Convento de Santa Rosa de Ocopa

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El Convento de Santa Rosa de Ocopa se halla en el distrito de Santa Rosa de Ocopa, provincia de Concepción, departamento de Junín, en el Perú. Fundado por la orden franciscana para servir como sede de un colegio de misioneros, actualmente es un museo y guarda una magnífica biblioteca así como una nutrida pinacoteca. Es un auténtico “relicario del Perú”, como lo llamó José de la Riva Agüero y Osma.

Ubicación[editar]

Está ubicado a 3.360 msnm, en un clima sano y seco, de eterna primavera, rodeado de árboles. Se halla a 5.5 km al NE de la ciudad de Concepción y a 25 km al NO de Huancayo. Se llega a través de dos vías; la primera, saliendo de Concepción por la Alameda, dirección Nor-Este, pasando el Hotel Huaychulo, el Anexo de Alayo, y luego tomar el desvío a Santa Rosa de Ocopa; la segunda, siguiendo la carretera Central (margen izquierda del Río Mantaro) hasta el Distrito de Matahuasi, tomando el desvío hacia el Este, y pasando por el Anexo de Huanchar para llegar al Convento de Ocopa.

Historia[editar]

El Convento de Santa Rosa de Ocopa fue fundado en 1725 por fray Francisco Jiménez de San José, padre franciscano y fue bautizado con dicho nombre por situarse cerca de una capilla dedicada a la santa limeña. El propósito era establecer un colegio de misioneros que sirviera de punto de partida fundamental de la evangelización católica hacia los puntos más remotos de la selva.

Cruz de la primera estación del Via Crucis del convento.

Luego de erigida la institución, se preparó la celda para los misioneros, y oficinas para el convento; se obtuvo la colaboración de un grupo de frailes que pasaron a establecerse en ese lugar (1734), y cuando el fundador murió en 1736, ya era notoria la difusión de su obra.

De Ocopa salió el padre Alonso Abad, descubridor del paso que lleva su nombre (1788) en la Cordillera Azul. Y fueron estas misiones las que exploraron el Huallaga, el Marañón y el Ucayali, ganándolas definitivamente para el territorio peruano. Prácticamente la mayoría de las misiones que se adentraron en la selva peruana partieron de Ocopa.

Su importancia fue reconocida por el comisario de límites Francisco Requena, cuando propuso al rey que se extendiese la autoridad de aquel colegio a todas las misiones de Maynas (gobernación que aconsejó que se reincorporara al virreinato del Perú, lo que ocurrió en 1802).

Ya en época de la emancipación, los misioneros franciscanos del convento vivieron gran zozobra. En 1824, sufriendo persecución, acudieron a refugiarse a la fortaleza del Callao, pero el brigadier español José Ramón Rodil que a la sazón resistía en la fortaleza chalaca, los rechazó a balazos. De otro lado, el Libertador Simón Bolivar encontró “enteramente desatendidas las misiones”, y debido a que allí solo se empleaban misioneros venidos de España, dispuso que el colegio fuera clausurado, y que se fundara en su lugar un colegio para los hijos de los patriotas de la provincia de Jauja (1º de noviembre de 1824).

El colegio permaneció cerrado durante 12 años, hasta que en marzo de 1836 el presidente Luis José de Orbegoso autorizó sus reapertura y el retorno de los frailes, para que continuaran con su misión de evangelizar y civilizar a las etnias de la Amazonia.

El 22 de febrero de 1838 ocuparon el antiguo local los misioneros italianos y españoles que desde Europa enviara fray Andrés Herrero, comisario general de la orden franciscana para la América Meridional; y un decreto promulgado por el presidente Ramón Castilla en 1849 reconoció la existencia de la institución.

En 1970 se acondicionó un salón para que sirviera de pinacoteca, especialmente por instigación del padre Lorenzo Pelossi, franciscano y pintor italiano superior que vivió en Ocopa la mayor parte de su vida hasta el año 2003 en que falleció.

En 1990 el templo se quemó, perdiendo así mucho material que se había recolectado a lo largo de los años, aunque felizmente fue restaurado en su mayor parte.

Claustros, pilastras y tejados del antiguo convento; en la parte superior aparece la moderna construcción, y al fondo las torres de la iglesia.

Claustros[editar]

  • El Claustro de la Obrería, es el convento antiguo, el que fuera construido bajo auspicio del padre Francisco de San José, y que luce tal como en su tiempo, con sus viejas y robustas pilastras, gracias a la restauración hecha por la arquitecta concepcionina Vivian Orozco. El patio central se conserva también intacto, empedrado y sobrio, sin ningún jardín ni fuente ni adorno; solo luce en el centro una estatua del fundador, obra del maestro Catalino Martínez (1970).
  • El Claustro del Olivo, llamado así porque en su patio guarda el retoño de un olivo de más de 270 años de antigüedad, el cual fue plantado por el padre fundador. En los corredores de este claustro se exhibe una extensa colección de 29 valiosos cuadros de la escuela cuzqueña sobre la vida de San Francisco de Asís.
  • El Claustro de la Portería, correspondiente al nuevo convento, fue terminado de construir hacia fines del siglo XVIII. Consta de tres pisos con un jardín central en donde se levanta una pila de tres cuerpos. En su interior se conservan hermosas pinturas alusivas a las labores misioneras de los padres franciscanos, así como escenas talladas en piedra de Huamanga que representan la pasión de Cristo.
  • El Claustro del Padre Pío, el más moderno, inaugurado en 1959 y construido detrás de la nave mayor de la iglesia. En este lugar descansa los restos del padre Pío Sarobe (1855 - 1910), el cual está en proceso de beatificación. En este claustro se encuentra también el museo de arte religioso.

La iglesia[editar]

Junto al convento se halla la iglesia de estilo renacentista (también declarado monumento histórico) en la cual se encuentran algunos retablos de estilo barroco. Posee también unas catacumbas que se encuentran abajo del púlpito principal en donde se conservan los restos de los franciscanos misioneros, como los del famoso padre Abad. En el frontis se encuentra una estatua de la Virgen María hecha de mármol blanco.

El Cerro Jerusalén[editar]

Otro atractivo turístico es el Cerro Jerusalén, ubicado al norte de la entrada principal del convento, en cuya cima tiene un bosque de eucaliptos en forma de gigantesca cruz, que fue sembrado entre 1950 y 1954 por los estudiantes de teología.

La biblioteca, la pinacoteca y el museo[editar]

Se sabe que la biblioteca del convento contiene más de 25.000 volúmenes. Uno de los libros más antiguo es del año de 1480, además de otros libros incunables, que no son accesibles al público, por temor a que se puedan dañar. Los libros que alberga esta biblioteca son de diversos temas (religión, geografía, ciencias naturales, crónicas de la época colonial, etc.) y pueden ser consultados previa autorización.

La pinacoteca cuenta con una colección de pinturas de diversos autores y escuelas, como los de la escuela cuzqueña y la escuela flamenca. Cabe mencionar que el Convento de Ocopa ha sufrido robos de libros y cuadros valiosos, como el de una colección que representa la Pasión de Cristo pintada en láminas de cobre.

En el convento también funciona un Museo de Historia Natural de la Selva donde se exponen una colección de animales disecados como mariposas, monos, un cocodrilo negro de tres metros de longitud aproximadamente, un oso hormiguero, un paiche, serpientes, entre otras especies. Esto fue posible gracias a la ayuda de los pobladores.

Bibliografía[editar]