Corriente de resaca

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Ejemplo del mecanismo de la corriente de resaca: la ola rompiente cruza las barras arenosas frente a la costa. El agua luego vuelve hacia el mar a través de un abertura entre las barras, creando una rápida corriente de resaca.

Una corriente de resaca es una fuerte corriente superficial (o casi superficial) de agua, que retrocede desde la costa hacia el mar. Se genera principalmente por el rompimiento irregular de las olas a lo largo de la cresta, llegando bruscamente a la playa con un índice elevado de energía, desvaneciéndose luego sobre el fondo para, posteriormente, regresar hacia el mar por un canal a través de las olas.

Su intensidad depende de la altura de las olas y de las características topográficas de la orilla, siendo además reforzadas por las corrientes de marea, por lo que se hacen más peligrosas en bajamar. Estas corrientes pueden ser visibles o no dependiendo de la intensidad de la corriente y del tipo de sedimento que se encuentra en la playa.

Peligrosidad[editar]

El peligro real de las corrientes de resaca no es el ser arrastrado por ellas mar adentro, sino la forma en que la persona reacciona: muchos bañistas entran en pánico y tratan de nadar contra la corriente, cansándose enseguida y hundiéndose. La clave para escapar no es nadar contra ella sino en paralelo a la orilla, escapando de esta forma, ya que la anchura de la zona de resaca no acostumbra a ser de mucho más de unos 10 metros.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

En inglés: