Corredor ecológico

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Todas las estructuras que actúan como corredor biológico no son tan fácil de identificar como estas reliquias de los bosques ribereños en Indiana (EE. UU.). Algunos corredores pueden ser invisibles a nuestros ojos, pero funcionales y vitales para las especies que los utilizan y que tienen necesidades especiales en términos, por ejemplo de la humedad, la acidez o la pureza del agua. Nótese la presencia de carreteras que fragmentan el espacio ecológico.
En este paisaje los bosques ya no están conectados físicamente. Muchos invertebrados estarán aislados en el bosque. Sin embargo, jabalíes y ciervos, todavía puede fácilmente pasar de una a otra.
Tronco muerto en un río en bosque húmedo de la isla de Vancouver (Columbia Británica, Canadá). Estos troncos, al bajar el río durante una inundación, pueden transportar naturalmente, brotes de decenas de especies de plantas y líquenes, y cientos de especies de invertebrados y microorganismos a distancias considerables. Nótense los árboles que ya están creciendo en la madera en descomposición, aprovechando la humedad y la luz reflejada por el agua. Así es como a veces se puede encontrar árboles que no entendemos cómo pueden germinar y echar raíces bajo el agua.

El concepto de corredor ecológico implica una conectividad entre áreas protegidas con una biodiversidad importante, con el fin de contrarrestar la fragmentación de los hábitats.

Pretende unir, sin solución de continuidad, espacios con paisajes, ecosistemas y hábitats naturales o modificados, que faciliten el mantenimiento de la diversidad biológica y los procesos ecológicos, facilitando la migración, y la dispersión de especies de flora y fauna silvestres.

Los corredores constituyen una de las estrategias posibles para mitigar los impactos causados en los hábitats naturales por actividades industriales, la agricultura y forestación industriales, la urbanización y las obras de infraestructura, tales como las carreteras, líneas de trasmisión y represas.

Según la clasificación actual (2010) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los corredores ecológicos son áreas de usos múltiples.

A partir de 1996 se estableció un programa, y se han hecho esfuerzos para la consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano,[1] que tiene como objetivo general “contribuir a establecer un programa nacional de corredores biológicos para el fomento, uso, conservación y manejo de la biodiversidad” en cada uno de los países de Centroamérica.

Los conceptos de corredor biológico y corredor ecológico son recientes y están en evolución, se derivan de la ecología del paisaje, una de las ramas de la biogeografía. Describen las estructuras del paisaje ecológico (sitios y redes de sitios) que reúnen las condiciones para el desplazamiento de una especie (animal, vegetal u hongos) o de la comunidad de especies, o de sus genes. Todos estos corredores conforman, en el marco de una malla compleja, la red ecológica a nivel local y mundial.

Se pueden distinguir los conceptos de:

  • Corredor biológico, en referencia a un corredor específico de una determinada especie, incluida la posibilidad de intercambio genético,
  • Corredor ecológico, la estructura espacial no implica necesariamente el concepto más amplio de la genética. Un corredor ecológico puede recoger varios corredores sub-biológico (conocido como conexión de la zona biológica).
  • La red ecológica, todos los corredores funcionales, a escala paisajística y supra paisajística.


Ventajas e inconvenientes[editar]

Los corredores biológicos están diseñados para proteger el conjunto de especies nativas y cumplir con las funciones básicas de conectividad al tiempo que se maximizan el uso sostenible del bosque y los beneficios derivados de los servicios ambientales.

Un determinado corredor ambiental se constituye en un enlace continuo o casi continuo de áreas protegidas rodeadas por un ambiente inhóspito. El corredor solo ejercerá una función facilitadora para las especies asociadas a este hábitat específico. Como ejemplos de corredores se pueden mencionar los que son formados por setos de linderos en determinados paisajes agrícolas, corredores constituidos por los cauces y riberas de los ríos, corredores forestales, etc.

En el estado actual de las investigaciones (2010) no se tiene aún evidencias científicas que demuestren el efecto benéfico de los corredores.[2] Debe considerarse que en algunos casos los efectos negativos pueden superar los positivos, y que en términos de coste-efectividad, los corredores ecológicos pueden no ser la mejor medida de conservación. Las desventajas se manifiestan principalmente en un posible incremento de las tasas de inmigración a hábitats aislados que pueden facilitar la extensión, en éstas, de especies foráneas no deseadas;

El aumento de la tasa de inmigración podría tener: Ventajas potenciales, estas podrían ser:

  • Aumentar o mantener estable la riqueza y diversidad de especies en el territorio;
  • Aumentar tamaños poblacionales de especies, y disminuir la tasas de extinción;
  • Permitir el restablecimiento de poblaciones localmente extintas;
  • Mantener la variabilidad genética poblacional;
  • Proveer áreas de alimentación o desplazamiento para especies mayores;
  • Proveer hábitat de cobertura contra predadores;
  • Proveer una heterogeneidad de hábitats para especies que requieren una variedad de hábitats para su ciclo de vida.

Pero también podrá tener desventajas potenciales, estas podrían ser:

  • Facilitar la transmisión y dispersión de enfermedades, plagas, especies invasoras y exóticas;
  • Disminuir el nivel de variación genética de poblaciones o subpoblaciones;
  • Facilitar la dispersión de fenómenos de perturbación abiótica (fuego, plagas);
  • Aumentar la tasas de predación o cacería

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. El corredor biológico mesoamericano - Una plataforma para el desarrollo sostenible regional[1]. Consultado el 20/11/2010.
  2. Corredores Ecológicos- Conceptos. [2]. Consultado el 20/11/2010.

Bibliografía[editar]

  • Bennett, AF. 1999. Linkages in the landscape: The role of corridors and connectivity in wildlife conservation. IUCN. Gland, Switzerland. 254 pp.
  • CBM (Corredor Biológico Mesoamericano) - México. 1998. Memorias de Taller Corredor Biológico Mesoamericano México. SEMARNAP / PNUD / BM. 166 pp.
  • CCAD (Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo). 1992. Convenio para la conservación de la biodiversidad y protección de áreas silvestres prioritarias en América Central. 12 pp.
  • PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo). 1997. Documento de Proyecto RLA/97/G31: Establecimiento de un programa para la consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano. PRODOC. 98 p. + anexos.
  • Galindo-Leal, 2000. La ciencia de la conservación en Latinoamérica. Interciencia 25: 129-135
  • García, R. 1996. Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano. Informe Técnico Regional. CCAD. Costa Rica. 108p
  • Godoy, JC; Cardona, J. 1996. Propuesta técnica para desarrollar el Sistema Guatemalteco de Areas Protegidas y sus Corredores Ecológicos. Informe de país. PNUD RLA/95/G41. 94 pp.
  • Noss, RF. 1987. Corridors in real landscapes: a reply to Simberloff and Cox. Conservation Biology 1: 159-64.
  • Noss, RF. 1990. Indicators for monitoring biological diversity: an hierarchical approach. Conservation Biology. 4: 355-364.
  • Salas, A; y Mc Carthy, R. 1999. Las Áreas Protegidas de Centroamérica. Ciencias Ambientales no.16: 26-39.
  • Ugalde. A; Godoy, JC. 1992. Áreas Protegidas de Centroamérica. Informe al IV Congreso Mundial de Parques Nacionales y Áreas *Protegidas. Guatemala. UICN. 101 pp.
  • Wilson, EO; Willis, EO. 1975. Applied biogeography. Pp522- 534 Ecology and evolution of communities. Eds. ML. Cody and JM. Diamond. Belknap Press, Cambridge, Massachusetts.