Consonancia
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En música, la consonancia es una noción subjetiva que depende de circunstancias culturales, según la cual se consideran ciertos intervalos musicales más armónicos que otros.
En la música antigua y medieval sólo se usaban melodías, cantadas por voces sin acompañamiento de instrumentos y con letra no religiosa sino seglar. Esto se llamaba "canto llano" (plainchant o plainsong).
En la música religiosa cristiana primitiva (cuya música provenía del judaísmo) sólo se usaban cantilenas (en inglés cantilliation) del sacerdote solista.
En los primeros siglos de nuestra era se empezó a utilizar el canto gregoriano (nombrado a partir del Papa Gregorio I, 540-604), cantado por todos los feligreses y que aun sobrevive (ligeramente transformado rítmicamente) en la liturgia católica romana actual. Consiste en una sola línea de melodía vocal (sin ninguna clase de acompañamiento). Originalmente se cantaba en ritmo libre, no dividido regularmente en compases y tenía su propio sistema de notación.
No se llama canto gregoriano a la música ritual de la iglesia ortodoxa griega (llamada música bizantina), y la de la sinagoga judía actual, aunque son de un tipo muy similar (ya que las dos surgen de las antiguas cantilenas judías)
El deseo de variedad empujó a algunos músicos populares a acompañar la melodía original con otra paralela a una distancia de una octava.
En el siglo XI (todavía en la Edad Media) se comenzó a utilizar otra melodía a una distancia de una quinta paralela desde la melodía original (la cual se empezó a llamar "canto llano"). Esta forma de composición se dio en llamar órganum o diafonía.
Durante la Edad Media esta manera de cantar se desarrolló aun más. Hasta que en el siglo XIV generó un tipo de composición vocal profana con una parte "dada" (el cantus firmus) sobre la cual las otras partes hacían el contrapunto con melodías diferentes pero complementarias. La parte dada podía ser compuesta especialmente o bien tomada de otra música profana y nunca del canto llano.
Esta historia de la consonancia (o sea de la aceptación de los distintos intervalos "agradables al oído" por parte de los músicos) en Europa se corresponde con la serie de armónicos, el orden de las frecuencias que acompañan casi inaudiblemente a cualquier sonido producido por un instrumento musical.
Cada nota de un instrumento musical normal no consiste en un solo sonido puro (como el que genera un diapasón, que consta de una onda sonora perfectamente sinusoidal), sino que es la mezcla del sonido fundamental con determinados armónicos superiores, mezcla que difiere de uno a otro instrumento. De hecho, esta diferencia es lo que determina el distinto timbre (o "color" sonoro) de cada instrumento o voz humana.
Si suponemos que utilizamos como nota base el do2 (siendo do2 el do central del piano), después de este 1º sonido (llamado "sonido fundamental") los armónicos prácticamente inaudibles son, de grave a agudo:
- 2º armónico: do3 (el intervalo de octava)
- 3º armónico: sol3 la quinta (una octava más una quinta)
- 4º armónico: do4 (la siguiente octava)
- 5º armónico: mi4 (la tercera)
- 6º armónico: sol4 (la siguiente quinta)
- 7º armónico: sib4 (una séptima menor ligeramente desafinada)
- 8º armónico: do5 (la siguiente octava)
- 9º armónico: re5 (la segunda mayor).
El concepto opuesto al de consonancia es el de disonancia.

