Crisis de los misiles en Cuba

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Crisis de los misiles en Cuba
Guerra Fría
Soviet-R-12-nuclear-ballistic missile.jpg
Fotografía de un agente de la CIA de un misil R-12 Dvina de alcance medio y de poder nuclear en un desfile en la Plaza Roja en Moscú.
Fecha 14 de octubre - 28 de octubre de 1962
Lugar Cuba
Resultado
  • Retirada de los misiles nucleares soviéticos instalados en Cuba.
  • Compromiso de EE. UU. de no invadir Cuba
  • Retirada de los misiles estadounidenses de Turquía
  • Creación de una línea de comunicación directa entre Washington DC y Moscú a través del teléfono rojo.
Beligerantes
Flag of the United States.svg Estados Unidos
Bandera de Turquía Turquía
Flag of the Soviet Union.svg Unión Soviética
Flag of Cuba.svg Cuba
Comandantes
Bandera de los Estados Unidos John F. Kennedy
Bandera de Turquía Cemal Gürsel
Bandera de la Unión Soviética Nikita Khrushchev
Bandera de Cuba Fidel Castro
Bajas
1 avión destruido
1 piloto estadounidense muerto
Ninguna
Lugar de instalación de los misiles, noviembre de 1962.
Sitio de lanzamiento de misiles MRBM N°2 en Sagua La Grande.
U-2 en vuelo, el avión espía utilizado por Estados Unidos.

La Crisis de los misiles en Cuba es como se denomina al conflicto entre los Estados Unidos, la Unión Soviética y Cuba en octubre de 1962, generado a raíz del descubrimiento por parte de Estados Unidos de bases de misiles nucleares soviéticos en territorio cubano. En Rusia se la denomina Crisis del Caribe (en ruso: Карибский кризис, Karibskiy krizis), mientras que en Cuba se le llama Crisis de octubre.

Fue una de las mayores crisis, junto al Bloqueo de Berlín y los ejercicios Able Archer 83, entre ambas potencias durante la Guerra Fría y en la de Cuba es donde más cerca se estuvo de una guerra nuclear. De hecho ha sido la única vez que se ha alcanzado un DEFCON 2 en Estados Unidos.

La crisis abarca el período comprendido entre el descubrimiento de los misiles (15 de octubre de 1962) hasta el anuncio de su desmantelamiento y traslado de vuelta a la URSS (28 de octubre de 1962). Sin embargo, a otros niveles se extendió hasta noviembre de 1962 e incluso enero de 1963 en sucesivas minicrisis.[1]

Antecedentes[editar]

Los orígenes del conflicto residen en la siguiente cadena de hechos:

  1. Desde 1959, la Revolución Cubana impulsó varias medidas de carácter popular algunas de las cuales, como la Ley de Reforma Agraria, afectaron intereses estadounidenses en la isla. Como respuesta, la administración de Eisenhower inició una agenda política dirigida a derrocar el régimen popular recién instaurado. Ésta comprendía el bloqueo económico, propaganda contrarrevolucionaria, fomento y apoyo de grupos armados dentro de Cuba contrarios a Fidel Castro, sabotajes a instalaciones económicas y civiles, filtración de espías; ataques piratas, quemas de campos de caña de azúcar, intentos de asesinato a sus principales líderes; violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra estadounidenses. Y, finalmente, poner en marcha un plan para invadir militarmente a la isla utilizando exiliados cubanos y mercenarios latinoamericanos. Aunque participarían pilotos de guerra estadounidenses, no estaba prevista la intervención directa del ejército de Estados Unidos.
  2. La derrota sufrida por la administración Kennedy en el intento de invadir la República de Cuba, utilizando un desembarco de disidentes entrenados por la CIA por Bahía de Cochinos. La respuesta militar desencadenada por Cuba bajo la dirección de Fidel Castro derrotó la invasión en menos de 72 horas.
  3. Como respuesta al fracaso de Bahía de Cochinos, Estados Unidos puso en marcha la Operación Mangosta. Ésta constituía, entre otras cosas, un plan secreto de invasión militar a Cuba, pero ahora de manera directa utilizando el ejército estadounidense. Se planeaba iniciar el conflicto mediante una provocación tipo USS Maine que tuviera lugar en la Base Naval de Guantánamo o en las aguas jurisdiccionales de Cuba.
  4. Los servicios de Inteligencia de la Unión Soviética detectan el plan de invasión militar inminente y notifican a Cuba.
  5. El líder soviético Nikita Jrushchov aprovechó la coyuntura para proponer a La Habana la instalación en Cuba de cohetes de alcance medio como medida disuasiva contra los planes del gobierno estadounidense. Fidel Castro entra en desacuerdo y le dice que con ese propósito, es preferible un acuerdo militar entre Cuba y la URSS. En dicho tratado se establecería que una invasión a la República de Cuba sería equivalente a un ataque directo a la Unión Soviética, pero Jrushchov no estuvo de acuerdo e insiste en que la instalación de los misiles no solo serviría para proteger a Cuba, sino también para aumentar la capacidad defensiva de todo el bloque socialista. El líder cubano acepta, pero sugiere que el traslado y la instalación de los cohetes se realicen de forma pública. Sin embargo, los soviéticos se niegan a hacerlo antes de que los cohetes queden operativos.
  6. Por su cercanía a Estados Unidos, una base de misiles de este tipo potencialmente podía vulnerar a aquel país, compensando la escasa provisión soviética de misiles de alcance intercontinental, igualando así la amenaza que significaba para el pueblo soviético los misiles estadounidenses emplazados en Turquía, estado fronterizo con la URSS, y en la República Federal Alemana. Por ello, el líder soviético Nikita Jrushchov y su gobierno decidieron asegurar la isla con la instalación de bases de misiles, con capacidad para alcanzar Estados Unidos y dispuestos para llevar cabezas nucleares. Daban así un paso más en la carrera armamentista que caracterizó el periodo de la guerra fría entre estas dos potencias.
  7. Los soviéticos habían subestimado la capacidad de los servicios de Inteligencia de los Estados Unidos que no tardaron en detectar la presencia de las bases de misiles mediante violaciones del espacio aéreo cubano con aviones espías U-2.
  8. Estados Unidos pide cuentas a la URSS, pero esta vez los líderes soviéticos prefieren probar la táctica del engaño y seguir ocultando la operación.
  9. Se desata la crisis de los misiles.

La Operación Anádir[editar]

La "Operación Anádir" fue el código utilizado por la Unión Soviética para una operación secreta destinada a desplegar misiles balísticos, bombarderos y una división de infantería mecanizada en Cuba y crear una fuerza capaz de prevenir o defender de una invasión a la isla por parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Tras el fracaso de la invasión de exiliados cubanos patrocinada por los EE. UU. en la Bahía de Cochinos (abril de 1961), el gobierno soviético dispuso en mayo de 1962 establecer una fuerza militar en suelo cubano bajo el mando operativo del general Issa Pliyev, veterano oficial condecorado de la Segunda Guerra Mundial.

En el marco de Anádir, entre el 17 de junio y el 22 de octubre de 1962 el gobierno de la URSS remitió a Cuba 24 plataformas de lanzamiento, 42 cohetes R-12 (incluyendo seis destinados a realizar tareas de entrenamiento), unas 45 ojivas nucleares, 42 bombarderos Ilyushin Il-28, un regimiento de aviones de caza que incluía a 40 aeronaves MiG-21, dos divisiones de defensa antiaérea soviéticas, cuatro regimientos de infantería mecanizada, y otras unidades militares, alcanzando a unos 47.000 soldados en total. Nikita Jrushchov, líder del gobierno soviético, ordenó que el despliegue bélico se realizara de modo discreto, en contra de los deseos del gobernante cubano Fidel Castro, quien había solicitado un despliegue público con fines de propaganda.

Como complemento, la URSS dispuso la "Operación Kama" por la cual cuatro submarinos soviéticos cargados con torpedos nucleares partirían hacia Cuba para instalar una base naval. Esta operación fracasó en sus objetivos cuando las naves soviéticas fueron detectadas por buques estadounidenses.

Comienza la crisis[editar]

La instalación de misiles nucleares por parte de personal militar soviético en Cuba fue descubierta por las fotografías de un tipo especial de avión espía estadounidense, el U-2, en vuelo sobre Cuba a mediados de 1962. Analistas de la CIA señalaron al presidente John F. Kennedy que las estructuras fotografiadas en Cuba parecían corresponder a instalaciones de misiles, todavía no operativas pero que lo estarían en poco tiempo, lo cual significó para el gobierno de EE. UU. una gran preocupación por cuanto apenas 200 kilómetros separaban al territorio estadounidense (específicamente la península de Florida) de las costas cubanas (distancia que se consideraba fácilmente superable por los misiles soviéticos).

El 22 de octubre de 1962, Kennedy se dirigió al púbico estadounidense con un mensaje televisado de 17 minutos. Allí, habló por vez primera públicamente de establecer una cuarentena y un "cerco naval" alrededor de la isla de Cuba. Para cumplir esta medida se desplegaron barcos y aviones de guerra estadounidenses a partir del 23 de octubre, destinados a ejercer un auténtico bloqueo naval.

Enterado de lo ocurrido, Nikita Jrushchov dirigió un mensaje a Kennedy el 24 de octubre señalando: «La URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen»; pero en las primeras horas de la mañana, los buques soviéticos disminuyeron la velocidad en sus desplazamientos hacia Cuba, con el fin de evitar algún conflicto mayor.

Participación de la OEA y estados latinoamericanos[editar]

Al constatarse la instalación de bases de misiles balísticos soviéticos en la isla de Cuba, la Organización de los Estados Americanos (OEA) bajo presión estadounidense, impone sanciones al gobierno cubano y determina el bloqueo naval de aquella en una operación que se denominó Cuarentena y que tuvo como objetivo principal impedir la llegada por vía marítima de los elementos necesarios para proseguir el desarrollo de las bases mencionadas.

Las armadas realizaron una operación combinada en la cual participaron los destructores argentinos, Espora y Rosales, llegando el 10 de noviembre a la base naval de Chaguaramas, en la isla de Trinidad, pasando a formar parte de la flota combinada estadounidense-latinoamericana («Task Force 137», TF-137) al mando del Contraalmirante D. John A. Tyree.

En dicha flota se integrarían los destructores venezolanos ARV D-11 Nueva Esparta y ARV D-21 Zulia, las fragatas dominicanas Santana y Luperón, el destructor USS Mullinix.

El Sábado Negro[editar]

Restos del U-2 derribado durante la crisis de los misiles.

La posición estadounidense se enfrentaba a la soviética y la perspectiva de una guerra abierta entre ambos estados parecía cercana, sea con un mutuo ataque de misiles intercontinentales o atacando la URSS a los países aliados de EE. UU. en Europa Occidental, mientras los consejeros militares de John F. Kennedy consideraban seriamente el escenario de una guerra nuclear a gran escala para detener a la URSS. Los buques estadounidenses continuaban buscando navíos soviéticos en ruta hacia Cuba, ordenando su desvío en caso de hallarlos, pero ninguno de ambos bandos se atrevía a usar la fuerza para lograr sus fines, por temor a las repercusiones.

Sin embargo, el 26 de octubre el gobierno soviético enviaba a Washington D.C. un mensaje personal de Jruschov a Kennedy para llegar a un acuerdo: los buques soviéticos se retirarían si el gobierno estadounidense lanzaba una declaración pública renunciando a derrocar al régimen de Fidel Castro y ofreciendo no patrocinar cualquier ataque bélico con ese fin.

El sábado 27 de octubre de 1962, la defensa antiaérea soviética estacionada en suelo cubano, logró detectar e interceptar un avión espía estadounidense tipo U-2, que fue derribado por un misil tierra-aire cuando espiaba el oriente de la isla de Cuba, aumentando aún más la tensión, pero en la mañana del mismo día 27 de octubre, Jrushchov propuso a Kennedy el desmantelamiento de las bases soviéticas de misiles nucleares en Cuba, a cambio de la garantía formal y pública de que Estados Unidos no realizaría ni apoyaría una invasión al territorio cubano.

Además, la propuesta soviética establecía que los Estados Unidos también deberían a cambio ejecutar el desmantelamiento de las bases de misiles nucleares estadounidenses situadas en territorio de Turquía, país fronterizo con la URSS. También se pedía el retiro de los misiles PGM-19 Jupiter que los estadounidenses mantenían en el sur de Italia.

Los diplomáticos soviéticos y estadounidenses realizaron urgentes y continuas negociaciones secretas en Washington y en Moscú, transmitiendo las propuestas de uno y otro bando para solucionar la crisis durante todo el día 27. No obstante, en las negociaciones estuvo excluido Fidel Castro, en tanto el gobierno soviético se negó a realizar consultas sobre el tema con el régimen de La Habana. De hecho, ya el 26 de octubre el gobierno cubano había pedido a Jrushchov no ceder ante Kennedy pues una invasión estadounidense contra Cuba se consideraba como "inminente". Las tropas soviéticas estacionadas en Cuba recibieron órdenes de mantenerse en sus puestos hasta recibir nuevas órdenes de Moscú, manteniendo bajo su exclusiva custodia todo el arsenal nuclear.

Tras las negociaciones, Kennedy y su gabinete aceptaron la oferta soviética en la madrugada del domingo 28 de octubre. Este acuerdo se conoció más tarde, ya que Kennedy lo aceptó con la condición de no invadir Cuba ni apoyar grupo alguno con esa intención. El desmantelamiento de los misiles estadounidenses de Turquía no fue hecho público hasta que se llevó a cabo seis meses después.

En los primeros días de noviembre, el espionaje aéreo estadounidense mostró que buques soviéticos cargaban el armamento nuclear desplegado hasta entonces en Cuba, acreditando el cumplimiento del acuerdo del 28 de octubre. El 20 de noviembre el gobierno de EE. UU. puso fin a sus patrullajes navales alrededor de Cuba, y dos días después el primer ministro soviético Anastás Mikoyán visitó La Habana informando al régimen de Castro que la presencia militar soviética continuaría en Cuba pero sólo dotada de armas convencionales, retirando la URSS todo su armamento nuclear de la isla a pesar de las renovadas solicitudes del gobierno cubano en sentido contrario.

Fin de la crisis[editar]

De esta forma pudo terminar la crisis, sin dar muestras de debilidad ni de derrota por ninguna de ambas potencias, ya que el teatro de la Guerra Fría quedó así igualado, y se volvió a evitar el conflicto directo; algo que tanto en Washington como en Moscú no se quiso ni imaginar, por mucho que la publicidad bélica de la época dijera lo contrario; trasladando los enfrentamientos a terceros países como fueron los casos de Corea y Vietnam. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo la presión sobre el régimen cubano por considerarlo un motivo de inestabilidad en la zona.

Consecuencias[editar]

En este momento se creó el llamado teléfono rojo, una línea de comunicaciones directa entre la Casa Blanca y el Kremlin, con el fin de agilizar las conversaciones entre ambas potencias durante períodos de crisis, evitando las demoras diplomáticas, y tratando de subsanar posibles malentendidos sobre la cuestión nuclear.

El 29 de octubre el mandatario soviético Nikita Jruschev envió a Fidel Castro un informe comunicando los términos del acuerdo que soviéticos y estadounidenses ya habían concluido sobre Cuba. La Conferencia de Helsinki de 1973-1975 fue muy importante para la posterior distensión entre la URSS y los EE. UU.

En un artículo escrito en esos días y no publicado hasta después de su muerte, Ernesto Che Guevara opinó alabando la actitud del régimen cubano y cuestionando a los gobernantes soviéticos durante la crisis:

Es el ejemplo escalofriante de un pueblo que está dispuesto a inmolarse atómicamente para que sus cenizas sirvan de cimiento a sociedades nuevas y que cuando se hace, sin consultarlo, un pacto por el cual se retiran los cohetes atómicos, no suspira de alivio, no da gracias por la tregua; salta a la palestra para dar su voz propia y única, su posición combatiente, propia y única, y más lejos, su decisión de lucha aunque fuera solo.

Ernesto Che Guevara[2]

Curiosamente los principales protagonistas no duraron mucho tiempo después esta crisis. El presidente de EEUU Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 y el líder de la URSS, Nikita Jrushchov, fue apartado de su cargo por el politburó (comité comunista) el 14 de octubre de 1964.

Anexos[editar]

Estado mayor cubano durante la crisis[editar]

Notas[editar]

  1. «The Cuban Missile Crisis, 1962: Chronologies of the Crisis».
  2. «Crisis de Octubre. Cuba: entre la invasión y la defensa de su territorio». LaRepública.es (28 de octubre de 2013). Consultado el 17 de noviembre de 2013.

Véase también[editar]