena de comida, frutos, flores, artículos y bebidas que ellos disfrutaban. La creencia es que en la noche del 1 al 2 de Noviembre los muertitos recorren la casa (lugar de la ofrenda) y huelen todo lo puesto en la ofrenda para recordar cuando estaban vivos. En las escuelas se hacen festivales y se dicen calaveras (chistes de la muerte entre otros). En las casas se comen hojaldras y pan de muerto.

La Navidad

La Navidad es una de las fiestas más importantes para México ya que es un país Católico y religioso. En este día se va a misa y se celebra el nacimiento del niño Dios. Los mexicanos se juntan con toda la familia, la cual viaja de todos lados para estar unida este día. Previamente se hacen posadas, se cantan y actúan representaciones de como José y María tocaron de casa en casa hasta que unas nobles personas les abrieron y permitieron que el niño Jesús naciera. En Navidad se toma ponche, se arrulla al niño, se rompen piñatas, se come mucho y al final de la noche se reparten regalos.

Danza[editar]

Comparsas y carnavales.
El jarabe mixteco.

La danza de los pueblos de México tiene un conocimiento sagrado hacia los fenómenos naturales, deidades, seres vivos y la cotidinidad de la vida. La música o el sonido de algún objeto acompañan el movimiento corporal del ser humano para expresar su sentir por el movimiento de su cuerpo.

La Danza del Venado es una danza ritual celebrada por los indios yaquis y mayos de los estados mexicanos de Sonora y Sinaloa. Esta danza es una dramatización de la cacería del venado, héroe cultural de estos pueblos, por parte de los paskolas (cazadores).

Durante la colonia los hacendados españoles y criollos realizaban magníficas fiestas para el Carnaval; a estas fiestas les estaba negado el acceso a los mestizos e indígenas. Durante las fiestas los más ricos hacían un alarde de riqueza utilizando ropas recargadas de adornos y telas.[3]

A manera de sátira las castas segregadas comenzaron a realizar disfraces y celebraciones para parodiar a los blancos; para ello utilizaron máscaras rosadas con un mentón muy prominente (para no ser reconocidos), trajes a imitación de los suntuosos utilizados por los blancos con una exagerada ornamentación de espejos, cuentas y chaquiras así como sombreros cónicos. Entre las danzas más destacadas están la de los chinelos en Morelos, los parachicos en Chiapas y los carnavales de Tlaxcala.

Durante la colonia el jarabe se fue propagado por buena parte del occidente, centro y sureste de México. La razón de que se haya impuesto este nombre tanto al baile como a la danza que lo acompaña es incierta. Se ha propuesto, por ejemplo, que se trate de una palabra de origen árabe con la que se designa felicidad o fiesta. También se ha planteado la posibilidad de que el nombre del género provenga de su carácter de mezcla de varios aires musicales en una sola pieza.

Los carnavales son otra herencia cultural europea con una sincretismo de hispanidad e indigenismo muy marcado, los carnavales fue la expresión popular de comparsas y música pagana para manifestar el sentimiento del pueblo antes de comenzar las celebraciones de la Semana Santa; así, se muestran las raíces prehispánicas en el Carnaval de Tenosique en Tabasco, la imagen del rostro español se muestra en las danzas coloniales y comparsas carnavalescas de chinelos en Morelos, huehues en Tlaxcala y de parachicos en Chiapas. Desde el año de 1849 se celebra el Carnaval de Chimalhuacan uno de los más antiguos del país. Otros carnavales mexicanos de gran importancia son: el Carnaval de Tlaxcala que destaca por sus elementos hispánicos e indígenas.[4]

De todos los jarabes mexicanos, el más conocido a nivel internacional quizá sea el jarabe tapatío, originario de Jalisco, y ejecutado por el conjunto denominado mariachi. Existen otros jarabes mexicanos como el jarabe michoacano, el jarabe guerrerense, el jarabe mixteco o el jarabe mazahua.

En el porfiriato llegan ritmos provenientes de Europa como las polkas y mazurcas bailadas en Polonia y la antigua Checoslovaquia que se adaptan al baile popular de los norteños de México, en la península de Baja California se bailan los chaveranes que provienen de Arkansas en los Estados Unidos. El vals que llegó de Austria y se propagó entre la sociedad mexicana de la época adquiriendo una identidad propia en este país.

Literatura[editar]

Fotografía[editar]

Al superarse la técnica del daguerrotipo, se tienen noticias de la utilización del papel en la fotografía en México desde 1851. Los precios bajan, la esfera privada deja de ser su espacio exclusivo. También se utiliza la fotografía como promoción política. A raíz de la muerte del presidente Benito Juárez, "la empresa Cruces y Campa comercializa una edición de veinte mil ejemplares de su retrato en formato tarjeta de visita". A principios del XX, Jesús Hermenegildo Abitia fue fotógrafo de estudio y de exteriores, camarógrafo del cine documental y de ficción. Agustín Víctor Casasola fue un fotógrafo que logró establecerse como retratista por antonomasia de la clase gobernante: Porfirio Díaz, Francisco Villa, Huerta, entre otros. Las fotografías de Manuel Álvarez Bravo urgen en los rincones, logrando escudriñar lo que otros no logran detectar, mientras que el fotógrafo Nacho López fue capaz de trasladar a sus fotografías sus guiones e historias.

Otros representantes de la fotografía son Lola Álvarez Bravo, Edward Weston, Tina Modoti, Julián Carrillo, Gabriel Figueroa, Enrique Segarra, Aramando Salas Portugal, Mariana Yampolsky, Lazaro Blanco, Juan Rulfo, Pedro Valtierra, Pedro Meyer Enrique Bossterman, Enrique Segarra hijo, Gavilan, Markova, Fabritzio León, Emanuel Lubezky, Rodrigo Prieto, entre otros. El Museo Nacional de Fotografía está ubicado en la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Cuenta con los primeros inventos y aparatos fotográficos del siglo XIX, así como las diversas técnicas y géneros desarrollados a lo largo de la historia fotográfica. [5]

Televisión[editar]

La televisión es el principal medio de entretenimiento de la mayoría de la población de México y su fuerza ha desplazado a todas las otras manifestaciones culturales, como el cine y el teatro. Dos grandes empresas dominan el mercado televisivo: Televisa, la fundadora de la televisión en México, y TV Azteca, beneficiaria de la privatización de la empresa parestatal de televisión nacional.

Las telenovelas acaparan la atención de millones de personas en todo el país y de ellas han salido catapultadas a la fama estrellas como Verónica Castro, Lucía Méndez, Victoria Ruffo, Salma Hayek, Leticia Calderón, Edith González, Fernando Colunga, Diego Luna, Lucero, Adela Noriega y Thalía. Protagonistas de dramas de gran éxito y que han reemplazado en cierto modo a las grandes estrellas de cine. Aunque principalmente enfocadas al romance, las telenovelas han incursionado también exitosamente en los géneros juvenil e infantil y recientemente en temas políticos y cómicos.

Las series de televisión mexicanas han sido de muy poca relevancia y su producción es bastante escasa. En su lugar se prefieren las series estadounidenses.

De la televisión también han salido famosos personajes cómicos. Entre el público infantil y familiar son destacables Cachirulo, Chespirito, Cantinflas, La India María, Los Polivoces, Chabelo, Cepillín, Andrés Bustamante y Anabel Ferreira. En humor para adultos Víctor Trujillo, Héctor Suárez, el Loco Valdés,Eugenio Derbez y Adal Ramones.

Los programas deportivos se concentran en la difusión de la liga de fútbol o de los campeonatos mundiales de ese deporte, mientras que otros deportes son ignorados casi por completo. Cada dos años, las dos televisoras principales invierten grandes sumas monetarias en la producción de programas especiales que difunden los Juegos Olímpicos o el Mundial de Fútbol. Este formato de programa, originalmente introducido en México por el periodista José Ramón Fernández en lo que actualmente es ESPN (televisión "cerrada"), se ha extendido a Televisa y es un ejemplo de derroche de recursos y de encarnizada lucha por acaparar el rating, sólo comparable a las telenovelas.

Además de las telenovelas, la televisión comercial ha sido invadida en la última década por programas que forman parte de la prensa del corazón y por programas de revista ligeros y abundantes en anuncios comerciales. Los talk shows sensacionalistas, tan exitosos a finales de los años noventa, han perdido terreno por considerarse ofensivos para ciertos sectores. A principios de la década de 2000, adquirieron gran fama los reality shows, en especial La Academia (una versión de la española Operación Triunfo) y Big Brother, misma que se ha ido apagando.

La televisión cultural y de espectáculos se haya muy restringida en las dos televisoras principales y se concentra en dos importantes canales educativos: Canal 11, del Instituto Politécnico Nacional y el Canal 22, dependiente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Los canales de televisión local, subsidiados por los gobiernos de los estados cuentan también con espacios culturales que fomentan la identidad de cada estado.

El teatro México tuvo una participación muy importante desde el siglo XIX y XX; y destacadísimas actrices y actores de la talla de María Tereza Montoya, María Conesa, Virginia Fábregas, Dolores Beristain, así como actores de la talla de Fernando Soler, Manolo Fábregas, Ignacio López Tarso,.Que le dieron a México gloria y su época dorada del teatro.

Los programas infantiles desde siempre han sido dominados por series de dibujos animados estadounidenses y a partir de la década de los 70's por series de animación japonesas (Anime). En años recientes, Canal 11 ha iniciado programas que tratan de iniciar a los niños en la ciencia y la cultura.

Otro rol importante en la historia de identidad nacional mexicana en el campo de la televisión es sin duda alguna el brillante cine mexicano de los años 1940 a 1970 en los que importantes personajes como Pedro Infante, Jorge Negrete y Maria Félix entre otros filman prestigiosas y exitosas películas como Nosotros los Pobres o Ustedes los ricos o Pepe el toro entre otros(as)

Filosofía[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Anuies.mx. «El ámbito urbano» (en español). Consultado el 13 de diciembre de 2008.
  2. Arquitectura mexicana
  3. Informativo Morelos
  4. [1]Cuadrillas del Carnaval de Tlaxcala.
  5. Debroise, Olivier (2005). Fuga mexicana. Un recorrido por la fotografía en México. Gustavo Gili. ISBN 978-84-252-2019-7. 

Bibliografía[editar]

  • LOPEZ SABRANA MELVIN, Enrique (1993). El patrimonio cultural de México. Fondo de Cultura Económica. ISBN 968-16-4050-0. 
  • Gómez Álvarez, Cristina (2004). Transición y cultura política: De la colonia al México Independiente. UNAM. ISBN 970-32-2446-6. 
  • Catalán Salgado, Enrique (2008). La identidad nacional mexicana en el siglo XXI: El impacto de la globalización cultural y sus nuevos desafíos. Tesis de Titulación. FCPyS. UNAM.. 
  • Tenorio Trillo, Mauricio (2000). De cómo ignorar, Centro de Investigación y Docencia Económicas - Fondo de Cultura Económica. ISBN 968-16-6084-6

Avila, P. (17 de Noviembre de 2006). Tradiciones Mexicanas. Recuperado el 09 de Noviembre de 2012, de http://tradicionesmexicanas.blogspot.mx/