Cuentos y leyendas del Oriente boliviano

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Cuentos y leyendas
del Oriente boliviano
Información general
Formato Serie de TV
Telefilmes
Género Drama
Aventuras
Costumbrismo
Romance
Duración 60 min. cada uno
(con comerciales)
País de origen Flag of Bolivia.svg Bolivia
Idioma original Español
Producción.
Director(es) Enrique Alfonso
Exhibición
Emisoras
Transmisión original 1991 (estreno)
N.º de episodios 11
Television.svg Portal Televisión

Cuentos y Leyendas del Oriente boliviano es un programa de televisión de 1991 realizado por Santa Cruz Films Producciones. Presenta adaptaciones televisivas de leyendas populares dirigidas por Enrique Alfonso.

Descrapción[editar]

El formato es particularmente indefinido, es una serie con episodios autoconclusivos con diferente elenco para cada uno. Los 11 episodios son presentados de manera independiente como telefilmes, con pausas y también con distin tas aperturas y banda sonora para cada una.

Se realizaron adaptaciónes de leyendas populares como "La Curiosa", "El duende", etc. como también de cuentos costumbristas y folclóricos como "El Buri" y "El Doctor", todos ambientados en la época de Santa Cruz de Antaño.

Sinopsis[editar]

Episodio "Los wilsinos"[editar]

Episodio "El carretón de la otra vida"[editar]

Cuenta la leyenda que era un señor muy rico, que tenia muchísimas tierras,y se creía dueño del mundo y de las personas, pero este señor era muy cruel y con malas intenciones que no le importaba nada, un día compro tierras que quedaba al otro lado de su casa entonces y él para transportar tenía que utilizar una carretón, y mandó a llamar al poderoso “ ruedero” del pueblo para que trabaje en unas ruedas únicas para su carretón .Para realizar este trato el señor lo invito a almorzar, pero como era tan cruel que llego la hora y no llego el ruedero que almorzó solo, después fue a tomar una siesta, cuando el tomaba siesta nadie tenía que molestarlo, en eso llego el ruedero y nadie salió, se molestó mucho que le hecho una maldición a las ruedas.En una de esas que le transportaba su semilla a sus tierras, la rueda se salió y se des-barranco,en eso el murió, y el carretón siguió avanzando si una rueda.“Cuentan que el señor esta en busca de venganza”. Por eso el viene de la otra vida a buscarlo a quien le hizo esa maldad.

  • Elemento de lista de viñet

Episodio "El duende"[editar]

Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es muy pequeño, lleva un sombrero grande y llora como una criatura. Tiene una mano de hierro y otra de lana, cuando se acerca a alguien le pregunta si con cuál mano desea ser golpeado. Algunos dicen que, sin importar la elección, el duende golpeará siempre con la de hierro. Otros, en cambio, aseguran que los desprevenidos eligen la de lana y que es ésta la que en realidad más duele.

Posee unos ojos muy malignos y dientes muy agudos. Suele aparecer a la hora de la siesta o en la noche en los cañadones o quebradas. Tiene predilección para con los niños de corta edad, aunque también golpea sin piedad a los mayores.

En la zona de los Valles Calchaquíes existen dos historias muy curiosas con respecto al duende:

Una cuenta que un arqueólogo, internándose en el cerro a 

horas de la siesta escuchó el llanto de un niño. Al acercarse vio un párvulo en cuclillas y

con la cabeza agachada.
Cuando le preguntó qué le sucedía, el niño alzó su maligno rostro y mostrando sus 

agudísimos dientes al tiempo que sonreía, le dijo: - Tatita, mírame los dientes...

El "gringo" salió corriendo tan veloz como las piernas le daban y nunca regresó.

La otra historia, narrada por Lucindo Mamaní, de Tafí del Valle, cuenta que se vio al duende conversando en un zanjón con un niño que estaba a su cuidado (actualmente un prominente médico). Al acercarse don Lucindo, el duende -llamado "enano del zanjón" por los lugareños- salió huyendo. En Santa Cruz de la Sierra en un fundo rústico, aparecía a los niños que estaban sin bautizar. se caracterizaba por tener un silvido muy fino a los oídos de quienes podían escucharlo y por lo general silbaba al atardecer,cuando estaba por caer la noche. Vestía con una bata larga y usaba un sombrero bien grande que le cubría todo el rostro. Se cuenta que en un fundo rústico denominado Burgos Grandes, vivía una familia que tenía tres hijas pequeñas y sin bautizar, cuando su padre mandaba a los dos más grandes al chaco que estaba cerca de su casa a ver si la trampa que había puesto para cazar un armadillo o tatú había cazado algo, siempre les advertía que se apurasen porque no vaya ser que les aparezca el duende. Algunas veces las niñas lo oían silvar y se apuraban a llegar pronto a su casa. Se dice que el duende tenía predilección por una y a la otra la odiaba porque cundo estas dos niñas subían a la planta de guapurú a coger los frutos a la mayor le ponía flores en la cabeza y a la otra semillas de makororó una planta resinosa. También se cuenta que como a la del medio le gustaba siempre rezar y era más devota, una noche le pegó con unas trenzas como de lana, la niña despertó llorando y le avisó a su madre que le habían golpeado con unas trenzas en la espalda, pero su madre no le creyó. También se dice que a la mas pequeña de las tres una tarde cuando el padre echaba la siesta éste duende se le apareció a la niña, la hermana del medio a la que el duende no quería encontró a su hermana pequeña jugando con alguien detrás de la puerta y cuando fue a ver no había nadie y le preguntó a su hermana con quien jugás? y ésta le contestó: Con el duende..... por lo que la hermana avisó a su padre quien conociendo los influjos del duende sacó su escopeta y le tiró destras de la puerta tres tiros ahuyentando con este hecho al duende, quien no conforme volvió después y le trajo comida a la pequeña poniéndole un poco de majadito robado de alguna casa encima de una manga que comía la pequeña.

Episodio "El guajojó"[editar]

Cuenta la leyenda, que hace algunos siglos en una antigua tribu de la Chiquitanía, existía una hermosa joven: hija del cacique de la tribu y esta muchacha se enamoró de un joven de un estatus menor que de ella, pero el amor pudo más que las clases sociales y ambos se venían a ocultas para demostrarse su amor.

Cierto día, el padre de la joven se enteró de la aventura romántica de su hija y decidió ponerle fin, por medio de engaños llevo al novio de su hija a la selva y cuando estuvieron muy adentrados en la selva, el cruel cacique asesino al joven.

La muchacha presintió que algo ocurrió con su amado y corrió hasta la selva tan solo para ver que su amado yacía sin vida en el suelo cerca de su padre: la dolida joven en medio de llantos reclamo a su padre lo acontecido y dijo que se lo diría a todos en la tribu, entonces su padre: que también era un chamán hizo una terrible acción para evitar que su hija lo delatara, por ser descendiente suya, no se atrevía a matarla, entonces por medio de su magia la convirtió en una horrible ave nocturna, pero antes de que la metamorfosis se completara, la muchacha alcanzo a pronunciar el nombre de su amado “Guajojo”.

Desde entonces, durante las noches en la selva se escucha el estremecedor y triste sonido emitido por esta ave maldita, reclamando el asesinato de su amor.

Episodio "La Viudita"[editar]

En otros países de la América española y en el nuestro, aparte del Oriente, se dice simplemente "La Viuda", así en forma simple y sin afijos ni sufijos que añadan o quiten magnitud, calidad y aprecio del sujeto, o, para decirlo más adecuadamente, la sujeta. Acá decimos "La Viudita", no ciertamente con la intención de empequeñecerla o rebajarla, sino como expresión de que, pese a todo, nos cae simpática y, por tal razón, nos place nombrarla en diminutivo.

Para explicar lo que es, o más bien dicho lo que fue, pues hace tiempo dejó de mostrarse, conviene manifestar que no era, acá entre nosotros, el ente horrorizante, pavoroso y fatal de otras partes. Temido, sí, pero sólo de parte masculina, y entre ésta únicamente de cierta y determinada casta: La de los tunantes de mala fe (porque los hay de buena) y los que andan a la caza de deleites femeninos sin reparo de conciencia.

Dizque aparecía por acá y allá, siempre sola, a paso ligero y sutil y no antes de media noche. Vestía de negro riguroso, faldas largas a la moda antigua, pero talle ajustado en el busto, como para que resaltasen las prominencias pectorales. Llevaba en la cabeza un mantón cuyo embozo le cubría la frente y aquello que podían ser orejas y carrillos.

Nadie le vio jamás la cara. Cuando encontraba con varón de los comprendidos en su campo de acción, y el tal no resistía a sus tácitos encantos, ella aceptaba que la acompañase y aun le permitía ciertas liberalidades táctiles. Pero si el apetente le buscaba el rostro en la oscuridad, se oponía al intento con rápidos movimientos de cabeza o extendiendo los pliegues del mantón.

Hubiera o no convenio de ir adelante, era ella y no él quien señalaba el rumbo, con sólo dar dirección a los pasos. La despaciosa marcha concluía invariablemente en las afueras de lo entonces poblado, y había parajes por los que, al parecer, tenía predilección: Las soledades del Tao, el islerío de la pampa del Lazareto, La Poza de las Antas y la cerrazón de las riberas del Río Nuevo.

Llevado allí el pecador y presunto conquistador, la viudita se revelaba en su verdadera esencia y actuaba según sus miras. Nada de horrores, desde luego, y nada de atrocidades fantasmales. Simplemente que el quidam, en estado de alucinación, creyendo ser introducido en edenes o en acogedoras estancias, lo era en rincones precisamente contrarios, empujado por la Viudita que seguidamente desaparecía sin dejar rastro.

Cuando ya en las vecindades del día el malaventurado recuperaba el conocimiento, ahí estaba la punzante, pringosa e ignominiosa realidad. Lo que había visto como suntuosa sala no era sino envedijada ramazón llena de espinas, si es que no matorral de pica-picas con frisas y cenefas de garabatás. Si sobre mullidos colchones y bajo sedeños cobertores había creído acostarse, se encontraba tirado en un barrial y entre aguas no por cierto perfumadas.

¡Ah, condenada Viudita!.

Menos mal que aparte de la burla oprobiosa (pero aleccionadora) ningún otro daño le había inferido.

Bibliografía: Tradiciones, Leyendas y Casos de Santa Cruz de la Sierra. Hernando Sanabria Fernández. Grupo Editorial La Hoguera. Décima Quinta Edición - 2008. Dibujo: Orlando Iraipi Bajarano - 2003

Episodio "El matrimonio de Luisito"[editar]

Episodio "El Doctor"[editar]

===Episodio "La Casa Santa Claws"

Episodio "El mojón con cara"[editar]

Hasta mediados del siglo XVIII la calle hoy denominada Republiquetas era de las más apartadas y menos concurridas de vecindario que había en esta ciudad. Las viviendas edificaciones de cuguchi o follaje de lavaplatos.

Hacia la primera cuadra y con frente a la acera norte de dicha calle, vivía por aquella época una moza en la flor de la edad, bonita, graciosa y llena de todos los atractivos. Su madre la mimaba y cuidaba más que a la niña de sus ojos, reservándola en mente para quien la mereciera por el lado de los bienes de fortuna, la buena posición y la edad del sereno juicio.

Pero sucedió que la niña puso los ojos y luego el corazón en un mozo que, aparte la buena estampa y los desenvueltos ademanes, nada más tenía a la vista. Cuando la celosa mamá se hubo dado cuenta de que el fulano rondaba a su joya viviente, redobló la vigilancia sobre ésta, a extremos de no dejarla salir un paso. Pero el galán resultó tan enamorado como paciente y tan firme como tenaz en conseguir el logro de sus ansiedades amorosas. Desde por la mañana hasta por la noche, ahí se estaba en la esquina, plantado y enhiesto, a la espera de que la amada asomase al corredor o siquiera a la puerta, para cambiar con ella algún tiroteo de miradas o recibir la dulce rociada de una sonrisa.

Por aquellos felices tiempos del rey había en todas las esquinas recios troncos de cuchi, a ras de las aceras, para proteger las casas de los encontrones de un carretón o servir de señal para la línea de lo edificado. Se les daba corrientemente el nombre de mojones.

La mamá de la chica, oscilando entre el celo y el recelo, apenas veía allí al quidam, despachaba su malhumor con esta frase:

-¡Ya está ahí ese mojón con cara!.

Ignorando del mote con que la presunta suegra quería burlarse de su constancia y firmeza, el enamorado, en sus largas esperas, dio en la práctica de distraerse con el mojón, mudo compañero de sus expectativas. Con el filoso trasao que llevaba al cinto, como todos los galanes de su tiempo y condición, empezó a labrar el duro palo, con miras a darle en la parte superior la forma de una cabeza humana. Como disponía de sobrado tiempo, hizo en ello cuanto pudo.

Una madrugada de ésas, advirtió la mamá, con el natural sobresalto, que la niña había desaparecido de la casa. Creyendo hallarla en palique con el aborrecido, corrió a la esquina. Pero la mimosa no estaba allí, ni en la otra, ni en las demás esquinas, ni en parte alguna de la ciudad. Paloma con ansias de volar, había alzado el vuelo con el palomo, la noche anterior.

Pero quedaba en la esquina el mojón con la cara que la paciente mano del galán había tallado en sus horas de amante espera.

Junto con la tradición, el verdadero "mojón con cara" se conservó en la esquina de Republiquetas y René Moreno, hasta el año 1947. Un tractor de Obras Públicas que raspaba la calle, lo arrancó y arrojó en donde nadie pudo saber más de él. Para reponerlo el alcalde municipal de ese entonces, don Lorgio Serrate, mandó labrar y colocar uno parecido. Es el que hoy se levanta allí, y que Dios le guarde de Obras Públicas y de modernistas y vanguardistas.

Episodio "El guitarrista del diablo que ere una chica llamada gaby que era muy fea que asia llorar u su hermano pequeño llamado roger aguilera i a su hermano huguito su herma se llamava ana gabriela aguilera balcazar[editar]

Episodio "El buri"[editar]

Producción[editar]

El programa surgió a finales de los años 80's con el fin de divulgar la cultura, las tradiciones y costumbres cruceñas y del Oriente boliviano a través de la actuación y la televisión.

Dirigidas por Enrique Alfonso se destacan entre las producciones nacionales del género costumbrista para televisión. A partir de aquí que con el paso de los años se filmaron historias La Fundación y adaptaciones de novelas de como Luna de locos de E. Kempff y Tierra Adentro de Enrique Finot.

Spin-offs/Secuelas[editar]

Se producen en 1994, otro ciclo de cuentos costrumbristas titulado "Más cuentos y leyendas". En 1998 Safipro realiza "Cuentos y Leyendas..." con historias originales de Enrique Alfonso

Repercusión[editar]

En el medio local, además de su emisión para entretenimiento, se emite también varias veces (parcial y/o totalmente) como métodos educativos sobre la cultura oriental y en temporadas de fechas cívicas.

Véase también[editar]

Enlaces externos


Saga
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Producciones de SAFIPRO

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