Construcción social de la realidad

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Actualizado 24/3/2013

La construcción social de la realidad es una de las obras teóricas más importantes e influyentes de la sociología contemporánea. Escrita por los sociólogos Peter L. Berger -norteamericano- y Thomas Luckmann -alemán-, se publicó por primera vez en 1966. En ella, ambos autores proponían una fundamentación teórica para una sociología del conocimiento, inspirándose en buena medida en la fenomenología de Alfred Schütz.

Como ellos mismos señalan en la introducción de la obra, las tesis fundamentales de la misma son: que la realidad se construye socialmente y que la sociología del conocimiento debe analizar los procesos por los cuales esto se produce.[1] La realidad es entendida como una serie de fenómenos “externos” a los sujetos (no pueden controlar su existencia en el mundo) y el conocimiento es la información respecto de las características de esos fenómenos. Realidad y conocimiento se encuentran íntimamente relacionados a partir del proceso en que un cuerpo de conocimiento sobre un fenómeno determinado queda establecido socialmente como realidad. La obra introdujo así en ciencias sociales la noción -tan utilizada desde entonces- de "construcción social" (o constructo social), que, con el desarrollo del llamado construccionismo social, se fue poco a poco aplicando a multitud de ámbitos de la vida social.

La noción original era bastante estructural, y contemplaba la existencia de procesos de institucionalización en la sociedad, en un nivel primario, que permitían la emergencia de ámbitos de interacción social autónomos, que a los participantes en los mismos se les aparecían como una "naturaleza segunda". Destaca la importancia dada por los autores a la interacción social y al lenguaje en la construcción de la realidad.

En la sociología y en la antropología contemporáneas, sobre todo entre los autores próximos al paradigma posmoderno, la noción ha sido utilizada dentro del denominado giro lingüístico, y se ha radicalizado la autonomización de esa "naturaleza segunda" respecto a otros procesos de institucionalización. Con frecuencia se les ha criticado por caer en una visión excesivamente idealista en la que significados y representaciones tendrían un valor predominante frente a una realidad objetiva relegada a mero producto de los primeros. Sin embargo, su influencia e impronta en la sociología de finales del XX y principios del XXI no deja lugar a dudas.

Índice

Internalización [editar]

La sociedad existe tanto como realidad objetiva como subjetiva, en continuo proceso dialéctico compuesto de tres momentos: externalización, objetivación e internalización (no ocurren en una secuencia temporal, sino simultáneamente). Lo mismo ocurre con los individuos que la componen: cada uno externaliza simultáneamente su propio ser y el mundo social y lo internaliza como realidad subjetiva. El punto de partida de este proceso dialéctico lo constituye la internalización: la aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado; es una manifestación de los procesos subjetivos de otro, que se vuelven subjetivamente significativos para mí. Constituye la base, primero, para la comprensión de los propios semejantes y, segundo, para la aprehensión del mundo en cuanto realidad significativa y social (solamente cuando el individuo ha llegado a este grado de internalización puede considerárselo miembro de la sociedad, donde comprende definiciones de las situaciones compartidas con otro individuo y pueden definirlas recíprocamente. [2]

Socialización Primaria y Socialización Secundaria [editar]

El proceso de internalización se realiza a través de la socialización, la cual se compone de dos tipos característicos: La socialización primaria y la socialización secundaria. La socialización primaria se desarrolla en la niñez y se efectúa en circunstancias de enorme carga emocional. Todo individuo nace dentro de una estructura social objetiva en la cual encuentra a los otros significantes que están encargados de su socialización y que le son impuestos. Ellos mediatizan el mundo para él, y lo modifican en el curso de esa mediatización. Las definiciones que los otros significantes hacen de la situación del individuo le son presentadas a éste como realidad objetiva. La internalización se produce sólo cuando se produce la identificación del niño con los otros significantes. Cuando acepta los roles y actitudes de los otros significantes, se apropia de ellos, se vuelve capaz de identificarse él mismo, de adquirir una identidad subjetivamente coherente y plausible. Todas las identificaciones se realizan dentro de horizontes que implican un mundo social específico. Las apropiaciones subjetivas de la identidad y del mundo social son aspectos diferentes del mismo proceso de internalización, mediatizados por los mismos otros significantes. La socialización primaria crea en la conciencia del niño una abstracción progresiva que va de los roles y actitudes de otros específicos, a los roles y actitudes en general. A este proceso de abstracción se lo denomina el otro generalizado. Su formación dentro de la conciencia significa que ahora el individuo se identifica no sólo con otros concretos, sino con una generalidad de otros, es decir, con una sociedad. La formación, dentro de la conciencia, del otro generalizado, señala una fase decisiva en la socialización: implica la internalización de la sociedad en cuanto tal y de la realidad objetiva en ella establecida, y, al mismo tiempo, el establecimiento subjetivo de una identidad coherente y continua. La sociedad, la identidad y la realidad se cristalizan subjetivamente en el mismo proceso de internalización. Cuando el otro generalizado se cristaliza en la conciencia, se establece una relación simétrica entre la realidad objetiva y la subjetiva. Sin embargo, esta simetría no es total. Las dos realidades se corresponden mutuamente, pero no de modo estático y definitivo, sino como un acto de equilibrio continuo. Como el niño no interviene en la elección de sus otros significantes en la socialización primaria, se identifica con ellos casi automáticamente. Es decir, que él internaliza el mundo de sus otros significantes como el único mundo que existe y que se puede concebir. Éste se implanta en la conciencia con mucho más firmeza que los mundos internalizados en socializaciones posteriores (secundarias). La socialización primaria finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido en la conciencia del individuo. A partir de allí se lo considera miembro efectivo de la sociedad y está en posesión subjetiva de un yo y un mundo. La socialización secundaria es la internalización de "submundos" institucionales o basados sobre instituciones. Es la internalización de campos semánticos que estructuran interpretaciones y comportamientos de rutina dentro de un área institucional. Es decir, la adquisición del conocimiento específico de "roles” y sus normas apropiadas: “Los submundos internalizados en la socialización secundaria son generalmente realidades parciales que contrastan con el "mundo de base" adquirido en la socialización primaria. Sin embargo, también ellos constituyen realidades más o menos coherentes, caracterizadas por componentes normativos y afectivos a la vez que cognoscitivos”. Los procesos formales de la socialización secundaria entrañan la problemática de la coherencia entre las internalizaciones originales y las nuevas (siempre presuponen un proceso previo de socialización primaria, un yo formado con anterioridad y un mundo ya internalizado) Algunas de las crisis que se producen después de la socialización primaria se deben realmente al reconocimiento de que el mundo de los propios padres no es el único mundo que existe, sino que tiene una ubicación social muy específica. En la socialización primaria el niño aprehende a sus otros significantes como mediadores de la realidad. En la socialización secundaria suele aprehenderse el contexto institucional y a los otros generalizados como funcionarios institucionales. Los "roles" de la socialización secundaria se separan fácilmente de los individuos que los desempeñan; son intercambiables. [3]


Véase también [editar]

Edición en español [editar]

  • Berger, Peter L.; Luckmann, Thomas (1986). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu. ISBN 978-84-85043-11-8. 

Referencias [editar]

  1. Berger, Peter L.; Luckmann, Thomas (1986). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu. ISBN 978-84-85043-11-8. 
  2. Berger, Peter y Luckmann, Thomas: La construcción social de la realidad. Cap. 2 y 3. Buenos Aires, Amorrortu, 2001.
  3. Berger, Peter y Luckmann, Thomas: La construcción social de la realidad. Cap. 2 y 3. Buenos Aires, Amorrortu, 2001