Cristianización de Islandia

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Estatuilla de Thor de Eyrarland en el Museo Nacional de Islandia de Reikiavik. En la mano sostiene una cruz-martillo, un ejemplo del sincretismo pagano-cristiano.

La cristianización de Islandia se dio hacia el año 1000. En islandés ese periodo se conoce como kristnitaka, que significa literalmente "toma de cristianismo". En el proceso tuvo una gran influencia la presión extranjera del rey Olaf I de Noruega y a escala local la intervención del Alþing y la acción del logsogumadur, Þorgeir Ljósvetningagoði.[1]

Primeras conversiones[editar]

La primeras manifestaciones del cristianismo en Islandia aparecen con la llegada de los primeros colonos durante la colonización de la isla durante los siglos IX y X. Algunos eran originarios de las Islas Británicas y se convirtieron al cristianismo tras entrar en contacto con los irlandeses. Sin embargo, la mayoría de los colonos siguió siengo pagana[1] y adoraba a los Æsir, lo que permite afirmar que esos primeros brotes de cristianismo se extinguieron en poco tiempo.

Íslendingabók[editar]

Primera página del manuscrito de la Saga de Hrafnkell, de las sagas de los islandeses.

Se considera por lo general que Islandia adoptó el cristianismo en el año 1000. La mayoría de los hechos históricos que conoció la isla antes de la conversión se encuentran en el Íslendingabók de Ari Þorgilsson, las sagas de los islandeses y en los escritos de la Iglesia católica sobre los primeros obispos y pastores. El relato de Ari Þorgilsson sobre la conversión parece fiable, pues aunque nació 67 años después de los hechos, sus fuentes son de primera mano.

Comienzos poco concluyentes[editar]

A partir de 980, varios misioneros visitaron la isla. Todo indica que el primero de ellos fue un islandés que regresó a su país después de un viaje al extranjero, Thorvaldur Kodransson. Lo acompañaba un obispo alemán llamado Fridrek, de quien poco se sabe. Sin embargo, el intento de Konradsson de convertir a los islandeses al cristianismo fue poco exitoso. Fue ridiculizado y finalmente expulsado de su país por su implicación en una pelea en la que dos hombres perdieron la vida.

Ilustración Olaf I de Noruega en el templo de Thor.

El rey Olaf de Noruega[editar]

La llegada al trono del rey Olaf I de Noruega redobló los esfuerzos para cristianizar Islandia. Tras el fracaso de Thorvaldur Kodransson y del obispo Fridrek, Olaf envió a Islandia como misionero a Stefnir Þórgilsson quien destruyó representaciones y santuarios sagrados, lo que lo llevó a ser tan impopular que fue declarado forajido.

Tras el fracaso de Þórgilsson, Olaf envió a Thangbrand, un religioso que ya había convertido al cristianismo a Noruega y a las Islas Feroe. Su misión, que se desarrolló entre 997 y 999. Tuvo poco éxito.

Thangbrand regresó a Noruega en 999, tras lo cual Olaf adoptó una actitud más radical. Les negó el acceso a los marinos islandeses a los puertos noruegos y tomó como rehenes a los islandeses que vivían en su país. Eso cortó la isla de su principal socio comercial. Algunos de esos prisioneros eran hijos de eminentes jefes islandeses y el monarca amenazó con matarlos si los islandeses no cambiaban sus creencias.

Para la economía del Estado Libre Islandés era crucial mantener unas buenas relaciones con Noruega. Los cristianos islandeses usaron las amenazas del rey para intensificar su campaña de conversión. Las dos religiones rivales dividieron entonces el país y su sociedad estuvo cerca de la guerra civil.[1]

La decisión de Þorgeir Ljósvetningagoði[editar]

La cascada Goðafoss.

Esta situación se prolongó hasta que el verano siguiente se reunió el Alþing (Parlamento islandés). Aunque la tensión entre los grupos rivales era muy grande, los mediadores lograron que la cuestión se resolviera mediante un órgano de arbitraje. Se aceptó al logsogumadur del Alþing, Þorgeir Ljósvetningagoði, como mediador por las dos partes.[1] Este pasó un día y una noche de contemplación para decidir, envuelto en pieles.

El día siguiente anunció que la población de la isla se haría cristiana, aunque el consumo de carne de caballo, prohibida por aquella religión, seguía siendo autorizada. También se mantendría el culto pagano privado,[1] contradiciendo algunos aspectos de los mandamientos del cristianismo.

Þorgeir, que era un sacerdote pagano, lanzó sus antiguas representaciones sagradas a la cascada Goðafoss. Una vez resuelta la cuestión religiosa, se respetó la decisión de Þorgeir y comenzaron los bautismos.

Esta conversión fue rápida, sobre todo si se la compara con los decenios de disenso que hubo en Noruega durante la implantación el cristianismo. En ese proceso fue clave el apoyo de los jefes de los clanes islandeses, que temían un conflicto bélico. Finalmente, cuando la Iglesia consolidó su presencia en Islandia, se prohibió tanto todo culto pagano como el consumo de carne equina.

Referencias[editar]

  1. a b c d e Thingvellir National Park. «Christianity». Thingvellir.is. Consultado el 13 de octubre de 2013.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Jesse Byock, Viking Age Iceland, Londres: Penguin Books, 2001.