Croacia durante la unión con Hungría

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El reino de Croacia se unió a Hungría en 1102, pasando ambos reinos a estar unidos en la persona del monarca magiar.[1] Esta unión dio fin a tres siglos de independencia croata.[1]

La sumisión dinástica de Croacia con el Reino de Hungría en la llamada Corona de San Esteban tuvo importantes consecuencias. Para comenzar el territorio pasó a ser gobernado por un Ban en nombre del rey. Un único ban gobernó administrativamente todas las provincias croatas hasta 1225, cuando el territorio se dividió entre el Banato de Eslavonia y el Banato de Croacia. Ambos cargos fueron intermitentemente usados por la misma persona desde 1345 y fueron oficialmente reunificados en 1476.

Las clases privilegiadas croatas, sin embargo, no consideraron que la unión ponía fin a su Estado, sino únicamente que cambiaban de monarca, manteniéndose un Estado croata independiente.[1]

Feudalismo[editar]

El nuevo monarca introdujo una variante del sistema feudal. Grandes extensiones de tierra fueron otorgadas a individuos que se comprometían a su defensa frente a incursores, estableciendo un sistema feudal en lo que a propiedad de la tierra y defensa se refiere.

Estas concesiones a la nobleza aumentaron su poder económico y militar, debilitando la posición real. La influencia de las grandes familias como los Frankopan, Šubić, Nelipčić, Kačić, Kurjaković, Drašković, Babonić creció. Los Caballeros Templarios y Hospitalarios también adquirieron gran poder en Croacia.

Los siguientes reyes trataron de restaurar su poder ampliando los privilegios de las ciudades, haciéndolas Ciudades Libres (a semejanza de las Ciudades Imperiales del Sacro Imperio), bajo protección real. Estas se convirtieron en una importante fuente de ingresos para el monarca.

Los príncipes de Bribir de la familia Šubić llegaron a ser particularmente importantes con Pavao Šubić Bribirski (1272-1312) que fue señor de amplias zonas de Bosnia y Eslovenia durante los conflictos dinásticos entre los Árpád y los Anjou. Más adelante, los Anjou intervinieron y dispersaron a la familia Šubić por el país, y vendieron una pequeña parte de Dalmacia a la República de Venecia en 1409, la que dominó la región costera por más de 400 años hasta 1797, año de la abolición de la república por Napoleón.

Las Guerras Otomanas[editar]

Durante la expansión del Imperio Otomano, Croacia se convirtió en campo de batalla entre las fuerzas húngaras y turcas. Bajo Giovanni da Capistrano el bando cristiano obtuvo una victoria en el sitio del Belgrado de 1456, aunque sufrieron una derrota mayor en la Batalla del campo de Krbava (en Lika, Croacia) en 1493 y terminaron perdiendo paulatinamente terreno.

El papa León X llamó entonces a Croacia vanguardia de la Cristiandad (Antemurale Christianitatis) en 1519, dada la importancia de los soldados croatas en la defensa de Europa contra los turcos. Entre ellos estaban el ban Petar Berislavić, que obtuvo en 1513 otra victoria clave en Dubica, junto al río Una, el capitán de Senj Petar Kružić que defendió la fortaleza de Kliss durante 15 años, el capitán Nikola Jurišić que detuvo a una fuerza superior en su marcha a Viena o el ban Nicolás Zrínyi que salvó Pest en 1542 y luchó en la Batalla de Szigetvár en 1566.

La Batalla de Mohács de 1526 fue un evento crucial en la historia del país, marcando el final de la Dinastía Jogalia con la muerte de Luis II y la ocupación de amplias zonas del país. Tras esto, la dinastía Habsburgo subió al poder, iniciando una nueva era en el país. Cuando la nobleza y el clero croata ofrecieron la corona de Croacia al archiduque Fernando en 1527 lo hicieron separadamente, manteniendo su pretensión de independencia frente a Hungría.[1]

Notas y referencias[editar]

  1. a b c d Trifkovic (1992), p. 345

Bibliografía[editar]

  • Trifkovic, Srdjan (1992). «The First Yugoslavia and the Origins of Croatian Separatism». East European Quarterly 26 (3):  pp. 345-70.