Convento de Santo Domingo (Antigua Guatemala)

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Santo Domingo
Iglesia y convento de Santo Domingo
GT056-Antigua Domingo5.jpeg
Patio del convento en 2013
Localización
País Bandera de Guatemala Guatemala
División Departamento de Sacatepéquez
Municipio(s) Antigua Guatemala
Información religiosa
Culto Iglesia católica
Orden Dominicos
Propietario Privado
Acceso público restringido
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Uso Monumento nacional de Guatemala; hotel privado
Estatus Convertido en hotel privado
Advocación Santo Domingo de Guzmán
Historia del edificio
Derrumbe(s)
Estilo barroco español
Datos arquitectónicos
Tipo capilla
Materiales Sistema de calicanto
Mapa(s) de localización
Santo Domingo
Santo Domingo
Santo Domingo (Guatemala)
Mapa de localización
Coordenadas 14°33′38″N 90°44′28″O / 14.56056, -90.74111Coordenadas: 14°33′38″N 90°44′28″O / 14.56056, -90.74111
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El Convento de Santo Domingo es un monasterio en ruinas en Antigua Guatemala, Guatemala. Su historia se remonta a 1538 cuando los Dominicos arribaron a Guatemala. Tiene 2 torres con 10 campanas. El convento fue completamento destruido en 1773 por los terremotos de Santa Marta y actualmente parte de sus ruinas han sido transformadas en el Hotel Casa Santo Domingo.[1]

Historia[editar]

Convento de Santo Domingo en 2013.

La Orden de Predicadores llegó al Reino de Guatemala en 1529 y se trasladó al valle de Panchoy en 1542. Cuatro años después se hizo priorato el convento de Santo Domingo y sede de la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala. Para 1620, el convento estaba en condiciones miserables: una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravezados con celdas que más parecían chozas. [2] Pero para 1635, la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varios pueblos de indios que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes inglesos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.[3] Así pues, el convento dominico se había convertido en uno de los grandes terratenientes en Guatemala.[4]

Para el siglo XVIII los dominicos ya tenían en las afueras de la Ciudad de Santiago de Guatemala una pequeña hacienda llamada la Chácara y un molino de trigo, además de cinco ingenios azucareros: San Jerónimo en la Verapaz, el Rosario, Nuestra Señora de la Encarnación,[Nota 1] San José de Matías Palencia[Nota 2] y Cerro Redondo.[Nota 3] El templo dominico era considerado como de lo mejor que tenía la ciudad de Santiago de los Caballeros, y el más suntuoso de la misma antes de que se construyera la Catedral y el templo de la Compañía de Jesús.[5] Además tenían el sitio llamado Bodegas en la orilla de Río Dulce, a ocho leguas del Castillo de San Felipe de Lara y a treinta y ocho del puerto de Santo Tomás de Castilla. El libro de los Consejos, donde se apuntaban los ingresos de los réditos dominicos evidencia el gran poder económico que tuvieron los dominicos en Guatemala.[5]

Los comerciantes de la ciudad pagaron por muchas de las imágenes que estuvieron en el templo de Santo Domingo.[6]

Las reformas borbónicas[editar]

En 1765 se publicaron las reformas borbónicas de la corona española, que pretendían recuperar el poder real sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal.[7] . Con estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. Ese mismo año se crearon cuatro subdelegaciones de la Real Haciendo en San Salvador, Ciudad Real, Comayagua y León.[6]

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica,[6] poder que hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. La política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración y tenía seis puntos principales:

  1. Declive del legado cultural jesuítico
  2. Tendencia hacia una cultura laica y secularizada
  3. Actitud decididamente racionalista, de herencia cartesiana
  4. Valoración de la ciencia natural sobre el dogma religioso
  5. Una crítica al papel de la Iglesia dentro de la sociedad y de sus organismos derivados, sobre todo de las cofradías y hermandades.[Nota 4]
  6. Favorecimiento del regalismo.

Terremotos de Santa Marta[editar]

Convento de Santo Domingo en 2013.

El 21 de febrero de 1768 llegó a Guatemala Pedro Cortés y Larraz, convirtiéndose en el tercer arzobispo de Guatemala y el 12 de junio de 1773 tomó posesión el capitán general Martín de Mayorga. Ambos, como máximas autoridades del reino serían los principales actores en los sucesos que acontecieron tras los terremotos de 1773.[8] Para 1769, Cortés y Larraz estaba tan decepcionado de la situación eclesiástica en el reino que presentó su renuncia a la mitra, pero el rey Carlos III no se la aceptó y debió continuar como arzobispo. Entre los problemas que observó estuvo la excesiva embriaguez del pueblo durante los actos litúrgicos y la escasa preparación de los sacerdotes seculares a cargo de la mayoría de las parroquias.[9]

Después de los terremotos de 1751, se renovaron muchos edificios y se construyeron numerosas estructuras nuevas, de tal modo que para 1773 daba la impresión de que la ciudad era completamente nueva. La mayoría de las casas particulares de la ciudad eran amplias y suntuosas, al punto que tanto las puertas exteriores como las de las habitaciones eran de madera labrada y las ventanas eran de finos cristales y tenían portales de madera labrada. Era frecuente encontrar en las residencias pinturas de artislas locales con marcos recubiertos de oro, nácar o carey, espejos finos, lámparas de plata, y alfombras delicadas.[10] Y los templos católicos eran magníficos: había 26 iglesias en la ciudad, y 15 ermitas y oratorios. La catedral y las iglesias de las órdenes religiosas de los dominicios, franciscanos, mercedarios y recoletos,[11] eran las más suntuosas, demostrando el poder económico y político que el clero regular tenía en ese entonces;[12] En estos templos todas las paredes estaban cubiertas de retablos tallados y dorados, espejos y pinturas ricamente guarnecidas e imágenes religiosas talladas esmeradamente;[11] en el techo había rejas de madera dorada o esmaltada que cubría los cruceros y bóvedas principales.

En 1773 empezaron pequeños sismos en mayo, incrementando su intensidad el 11 de junio con un temblor que daño algunas casas y templos. Luego continuaron los sismos, hasta llegar al 29 de julio de 1773, día de Santa Marta, en que se produjo el catastrófico terremoto: la ruina fue total para el templo de Santo Domingo, que quedó convertido en un promontorio de piedras y ladrillos, que ocultaban las destrozadas esculturas y pinturas que albergaba, además de los vasos sagrados y demás adornos.[13] Las celdas estaban destruidas en su mayor parte, y las paredes en el suelo y se cayeron varios pedazos de paredes en la biblioteca, el convento, el claustro y la farmacia. La propia imagen de Nuestra Señora del Rosario fue severeramente dañada, aunque luego sería restaurada.[13]

De acuerdo a un reporte del fraile dominico Felipe Cadena en 1774, el vecindario del barrio de La Candelaria y el convento de Santo Domingo fue en donde el terremoto mostró mayores destrozos: los edificios quedaron totalmente por los suelos, las ruinas estaban desparramadas por todos lados mostrando restos de víctimas, y las calles no se podían distinguir por la cantidad de escombros. La iglesia, que había sido magnífica quedó destruida hasta sus cimientos y convertida en un promontorio de ruinas. Los sobrevivientes del terremoto quedaron horrorizados al darse cuenta de que tan aparentamente sólida y majestuosa estructura había quedado destruida por un sismo tan corto.[14]

Traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción[editar]

Debido a que el convento dominico quedó enteramente arruinado tras el terremoto, los frailes se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776, con la imagen de Nuestra Señora del Rosario, ya reparada, las imágenes procesionales del Santo Entierro, y unas cuantas imágenes que pudieron salvar de la ruina. En la nueva ciudad, les fueron otorgadas varias manzanas al oriente de la misma. En 1778 se calculó que iban invertido 44,218 pesos y se calculó que se requerían otros 92,000 pesos para concluir la obra.[15] A fin de agenciarse de fondos, los dominicos arrendaron sus molinos y la finca la Chácara al ciudadano Juan Capetillo por 150 pesos anuales, quien cayó en mora; luego lo arrendaron a Jacobo Vázquez por 125 pesos anuales, pero para 1819 el nuevo arrendatario también cayó en mora. La finca y dos de los tres molinos fueron arrendados finalmente por 350 pesos anuales a Sebastián Morales.[16]

El antiguo patio y atrio de la iglesia en Antigua Guatemala se arrendaron a Paulino González por 12 pesos anuales, y en la nueva capital, el templo y el convento se inauguraron con ayuda de fondos reales y de los esfuerzos de los dominicos, el 8 de noviembre de 1808. La inauguración formó parte de las conmemoraciones de la coronación de Fernando VII.[17]

Nuestra Señora del Rosario[editar]

Nuestra Señora del Rosario es la representación mariana más difundida en Chiapas y Guatemala por los dominicos. Siendo la orden más poderosa del período colonial en la región, llevó esculturas de la Virgen del Rosario a todas sus parroquias. La Virgen de la ciudad de Santiago de los Caballeros era la más venerada de todas y el centro de la devoción al rosario. La escultura de Nuestra Señora del Rosario fue esculpida en Antigua Guatemala en el siglo XVI.[18] La escultura está encarnada y tiene vestido y peana de plata; durante los terremotos de 1717 la imagen fue sacada en procesión luego de un siglo de no salir, en rogativa para que se detuvieran los sismos.

Al haber sobrevivido los terremotos y traslados, esta imagen mariana goza en el siglo XXI de una gran devoción en el solar de la Ciudad de Guatemala.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. Los dominicos rescataron este ingenio luego de que el propietario anterior en Amatitlán lo perdiera por falta de pago.
  2. Los dominicos lo obtuvieron cuando los antiguos dueños no pagaron el censo.
  3. Los dominicos le compraron el ingenio de Cerro Redondo a los mercedarios en 1711.
  4. pág. 112. «Se buscó limitar el excesivo poder económico de algunas hermandades y cofradías, su elevado número, la falta de control administrativo y fiscal por parte de las autoridades y las manifestaciones públicas de piedad; catalogadas como signos de atraso y fanatismo, en especial las de Semana Santa».