Convento de los Agustinos Filipinos (Valladolid)

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Convento de los Agustinos Filipinos
Real Colegio de los Padres Agustinos Filipinos
Fachada principal del Convento de los Agustinos Filipinos, Valladolid. Obra de Ventura Rodríguez.JPG
Fachada de la iglesia
Localización
País España
División Castilla y León
Municipio(s) Valladolid
Información religiosa
Culto Iglesia Católica
Diócesis Valladolid
Orden Agustinos

Advocación San Agustín de Hipona
Historia del edificio
Construcción
  • 1759-1762 Proyecto de Ventura Rodríguez, comienza la construcción del convento.
  • 1778-final del s.XVIII Construcción del claustro y convento.
  • 1853 Comienza la construcción de la Iglesia
  • 1924 Cierre de la cúpula
  • 1927 Finalización los campanarios
  • 1930 Consagración de la Iglesia
Estilo Barroco
Arquitecto(s) Ventura Rodríguez,Jerónimo Ortiz de Urbina y José María Basterra
Otro(s) artista(s) Decoración interior: Mariano L. García
Datos arquitectónicos
Tipo Planta central
Planta(s) y mapa(s) del edificio
Planta del Convento de los Agustinos de Valladolid.png

El convento de los Agustinos Filipinos es un convento agustino-Filipino que se encuentra en Valladolid, (comunidad autónoma de Castilla y León, España) en el borde del Parque del Campo Grande, en las proximidades de la iglesia de San Juan de Letrán. Fue diseñado por Ventura Rodríguez entre 1759 y 1760. La construcción del edificio se realizó entre 1759 y 1930. Es la sede del Museo Oriental, consagrado al arte de Extremo Oriente, el mejor de España en su género.[1] [2]

Orígenes[editar]

En 1732 nace en Manila la idea de proporcionar sacerdotes católicos formados en España con destino a las islas Filipinas. La orden de San Agustín fue la que elaboró esta idea. En 1735 se obtiene licencia del general de la Orden para fundar en España un seminario para formar sacerdotes misioneros para las Filipinas. El papa Clemente XII también autorizó la creación de este seminario. En 1743, el rey Felipe V ampara bajo patronato regio el seminario, debido a la importancia que tenía el proyecto para el Estado, y decide que se localice en Valladolid, debido al gran número de estudiantes que se encontraban en esta ciudad. Tras una serie de vicisitudes, la orden de San Agustín se asienta en el terreno que hoy ocupa en 1758 y Ventura Rodríguez viene a Valladolid y proyecta el edificio durante los dos años siguientes.

El proyecto de Ventura Rodríguez[editar]

Pese a lo que tradicionalmente se ha afirmado acerca de que este arquitecto posee dos fases, una barroca romana y otra neoclásica, actualmente su obra se mira desde otra perspectiva. En sus edificios aparecen muchas veces los mismos temas de investigación arquitectónica desde sus primeras obras hasta las últimas. Sus formas de composición, sobre todo, sus plantas y espacios, son herederos del barroco romano y nunca son totalmente neoclásicos[cita requerida].

Este edificio es un excelente ejemplo resolución de un programa complejo de manera unitaria y compacta. Se distingue en este proyecto la influencia de otros arquitectos que abordaron este problema teórico, como Herrera en el Escorial, Fontana en el Santuario de Loyola, Juvara[3] en la Superga de Turín, o Sachetti en el palacio de La Granja, siendo estos últimos, a su vez maestros del mismo Ventura Rodríguez.

En la traza de las plantas es donde Ventura demuestra su destreza y conocimiento de los principios de la arquitectura culta. El edificio se organiza en el interior de un rectángulo áureo, que a su vez se divide en un cuadrado y otro rectángulo de la misma proporción, dedicados respectivamente a las partes exteriores e interiores del complejo. Del mismo modo, los elementos fundamentales del programa, claustro e iglesia, se configuran como formas geométricas puras, el cuadrado, representado el mundo terrenal y el circulo simbolizando la perfección divina. La planta es un delicado equilibrio de llenos y vacíos, círculos, cuadrados y rectángulos áureos.[4]

Trazas de la planta del convento, con detalle al desarrollo proporcional entre las partes.

En el claustro, un cuadrado de unos 30 metros de lado, Ventura reproduce casi con exactitud el modelo inmortalizado por Juan Bautista de Toledo en el Patio de los Evangelistas de el Escorial. Nueve tramos en dos niveles de arcadas con pilastras, de orden toscano en el inferior y jónico en el superior, resuelven de manera austera y elegante este espacio. En torno al claustro se organizan las dependencias conventuales, reflectorios, cocinas, celdas, aulas, etc.

La iglesia, de planta circular, es un reflejo de una reflexión heredada de sus maestros muy extendida durante el Barroco. Su virtud se encuentra en que consigue reconciliar los requerimientos litúrgicos contrarreformistas, es decir un eje direccional centrado en el altar, con las formas geométricas derivadas del circulo revividas durante el Renacimiento. La solución adoptada en este caso fue inspirada probablemente por edificios similares obra de sus maestros, como la Superga, o propios, como la capilla real de Arenas de San Pedro. Consiste sencillamente en la superposición de la planta centralizada a una planta de cruz griega, de un espacio centrífugo y uno axial.

A este espacio se acopla, tras el altar mayor, un retrocoro doble, dividido en dos alturas, cuya planta es, de nuevo, un rectángulo áureo. Este recurso, popular en la arquitectura monástica italiana, era relativamente novedoso en España, donde tradicionalmente, el coro se sitúa en el centro de la nave. Los dos espacios quedan comunicados a través los intersticios entre el arco toral y el retablo, dando lugar a un artificio de gusto barroco. La luz penetra de manera indirecta y, al estar el coro y el órgano tras el altar, contribuye a la teatralidad de la liturgia. Ventura Rodríguez volverá a hacer uso de esta configuración de retrocoro en múltiples ocasiones, como en sus proyectos para San Francisco el grande (1760) o para el colegio mayor de San Ildefonso (1762), entre otros.

En torno al espacio cubierto por la cúpula se elevan cuatro grandes arcos torales, flanqueados por pilastras monumentales de orden toscano en los ejes mayores y cuatro capillas radiales bajo tribunas en los ejes diagonales. La luz penetra de manera indirecta a través de cuatro patios que salvan los espacios entre el contorno circular de la iglesia y el resto del convento. Cuatro óculos perforan la cúpula, un elemento característico en la obra de Ventura Rodríguez que tiene su origen en su maestro Juvara. Recurrente también el esbelto diseño de la linterna que la corona.

Convento de los Agustinos Filipinos, desde el Campo Grande.

En las fachadas hay una gran influencia del estilo de Juan de Herrera. Parece que Rodríguez haya querido desnudar la arquitectura de ornamentos superfluos y reflejar solamente lo tectónico y constructivo, como pocos años antes de que este edificio fuese proyectado declaraba Marc-Antoine Laugier. Así, las fachadas laterales tienen como únicos motivos de decoración el ritmo que crea la sucesión de ventanas seriadas, que copian el modelo de ventana de Juan de Herrera del Monasterio de El Escorial, las cornisas que protegen la fachada de las aguas de lluvia y los refuerzos de las esquinas. En la fachada principal, la entrada de la iglesia se jerarquiza y se señala mediante un pórtico tetrástilo toscano con una pesada cornisa. A los lados de la fachada se encuentran sendas torres campanarios. Para anclar las torres compositivamente al resto de la fachada, el arquitecto ha recurrido a colocar sendas pilastras toscanas bajo de cada torre. De esta forma, la decoración sólo es arquitectónica y refleja la tectónica y a la vez, organiza la fachada, la jerarquiza y le da valor.

Se trata de un edificio de gran importancia dentro de la arquitectura española del siglo XVIII y, concretamente, entre las obras de Ventura Rodríguez.

Construcción[editar]

El edificio empieza su construcción en 1759. Tras una parada en la actividad constructiva entre 1762 y 1778 por falta de dinero, a finales del siglo XVIII están terminados el piso bajo del claustro y el segundo de la crujía sur del mismo, así como la escalera principal y otras dependencias. Durante la Guerra de la Independencia Española, lo entonces construido del edificio sufrió daños al estar ocupado por el ejército francés. Tras el fin de la contienda se repararon los daños. La Desamortización de Mendizábal respetó el seminario debido a su labor en Filipinas y el interés que ofrecía esto al Estado. En 1853 se retoman otra vez los trabajos de construcción y se empieza la iglesia, aunque las obras transcurren muy lentamente. A finales del siglo XIX, bajo la dirección del arquitecto Jerónimo Ortiz de Urbina y prácticamente siempre siguiendo los planos de Ventura Rodríguez, se construyeron la iglesia, hasta el arranque de la cúpula, y el tercer piso del edificio. En 1924 se cierra la cúpula y en 1927 se concluyen las torres bajo la dirección del Arquitecto bilbaíno José María Basterra,[5] que se hizo cargo también del diseño del retablo mayor. En 1930, una vez finalizada la decoración interior por Mariano L. García, se dan por concluidas las obras y se consagra la iglesia el 4 de mayo de ese año. Había tardado la construcción casi 171 años.

Obras de arte en su interior[editar]

En la iglesia se encuentran varias esculturas y pinturas de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, en general no demasiado sobresalientes, aunque tampoco exentas de cierto interés. En el coro se encuentra una gran sillería de coro de madera filipina de tres órdenes de sillas (de las que hay pocos ejemplares) y un buen órgano de estilo romántico construido en 1930 en Barcelona por la Casa Xuclà.

Parte del edificio sigue estando ocupada como convento y seminario, con una interesante biblioteca sólo abierta a investigadores.

Museo oriental[editar]

Museo oriental
Museo oriental en los Filipinos.jpg
Localización
País Flag of Spain.svg España
Ciudad Bandera valladolid.svg Valladolid
Dirección Paseo Filipinos
Información general

Inauguración Creado en 1908. Reinaugurado en 2006.
Información visitantes
Sitio web web

Tiene su asiento en el edificio. Fue fundado en 1908, se produce una primera renovación en 1980, y una segunda en 2005, abriendo de nuevo al público en mayo de 2006 y su objetivo es exponer la gran colección de objetos procedentes de China y Filipinas, principalmente, y que fueron recogidos por los Filipinos en sus misiones en Extremo Oriente. Esta gran colección de arte se encuentra en esta ciudad debido a dos razones: Valladolid era la sede central de los Agustinos Filipinos de España y la segunda, que al ser la sede central, era donde se formaba a los futuros misioneros y para ello se traían muchos materiales de Oriente.

Se trata del museo dedicado a arte de Extremo Oriente más importante de España. Sus 15 salas se dividen en dos secciones: la dedicada a China posee bronces, porcelanas, lacas, pinturas y monedas; la parte dedicada a Filipinas posee fondos de carácter etnográfico, como esculturas de madera de las tribus de las islas, una colección de marfiles hispano-filipinos, muy conocida y con esculturas de gran calidad, mantones, armas y un monumental libro sobre la flora en Filipinas. El espectro cronológico de las obras es muy grande, desde el siglo II a. C. hasta el siglo XIX de nuestra era.

Referencias[editar]

  1. «Museo Oriental de Valladolid» (en castellano). Consultado el 15 de enero de 2011. «es la mejor colección artística del Extremo Oriente existente en España».
  2. «Turismo Castilla y León» (en castellano). Consultado el 15 de enero de 2011. «la mejor colección de arte del Extremo Oriente existente en España».
  3. CHUECA GOITIA, Fernando (1983) Ventura Rodríguez y la escuela barroca Romana de VVAA: El Arquitecto D. Ventura Rodríguez (1717-1785), Madrid
  4. VIAR BASTERRA, L.(2006), El Real Colegio de los Padres Agustinos Filipinos de Valladolid, Ventura Rodríguez Tizón (1717-1785), San Sebastián
  5. REESE, Thomas F. (1976) The Architecture of Ventura Rodriguez, vol. I, Garland Publishing

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]