Cricetinae

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Commons-emblem-notice.svg
 
Hámsteres
Rango temporal: Mioceno-Reciente
[1]
Hamster im Gras.jpg
Mesocricetus auratus
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Rodentia
Suborden: Myomorpha
Infraorden: Myodonta
Superfamilia: Muroidea
Familia: Cricetidae
Subfamilia: Cricetinae
Fischer de Waldheim, 1817
Géneros

Los cricetinos (Cricetinae) son una subfamilia de roedores, conocidos vulgarmente como hámsteres (un germanismo). Se han identificado 19 especies actuales distintas, agrupadas en siete géneros. La mayoría son originarias de Oriente Medio y del sureste de los Estados Unidos. Al ser muy fáciles de criar en cautividad, son ampliamente usados como animales de laboratorio y como mascotas. Todas las especies se caracterizan por las bolsas expansibles, llamadas abazones, ubicadas en el interior de la boca y que van desde las mejillas hasta los hombros.

Especies de hámster[editar]

Un hámster enano de Campbell (Phodopus campbelli).
Un hámster invernal enano (Phodopus sungorus).
Un hámster Roborovsk (Phodopus roborovskii).
Un hámster chino (Cricetulus griseus).

El hámster dorado o sirio puede medir cerca de 15 cm, es originario de Siria. Su pelaje más habitual es de un tono marrón claro, aunque a veces son de pelaje amarillo claro, pero en las tiendas de animales puede recibir nombres muy diversos según su coloración. Existen algunas variedades de la especie con distintos rasgos, como un pelo más largo, que puede llegar a varios cm y suele requerir cuidados especiales. Los hámsteres dorados son muy territoriales, y suelen pelearse hasta la muerte si se mantienen en una misma jaula con otros miembros de su especie. Una vez llegados a la edad adulta les gusta jugar con la rueda.

Otros hámsteres muy empleados como mascotas son las cuatro especies de hámster enano. El más común de los cuatro es el hámster ruso enano. Se suele confundir con el hámster enano de Campbell, de aspecto similar aunque ligeramente más pequeño; ambos tienen la mitad del tamaño del hámster dorado. El hámster invernal recibe su nombre a causa de los cambios de color de su pelaje: normalmente de un tono grisáceo durante el invierno, cuando la luz solar se reduce a ocho horas diarias o menos, el hámster invernal cambia el color de su pelaje a un tono blanco casi uniforme.

El tercer hámster enano es el hámster Roborovski, de tan sólo 4 o 5 cm y extremadamente hiperactivo. Su pelaje es de color café. El cuarto es el llamado hámster chino, el único hámster con una cola prensil, que suele medir unos 4 cm (la mayoría de los hámsteres tienen colas muy cortas y no prensiles). El tamaño y su aspecto general más similar al de un ratón hacen que su pertenencia real o no al género Phodopus esté sujeta a debate.

El hámster de campo europeo es el de mayor tamaño de todos, mide entre 20 y 35 centímetros de largo, con una cola que oscila entre 2 y 5 centímetros de longitud, siendo ocasionalmente una plaga en los valles europeos en la antigüedad, en los que aún se halla en estado salvaje.

Hámsteres como mascotas[editar]

El cuidado de todos los hámsteres como mascotas es fundamentalmente similar, pero hay diferencias en la alimentación y las necesidades de alojamiento. Los hámsteres enanos son muy territoriales y sociables, no es preferible tenerlos en jaulas junto con otros hámsteres. Sean del mismo género o no. Los hámsteres dorados, sin embargo, son extremadamente territoriales y pelearán con cualquier otro hámster que viva en la misma jaula, llegando incluso a matarse entre ellos. Los hámsteres chinos pueden alojarse en parejas o grupos, pero requieren una jaula relativamente espaciosa para poder vivir pacíficamente. Aunque son de naturaleza muy plácida, las hembras de hámster chino tienden a volverse agresivas con cualquier macho que comparta la misma jaula cuando están preñadas.

Los hámsteres son animales nocturnos por naturaleza, lo que los convierte en malas mascotas para niños pequeños, en el sentido de que los períodos de actividad de unos y otros no coinciden. Mucha gente los prefiere a las ratas como animal doméstico, principalmente por la mala imagen y reputación de estas últimas. Al contrario que las ratas, los hámsteres no son especialmente buenos aprendiendo trucos, pero puede ser entretenido jugar con ellos y observarles. También son mucho más pequeños que los Conejillos de indias, aunque igual de sociables, y por tanto son una buena solución para hogares con limitaciones de espacio.

El hámster dorado es con diferencia el más popular como mascota. En algunos países el hámster de Campbell es más popular que el blanco invernal, mientras que en otros, sobre todo europeos, es al contrario. Las especies china y de Roborovski son más difíciles de criar en cautividad, por lo que suelen estar disponibles únicamente en criadores especializados y grandes cadenas de tiendas de animales; son los tipos de hámster menos comunes como mascotas.

Los hámsteres son mascotas muy populares en la mayoría de países del mundo, con la excepción de Australia y Nueva Zelanda, donde su importación está prohibida. Ambos países tienen reglas muy estrictas sobre la importación de especies, y suelen prohibir la entrada de cualquiera con una tasa de reproducción demasiado alta, ya que en caso de escaparse ejemplares, la falta de depredadores naturales podría hacer que formasen enormes comunidades en libertad, interfiriendo con la ecología local y convirtiéndose en plagas para la agricultura y la fauna local, como ya ocurrió con los conejos.

Jaula para hámsteres con rueda y botella de agua.

Alojamiento[editar]

Los hámsteres pueden tenerse en casa alojados en jaulas y terrarios, ambos adquiribles en tiendas de animales. Las jaulas son más fáciles de trasladar, el animal puede usar sus barrotes para escalar y ejercitarse, y suelen tener una puerta frontal muy útil para las tareas de limpieza y mantenimiento. Por otra parte, los terrarios evitan que puedan caer heces y desechos fuera, permiten una mejor visión del hámster en su ambiente, y forman un conjunto interior más tranquilo y protegido para el animal. En general, los terrarios son más adecuados para los hámsteres enanos, que son más sensibles a los entornos intranquilos, y que de otra forma necesitarían jaulas con un espacio muy estrecho entre los barrotes para evitar que escapasen entre los mismos. Los hámsteres de tamaño medio, como el dorado, disfrutan mucho trepando por los barrotes. Desgraciadamente, también les encanta mordisquearlos, lo cual, combinado con sus hábitos nocturnos, puede ser muy molesto para sus dueños. La escalada además supone un riesgo para el hámster, que puede pillarse una pata en los barrotes y rompérsela. Por otro lado, una jaula (que siempre debe tener tanto barrotes verticales como horizontales) está más abierta al ambiente exterior, lo cual puede ser preferible para estos animales y su naturaleza curiosa.

A pesar del pequeño tamaño de los hámsteres, un alojamiento adecuado debería tener siempre una superficie de por lo menos 30 x 60 cm, y un techo resistente, ya que son escaladores sorprendentemente buenos. Las cajas y terrarios cerrados no deben ser más altos que anchos, para permitir una adecuada circulación del aire. Aunque de tamaño más pequeño, los hámsteres enanos deben tener habitáculos más grandes que sus primos mayores, de por lo menos 40 x 80 cm, ya que son especies muy activas que corren y escarban mucho, y suelen tenerse varios ejemplares a la vez; además, es más difícil sacarles de su alojamiento, ya que su pequeño tamaño aumenta el riesgo de accidentes o fugas. Por regla general, los hámsteres con habitáculos mayores y más interesantes suelen vivir más tiempo, proporcionando un mayor entretenimiento visual. Siguiendo este concepto de la ampliación del espacio transitable, desde hace unos años se están popularizando jaulas para hámster fabricadas en plástico inyectado, consistentes en módulos separados interconectados mediante tubos y toboganes rígidos. Este tipo de jaulas suelen ser adecuadas tan solo para hámsteres dorados, ya que los hámsteres enanos pueden caerse por los toboganes (en lugar de resbalar) y lesionarse. Además, debe prestarse especial atención a la ventilación de los tubos; si no disponen de agujeros de ventilación y son demasiado largos, pueden concentrar humedad y metano (procedente de la descomposición de las heces), causando enfermedades respiratorias e incluso cuadros de asfixia.

Hámster enano jugando con una rueda.

En el caso de alojamientos construidos a mano, se debe poner especial cuidado en evitar materiales que puedan ser peligrosos para los animales. Los contrachapados y la madera de conífera no son adecuados, ya que los hámsteres roen sus casas y tanto el adhesivo como la resina son venenosos para ellos. Se puede conseguir un entorno seguro para ellos usando cola blanca soluble en agua para unir piezas sólidas de madera de abedul o haya, aunque los animales seguirán pudiendo roer un agujero a través de la madera por el que escaparse. Una jaula comprada puede venir equipada con varios niveles intermedios a modo de pisos, conectados mediante escaleras. Imitar un sistema similar usando cables o alambres para sujetarlos en lugar de piezas sólidas de madera supone un grave riesgo de lesiones para los animales en caso de caídas accidentales.

Las mejores condiciones ambientales para tener un hámster se dan en una habitación bien iluminada, con una temperatura constante y moderada de entre 18 y 26 °C, apartado de la luz solar directa, que podría provocarle una hipertermia. Es también muy importante evitar las corrientes de aire, especialmente si se usa una jaula de barrotes de alambre. Aunque no pueden ver a distancias demasiado largas, los hámsteres están más relajados y curiosos cuando se les ubica en una posición más alta que el suelo (por lo menos 65 cm), desde la que puedan otear a su alrededor.

El suelo del habitáculo donde viva un hámster debe estar cubierto con una capa suficientemente gruesa de arena para roedores, incluyendo los niveles intermedios si los hay. Puede comprarse muchos tipos de la misma en cualquier tienda de animales. Aunque muchos otros materiales pueden funcionar bien, algunos muy comunes pueden representar peligro para el animal. La arena para gatos corriente, por ejemplo, debe ser evitada a toda costa; el hámster tendrá la tendencia de roer y tragar los pedazos, lo que puede ocasionarle la muerte. Sin embargo, la arena para gatos basada en papel o celulosa puede ser usada sin problemas. No así cualquier arena o sustrato para jaulas basado en cedro, pino u otras maderas que puedan contener aceites aromáticos (fenoles), ya que pueden irritar el sistema respiratorio del hámster, el sistema renal, y la piel. Las virutas de álamo son completamente seguras, así como la basada en pulpa de papel reciclada, que además absorbe bien los olores.

Los hámsteres construyen nidos para descansar en un rincón seguro y confortable de su jaula o terrario, por lo que necesitarán un suministro adecuado de trozos de papel o tela; debe evitarse el papel de periódico, ya que las tintas comerciales podrían darles problemas de salud en caso de ingestión. El heno, comprado en tiendas de mascotas o cultivado en casa o el jardín, es también un buen material para la construcción de un nido hámster, pero no suele aconsejarse su uso, ya que puede dar problemas si no está libre de pesticidas. También puede suponer un riesgo para la salud del animal si está algo seco y presenta bordes o puntas cortantes que pueden arañar al hámster, causándole abscesos. Los materiales para nidos basados en algodón esponjoso son extremadamente peligrosos, ya que pueden enredarse alrededor del cuello y extremidades del animal, con lo que suponen un peligro de asfixia. Si se tragan, no pueden ser descompuestos por el sistema digestivo del hámster.

La posibilidad de darse un baño de arena (si la tienen disponible) proporcionará a los hámsteres una estupenda distracción, y les ayuda en su limpieza; en el desierto, su hábitat natural, los hámsteres ruedan por la arena para limpiar sus pelajes y prevenir el exceso de sebo en los mismos. Este tipo de actividad les gusta especialmente a los hámsteres enanos. Puede fabricarse un baño de arena llenando un plato con arena limpia. Es importante usar un plato que no pueda volcarse ni tumbarse, por lo que es preferible que sea de cerámica pesada o metal. La arena para chinchillas suele estar disponible en tiendas de animales, y puede emplearse para este fin, pero debe evitarse en cualquier caso arena que sea demasiado polvorienta o pulverizada, ya que supondrá un peligro para el sistema respiratorio.

La limpieza regular del hogar de un hámster es algo crucial para la salud del animal. El habitáculo debe ser limpiado por lo menos una vez a la semana, reemplazando el material que cubra el suelo de ser necesario. Los hámsteres son muy regulares en sus hábitos de limpieza. Suelen elegir un lugar concreto para defecar y orinar, simplificando la tarea a su cuidador. Las jaulas de hámsteres enanos pueden limpiarse con menos frecuencia, por ejemplo una vez cada dos semanas, y suele tener varios espacios destinados a las heces, normalmente ocultos. No es necesario emplear productos químicos agresivos, basta con agua templada jabonosa. Los hámsteres se orientan principalmente mediante el olfato, de modo que es importante conservar parte del sustrato y el material empleado en el nido, y reubicarlos en su lugar tras acabar la limpieza; de otro modo, el animal tardará en reconocer de nuevo su "hogar" lo que le desorientará y provocará una tensión innecesaria. No debe emplearse nunca productos de limpieza agresivos, excepto en casos de enfermedad (especialmente "cola húmeda" (diarrea)). Vale la pena añadir que siempre es interesante tener una jaula secundaria a mano, o una jaula de viaje, especialmente para las especies enanas más sociables, que suelen tenerse en grupos. No solo facilita la limpieza de la jaula principal al tener un lugar donde dejar temporalmente a los animales, sino que un ejemplar enfermo puede ser puesto en cuarentena, minimizando la probabilidad de que pase la enfermedad a sus compañeros.

Otro componente importante de un alojamiento para hámsteres es la presencia de un lugar resguardado donde dormir y descansar durante el día. No todos los habitáculos disponibles comercialmente son adecuados, deben disponer de un tamaño suficiente para que el animal se mueva en su interior, y deben estar cerrados por lo menos por dos lados. Lo dicho para los materiales de las jaulas es igualmente de aplicación en este caso; incluso una caja pequeña de cartón sin tinta (o tinta no tóxica) puede servir, aunque seguramente tendrá que cambiarse con regularidad. Algunas casas para hámsteres tienen características como techos removibles, que facilitan la limpieza y la retirada de comida (especialmente la que pueda pudrirse o corromperse).

Los hámsteres dorados son animales solitarios que deben vivir separados cuando llegan a la edad adulta (hacia las siete semanas). Los hámsteres enanos son mucho más sociables y prefieren vivir en grupos, o por lo menos con un compañero, pero deben vivir juntos antes de llegar a la edad adulta. Aunque lo habitual es que vivan varios ejemplares en un mismo habitáculo, pueden darse excepciones en las que dos ejemplares, al igual que sus primos dorados de mayor tamaño, peleen de forma muy agresiva. Si llegan a herirse, no hay más remedio que tenerles por separado, o seguirán peleando hasta que uno muera. En su hábitat natural, existe gran cantidad de espacio abierto, por lo que cada ejemplar puede disfrutar de un territorio propio muy grande sin tener que pelear por el mismo. Si debe vivir más de un hámster en la misma jaula, esta debe ser mayor, con un espacio mínimo de 40 x 40 cm por animal, y deben tener espacios separados para dormir. Es posible que los problemas de convivencia aparezcan incluso después de un largo periodo de coexistencia pacífica, e incluso después de un apareamiento pueden producirse peleas con violentos mordiscos. En esta situación, los hámsteres deben ser separados de forma inmediata o llegarán a matarse. Debe tenerse en cuenta también que si un macho y una hembra conviven sin pelearse, se reproducirán muy rápidamente, empeorando los problemas de espacio.

Características[editar]

Comparativa de tamaños de las principales especies de hámster usadas como mascotas.
  • Esperanza de vida: de 1,5 a 3 años, aunque se conocen casos en los que han vivido hasta 4 años, pero depende la especie.
  • Peso adulto: 30-40 g en rusos; 100-180 g el hámster dorado.
  • Longitud: 8-10 cm rusos; 15-18 cm hámster dorado.
  • Madurez sexual: 2,5 meses.
  • Entra en etapa de celo: (después de los dos meses) cada 4 días.
  • Tiempo de gestación: 18-21 días. Rusos; 15-17 días hámster dorado.
  • Crías por parto: promedio de 7-8. Se han conocido casos de 19 crías.
  • Edad del destete: 3-4 semanas.

Descubrimiento del hámster sirio[editar]

En 1839 el zoólogo británico George Robert Waterhouse halló un hámster de mayor edad en Siria, llamándolo Cricetus auratus, el hámster dorado. La piel del hámster estuvo en exposición en un museo británico. El hámster sirio fue ignorado por la ciencia europea durante el siglo siguiente.

Alrededor del año 1930, el zoólogo y profesor de la universidad de Jerusalén Aharoni encontró una madre y crías de hámster en el desierto sirio. Para cuando regresó a su laboratorio, la mayoría habían escapado o muerto. Los hámsteres remanentes fueron donados a la Universidad de Jerusalén, donde fueron criados con éxito. Debido a que eran levemente mayores en tamaño a los encontrados por Waterhouse, se los llamó Mesocricetus auratus, aunque posiblemente se tratara de la misma especie. Mesocricetus auratus es el nombre científico actual del hámster sirio. Todos los hámsteres sirios existentes hoy en día descienden de dichas crías.

Reproducción[editar]

Cría de hámster Roborovski; a los pocos días de nacer ya pueden ingerir alimentos sólidos.
Hámster dorado alimentándose con hojas de diente de león.

El hámster dorado o sirio es solitario por naturaleza, aceptando a otro ejemplar de su misma especie sólo para el apareamiento. El celo de la hembra es cada cuatro o seis días durante una noche. Si quiere reproducir a su hámster, debe pensarlo bien, ya que son animales que crían mucho y muy rápido, pueden tener hasta quince crías o más. La hembra debe tener por lo menos diez semanas para su primer grupo de hijos de hámsteres.

Apareamiento

Para que puedan copular se debe introducir a la pareja en un territorio neutral, siendo recomendable que esto sea al atardecer o noche. Si la hembra está receptiva, se pondrá tiesa con la parte anterior de su cuerpo levantada. Entonces el macho se montará encima de la hembra durante unos segundos y se lavará, luego volverá a repetir este proceso varias veces. Cuando vea que uno de los dos ya no muestra interés en continuar, debe devolver a cada uno a su sitio correspondiente. Este proceso suele durar entre 20 y 45 minutos.

Gestación

La gestación es de tan sólo dieciséis días, durante este periodo la hembra está especialmente sensible y no debe ser molestada. A los doce días se debe hacer una limpieza general de la jaula, desechando toda la comida vieja y cambiando el lecho por uno nuevo. Se le debe dar a la hembra gran cantidad de materiales para construir el nido, por ejemplo se le puede dar palitos de madera, papel higiénico picado, alfalfa, etc., si no se le da nada de material no pasa nada, pero es recomendable darle, porque así las crías estarán más cómodas, calientes y no tendrán problemas. No se debe coger ni molestar a la hembra durante los últimos días de gestación, debe estar muy tranquila. Se debe dar una alimentación variada y bastante cantidad de vegetales y frutas, puede proporcionarle también un poco de comida para perro (pero no demasiada) o clara de huevo cocido.

Nacimiento

La hembra generalmente pare en la tarde del decimosexto día. Hay que separar al padre porque si no se come a las crías. El parto dura menos de una hora y la madre se dedica especialmente a limpiar y lamer a sus crías, ya que esto estimula su metabolismo, que no es autónomo. Las crías nacen sin pelo y miden unos tres centímetros. Después de un parto normal queda todo limpio y seco.

Crianza

Las crías crecen rápidamente y comienzan a comer alimentos sólidos desde la primera semana de edad, sin embargo, la leche materna es indispensable durante las tres primeras semanas. Y sobre todo, nunca se deben tocar las crías o entrometerse con ellas, por lo menos durante las primeras dos semanas. Si se tocasen, entonces la madre las rechazaría y las mataría. A los doce días abren los ojos y comienzan a salir con mayor frecuencia del nido. A las tres semanas son independientes y pueden ser separadas de la madre. A los veintiocho días deben estar separadas por sexo, porque a esta edad comienza su madurez sexual.

Referencias[editar]

  1. Musser, G. G. y Carleton, M. D. (2005) «Subfamily Cricetinae». En: Wilson, D. E. y Reeder D. M. (eds.) Mammal Species of the World. A Taxonomic and Geographic Reference (3ª. ed.). Johns Hopkins University Press.
  • Fox, Sue. 2006. Hamsters. T.F.H. Publications Inc.
  • Patricia Pope Bartlett ([2003). The Hamster Handbook. Barron's Educational Series. p. 113. ISBN 978-0-7641-2294-1. http://books.google.com/books?id=QVlYZiNiSckC.
  • Barrie, Anmarie. 1995. Hamsters as a New Pet. T.F.H. Publications Inc., NJ ISBN 0-86622-610-9.
  • Fritzsche, Peter. 2008. Hamsters: A Complete Pet Owner’s Manual. Barron’s Educational Series Inc., NY ISBN 0-7641-3927-4.
  • Kuhnen, G. (2002). Comfortable quarters for hamsters in research institutions. In "Comfortable Quarters for Laboratory Animals" Eds V. Reinhardt and A. Reinhardt. Animal Welfare Institute, Washington DC. pp.33-37

Enlaces externos[editar]