Corraleja

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Corraleja en Sincelejo, Colombia.

La corraleja es una fiesta popular de la Costa Caribe de Colombia en la que en una plaza de toros se lidia un toro a la vez sin acabar con su vida.

Origen[editar]

Los orígenes y la historia de las fiestas en corraleja están en la difusión de la cultura española en América; más atrás se deben buscar en la cultura Cretomicénica del Egeo, en la cual el toro fue el animal sagrado, representativo del poder y la fuerza, e idealizado en la leyenda del Minotauro. Fue en Creta donde se dieron los primeros espectáculos taurinos que se conozcan, representados en la fuerza del animal frente a la habilidad y destreza del hombre.

Los frescos encontrados en las excavaciones realizadas en los palacios de Knossos y Phaestos, permiten deducir que el salto de toros salvajes, como deporte, era un elemento religioso propio de la cultura minóica. Este deporte consistía en saltar al toro agarrándose de los cuernos, mediante una hermosa voltereta sobre el lomo y caer de pie tras su cola.

Sin embargo, es en España donde la lidia de toros se convierte en un espectáculo que evolucionando llega al toreo moderno o clásico y dado a sus condiciones geográficas y económicas permite la adaptación y levante de toros, razón que lo convierte en centro de la tauromaquia.

A la región caribeña colombiana llega desde España este legado a la par del ganado y las costumbres que trajo consigo la conquista de los territorios americanos. Respecto a esto se conoce que, en las antiguas sabanas del Estado Soberano de Bogotá, se celebraban una especie de corridas en las haciendas ganaderas.

El primer lote de ganado vacuno procedente de España entró por Cartagena desde donde fue traído a las sabanas, tal vez por Berruga; algunas de estas reses fueron llevadas a San Benito Abad, donde se funda el primer hato ganadero de las sabanas.

Inicios de los festejos[editar]

Hay diferentes versiones acerca de la época y la forma en que las fiestas en corralejas nacen en la Región Caribe (Colombia); si embargo todas coinciden en afirmar que datan de la época de la colonia, aunque no exactamente como un espectáculo taurino sino más bien como una escuela de manejo del ganado, toda vez que había necesidad de herrar, descornar o curar el ganado.

Estas faenas, realizadas en las haciendas se fue convirtiendo paulatinamente en un espectáculo pues eran presenciadas por amigos, parientes e invitados del dueño, quien preparaba un gran jolgorio para dicho evento. Es de notar que este evento se hacia coincidir con la fiesta patronal religiosa, cosa que aún se hace en la mayoría de los pueblos de ésta región.

Estas son algunas de esas versiones:

El periodista sucreño José Cisnero Arriaga dice: " Las corralejas que se celebran en las antiguas sabanas de Bolívar, hoy sabanas de Córdoba y Sucre, datan del año 1827, cuando el señor Sebastián Zubiría decide celebrar las primeras corridas de toros a imitación de las de España, luego se lograron expandir por todo el litoral Atlántico".

Ramiro de la Espriella sostiene: "Las primeras fiestas de toros, como carralejas, tienen lugar en Sincelejo en octubre, el 3 de octubre de 1845, en honor a su patrono San Francisco de Asísteniendo, así, como primer escenario la plaza de San Francisco, y en ella se celebraron durante 85 años. Pasaron después a la plaza Majagual en el área urbana; En ese entonces se jugaron toros criollos del ganadero Benito Jaraba, traídos de Caimito. A estos espectáculos populares se les añadió más adelante: garrocheros a caballo con vara de cimbreadora, banderilleros y bandas de viento"

En el año 1864, el sinceano de origen español Sebastián Romero (Don Chano), verdadero impulsor de las corralejas, logró que los festejos populares fueran trasladados de octubre al mes de enero para que se realizara el día de sus cumpleaños lo cual fue aceptado sin problemas por las autoridades y la Curia, puesto que octubre es un mes lluvioso en cambio enero es un mes de verano. Para principios del siglo XX las corralejas se extendieron por todos los Municipios del Caribe colombiano entre El Carmen de Bolívar y Ayapel. En este último municipio se realizaron las primeras corralejas del Departamento de Córdoba, para 1906 ya las corralejas se celebraban en Sampués, y en 1908 tuvieron lugar las primeras de la ciudad de Montería

Hoy día esta fiesta se da en el marco de la fiesta religiosa del Dulce nombre de Jesús, donde se realizan cabalgatas, varias tardes de toros, el tradicional desfile de fandangueras y bailes populares con grupos vallenatos y bandas de vientos, principalmente, cuyo día central es el 20 de enero.

Sin embargo, en algunos lugares de Colombia, como en Bogotá (su capital) las campañas en contra de esta antigua costumbre han provocado que se tomen medidas tales como la cancelación de tales eventos. Recientemente, en el año 2012, el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, prohibió que se llevara a cabo este acto de violencia contra los animales y canceló las corralejas en la conocida Plaza de Toros de Bogotá, en la cual se llevan a cabo ahora actividades artísticas.

Significado del término[editar]

Según lo expresado por J. Santana Vega, en su libro "El Mundo de Las Corralejas", este término no tiene significación en el diccionario, lo cual indica que es un vocablo netamente criollo derivado de CORRAL, y que en su acepción criolla significa: el espacio delimitado por una cerca construida básicamente en madera y en cuyo interior se lidian o "corren" toros bravos.

El término carraleja encierra también un significado más prolijo, cuando se refiere a las fiestas celebradas anualmente en los pueblos del litoral Atlántico colombiano en las cuales el espectáculo más relevante es la "corrida" de toros, que tiene a su vez connotaciones culturales y folclóricas.


Construcción de las corralejas[editar]

No siempre la corraleja se construyó como se hace hoy día. Anteriormente, los sistemas de construcción y los materiales empleados eran otros. Puede decirse que era construida de una forma más primitiva, pero no por ello menos segura.

En la construcción de la carraleja se han empleado diversidad de materiales, de acuerdo con la época y el crecimiento de las mismas. Según las diferentes fuentes consultadas, en sus orígenes e inicios se utilizaban en la construcción horcones de madera de monte "madrinas" y cañas guaduas. El amarre se hacia con bejuco malebú. Las madrinas servían de soporte a las cañas de guadua y estas constituían el cerco de la carraleja, amarradas horizontalmente a las primeras.

Estos materiales y tipo de construcción resultaban apropiados para aquellas primeras épocas en las cuales las corralejas eran pequeñas y no se construían palcos, por el contrario las gentes se agolpaban a su alrededor o se subían a ella.

Cuando, al transcurrir el tiempo, la corraleja creció, haciéndose más compleja, hubo la necesidad de proporcionar mayor comodidad a los espectadores, que cada vez eran en mayor número, y se adecuaron sitios para que estos pudieran disfrutar los acontecimientos sin ningún tipo de riesgo. Aparecen entonces los primeros palcos ubicados alrededor de la corraleja: Al principio se construía uno solo en el que se acomodaba el dueño del encierro y sus allegados; más adelante se fueron construyendo más palcos, pero siempre dejando espacios libres para que las personas que no tuvieran acceso a estos pudieran disfrutar igualmente las "corridas".

En estos momentos la caña de guadua no es garantía de seguridad y resistencia por lo quebradiza; entonces se utiliza un nuevo material en la construcción de la corraleja: las varas de mangle, más flexibles y resistentes.

Posteriormente, cuando las corralejas se vuelven verdaderos espectáculos con el consecuente atractivo para propios y extraños; los palcos se multiplican, por lo tanto se hizo necesario utilizar materiales más duraderos y resistentes que soporten su continuo y prolongado uso (generalmente las corralejas se extienden a 5 o 6 días). Es, entonces, cuando empieza a construirse la corraleja con una especie de listones de madera llamados "varetas" que se sujetan con clavos y pernos para mayor seguridad.

Los más famosos[editar]

Son muchos los pueblos y actores de estas festividades, toros, garrocheros y banderilleros que se han hecho famosos entre los pueblos de las sabanas de Sucre, Córdoba y Bolívar, ya sea por la intensidad y alegría con que se viven sus fiestas o por la valentía y arrojo para enfrentar a los astados en cualquier momento y lugar y por la fuerza, ardentía y peligrosidad que han mostrado estos astados en las distintas plazas a donde han llegado. A continuación se relacionan algunos de estos:

Corralejas famosas

La fiesta que tiene mayor trascendencia a nivel regional y nacional es la del 20 de enero que se celebra en Sincelejo, también conocida como la fiesta del Dulce Nombre de Jesús.

Se celebran, también, importantes fiestas en otros corregimientos, pueblos o municipios como Ciénaga de Oro (Córdoba), que celebraban los Santos Reyes el 6 de enero; Tierra Alta en el alto Sinú, Palo de Agua en el bajo Sinú, Ayapel, Montelíbano, Chinú, Cereté, Sampues, Cotorra(la mama de las corralejas), Sincé, Sucre, Betulia, Corozal, Planeta Rica, La Unión, Colosó y Sahagún, principalmente. Otras corralejas famosas son las de Sabanalarga, Atlántico y las de Santana, Magdalena. En Riosucio, Caldas, desde 1950 se efectúan unas corralejas en medio de las festividades del Carnaval del Diablo, son corralejas similares a las de los sabaneros y siguiendo las mismas tradiciones pecuarias.

Banderilleros: Francisco Martínez, de las Lamas (Montería), Eladio Monterroza, de Sacana Córdoba; Adalberto “El Binde” Arroyo, de Uré (Monte Líbano), “El Mello” Flórez, de Santana (Magdalena); Libardo Castillo, también de Santana, quien banderilleaba sentado en un taburete; Eliécer Molina de los Cayos, “El Mocho” Acuña, padre del muletero Eduardo Acuña, de Sincé, Juan Paternina Castro "El Barrejobo" y Carlos Acosta Villadiego de Sincé. Teodomiro Leguía "El Doroteo", de Majagual (Sucre); José Jaramillo "Gallito Abaleao"; Argemiro Salcedo "Pambelé", de Sincelejo, Rodrigo Ortega "Mala Hora", de Punta de Yánez; Eduardo Suárez "El Indio Zamarro", de Ciénaga de Oro; Benilda Guerrero, de la Mojana, quien coloca las banderillas sentada en una carretilla. Carmen Mendoza "La Mendocina", de Sahagún. Yadira Galván "La Negra", de San Sebastián (Magdalena) y Mayola Villadiego; Richard Arrieta Arrieta "el Rezandero" y Oscar Meléndez, de Cereté. Manuel Peñate "Ahoga Pollo", de las Flores (San Marcos). Carlos Ibáñez "Carlos Parches", de la Culebra (Lorica); David Cabarcas, de Bonga Mellas (San Pelayo). Jaime Morales " El Agujo", de Maracayo (Montería); Jairo Manuel Ladeus " Maravilla", de San Antero; Luis "Muelón" Quintero, de la Mojana; Álvaro Yaspe, de San Jacinto; Germán Guzmán " El Palomero", de las Palomas y Faber Herazo "El Mudo".

Garrocheros: Se reconoce la labor de Luis Felipe Pérez, el hombre que enseño el arte de garrochar en la Sabana. Felipe "fiestas" Pérez, de Sincelejo. Gregorio y Rafael Coronado "Los hermanos Coronado". Rafael López, Armando Álvarez, “El Dani” Álvarez, de Planeta Rica y de Buena vista, respectivamente. Rafael Peñates de Sampues; Germán Quintero, Jairo Pérez Díaz (de los cayos)y “Goyo” Vázquez, de Caimito, Pedro Pablo Oyola Mercado "el santo de la cruz de Colomboy). Antonio Bula, Polo Vergara, de Sahagún. José Miguel Arciria (padre e hijo), de Belén San Pelayo. Fidel España, de Carrillo; “El Cojo” Salcedo, Vidal Bedoya, y Onofre Batista, de planeta Rica; Francisco Cano, también de planeta rica; Diego Argel, de Rabo largo (Cereté). Lácidez Márquez "El ratón"; José Salcedo Baldovino y José Manuel Cuadrado. Los Hermanos Jaraba: Roberto "El lápiz" Jaraba, Ramón, Napoleón, Arturo, y Fabio Jaraba, y Miguel Cabarcas de Rabón (San Marcos). Daniel Rivera, de Tofeme (Caimito); Libardo Pérez, Emil Montes y Libardo Zambrano, de Corozal; José Gaibao, Toño Álvarez, y Los “Mellos” Gaibao, de San Marcos. Rafael Peñates y Polo Vergara; Víctor Rafael Viloria y Liborio Alemán, de Las Flores (San Marcos); John Garay, de Ayapel; Dionisio Gil y César Hernández, de Sucre y José Julio Magallanes "Cuarto Bate", de San Onofre;Tomas Isaac Vergara ( sampues); Donaldo "Jacob" Manjarrez (Sampués); Daniel sierra (Sampués); Said Isacc Tatis (Sincelejo); uno de los más importantes garrocheros del municipio de corozal es el ganadero Antonio María Gómez Mulett,Lucho Macareno(sincelejo)

La dinastía de los Matera La historia de la familia Matera y de los demás manteros reconocidos está escrita en el libro Historia de las corralejas de Juan Santana Vega. La familia Madera está conformada por manteros consumados; los cuales han llenado de gloria muchas páginas de la historia de las fiestas en corralejas. Son ellos: Fidel; "El Ñato" y José; "Maderita" (hermanos), William y José Fidel; hijos de "El Ñato" y quienes les han seguido los pasos al padre y al tío, en esto de la tauromaquia. Su verdadero apellido es Baldobino, pero se les conoce y se han hecho célebres con el de Madera.

Toros: El Chivo mono. El barraquete, El 016, El tapa e’tusa, El tres pies, El jabonero, El pluma en el aire, El arranca teta, El caja negra, El camarrenga, El murciélago, El cara e’rula, El bollo maduro, estos toros eran de la ganadería Durán. El higal y El machín, de la ganadería Padilla y Wilches. El berrendo, El balón, El mico, El plaza limpia, El toro negro, del ganadero Juan Perna, El balay del Sincelejano Arturo Cumplido,El carvajalino ; de propiedad de don José María Hoyos Vergara y el Pollera azul toro que en su primera tarde causo revuelo por su bravura, propiedad de José Antonio "Toñito" Mercado Hoyos natural de Sahagún, Córdoba.

La tragedia de Sincelejo[editar]

Una de las tragedias más significativas dentro de la historia de las fiestas en corraleja fue registrada el día 20 de enero de 1980, cuando los palcos de la plaza de tres pisos en ese entonces se vinieron abajo, trayendo en su caída y sepultando entre toneladas de madera y escombros a cerca de un millar de personas entre las que se contaron hombres, mujeres y niños; debido al sobre cupo que existía esa tarde. Esta trágica tarde puso fin a la tradicional fiesta hasta el año 1999, cuando se reanudó.

El fandango patronal[editar]

Es una convocatoria popular a bailar en la plaza pública. Hace parte del programa de las fiestas de corralejas en una población, pero puede ir sin corralejas y se convierte en la celebración central de la fiesta. Este es el caso de los fandangos patronales, dados en el marco de las fiestas patronales, como las corralejas. A estos fandangos muchas personas, amantes del baile, le toman gran cariño y salen a bailar con su pareja, y si no la tienen, entonces la buscan en la plaza.

Al finalizar las corridas de las fiestas de corraleja, se prende el fandango.

Bibliografía[editar]

  • Juan Santana Vega (1986), El mundo de las corralejas (128 págs). Caja de Previsión Social de Córdoba, Montería.
  • Augusto Amador Soto (1997), Cultura del Porro. Su identidad folclórica. Grafisinú.
  • Samur Esgurra, Roberto (198X), En enero siempre llueve.