Convención de Seneca Falls

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La Convención de Seneca Falls fue la primera convención sobre los derechos de la mujer en los Estados Unidos, realizada del 19 de julio al 20 de julio de 1848 en Seneca Falls (Nueva York, Estados Unidos), este encuentro es considerado ampliamente como el momento fundacional del feminismo estadounidense.

Fue organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton. El resultado fue la publicación de la Declaración de Seneca Falls (o Declaración de Sentimientos, como ellas la llamaron), un documento basado en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en el que denunciaban las restricciones, sobre todo políticas, a las que estaban sometidas las mujeres: no poder votar, ni presentarse a elecciones, ni ocupar cargos públicos, ni afiliarse a organizaciones políticas, ni asistir a reuniones políticas.

Antecedentes[editar]

En los 1840, los Estados Unidos vivieron un cambio cultural y económico. En los años entre la Revolución y la Convención Constitucional, las fronteras geográficas de la nación y la población se duplicaron, la población se había concentrado apreciablemente hacia el oeste. No todos los norteamericanos dieron la bienvenida a estos cambios. En un esfuerzo por recobrar un sentido de la comunidad y control sobre su futuro y el de la nación, los norteamericanos, especialmente las mujeres, formaron y unieron para reformar el país. La Convención de Séneca Falls forma parte de este período de grandes de movimientos sociales y de reforma.

Las reformas religiosas de la época, especialmente en el entorno de los cuáqueros, van a otorgar por primera vez un papel a la mujer en los oficios religiosos y en la caridad. Se refuta el dogma de la predestinación y se empiezan a ver como algo más habitual las intervenciones femeninas en aspectos marginales de la vida pública, como por ejemplo las lecturas de las sagradas escrituras.

En 1834 se fundó la Sociedad Reformista Femenina Neoyorquina, presidida por Lydia Finney. Procuró mantener a mujeres fuera del trabajo sexual. Otras líderes, como Dorothea Dix, enfocaron sus energías en la reforma de la prisión en la década de 1830. Durante este tiempo surgió el rol de las mujeres como educadoras. Catherine Beecher fundó varias academias para mujeres. Finalmente, el movimiento abolicionista otorgó a las mujeres otra oportunidad de liarse fuera de la esfera doméstica.

Llamada a los derechos de las mujeres (1848)[editar]

El 14 de julio de 1848, el Mensajero del Condado de Séneca anunció que el miércoles y jueves siguientes (julio 19 y 20, 1848) se llevaría a cabo "la convención para discutir la condición y los derechos sociales, civiles y religiosos de las mujeres". La Convención había sido planeada en una reunión unos pocos días antes en Waterloo (cerca de Nueva York), adonde asistieron Lucrecia Mott, de Filadelfia; Isabel Cady Stanton, de Seneca Falls; Jane Hunt, de Waterloo, e Isabel McClintock, de Waterloo. La reunión tuvo lugar en el hogar de Jane Hunt. La Convención se celebró en la capilla metodista de Seneca Falls, Nueva York. Si bien la primera sesión, a priori, era solo para mujeres, los hombres que asistieron no fueron expulsados. El segundo día, la Convención aprobó un documento titulado "la Declaración de Sentimientos de Seneca falls"

Se trata de un texto elaborado a partir de la Declaración de Independencia, en el texto. se reemplazaba el "Rey Jorge" con "todos los hombres" al ser el agente que oprimía a las mujeres, y recopila una lista conveniente de quejas, así como los colonizadores hicieron en la Declaración de la Independencia. Estas quejas reflejaron las graves limitaciones en los derechos legales de las mujeres en los Estados Unidos en ese momento: las mujeres no podían votar; no podrían participar en la creación de las leyes que ellas tenían que obedecer; su propiedad era tasada. Además, en el caso relativamente excepcional de un divorcio, la custodia de niños era concedida automáticamente al padre; el acceso a las profesiones y la educación superior estaba cerrado generalmente a las mujeres, y la mayor parte de las iglesias impedían a las mujeres participar públicamente en el ministerio u otras posiciones de la autoridad.

Un punto importante en la declaración es la aplicación consecuente del principio de legitimidad política, algunas de las presentes hicieron suyo el principio de "no taxation without representation", heredado de la revolución americana, que animaba a no pagar impuestos mientras que las mujeres no pudiesen votar.

La "Declaración de Sentimientos" proclamó que "todos los hombres y las mujeres" fueron creados iguales y que el abajo firmante emplearía todos los métodos que estuvieran a su disposición para combatir estas injusticias. El documento se analizó a fondo durante toda la sesión. Siendo finalmente firmado, con muy pocas modificaciones y se publicó como un folleto. Aproximadamente 300 personas asistieron a la Convención, de las cuales unas 100 firmaron la Declaración de Sentimientos.[1]

La firma de la declaración, al igual que la Declaración de Independencia Americana implicaba una emancipación de la autoridad política de la corona inglesa, la declaración de sentimientos proclamaba la independencia de la mujer de su marido o sus padres en caso de ser soltera.

No está falto de disenso el texto, existiendo desacuerdos entre las pioneras del feminismo en cuestiones como las prioridades de lucha, aspectos controvertidos como el divorcio o la plena ciudadanía. Siendo en estos primeros momentos el sufraguismo una cuestión accesoria frente al disfrute de derechos sociales, que al menos por el momento va a eclipsar la lucha por los derechos políticos. Debe destacar que esta declaración obedece a los intereses de las mujeres blancas de clase media-alta, quedando cuestiones de raza o clase relegadas, al menos por el momento.

Consideramos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres y mujeres son creados iguales; que están dotados por el creador de ciertos derechos inalienables, entre los que figuran la vida, la libertad y la persecución de la libertad (...) la igualdad de los derechos humanos es consecuencia del hecho de que toda la raza humana es idéntica en cuanto a capacidad y responsabilidad. (...) En consecuencia: Decidimos que todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera a la verdadera y sustancial felicidad de la mujer son contrarias al gran precepto de la naturaleza y no tienen validez, pues este precepto tiene primacía sobre cualquier otro

Extracto de la declaración extraído de Martín Gamero, 1975:55

La declaración de sentimientos es la primera acción colectiva organizada de mujeres (y hombres) en pos de los derechos de las mujeres, a la convención se Seneca Falls le van a seguir una serie de reuniones del mismo carácter en Rochester (1948), Akron (1851) o Worcester (1851); estas reuniones se van a suceder a lo largo de la siguiente década hasta la llegada de la guerra civil.

Referencias[editar]

  1. Elena Beltrán, Virginia Maquieira, Silvina Álvarez y Cristina Sánchez. "Feminismos, debates teóricos contemporáneos", Ed Alianza Editorial.
  • Elena Beltrán, Virginia Maquieira, Silvina Álvarez y Cristina Sánchez. (2008). "Feminismos, debates teóricos contemporáneos". Ed Alianza Editorial. 
  • Carlacio, Jami. ""Ye Knew Your Duty, But Ye Did It Not": The Epistolary Rhetoric of Sarah Grimke." Rhetoric Review 3rd ser. 21.3 (2002): 247-263. Academic Search Premier. EBSCO. 23 October 2005.
  • Stansell, Christine. "The Road From Seneca Falls." The New Republic 219.6 (1998): 26-38. Proquest. ABI/INFORM. 20 October 2005.
  • Capron, E.W. "National Reformer." National Reform Nomination For President Gerrit Smith of New York 3 August 1848.
  • Ryerson, Lisa M. "Falls revisited: Reflection on the legacy of the 1848 Woman's Rights Convention." Vital Speeches of the day 65.11 (1999): 327-332. Proquest. ABI/INFORM. 20 October 2005.
  • Brody, David, et al. America's History. 4th ed. Boston, MA: Bedford/St. Martin's, 2000.