Conquista de Guatemala

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Pintura de un hombre con barba en traje que data de principios del XVI incluyendo un prominente collar, vestido con un pectoral decorativo, con su mano derecha descansando sobre su muslo y su mano izquierda sujetando un bastón o una fusta.
El conquistador Pedro de Alvarado encabezó los primeros intentos de conquistar a Guatemala.[1]

La conquista de Guatemala fue un conflicto que formaba parte de la colonización española de América en el territorio de lo que hoy es el país moderno de Guatemala en América Central. Antes de la conquista, este territorio incluía un número de reinos mesoamericanos, la mayoría de los cuales pertenecían a la civilización maya. Muchos conquistadores vieron a los mayas como «infieles» que necesitaban ser pacificados y convertidos a la fuerza, sin tener en cuenta los logros de su civilización.[2] El primer contacto entre los mayas y los exploradores europeos se dio en el siglo xvi, cuando un barco español, navegando de Panamá a Santo Domingo, naufragó en la costa este de la península de Yucatán en 1511.[2] Varias expediciones españolas siguieron en 1517 y 1519, tocando tierra en diferentes partes de la costa de Yucatán.[3] La conquista española del territorio de los mayas fue un conflicto prolongado. Los reinos mayas resistieron su integración en el imperio español con mucha tenacidad,[4] como resultado del cual la conquista de los reinos mayas duró casi dos siglos.[5]

La tecnología y las tácticas españolas y nativas eran muy diferentes. Los pueblos indígenas de Guatemala no solamente carecían de elementos claves de la tecnología del Viejo Mundo, como una rueda funcional, caballos, acero y pólvora, sino que también eran muy susceptibles a las enfermedades del Viejo Mundo contra las cuales no tenían ninguna resistencia. Los mayas preferían las incursiones y la emboscada a una guerra a gran escala, y utilizaban lanzas, flechas y espadas de madera con hojas de obsidiana. Los xincas de la llanura costera del sur utilizaban veneno en sus flechas. En respuesta a la caballería española, los mayas del altiplano recurrieron a cavar hoyos con estacas de madera. Los españoles vieron la toma de prisioneros como un estorbo para la victoria final, mientras que los mayas dieron prioridad a la captura de prisioneros vivos y la apropiación de botín.

Pedro de Alvarado llegó a Guatemala a principios de 1524 al mando de una fuerza mixta compuesta de conquistadores españoles y sus aliados nativos, en su mayoría de Tlaxcala y Cholula. Los nombres geográficos a lo largo de Guatemala tienen topónimos en náhuatl debido a la influencia de estos aliados mexicanos que también sirvieron como guías y traductores para los españoles.[6] Al inicio de la conquista los cakchiqueles se aliaron con los conquistadores, pero pronto se rebelaron contra las excesivas demandas tributarias de los españoles; no se rindieron hasta 1530. Mientras tanto, cada uno de los demás reinos mayas del altiplano había sido derrotado por los españoles y sus guerreros aliados, tanto de México como de los reinos mayas previamente subyugados. El pueblo itzá y otros pueblos mayas de las tierras bajas en la cuenca del Petén establecieron contacto con Hernán Cortés por primera vez en 1525, pero el reino itzá era hostil a la invasión de los españoles y mantuvo su independencia hasta 1697, cuando un ataque concertado de los españoles finalmente derrotó el último reino maya independiente.

Fuentes históricas[editar]

Pintura con tres guerreros prominentes indígenas en fila india hacia la izquierda, vestido con mantos y llevando palos, seguidos por un perro. Por debajo de ellos y hacia la derecha es la imagen más pequeña de un español montado, con una lanza levantada. A la izquierda un portero indígena lleva un paquete fijado por una correa en la frente, y tiene un bastón en una mano. Todos aparentemente están avanzando hacia una puerta en la parte superior izquierda de la pintura.
Una página del Lienzo de Tlaxcala, mostrando un conquistador español acompañado de aliados tlaxcaltecas y un portero nativo.

Las fuentes que describen la conquista española de Guatemala se componen de los escritos de los mismos españoles, entre ellos dos de las cuatro cartas escritas por el conquistador Pedro de Alvarado a Hernán Cortés en 1524, describiendo la primera campaña para subyugar las tierras altas de Guatemala. Estas cartas fueron enviadas a Tenochtitlan, dirigidas a Cortés, pero con una audiencia real en mente. Dos de estas cartas se perdieron.[7] Gonzalo de Alvarado y Chávez era primo de Pedro de Alvarado. Lo acompañó en su primera campaña en Guatemala y en 1525 fue nombrado alguacil mayor de Santiago de los Caballeros de Guatemala, la recién fundada capital española. Gonzalo escribió un relato que por lo general apoya el de Pedro de Alvarado. El hermano de Pedro de Alvarado, Jorge, escribió otro relato al rey de España, afirmando que fue su propia campaña de 1527-1529 que estableció la colonia española.[8] Bernal Díaz del Castillo escribió una larga relación de la conquista de México y las regiones vecinas, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Su relato de la conquista de Guatemala coincide en general con el de los Alvarados.[9] Terminó de escribir su relato en 1568, unos cuarenta años después de las campañas que se describen.[10] Hernán Cortés describió su expedición en Honduras en la quinta de sus Cartas de Relación,[11] en la que describe el cruce de lo que hoy es el departamento de Petén en Guatemala. El fraile Bartolomé de las Casas, O.P. escribió un relato con mucho más críticas sobre la conquista española de América, e incluyó los relatos de algunos incidentes en Guatemala.[12] Su libro, titulado Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias, fue publicado por primera vez en 1552 en Sevilla.[13]

Los aliados tlaxcaltecas que acompañaron a los españoles durante la invasión de Guatemala, escribieron sus propios relatos de la conquista. Incluía una carta al rey español en la cual se quejaron de los maltratos que recibieron de parte de los españoles una vez que la campaña había terminado. Otros relatos eran formularios llenados ante los magistrados coloniales con el fin de protestar y presentar una solicitud de recompensa.[14] Sobrevivieron también dos relatos gráficos, pintados en la tradición estilizada pictográfica indígena. Estos son el Lienzo de Quauhquechollan, que fue probablemente pintado en Ciudad Vieja en la década de 1530, y el Lienzo de Tlaxcala, pintado en Tlaxcala.[15]

El punto de vista de los mayas vencidos se expresa en un número de documentos indígenas, como Anales de los cakchiqueles que constituye la crónica Xajil en la que se describe la historia de los cakchiqueles desde su creación mítica hasta 1619, incluyendo la conquista española.[16] Una carta al rey español escrita en 1571 por la nobleza vencida de los zutuhiles de Santiago Atitlán describe la intensa explotación de los pueblos subyugados.[17]

Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán era un historiador colonial guatemalteco de origen español que escribió La Recordación Florida, también llamado Historia de Guatemala. El libro, escrito en 1690, es considerado una de las obras más importantes de la historia de Guatemala y es el primer libro escrito por un autor criollo.[18] La información presentada por de Fuentes y Guzmán con respecto al tamaño de la población indígena y de sus respectivos ejércitos, a menudo ha sido corroborada en investigaciones de campo.[19]

Antecedentes de la conquista[editar]

Cristóbal Colón descubrió el Nuevo Mundo para el Reino de Castilla y León en 1492. Desde entonces, aventureros privados entraron en contrato con la Corona española para conquistar las tierras recién descubiertas a cambio de ingresos fiscales y el poder de gobernar.[20] En las primeras décadas después del descubrimiento de las nuevas tierras, los españoles colonizaron el Caribe y establecieron un centro de operaciones en la isla de Cuba. Tras escuchar rumores de las riquezas del imperio azteca en la parte continental hacia el oeste, Hernán Cortés salió en 1519 con once naves para explorar la costa mexicana.[21] En agosto de 1521, la capital azteca de Tenochtitlan había caído a los españoles.[22] En 1520 un soldado español llegó en México con la viruela; como consecuencia epidemias devastadoras azotaron las poblaciones nativas de América.[23] Dentro de tres años de la caída de Tenochtitlan los españoles lograron conquistar gran parte de México, extendiendo sus campañas tan al sur como el istmo de Tehuantepec. El territorio recién conquistado se convirtió en Nueva España, dirigida por un virrey, quien respondió al rey de España a través del Consejo de Indias.[24] Hernán Cortés recibió informes de tierras ricas y pobladas en el sur y envió a Pedro de Alvarado a explorar la región.[1]

Guatemala antes de la conquista[editar]

Guatemala está situada entre el Océano Pacífico en el sur y el Mar Caribe en el noreste. La franja de la Sierra Madre se extiende de México en el oeste, hacia el centro y sur de Guatemala penetrando en El Salvador y Honduras al este. El norte está dominado por una amplia llanura de tierras bajas que se extiende hacia el este en Belice y hacia el norte en México. En el sur, una llanura estrecha separa la Sierra Madre del Océano Pacífico.
Mapa en relieve de Guatemala mostrando las tres principales áreas geográficas: las tierras bajas del sur, las tierras altas y las tierras bajas de Petén en el norte

En el siglo xvi, el territorio que hoy conforma Guatemala estaba dividida en varias ciudades-estados continuamente envueltas en conflictos.[25] Los más importantes eran los reinos de los pueblos quiché, cakchiquel, zutuhil, chajoma,[26] mam, poqomam y pipil.[27] Todos eran pueblos mayas, con excepción de los pipiles, un pueblo nahua relacionado con los aztecas que tenían una serie de pequeñas ciudades-estado a lo largo de la costa del Pacífico en la llanura del sur de Guatemala y El Salvador.[28] En Guatemala, la capital de los pipiles se encontraba en Itzcuintepec.[29] Los xincas, otro pueblo indígena que no pertenecía a la cultura maya, vivieron en el sureste de la zona costera del Pacífico.[30] [31] A la llegada de los españoles la civilización maya ya existía desde hace miles de años y había conocido el auge y la caída de grandes ciudades. Sin embargo, los mayas nunca se habían unificado en un solo imperio.[32]

A la víspera de la conquista, el altiplano de Guatemala estaba dominado por varios poderosos estados mayas.[33] En los siglos que precedieron a la llegada de los españoles, los quichés, apoyados por los cakchiqueles, habían desarrollado un pequeño imperio que abarcó gran parte del altiplano occidental de Guatemala y la llanura costera del Pacífico. Sin embargo, en el siglo xv, los aliados cakchiqueles se rebelaron contra la hegemonía de los quichés y fundaron un nuevo reino en el sureste del altiplano, cuya capital era Iximché. En las décadas anteriores a la invasión española, el reino cakchiquel logró erosionar la supremacía del reino quiché.[34] Otros grupos del altiplano occidental incluyen los zutuhiles cerca del lago de Atitlán, los mames en el altiplano occidental y los poqomames en el altiplano oriental.[35]

La ciudad-estado más poderosa en las tierras bajas del Petén, en el norte de Guatemala, era el reino de los itzáes, centrado en su capital Nojpetén ubicada en una isla en el lago Petén Itzá.[36] El segundo reino más importante en el Petén era el del pueblo kowoj que se situaba al este de los itzáes, alrededor de los lagos orientales de Salpetén, Macanché, Yaxhá y Sacnab.[37] [36] De los demás pueblos en la región no se conoce su extensión territorial, ni su composición política; entre ellos se incluyen los pueblos chinamita, kejache, icaiché, lacandón, mopán, manche, chol y yalain.[36] [38]

Armas y tácticas de los indígenas[editar]

Para los mayas, el objetivo de la guerra no era dirigida a la completa destrucción del enemigo, sino más bien a la toma de cautivos y la obtención de botín.[39] Según las descripciones de los españoles, las armas de guerra de los mayas del Petén incluyeron arcos y flechas, estacas afiladas, lanzas con cabezas de pedernal y espadas a dos manos hechos de madera fuerte con hojas cortantes de obsidiana,[40] semejantes al macuahuitl azteca. Pedro de Alvarado describió que los xincas de la costa del Pacífico atacaron a los españoles con lanzas, estacas y flechas envenenadas.[41] Los guerreros mayas usaban armadura corporal en forma de algodón acolchado que había sido empapado en agua salgada para endurecerlas; la armadura resultante se comparó favorablemente con la armadura de acero usada por los españoles. Históricamente, la táctica de guerra preferida de los mayas incluía emboscadas e incursiones y su aplicación contra los españoles resultó problemática para los europeos.[42] En respuesta al uso de la caballería, los mayas del altiplano cavaron hoyos en las carreteras, revistiéndolos con estacas afiladas y endurecidas al fuego, ocultadas con hierba y malezas, una táctica que mató a muchos caballos según relatos de los cakchiqueles.[43]

Los españoles[editar]

Pedro de Alvarado ingresó a Guatemala desde el oeste a lo largo de la llanura del Pacífico en 1524, para luego virar hacia el norte, librando una serie de batallas para penetrar las tierras altas. A continuación, ejecuta un amplio circulo al norte del lago Atitlán, librando más batallas en el camino, antes de descender hacia el sur, una vez más en las tierras bajas del Pacífico. Se libraron otros dos batallas más cuando sus tropas se dirigieron hacia el este en lo que hoy es El Salvador. En 1525 Hernán Cortés entró Guatemala desde el norte, cruzó el lago Petén Itzá y continuó en dirección sureste hasta el lago de Izabal antes de girar hacia el este hasta el Golfo de Honduras.
Mapa de las principales rutas de entrada y batallas de la conquista de Guatemala

Todos los conquistadores eran voluntarios y la mayoría de ellos no tenían salarios, sino que recibieron una parte del botín de las victorias en forma de metales preciosos, concesiones de tierras y mano de obra nativa.[44] Muchos de los españoles eran soldados experimentados que habían participado en campañas militares en Europa.[45] La incursión inicial en Guatemala fue dirigida por Pedro de Alvarado que ganó el título militar de Adelantado en 1527;[46] [47] respondió a la Corona española a través de Hernán Cortés en México.[45] Entre los primeros conquistadores se incluían también tres hermanos de Pedro de Alvarado, Gómez de Alvarado, Jorge de Alvarado y Gonzalo de Alvarado, así como sus primos Gonzalo de Alvarado y Chávez, Hernando de Alvarado y Diego de Alvarado.[8] Pedro de Portocarrero era un noble que se unió a la invasión inicial.[46] Bernal Díaz del Castillo era un noble menor que acompañó a Hernán Cortés cuando cruzó las tierras bajas del norte y también participó en la invasión de Pedro de Alvarado en el altiplano.[48] [49] [50]

Armas y tácticas de los españoles[editar]

El armamento y las tácticas españolas eran muy diferentes de las de los pueblos indígenas de Guatemala. Incluían el uso de ballestas, armas de fuego (fusiles y cañones),[51] perros de ataque y caballos de guerra.[52] Para los pueblos mesoamericanos la captura de prisioneros era un importante objetivo de guerra, mientras que para los españoles la toma de prisioneros era un obstáculo para la victoria final.[52] A pesar del nivel de sofisticación de su cultura, los habitantes de Guatemala carecían de elementos claves de la tecnología del Viejo Mundo, tales como el uso de hierro y acero y ruedas funcionales.[53] El uso de espadas de acero fue tal vez la mayor ventaja tecnológica de los españoles, aunque en ocasiones el despliegue de la caballería también contribuyó al triunfo sobre las tropas indígenas.[54] Los españoles fueron tan impresionados por la armadura de algodón acolchado de sus enemigos mayas, que la preferían en lugar de su propia armadura de acero.[42]

En Guatemala, los españoles desplegaron rutinariamente aliados indígenas durante las batallas. Al principio se trataba de aliados nahuas traídos desde México, más tarde estos aliados también incluían mayas. Se estima que para cada soldado español en el campo de batalla, había por lo menos diez auxiliares nativos. A veces había hasta treinta guerreros indígenas para cada español, y fue la participación de estos aliados mesoamericanos que fue especialmente decisiva durante la conquista.[55]

Los españoles buscaron concentrar la población indígena en nuevos asentamientos coloniales, o reducciones. Muchos indígenas se resistieron a vivir en estas reducciones prefiriendo huir hacia regiones inaccesibles, tales como las montañas y los bosques.[56]

Impacto de las enfermedades del Viejo Mundo[editar]

Las epidemias que fueron accidentalmente introducidas por los españoles incluyeron viruela, sarampión y gripe. Estas enfermedades, junto con el tifus y la fiebre amarilla, tuvieron un gran impacto sobre las poblaciones mayas.[57] Epidemias catastróficas diezmaron los ejércitos y las poblaciones indígenas, incluso antes de que se libraron las primeras batallas.[58] Se estima que noventa por ciento de la población indígena había perecido en las epidemias que azotaron la región en el primer siglo después del contacto con los europeos.[59]

En 1519 y 1520, antes de la llegada de los españoles en la región, una serie de epidemias recorrió el sur de Guatemala.[60] Mientras que los españoles estaban ocupados con el derrocamiento del imperio azteca, una terrible plaga ya golpeó Iximché, la capital cakchiquel. La ciudad de Q'umarkaj, capital de los quichés, también pudo haber sufrido de la misma epidemia,[61] y es probable que la misma combinación de viruela y plaga pulmonar haya recorrido todo el altiplano guatemalteco.[62] Basado en el conocimiento moderno del impacto de estas enfermedades sobre las poblaciones que no fueron expuestas previamente, se estima que 33-50% de la población del altiplano hubiera perecido como consecuencia de la epidemia. El nivel de población en el altiplano de Guatemala no se recuperó al estado anterior a la conquista hasta mediados del siglo xx.[63] En 1666 la peste o tifus murino recorrió lo que hoy es el departamento de Huehuetenango. La viruela se registró en San Pedro Saloma, en 1795.[64] A la hora del derrocamiento de Nojpetén en 1697, se estima que sesenta mil mayas vivieron alrededor del lago Petén Itzá, incluyendo un gran número de refugiados procedentes de otras áreas. Se estima que el 88% de ellos murieron durante los primeros diez años de dominio colonial, debido a los efectos de las enfermedades y la guerra.[65]

Cronología de la conquista[editar]

Fecha Evento Departamento moderno
(o estado mexicano)
1521 Conquista de Tenochtitlan México
1522 Aliados de los españoles exploran Soconusco y reciben a delegaciones de los quichés y cakchiqueles Chiapas, México
1523 Pedro de Alvarado llega en Soconusco Chiapas, México
Febrero – marzo de 1524 Los españoles derrotan a los quichés Retalhuleu, Suchitepéquez, Quetzaltenango, Totonicapán y El Quiché
8 de febrero de 1524 Batalla de Zapotitlán, victoria española sobre los quichés Suchitepéquez
12 de febrero de 1524 Primera batalla de Quetzaltenango resulta en la muerte del legendario comandante k'iche Tecún Uman Quetzaltenango
18 de febrero de 1524 Segunda batalla de Quetzaltenango Quetzaltenango
Marzo de 1524 Los españoles bajo el mando de Pedro de Alvarado arrasan Q'umarkaj, la capital de los quichés El Quiché
14 de abril de 1524 Los españoles entran en Iximché y se alían con los cakchiqueles Chimaltenango
18 de abril de 1524 Los españoles derrotan a los zutuhiles en una batalla en las orillas del lago de Atitlán Sololá
9 de mayo de 1524 Pedro de Alvarado derrota los pipiles de Panacal o Panacaltepeque cerca de Izcuintepeque Escuintla
26 de mayo de 1524 Pedro de Alvarado derrota los xincas de Atiquipaque Santa Rosa
27 de julio de 1524 Iximché es declarada la primera capital colonial de Guatemala Chimaltenango
28 de agosto de 1524 Los cakchiqueles abandonan Iximché y rompen la alianza con los españoles Chimaltenango
7 de septiembre de 1524 Los españoles declaran la guerra a los cakchiqueles Chimaltenango
1525 La capital poqomam cae a Pedro de Alvarado Guatemala
13 de marzo de 1525 Hernán Cortés llega al Lago Petén Itzá Petén
Octubre de 1525 Zaculeu, la capital del pueblo mam, se rinde a Gonzalo de Alvarado y Contreras después de un asedio prolongado Huehuetenango
1526 El pueblo chajomá se rebela contra los españoles Guatemala
1526 Capitanes españoles enviados por Alvarado logran conquistar Chiquimula Chiquimula
9 de febrero de 1526 Desertores españoles queman Iximché Chimaltenango
1527 Los españoles abandonan su capital en Tecpán Guatemala Chimaltenango
1529 San Mateo Ixtatán es encomendado a Gonzalo de Ovalle Huehuetengo
Septiembre de 1529 Los españoles son derrotados en Uspantán El Quiché
Abril de 1530 Rebelión en Chiquimula reprimida Chiquimula
9 de mayo de 1530 Los cakchiqueles se rinden a los españoles Sacatepéquez
Diciembre de 1530 Los ixiles y uspantecos se rinden a los españoles El Quiché
1543 Fundación de Cobán Alta Verapaz
1549 Primeras reducciones de los pueblos chuj y kanjobal Huehuetenango
1555 Los mayas de las tierras bajas matan a Francisco de Vico Alta Verapaz
1560 Reducción de Topiltepeque y de los choles del Lacandón Alta Verapaz
1618 Misioneros franciscanos llegan a Nojpetén, capital de los itzáes Petén
1619 Otras expediciones misioneras a Nojpetén Petén
1684 Reducción de San Mateo Ixtatán y Santa Eulalia Huehuetenango
29 de enero de 1686 Melchor Rodríguez Mazariegos sale de Huehuetenango, encabezando una expedición contra los lacandones Huehuetenango
1695 El fray franciscano Andrés de Avendaño trata de convertir a los itzáes Petén
28 de febrero de 1695 Expediciones españolas contra el pueblo lacandón salen simultáneamente de Cobán, San Mateo Ixtatán y Ocosingo Alta Verapaz, Huehuetenango y Chiapas
1696 El fray Andrés de Avendaño se ve obligado a huir de Nojpetén Petén
13 de marzo de 1697 Nojpetén cae a los españoles después de una feroz batalla Petén

Conquista del altiplano[editar]

Las tierras altas de Guatemala están bordeadas por la llanura del Pacífico hacia el sur con la costa situada hacia el suroeste. El reino cakchiquel se centró en Iximché, ubicado a medio camino entre el Lago de Atitlán, al oeste, y la moderna ciudad de Guatemala hacia el este. El reino zutuhil estaba basado en la orilla sur del lago y se extendía hacia las tierras bajas del Pacífico. Los pipiles estaban situados más hacia el este a lo largo de la llanura del Pacífico. El reino poqomam ocupaba las tierras altas al este de la moderna ciudad de Guatemala. El reino quiché se extendía al norte y al oeste del lago Atitlán, con sus principales asentamientos en Xelajú, Totonicapán, Q'umarkaj, Pismachi' y Jakawitz. El reino mam cubrió las tierras altas occidentales fronterizas con el moderno estado de México.
Mapa del altiplano de Guatemala en vísperas de la conquista española.

La conquista de las tierras altas se vio dificultada por la multitud de entidades políticas independientes en la región, en lugar de tener que derrotar a un solo poderoso enemigo para alcanzar el control español sobre un largo territorio, como ocurrió en el centro de México.[66] Después de que Tenochtitlan, la capital de los aztecas, cayó a los españoles en 1521, los cakchiqueles de Iximché enviaron emisarios a Hernán Cortés a declarar su lealtad al nuevo gobernante de México. Es incluso posible que los quichés de Q'umarkaj enviaron una delegación.[67] En 1522, Cortés mandó sus aliados mexicanos a explorar la región de Soconusco en las tierras bajas de Chiapas donde se reunieron con nuevas delegaciones mayas en Tuxpan, tanto de Iximché como de Q'umarkaj,[67] [60] En este encuentro los emisarios de ambos poderosos reinos mayas declararon su lealtad al rey de España.[67] No obstante, los aliados de Cortés en Soconusco le informaron que los quichés y cakchiqueles no cumplieron con su palabra, sino que hostigaron a los aliados españoles en la región. En respuesta, Cortés mandó a Pedro de Alvarado con una caballería de ciento ochenta hombres montados, una infantería de trescientos soldados, armados con ballestas, arcabuces, 4 cañones, una gran cantidad de munición y pólvora, y cientos de guerreros mexicanos aliados de Tlaxcala y Cholula.[67] [1] Llegaron en Soconusco en 1523.[67] Pedro de Alvarado ya era conocido por la infame masacre de los nobles aztecas en Tenochtitlan y de acuerdo a Bartolomé de las Casas cometió más atrocidades durante la conquista de los reinos mayas en Guatemala.[68] Algunos grupos eran leales a los españoles una vez que habían aceptado la conquista, entre ellos los zutijiles y los quichés de Quetzaltenango, y les proporcionaron guerreros para contribuir a la continuación de la conquista. Sin embargo, otros grupos no tardaron en rebelarse y en 1526 ocurrieron numerosas insurrecciones en las tierras altas de Guatemala.[69]

Subyugación de los k'iche's[editar]

Avanzando a lo largo de la llanura costera del Pacífico, Pedro de Alvarado no encontró oposición hasta llegar al río Samalá en el oeste de Guatemala. Esta región formaba parte del reino k'iche' y tropas k'iche's trataron de impedir el cruce del río. No obstante, los conquistadores lograron cruzar el río y saquearon los asentamientos cercanos con el fin de aterrorizar a la población y disuadir futuros actos de resistencia.[6] El 8 de febrero de 1524, después de forzar su paso por el río, el ejército de Alvarado libró una batalla en Xetulul, llamado Zapotitlán por sus aliados mexicanos y actualmente conocido como San Francisco Zapotitlán. Aunque sufrieron muchas heridas debido a la defensa de los arqueros k'iche's, los españoles y sus aliados tomaron el pueblo por asalto y instalaron un campamento en la plaza central.[70] [71] Luego, Alvarado volvió a dirigirse río arriba en la Sierra Madre cruzando el paso hacia el valle fértil de Quetzaltenango en el centro del reino k'iche'. El 12 de febrero 1524, los aliados mexicanos de Alvarado fueron emboscados en el paso y rechazados por los guerreros k'iche's, pero la carga de la caballería española que siguió fue un choque para los k'iche's que nunca antes habían visto a caballos. La caballería logró dispersar a las tropas k'iche's y los españoles se acercaron a la ciudad de Xelajú (Quetzaltenango) para encontrarla abandonada por sus habitantes.[67] [72] Si bien la opinión común es que el príncipe k'iche' Tecún Umán murió en la batalla cerca de Olintepeque al norte de Quetzaltenango, los relatos de los españoles dejan claro que al menos uno y posiblemente dos de los señores de Q'umarkaj fallecieron en los intensos combates durante el acercamiento inicial a Quetzaltenango.[73] [74] Sin embargo, según la noción común, Tecún Umán falleció durante la batalla de El Pinar,[75] y de acuerdo con la tradición local murió en los Llanos de Urbina al sureste de Quetzaltenango, cerca del actual pueblo de Cantel.[76]

En su tercera carta a Hernán Cortés, Pedro de Alvarado describió la muerte de uno de los cuatro señores de Q'umarkaj en las cercanías de Quetzaltenango. La carta, fechada el 11 de abril 1524, fue escrita durante su estancia en Q'umarkaj.[75] Casi una semana después, el 18 de febrero de 1524,[72] el ejército k'iche' se enfrentó nuevamente a las fuerzas españoles en el valle de Quetzaltenango. Los k'iche's fueron derrotados y sufrieron grandes perdidas, incluyendo muchos de sus nobles.[77] Tan alto era el número de muertos entre los combatientes k'iche's que se le dio el nuevo nombre de Xequiquel («bañado en sangre») a Olintepeque.[78] Esta batalla agotó las fuerzas militares de los k'iche's, que finalmente pidieron por la paz y ofrecieron el pago de tributo, invitando a Pedro de Alvarado en su capital Q'umarkaj. Alvarado estaba profundamente desconfiado de las intenciones de los k'iche's, pero aceptó la invitación y se dirigió con su ejército a Q'umarkaj, llamado Utatlán Tecpan por los aliados de habla náhuatl de los españoles.[79]

Ruinas cubiertas hierba y maleza con un fondo de bosques de pino bajo. Los escombros de de una torre cuadrada está detrás a la derecha, todo lo que queda del Templo de Tohil, con los restos de las paredes del campo de juego de pelota a la izquierda en el primer plano.
Q'umarkaj era la capital del reino k'iche', hasta que fue quemada por los invasores españoles.

En marzo de 1524, Pedro de Alvarado llegó a Q'umarkaj después de haber aceptado la invitación del liderazgo k'iche' tras la catastrófica derrota en el valle de Quetzaltenango.[79] [80] Aunque temía una trampa por parte de los k'iche's, Alvarado entró en Q'umarkaj,[77] pero en lugar de aceptar alojamiento dentro de la ciudad, prefirió instalar su campamento en la llanura fuera de la ciudad.[81] Ante la amenaza que representó el gran número de guerreros quichés reunidos fuera de la ciudad y temiendo que su caballería no sería capaz de ser muy efectiva en las estrechas calles de Q'umarkaj, Alvarado invitó a los más altos líderes de Q'umarkaj —Oxib-Keh, el ajpop o rey, y Beleheb-Tzy, el ajpop k'amha o rey electo— a visitarlo en su campamento.[82] [77] Tan pronto como lo hicieron, se apoderó de ellos y los mantuvo como prisioneros en su campamento. Cuando los guerreros k'iche's se dieron cuenta de lo que había sucedido, atacaron a los españoles y sus aliados indígenas y lograron matar a uno de los soldados españoles.[82] En este momento Alvarado ordenó que los señores capturados fueran quemados vivos, y después de repeler el ataque procedió a quemar toda la ciudad.[83] [77] Tras la destrucción de Q'umarkaj y la ejecución de sus gobernantes, Pedro de Alvarado envió mensajes a Iximché, la capital de los cakchiqueles, proponiendo una alianza para neutralizar la resistencia del resto de los bastiones de los quichés. Alvarado escribió que Iximché envió cuatro mil guerreros para ayudarle en su campaña, aunque las escrituras de los cakchiqueles mencionan que sólo enviaron a cuatro cientos guerreros.[79]

Alianza Kaqchikel[editar]

El 14 de abril de 1524, poco después de la derrota de los k'iche's, los españoles fueron invitados a Iximché donde fueron bien recibidos por los gobernantes Belehe Qat y Cahi Imox.[84] [85] [Nota 1] Los reyes cakchiqueles proporcionaron guerreros nativos que ayudaron a los conquistadores en su campaña contra la resistencia de los k'iche's y para derrotar el reino vecino de los zutuhiles.[84] Los españoles sólo se quedaron brevemente en Iximché antes de continuar, pasando por el lago de Atitlán, Escuintla y Cuscatlán. Los españoles regresaron a la capital cakchiquel el 23 de julio de 1524. El 27 de julio (1 q'at en el calendario cakchiquel) Pedro de Alvarado declaró Iximché la primera capital de Guatemala, llamándola Santiago de los Caballeros de Guatemala.[84] [86] [87] Iximché fue llamado «Guatemala» por los españoles, siendo una derivación del náhuatl Quauhtemallan que significa «tierras forrestales». Dado que los conquistadores eligieron a Iximché para fundar su capital por primera vez, tomaron el nombre náhuatl utilizado por sus aliados mexicanos y lo aplicaron tanto a la nueva ciudad española, como (por extensión) a la capitanía general. De ahí viene el nombre actual del país.[88]

Conquista del reino zutuhil[editar]

Vista panorámico entre colinas sobre un gran lago bañado en una ligera niebla. Las orillas del lago se curvan desde el primer plano a la izquierda hacia atrás y hacia la derecha, con varios volcanes en la orilla opuesta, enmarcado por un cielo azul claro por encima.
La capital del reino zutuhil se encontraba en la orilla del lago de Atitlán.

Los cakchiqueles aparentemente entraron en una alianza con los españoles para derrotar a sus enemigos, los zutuhiles, cuya capital era Tecpán Atitlán.[79] A petición de los gobernantes cakchiqueles, Pedro de Alvarado envió dos emisarios cakchiqueles a Tecpán Atitlán; ambos fueron ejecutados por los zutuhiles.[79] [89] Cuando los españoles en Iximché recibieron la noticia de la muerte de los emisarios, marcharon con sus aliados cakchiqueles en contra de los zutuhiles.[79] Pedro de Alvarado salió sólo cinco días después de haber llegado en Iximché, con una caballería de sesenta hombres montados, ciento cincuenta soldados de infantería españoles y un número indeterminado de guerreros cakchiqueles.

Los españoles y sus aliados llegaron a la orilla del lago sin encontrar oposición, tras una dura marcha de un día. Viendo la ausencia de resistencia, Alvarado se adelantó a lo largo de la orilla del lago con una caballería de treinta hombres montados. Frente a una isla poblada, los españoles finalmente encontraron guerreros zutuhiles hostiles y hicieron una carga de caballería, dispersándo y persiguiéndolos hacia un estrecho paso a través del cual huyeron los zutuhiles sobrevivientes.[89] Como la calzada era demasiado estrecha para los caballos, los conquistadores desmontaron y cruzaron a la isla antes de que los habitantes pudieran romper los puentes.[90] El resto del ejército de Alvarado llegó como refuerzo y logró apoderarse de la isla. Los zutuhiles sobrevivientes huyeron hacia el lago y nadaron a otra isla. Como las trescientos canoas enviadas por los cakchiqueles aún no habían llegadas, los españoles no pudieron perseguir los sobrevivientes. Esta batalla tuvo lugar el 18 de abril.[91]

Al día siguiente los españoles entraron en Tecpán Atitlán, pero encontraron la ciudad desierta. Pedro de Alvarado instaló su campamento en el centro de la ciudad y envió exploradores para encontrar el enemigo. Lograron atrapar a algunos lugareños que mandaron como mensajeros a los gobernantes zutuhiles, ordenándolos de someterse al rey de España. En respuesta los reyes zutuhiles decidieron rendirse a Pedro de Alvarado y juraron su lealtad a España, a partir del cual Alvarado les consideró pacificado y regresó a Iximché.[91] Tres días después de su regresó a Iximché, los reyes de los zutuhiles se presentaron ante Pedro de Alvarado para jurar su lealtad y ofrecer tributo a los conquistadores.[92] [93] Poco tiempo después un número de señores nobles provenientes de las tierras bajas del Pacífico llegaron para jurar lealtad al rey de España, pero Alvarado no incluyó los nombres en sus cartas. Ellos confirmaron los informes de los cakchiqueles que más allá en la llanura del Pacífico se encontraba un reino llamado Izcuintepeque en náhuatl o Panatacat en cakchiquel, cuyos habitantes eran belicosos y hostiles hacia sus vecinos.[93]

Rebelión Kaqchikel[editar]

Vista de un número de ruinas bajas, bien mantenidos, que consisten en un laberinto de plataformas rectangulares basales superpuestas. Dos pequeñas estructuras piramidales dominan la vista, con un fondo de bosque de pinos.
Las ruinas de Iximché, la ciudad que fue quemada por desertores españoles.

Pedro de Alvarado no tardó en exigir tributo de los cakchiqueles, agriando la amistad entre los dos pueblos.[94] Exigió que los reyes cakchiqueles entregaron mil hojas de oro, con un valor de quince pesos cada uno.[95] Cuando un sacerdote cakchiquel predijo la destrucción de los españoles por los dioses cakchiqueles, la población cakchiquel abandonó la ciudad el 28 de agosto 1524 (7 Ahmak en el calendario cakchiquel), refugiándose en los bosques y las colinas. Diez días después, los españoles declararon la guerra a los cakchiqueles.[94] Dos años más tarde, el 9 de febrero de 1526, un grupo de dieciséis desertores españoles quemó el palacio del Ahpo Xahil, saqueó los templos y secuestró a un sacerdote, actos que los cakchiqueles atribuyeron a Pedro de Alvarado.[96] [Nota 2] El conquistador Bernal Díaz del Castillo relató que en 1526 regresó a Iximché y pasó la noche en la «vieja ciudad de Guatemala», junto con Luis Marín y otros miembros de la expedición de Hernán Cortés a Honduras. Mencionó que las casas de la ciudad todavía estaban en excelente estado. Su relato fue la última descripción de la ciudad cuando aún estaba habitable.[94] [97]

Los españoles fundaron una nueva ciudad en la cercanía que llamaron Tecpán Guatemala, Tecpán siendo la palabra náhuatl para «palacio», el nombre de la nueva ciudad se traduce como «el palacio entre los árboles».[98] Debido a los continuos ataques de los cakchiqueles, los españoles abandonaron Tecpán en 1527 y se trasladaron al valle de Almolonga, hacia el este, donde fundaron una nueva capital en el sitio que hoy es conocido como el barrio de San Miguel Escobar en la Ciudad Vieja, cerca de Antigua Guatemala.[99] [100]

La insurrección de los cakchiqueles duró varios años, pero el 9 de mayo de 1530, agotados por la guerra que había causada la muerte de sus mejores guerreros y el abandono forzado de sus cultivos,[101] los dos reyes de los linajes más importantes regresaron de sus refugios.[94] Un día más tarde muchos nobles y sus familias se juntaron a ellos, seguidos de muchas otras personas, para finalmente rendirse en la nueva capital española en Ciudad Vieja.[94] Los antiguos habitantes de Iximché fueron dispersados, algunos trasladados a Tecpán, otros a Sololá u otros asentamientos alrededor del lago de Atitlán.[98]

Asedio de Zaculeu[editar]

Un grupo de pirámides escalonadas blancas, el más alto de ellos coronado por un santuario con tres entradas. En el fondo, una cresta de montañas bajas.
Zaculeu cayó a Gonzalo de Alvarado después de un asedio de varios meses.

A pesar de que existía un estado de hostilidades entre los mames y los quichés de Q'umarkaj después de la rebelión de los cakchiqueles contra sus antiguos aliados quichés, se produjo un cambio en el panorama político con la llegada de los conquistadores. Pedro de Alvarado describe que el rey mam Kayb'il B'alam fue recibido con gran honor en Q'umarkaj mientras él estaba allí.[102] La expedición española contra Zaculeu se inició aparentemente tras la amargura quiché por su incapacidad de controlar a los españoles en Q'umarkaj, mientras que el plan para tenderle una trampa a los conquistadores dentro de la ciudad hubiera sido sugerido por el rey mam. La ejecución de los reyes quichés fue considerado injusta. La sugerencia por parte de los quichés de marchar contra los mames en Zaculeu fue rápidamente adoptada por los españoles.[103]

En la época de la conquista, la mayor concentración de la población mam se situaba en Xinabahul (también escrito como Chinabjul), hoy la ciudad de Huehuetenango, pero las fortificaciones de Zaculeu fueron utilizadas como refugio durante la conquista.[104] En 1525, Zaculeu fue atacado por Gonzalo de Alvarado y Contreras, hermano del conquistador Pedro de Alvarado,[105] con una caballería de cuarenta hombres montados, ochenta soldados de infantería españoles,[106] y unos dos mil aliados mexicanos y quichés.[107] Gonzalo de Alvarado salió del campamento español de Tecpán Guatemala en julio de 1525 y marchó a la ciudad de Totonicapán, que utilizaría como base de suministro. Desde Totonicapán la expedición se dirigió hacia el norte a Momostenango, aunque se retrasó por las fuertes lluvias. Momostenango cayó rápidamente a los españoles después de una batalla de cuatro horas. Al día siguiente, Gonzalo de Alvarado marchó hacia Huehuetenango pero fue enfrentado por un ejército de cinco mil guerreros mames de Malacatán (actualmente conocido como Malacatancito). El ejército mam avanzó por la planicie en formación de batalla y fue confrontado con una carga de caballería española que causó mucha confusión y caos, con la infantería haciéndose cargo de los guerreros mames que sobrevivieron a la caballería. Gonzalo de Alvarado dio muerte con su lanza al líder mam Canil Acab, rumpiendo la resistencia del ejército mam, tras el cual los guerreros sobrevivientes huyeron en los cerros. Alvarado no encontró oposición al entrar en Malacatán, descubriendo que la ciudad sólo estaba ocupada por los enfermos y los ancianos. Mensajeros de los líderes de la comunidad llegaron desde los cerros y ofrecieron su rendición incondicional, la que fue aceptada por Alvarado. El ejército español descansó unos días y luego siguió adelante a Huehuetenango sólo para encontrar la ciudad desierta. Kayb'il B'alam había recibido la noticia del avance de los españoles y se había retirado a su fortaleza en Zaculeu.[106] Alvarado envió un mensaje a Zaculeu, proponiendo los términos para la rendición pacífica del rey mam, quien optó por no responder.[108]

Zaculeu fue defendida por Kayb'il B'alam[104] al mando de unos seis mil guerreros provenientes de Huehuetenango, Zaculeu, Cuilco y Ixtahuacán. La fortaleza estaba rodeada por profundos barrancos en tres lados y defendido por un formidable sistema de muros y zanjas. A pesar de ser ampliamente superado en número de dos a uno, Gonzalo de Alvarado decidió atacar el acceso norte de Zaculeu donde se encontraba la parte más débil de la defensa. Inicialmente los defensores mantuvieron su control sobre los accesos septentrionales contra la infantería española, pero se retiraron ante repetidas cargas de la caballería. Aunque la defensa mam fue reforzada por unos dos mil guerreros del núcleo de Zaculeu, se dieron cuenta que no pudieron rechazar a los españoles fuera de la fortaleza. Al ver que una victoria final en un campo de batalla abierto no era posible, Kayb'il B'alam retiró a su ejército dentro la seguridad de las murallas de Zaculeu. Como las fuerzas de Alvarado se atrincheraron y pusieron sitio a la fortaleza, un ejército de relieve mam, contando unos ocho mil guerreros procedentes de pueblos aliados con Kayb'il B'alam, descendió sobre Zaculeu desde la sierra de los Cuchumatanes en el norte.[109] Alvarado dejó la supervisión del asedio a Antonio de Salazar y marchó hacia el norte para enfrentarse al ejército mam.[110] El ejército mam era capaz de medirse con la infantería española y sus aliados, pero estaba desorganizado y vulnerable a las repetidas cargas de la experimentada caballería española. El ejército de relieve se rompió y fue aniquilado, lo que permitió a Alvarado de volver a reforzar el cerco de Zaculeu.[111] Después de varios meses, los mames se vieron reducidos a la hambruna. Finalmente Kayb'il B'alam, rindió la ciudad a los españoles a mediados de octubre de 1525.[112] [113] [111] Cuando los españoles entraron en la fortaleza, encontraron mil ochocientos nativos muertos, con los sobrevivientes comiendo los cadáveres para sobrevivir.[107] Después de la caída de Zaculeu, una guarnición española se estableció en Huehuetenango, bajo el mando de Gonzalo de Solís. Gonzalo de Alvarado regresó a Tecpán Guatemala para informar su hermano de su victoria.[111]

Conquista del reino poqomam[editar]

En 1525, Pedro de Alvarado envió una pequeño contingente a conquistar Mixco Viejo (Chinautla Viejo), la capital del reino poqomam.[Nota 3] Cuando los españoles se acercaron, los habitantes se encerraron en la ciudad fortificada. Los conquistadores y sus aliados intentaron atacar desde el oeste a través de un estrecho paso, pero sufrieron grandes pérdidas y se vieron obligados a retirarse. Alvarado lanzó el segundo asalto con doscientos aliados tlaxcaltecos, pero también fue rechazado por los defensores. Los poqomames recibieron refuerzos, posiblemente de Chinautla, y ambos ejércitos se enfrentaron en campo abierto fuera de la ciudad. La batalla fue caótica y se prolongó durante la mayor parte del día, pero finalmente fue decidida por la caballería española que obligó a los refuerzos poqomames a retirarse.[114] Los líderes de los refuerzos se rindieron a los españoles tres días después de su retiro y revelaron que la ciudad tenía una entrada secreta en la forma de una cueva que conducía a un río cercano, permitiendo libre acceso a los habitantes de la ciudad fortificada.[114] [115]

Con el conocimiento obtenido de los prisioneros, Alvarado mandó a cuarenta hombres a cubrir la salida de la cueva y puso en marcha un nuevo asalto a lo largo del barranco desde el oeste, en fila india debido a la estrechez del pasaje, con los ballesteros alternando con soldados armados de mosquetes, cada uno con un compañero protegiéndolo de las flechas y piedras con un escudo. Esta táctica permitió a los españoles a atravesar el paso y tomar por asalto la entrada de la ciudad. Los guerreros poqomames cayeron en el desorden de una caótica retirada a través de la ciudad, y fueron perseguidos por los conquistadores y sus aliados victoriosos. Los que lograron replegarse hacia el valle vecino fueron emboscados por la caballería española que había sido enviado a bloquear la salida de la cueva. Los sobrevivientes fueron capturados y llevados a la ciudad. El asedio había durado más de un mes por las buenas defensas del lugar; Alvarado ordenó que se quemara la ciudad fortificada y que se trasladara a los habitantes al nuevo asentamiento colonial de Mixco.[116]

Reasentamiento del pueblo chajomá[editar]

No hay fuentes primarias que describen la conquista del reino chajomá por los españoles, pero es probable que haya sido una campaña prolongada en vez de una victoria rápida.[117] La única descripción de la conquista del reino chajomá es una relación de fuente secundaria que aparece en la obra de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en el siglo xvii, mucho tiempo después de los sucesos.[118] Después de su victoria, los conquistadores ordenaron que la población oriental del reino chajomá se reasentara en San Pedro Sacatepéquez, incluyendo algunos de los habitantes de la zona arqueológica que ahora se conoce como Mixco Viejo (Jilotepeque Viejo).[Nota 3] El resto de la población de Mixco Viejo, junto con los habitantes de la parte occidental del reino, tuvo que reasentarse en San Martín Jilotepeque.[117] Los chajomá se rebelaron contra los españoles en 1526, librando una batalla en Ukub'il, un sitio no identificado en la cercanía de las ciudades modernas de San Juan Sacatepéquez y San Pedro Sacatepéquez.[119]

En el período colonial, la mayor parte de la población chajomá sobreviviente fue forzada a reasentarse en San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez y San Martín Jilotepeque. Este reasentamiento formaba parte de la política española de «congregaciones», y la población se trasladó a cualquiera de estas tres localidades que estaba más cerca de las tierras que tenían antes de la conquista. Algunos cakchiqueles de Iximché también parecen haber sido reubicados en estas ciudades.[120] Después de su reasentamiento forzado, una parte de la población chajomá regresó a sus tierras precoloniales donde crearon nuevos asentamientos informales, provocando hostilidades con la población poqomam de Mixco y Chinautla a lo largo de la antigua frontera entre ambos reinos precolombinos. Con el tiempo, algunos de estos asentamientos recibieron reconocimiento oficial, como el de San Raimundo cerca de Sacul.[118]

Chiquimula[editar]

En la época de la conquista, la región de Chiquimula de la Sierra, que ocupó la zona del actual departamento de Chiquimula al este de los antiquos reinos poqomam y chajomá, estaba habitada por la población maya chortí (ch'orti').[121] El primer reconocimiento español de esta región se llevó a cabo en 1524 por una expedición que incluía Hernando de Chávez, Juan Durán, Bartolomé Becerra y Cristóbal Salvatierra, entre otros.[122] En 1526, tres capitanes españoles, Juan Pérez Dardón, Sancho de Barahona y Bartolomé Becerra, invadieron Chiquimula bajo los órdenes de Pedro de Alvarado. La población indígena no tardó en rebelarse contra las exigencias excesivas de los españoles, pero la rebelión fue rápidamente sofocada en abril de 1530.[123] Sin embargo, la región no fue considerada totalmente conquistada hasta una campaña encabezada por Jorge de Bocanegra en 1531-1532, que también abarcó algunas partes de Jalapa.[122] Las aflicciones de las enfermedades del Viejo Mundo, la guerra y el exceso de trabajo en las minas y encomiendas afectaron profundamente a los habitantes nativos del oriente de Guatemala, en tal medida que la población indígena nunca se recuperó hasta los niveles anteriores a la conquista.[124]

Conquista de los Cuchumatanes[editar]

Vista de una ladera de montaña densamente arbolada y cumbres escarpadas más allá, separado de ellos por una masa de nubes bajas.
El terreno difícil y la lejanía de los Cuchumatanes, hicieron su conquista difícil.

En los diez años después de la caída de Zaculeu, diversas expediciones españolas se dirigieron hacia la Sierra de los Cuchumatanes para contribuir en la compleja y gradual conquista de los pueblos chuj y kanjobal (Q'anjob'al).[125] Los españoles fueron atraídos a la región montañosa por la esperanza de extraer oro, plata y otras riquezas, pero su lejanía, la dificultad del terreno y la densidad de población relativamente baja hicieron que su conquista y explotación resultaron difícil.[126] Se estima que la población de los Cuchumatanes contaba doscientos sesenta mil habitantes antes del contacto con los europeos. A la llegada de los españoles en la región, la población ya había caída hasta ciento cincuenta mil habitantes como consecuencia de las enfermedades del Viejo Mundo que les habían precedido.[63]

Uspantán y los ixiles[editar]

Después de que la parte occidental de la sierra de los Cuchumatanes cayó a los españoles, los ixiles y uspantecos(uspantek) eran suficientemente aislados para evadir la atención inmediata de los españoles. Los uspantecos e ixiles eran aliados y en 1529, cuatro años después de la conquista de Huehuetenango (departamento), los guerreros uspantecos estaban hostigando a las fuerzas españolas, y Uspantán estaba tratando de fomentar la rebelión entre los quichés. La actividad uspanteca se hizo lo suficientemente problemática como para que los españoles decidieron que era necesario tomar medidas militares. Gaspar Arias, magistrado de Guatemala, penetró en los Cuchumatanes orientales con una infantería de sesenta soldados españoles y trescientos guerreros aliados indígenas.[111] A principios de septiembre había logrado de temporalmente imponer la autoridad española sobre los pueblos ixiles de Chajul y Nebaj.[127] El ejército español luego se marchó al este hacia Uspantán. En ese momento, Arias recibió aviso de que el gobernador en funciones de Guatemala, Francisco de Orduña, lo había destituido como magistrado. Arias entregó el mando al inexperto Pedro de Olmos con el fin de volver a enfrentar de Orduña. A pesar de que sus oficiales lo desaconsejaron, Olmos decidió lanzar un desastroso asalto frontal a la ciudad. Tan pronto como el asalto español comenzó, fueron emboscados por la parte posterior por más de dos mil guerreros uspantecos. Las fuerzas españolas fueron derrotados con grandes pérdidas; muchos de sus aliados indígenas fueron muertos, y muchos más capturados con vida por los guerreros uspantecos sólo para ser sacrificados en el altar de la deidad maya Ixbalanqué. Los sobrevivientes que lograron escapar, regresaron, hostigados, a la guarnición española en Q'umarkaj.[128]

Un año más tarde Francisco de Castellanos salió de Santiago de los Caballeros de Guatemala encabezando una nueva expedición militar contra los ixiles y uspantecos, con una fuerza de tarea de ocho cabos, una caballería de treinta y dos hombres montandos, una infantería de cuarenta soldados españoles y cientos de guerreros aliados indígenas. La expedición descansó en Chichicastenango, reclutando a fuerzas adicionales antes de marchar siete leguas hacia el norte a Sacapulas y subir las empinadas laderas del sur de los Cuchumatanes. En las laderas más altas se enfrentaron con una fuerza de entre cuatro y cinco mil guerreros ixiles de Nebaj y asentamientos cercanos. Siguió una larga batalla en la que la caballería española logró flanquear al ejército ixil, forzándola a retirarse a su fortaleza situada en la cumbre de la montaña de Nebaj. Las fuerzas españolas asediaron la ciudad y sus aliados indígenas lograron escalar las paredes, penetrar en la fortaleza y le prendieron fuego. Muchos guerreros defensores ixiles se retiraron para combatir el fuego, lo que permitió a los españoles a tomar por asalto la entrada y romper las defensas.[128] Los españoles detuvieron a los defensores sobrevivientes y el día siguiente Castellanos ordenó que todos fueron marcados como esclavos para castigarles por su resistencia.[129] Los habitantes de Chajul, al recibir la noticia del resultado de la batalla, inmediatamente se rindieron a los españoles. Los españoles continuaron hacia el este, hacia Uspantán para encontrar que el sitio era defendido por diez mil guerreros, incluyendo las fuerzas de Cotzal, Cunén, Sacapulas y Verapaz. Los españoles apenas eran capaces de organizar una defensa, cuando el ejército defensor atacó. Aunque ampliamente superados en número, el despliegue de la caballería española y el uso de las armas de fuego de la infantería española finalmente decidieron la batalla en favor de los españoles. Los españoles ocuparon Uspantán y nuevamente marcaron como esclavos a todos los guerreros supervivientes. Los pueblos en los alrededores también se rindieron y en diciembre 1530 se finalizó la fase militar de la conquista de los Cuchumatanes.[130]

Reducción de los chuj y kanjobal[editar]

En 1529 la ciudad chuj de San Mateo Ixtatán —entonces conocida por el nombre de Ystapalapán— fue dada en encomienda al conquistador Gonzalo de Ovalle, un compañero de Pedro de Alvarado, junto con Santa Eulalia y Jacaltenango. En 1549, se llevó a cabo la primera reducción de San Mateo Ixtatán bajo la supervisión de los misioneros dominicos,[131] [132] [125] en el mismo tiempo que fue fundado Santa Eulalia, el asentamiento de reducción kanjobal. Se establecieron otras reducciones kanjobales en 1560, en San Pedro Soloma, San Juan Ixcoy y San Miguel Acatán. La resistencia kanjobal fue en gran parte pasiva, expresándose en el abandono de las reducciones españolas y la fuga hacia zonas inaccesibles, como las montañas y los bosques. En 1586, la Orden de la Merced construyó la primera iglesia de Santa Eulalia.[56] La población chuj de San Mateo Ixtatán resistió el dominio español durante más tiempo que sus vecinos del altiplano. La resistencia de los chuj fue posible por su alianza con los lacandones en las tierras bajas del norte. Su resistencia era tan determinada que los chuj sólo quedaron «pacificados» mientras duraron los efectos inmediatos de las expediciones españolas.[133]

En el siglo xvii, el misionero español Fray Alonso de León informó que unas ochenta familias en San Mateo Ixtatán no rindieron tributo a la Corona Española, ni asistieron a la misa católica. Describió a los habitantes como pendencieros y se quejó de que habían construido un templo pagano en los cerros entre las ruinas de antiguos templos precolombinos donde quemaron incienso y sacrificaron pavos en ofrenda. Informó también que cada mes de marzo, a dos leguas de la ciudad, construyeron hogueras alrededor de cruces de madera y les prendieron fuego. Fray de León informó a las autoridades coloniales que las prácticas de los nativos eran tales que eran cristianos sólo de nombre. Finalmente, los lugareños de San Mateo Ixtatán decidieron expulsar al Fray de León.[134]

Una serie de terrazas de piedra en seco semi-derrumbadas, cubiertas de hierba corta. En la parte superior de la más alta de las cinco terrazas se encuentran los restos derrumbados y cubiertos de maleza de dos grandes edificios que flanqueaban las ruinas de una estructura más pequeña. Un árbol crece desde el lado derecho del edificio central menor, y otro crece a la extrema derecha, sobre la terraza superior y en frente del edificio también de pie sobre ella. En el primer plano hay el área plano de una plaza, con el flanco colapsado de una pirámide cubierta de hierba en la parte derecha inferior. El cielo está cubierto de nubes bajos.
las ruinas de Ystapalapán

En 1684, un consejo dirigido por Enrique Enríquez de Guzmán, el entonces gobernador de Guatemala, decidió ejecutar la reducción de San Mateo Ixtatán y Santa Eulalia, ambos dentro de la jurisdicción de la administración colonial del corregimiento de Huehuetenango.[135]

El 29 de enero 1686, el Capitán Melchor Rodríguez Mazariegos, bajo las órdenes del gobernador, salió de Huehuetenango para dirigirse a San Mateo Ixtatán, donde reclutó guerreros indígenas de los pueblos cercanos, incluyendo sesenta y un hombres de San Mateo mismo.[136] Las autoridades coloniales españolas creían que los habitantes de San Mateo Ixtatán simpatizaron con la población aún no subyugada y muy hostil de la región lacandona, que incluyó partes del territorio de lo en el siglo xxi ocupa el estado mexicano de Chiapas y la parte occidental de la cuenca del Petén.[137] Con el fin de impedir que las noticias del avance español llegarían a los habitantes de la región Lacandona, el gobernador ordenó la captura de tres líderes de la comunidad de San Mateo —siendo Cristóbal Domingo, Alonso Delgado y Gaspar Jorge— y los mandó bajo custodia a ser encarcelados en Huehuetenango.[138] El propio gobernador llegó a San Mateo Ixtatán, el 3 de febrero, donde el capitán Rodríguez Mazariegos ya lo estaba esperando. El gobernador ordenó al capitán a permanecer en el pueblo y usarlo como base de operaciones para penetrar en la región Lacandona. Los misioneros españoles Fray Rivas y Fray Pedro de la Concepción también se quedaron en la ciudad.[139] Luego, el gobernador Enríquez de Guzmán salió de San Mateo Ixtatán, dirigiéndose a Comitán en Chiapas, para entrar en la región Lacandona a través de Ocosingo.[140]

En 1695, los españoles lanzaron una invasión de la Selva Lacandona con tres contingentes militares saliendo simultáneamente desde San Mateo Ixtatán, Cobán y Ocosingo.[141] El capitán Rodríguez Mazariegos, acompañado por Fray Rivas, seis otros misioneros y cincuenta soldados españoles, salió de Huehuetenango rumbo a San Mateo Ixtatán, logrando reclutar a doscientos guerreros indígenas de Santa Eulalia, San Juan Solomá y San Mateo mismo.[142] Siguieron la misma ruta que la expedición de 1686.[141] El 28 de febrero de 1695, los tres grupos salieron de sus respectivas bases de operaciones para conquistar la Selva Lacandona. El grupo de San Mateo se dirigió al noreste en la Selva Lacandona.[142]

Las tierras bajas del Pacífico: pipiles y xincas[editar]

Antes de la llegada de los españoles, la parte occidental de la llanura del Pacífico fue dominado por los estados quiché y cakchiquel,[143] y la parte oriental fue ocupada por los pipiles y xincas.[144] Los pipiles habitaron la zona que hoy se conoce como el departamento de Escuintla y una parte del departamento de Jutiapa.[145] El principal territorio xinca se encontraba al este de la principal población pipil en lo que hoy se cononce como el departamento de Santa Rosa,[146] aunque los xincas también vivieron en Jutiapa.[121] En el medio siglo antes de la llegada de los españoles, los cakchiqueles estaban frecuentemente en guerra con los pipiles de Izcuintepeque (actualmente conocido como Escuintla).[147] En marzo de 1524, el reino quiché había sido derrotado por los españoles, lo que fue seguido de una alianza española con los cakchiqueles en abril del mismo año.[84] El 8 de mayo de 1524, poco después de su llegada a Iximché, e inmediatamente después de su posterior conquista de los zutuhiles en el lago de Atitlán, Pedro de Alvarado continuó hacia el sur hasta la costa del Pacífico, donde derrotó a los pipiles de Panacal o Panacaltepeque (llamado Panatacat en los Anales de los cakchiqueles) cerca de Izcuintepeque el 9 de mayo.[148] [149] Alvarado describió el terreno alrededor de la ciudad como muy difícil, cubierto de densa vegetación y pantanos que impedió el despliegue de la caballería, por lo que decidió mandar en frente a los hombres equipados con ballestas. A causa de la fuerte lluvia, los pipiles habían retirado sus fuerzas exploradoras creyendo que los españoles y sus aliados no serían capaces de llegar a la ciudad ese día. Sin embargo, Pedro de Alvarado siguió adelante, y cuando los españoles entraron en la ciudad, sorprendieron los defensores que no estaban preparados en absoluto, ya que los guerreros pipiles estaban refugiándose de la lluvia torrencial en sus casas. En la batalla que siguió, los españoles y sus aliados indígenas sufrieron pérdidas menores, y los pipiles lograron huir hacia el bosque, al abrigo de la persecución española por la densa vegetación y la lluvia. Pedro de Alvarado ordenó quemar la ciudad y envió mensajeros a los gobernantes pipiles, exigiendo su rendición, de lo contrario iba a arrasar sus tierras.[150] Según la carta de Alvarado a Cortés, los pipiles regresaron a la ciudad para someterse, y aceptaron al rey de España como su señor.[151] La fuerza española acampó en la ciudad capturada durante ocho días.[150] Unos años más tarde, en 1529, Pedro de Alvarado fue acusado de excesiva brutalidad durante la conquista de Izcuintepeque, entre otras atrocidades.[152] En Guazacapán, ahora un municipio de Santa Rosa, Pedro de Alvarado describió su encuentro con una población que no era ni maya, ni pipil, que hablaba un idioma totalmente distinto; esta población era probablemente xinca.[41] En aquel momento, la fuerza de Alvarado se componía de doscientos cincuenta soldados de infantería española acompañada de seis mil aliados indígenas, en su mayoría cakchiqueles y cholutecos.[153] Alvarado y su ejército derrotaron y ocuparon la principal ciudad xinca, llamada Atiquipaque, cuya ubicación generalmente se sitúa en la zona de Taxisco. Alvarado describió los defensores como guerreros muy feroces en el combate cuerpo a cuerpo, y mencionó que utilizaron lanzas, estacas y flechas envenenadas. La batalla tuvo lugar el 26 de mayo de 1524 y resultó en una reducción significativa de la población xinca.[41] Después de la conquista de la llanura del Pacífico, los habitantes pagaron tributo a los españoles en la forma de productos valiosos, tales como algodón, sal, vainilla y sobre todo cacao.[154]

Las tierras bajas del norte[editar]

El período de contacto de los conquistadores en las tierras bajas del Petén en el norte de Guatemala duró de 1525 hasta 1700.[155] La superioridad del armamento español y el uso de la caballería, que fueron tan exitosos en el norte de Yucatán, no eran muy adecuados para la guerra en los densos bosques de las tierras bajas de Guatemala.[156]

Cortés en Petén[editar]

Pintura vieja de un joven con barba, mirando ligeramente hacia la derecha. Lleva una chaqueta oscura de cuello alto rematado por una gola blanca, adornada con botones en el frente. El cuadro es oscuro y puesto en un óvalo con las letras «Hernán Cortés» en un rectángulo debajo.
Hernán Cortés, conquistador de los aztecas, cruzó las tierras bajas del Petén en el siglo xvi.

En 1525, después de la conquista del imperio azteca, Hernán Cortés dirigió una expedición por tierra a Honduras, atravesando el reino Itzá, cuyo territorio se extendía en lo que hoy es el departamento norteño de Petén en Guatemala.[157] El objetivo de esta expedición era someter a la rebelión de Cristóbal de Olid, a quien Cortés había enviado a conquistar Honduras. Sin embargo, Cristóbal de Olid se había instalado de forma independiente una vez que había llegado a ese territorio.[48] Cortés contaba con ciento cuarenta soldados españoles, noventa y tres de ellos montados, tres mil guerreros mexicanos, ciento cincuenta caballos, una piara de cerdos, piezas de artillería, municiones y otros suministros, junto con seiscientos portadores chontal de Acalán. Llegaron a la orilla norte del lago Petén Itzá el 13 de marzo de 1525.[158]

Cortés fue invitado a Nojpetén (también conocido como Tayasal) por Aj Kan Ek', el rey de los itzáes. Aceptó y cruzó a la ciudad maya con veinte soldados españoles, mientras que el resto de su ejército continuó alrededor del lago para reunirse con él en la orilla sur del lago.[159] [157] Cuando salió de Nojpetén, Cortés dejó una cruz y un caballo cojo. Los españoles no tuvieron contactos oficiales con los itzáes hasta la llegada de sacerdotes franciscanos en 1618, que notaron que la cruz de Cortés todavía estaba de pie en Nojpetén.[157] Desde el lago, Cortés continuó hacia el sur a lo largo de las laderas occidentales de los montes Maya, un viaje particularmente arduo que tomó doce días para cubrir treinta y dos kilómetros, en la que perdió más de dos tercios de sus caballos. Cuando llegó a un río crecido por las constantes lluvias torrenciales que continuamente dificultaban la expedición, Cortés se dirigió río arriba hacia los rápidos de Gracias a Dios, que necesitaban dos días para cruzar con la pérdida de aun más caballos.[159]

El 15 de abril de 1525, la expedición llegó a la comunidad maya de Tenciz. Con guías locales se dirigieron en los cerros al norte del lago de Izabal, donde los guías les abandonaron a su suerte. La expedición se perdió en los cerros y estuvo al punto de perecer cuando se logró capturar a un joven maya que les condujo a un lugar seguro.[159] Cortés encontró una aldea en la orilla del lago de Izabal, la cual puede haber sido la aldea de Xocolo. Cortés cruzó el río Dulce hacia el asentamiento de Nito que se encuentra en la bahía de Amatique,[160] junto con alrededor de una docena de sus compañeros y esperó al resto de su ejército para reagruparse en el transcurso de la siguiente semana.[159] En ese momento los restos de la expedición se había reducido a unos pocos cientos de soldados. Cortés logró ponerse en contacto con los españoles que estaba buscando, sólo para descubrir que los propios oficiales de Cristóbal de Olid ya habían puesto fin a su rebelión. Cortés regresó a México por vía marítima.[161]

Tierra de Guerra: Verapaz[editar]

Pintura de un hombre calvo sentado en un escritorio y escribiendo con una pluma. Lleva una túnica religiosa oscura con una capucha blanca, mangas interiores blancas y un crucifijo. Está mirando hacia abajo en las tres hojas de papel delante de él. Su mano izquierda reposa sobre un apoyabrazos.
El fraile dominico Bartolomé de las Casas promovió la conversión pacífica de los pueblos nativos.

En 1537 el área inmediatamente al norte de la nueva colonia de Guatemala se conocía como «Tierra de Guerra».[162] [Nota 4] Paradójicamente, al mismo tiempo era conocido como «Verapaz».[163] La «Tierra de Guerra» se refería a un área que estaba pasando por la conquista. Era una región de densa selva que era difícil de penetrar militarmente para los españoles. Cada vez que los españoles encontraron un centro de población en esta región, sus habitantes fueron trasladados y concentrados en un nuevo asentamiento colonial, cerca del borde de la selva, donde era más fácil para los españoles de controlarlos. Esta estrategia resultó en la despoblación gradual de la selva, a la vez convirtiéndola en un refugio desierto para los refugiados de la dominación española, tanto refugiados individuales como comunidades enteras, especialmente aquellas congregaciones que estaban alejadas de los centros de autoridad colonial.[164] Desde el siglo xvi hasta el inicio del siglo xviii, la Tierra de Guerra incluía una vasta área extendiéndose de Sacapulas en el oeste hasta Nito en la costa del Caribe, y desde Rabinal y Salamá hacia el norte,[165] y era una zona intermedia entre el altiplano y las tierras bajas del norte.[166] Esta área comprendía los departamentos modernos de Baja Verapaz y Alta Verapaz, Izabal y Petén, así como la parte oriental del Quiché y una parte del estado mexicano de Chiapas.[167] La parte occidental de esta zona era el territorio de los quekchís (kekchi).[168]

El fraile dominico Bartolomé de las Casas llegó a la colonia de Guatemala en 1537 y de inmediato hizo campaña para sustituir a la violenta conquista militar con el trabajo misionero pacífico.[169] Las Casas ofreció conquistar la Tierra de Guerra mediante la predicación de la fe católica.[170] Fueron los dominicos que promovieron el uso del nombre «Verapaz» en vez de «Tierra de Guerra».[163] Las Casas había sido instrumental en la introducción de las Leyes Nuevas en 1542, establecidas por la Corona española para controlar los excesos de los conquistadores y colonos en contra de los habitantes indígenas de América.[162] Sin embargo, los dominicos se vieron confrontados con una considerable resistencia de parte de los colonos españoles que vieron sus propios intereses amenazados por las leyes nuevas; esto distrajo a los dominicos de sus esfuerzos por establecer un control pacífico sobre la Tierra de Guerra.[163]

En 1543, la nueva reducción colonial de Santo Domingo de Cobán fue fundada en Chi Mon'a para recibir el reasentamiento de los quekchís de Chichen, Xucaneb y Al Run Tax Aj. Santo Tomás Apóstol fue fundada el mismo año en la cercanía en Chi Nim Xol y fue utilizado en 1560 como reducción para reasentar las comunidades Choles de Topiltepeque y Lacandon provenientes del valle del Usumacinta.[171] [172] En 1555, los acalas y sus aliados lacandones mataron al fraile español Domingo de Vico. En respuesta, se mandó una expedición punitiva desde Chamelco, encabezada por Juan Matalbatz, un líder indígena. Los indígenas independientes que fueron capturados por la expedición quekchí fueron llevados a Cobán y reasentados en Santo Tomás Apóstol.[173]

Lago de Izabal y la parte baja del río Motagua[editar]

A mediados del siglo xvi los dominicos establecieron su control en la doctrina que establecieron en Xocolo en la orilla del lago de Izabal. En 1574 fue la estación de paso más importante para las expediciones europeas en el interior. Xocolo se hizo tristemente célebre entre los misioneros dominicos por las prácticas de brujería de sus habitantes. Siguió siendo una importante estación de paso europea hasta finales de 1630, aunque fue abandonada en 1631.[174]

En 1598 Alfonso Criado de Castilla fue nombrado gobernador de la Capitanía General de Guatemala. Debido al mal estado de Puerto Caballos en la costa de Honduras y su exposición a repetidos ataques de los piratas, envió un navío piloto para explorar el lago de Izabal.[174] Como resultado de la exploración y después de que se le concedió el permiso real, Criado de Castilla ordenó la construcción de un nuevo puerto, llamado Santo Tomás de Castilla, en un lugar favorable en la Bahía de Amatique, cerca del lago. Desde luego comenzó la construcción de una carretera desde el puerto hasta la nueva capital de la colonia, situada en Antigua Guatemala, siguiendo el curso del valle del Motagua hacia las tierras altas. Los guías indígenas que exploraron la ruta desde las tierras altas no quisieron seguir río abajo, más allá de tres leguas por debajo de Quiriguá, por la hostilidad de los toqueguas que vivían en esta zona.[175]

En abril de 1604, los líderes de Xocolo y Amatique, respaldados por la amenaza de represalias españolas, lograron convencer a una comunidad de ciento noventa toqueguas de reasentarse en la costa de Amatique. El nuevo asentamiento de inmediato sufrió una caída en la población y, aunque algunas fuentes reportaban su extinción antes de 1613, los frailes mercedarios siguieron atendiendo a los toqueguas de Amatique en 1625.[176] En 1628 los poblados de los choles manche fueron puestos bajo la administración del gobernador de Verapaz, con Francisco Morán como su jefe eclesiástico. Morán favorecía un enfoque más robusto para la conversión de los manche ordenó el ingreso de soldados españoles para proteger la región contra los ataques de los itzáes en el norte. Sin embargo, el establecimiento de la nueva guarnición española en un área que antes no había visto una fuerte presencia militar española, provocó una rebelión de los manches y fue seguido por el abandono de los asentamientos indígenas.[177] En 1699, los toqueguas habían dejado de existir como pueblo, debido a la combinación de una elevada mortalidad y los matrimonios mixtos con los indígenas de Amatique.[176] En esta época los españoles decidieron iniciar la reducción de las poblaciones mopanes independentes (o «salvaje» desde el punto de vista español) que vivían al norte del lago de Izabal.[178] En aquel tiempo, la orilla norte del lago, aunque fértil, estaba largamente despoblada. Por lo tanto, los españoles planeaban traer los mopanes de la selva en el norte hacia una zona donde sería más fácil controlarlos.[179]

Durante la campaña para conquistar el reino itzá en el Petén, los españoles también mandaron expediciones para hostigar y reasentar los mopanes al norte del Lago de Izabal y los choles en los bosques al este de Amatique. Fueron reasentados en la doctrina de San Antonio de las Bodegas a cargo de los Dominicos en la orilla sur del lago y en la reducción colonial de San Pedro de Amatique. En la segunda mitad del siglo xviii la población indígena de estos pueblos había desaparecida. Los habitantes de la zona estaban únicamente compuestos de españoles, mulatos y otros de raza mixta, todos asociados con el Castillo de San Felipe, la fortaleza que guardaba la entrada al lago de Izabal.[179] La principal causa de la drástica despoblación del lago de Izabal y del delta del Motagua fueron las constantes incursiones en busca de esclavos por parte de los zambos mosquitos de la costa del Caribe las cuales acabaron con la población maya de la región, con los mayas capturados siendo vendidos como esclavos en la colonia británica de Jamaica.[180]

Conquista del Petén[editar]

El norte de Guatemala está conformado de una planicie de tierras bajas que se estira desde el pie de la sierra de los Cuchumatanes extendiéndose en un arco hacia el sur. Al este de las montañas se encuentra gran lago de Izabal en de las tierras bajas, al este con una salida en la Bahía de Amatique que se abre hacia el golfo de Honduras. Inmediatamente al norte de las montañas se encuentra la selva Lacandona, con el Petén hacia el noreste. Ystapalapán fue un asentamiento en los Cuchumatanes occidentales, en el territorio de los chuj. Cobán se sitiaba en territorio quekchí, en el piemonte a medio camino entre Ystapalapán en el oeste y el lago de Izabal en el este. Xocolo se encontraba en el extremo noreste del lago de Izabal, donde fluye hacia el mar. Nito, también conocido como Amatique,se situaba en la costa, en la embocadura del río que fluye del lago en la Bahía de Amatique. El área al sur del lago era parte del territorio toquegua. Los manche ocupaban las tierras al noroeste del lago, con los acala al oeste, entre los manche y los chuj. Los lacandones se encontraban hacia el noroeste de los acala, en la frontera con México. El lago Petén Itzá esta en el centro de Petén, al norte. Era donde se situaba Nojpetén, con las tierras del reino itzá extendiéndose hacia el sur del lago. Al este de los itzáes y al noreste de los manches se encontraban los mopanes, en la frontera con Belice. Al norte de los mopanes y al este del lago Petén Itzá se encontraban los yalain. Los kowoj estaban al noreste del lago y los kejache hacia el noroeste. La «Tierra de Guerra» cubría una amplia franja, incluyendo el norte de las montañas y la parte sur de las tierras bajas.
Mapa de las tierras bajas del norte de Guatemala en la época del contacto con los españoles.

La colonización de los españoles en la península de Yucatán aumentó desde 1527 en adelante, logrando establecer un número de colonias y pueblos en 1544, como Campeche y Valladolid en lo que hoy es México.[181] El impacto de los españoles sobre los mayas del norte de Yucatán — incluyendo los efectos de la invasión, las enfermedades epidémicas y la captura y exportación de hasta cincuenta mil esclavos mayas — fue tan fuerte que resultó en el desplazamiento de muchos mayas hacia el sur, donde se unieron con los itzáes alrededor del lago Petén Itzá, dentro de los límites de lo que hoy es Guatemala.[182] Los españoles eran conscientes de que el reino maya itzá se había convertido en el centro de la resistencia anti-española en la península y, a lo largo de casi doscientos años, llevaron a cabo una política dirigida a cercar al reino y cortar sus rutas comerciales. Los itzáes resistieron a esta invasión gradual mediante el reclutamiento de los pueblos vecinos como aliados contra el lento avance español.[156]

Desde finales del siglo xvi hasta finales del siglo xvii, los misioneros dominicos llevaron a cabo un trabajo de conversión pacífica en Verapaz y en el sur de Petén, pero solo alcanzaron logros modestos. En el siglo xvii los misioneros franciscanos llegaron a la conclusión de que la pacificación de los mayas y su conversión al cristianismo no sería posible mientras permanecía independiente el reino itzá en el lago Petén Itzá. El constante flujo de población huyendo de los territorios bajo control español para refugiarse en territorio itzá estaba socavando las encomiendas.[156] Fray Bartolomé de Fuensalida visitó Nojpetén en 1618 y 1619.[183] Cuando visitaron Nojpetén en esta ocasión, los misioneros franciscanos intentaron usar su propia reinterpretación de las profecías de k'atun para convencer al Aj Kan Ek' y sus sacerdotes de que había llegado el tiempo para la conversión.[184] Sin embargo, los sacerdotes itzáes no se dejaron convencer sino mantuvieron una interpretación distinta de las profecías, expresando que el tiempo para la conversión todavía no había llegado, y los misioneros tuvieron suerte de escapar con vida. En 1695, las autoridades coloniales decidieron conectar la provincia de Guatemala con Yucatán. Soldados guatemaltecos conquistaron un número de comunidades choles, la más importante siendo Sakb'ajlan en la orilla del río Lacantún en el este de Chiapas, ahora en México, que fue rebautizada Nuestra Señora de Dolores o Dolores del Lacandón. En 1695, el fraile franciscano Andrés de Avendaño supervisó un segundo intento de conversión de los itzáes y trató de convencer al rey itzá que el k'atun 8 Ajaw, un ciclo de veinte años en el calendario maya que se inició en 1696 o 1697, era el momento oportuno para los itzáes para finalmente abrazar el cristianismo y aceptar al rey de España como su máximo gobernante. Sin embargo, los itzáes tenían enemigos locales mayas que se resistieron a esta conversión y en 1696 Avendaño nuevamente tuvo suerte de escapar con vida. La prolongada resistencia de los itzáes se había vuelto una vergüenza para las autoridades coloniales españolas, las cuales enviaron soldados desde Campeche para conquistar a Nojpetén una vez por todas.[185]

Caída de Nojpetén[editar]

Martín de Ursúa y sus soldados llegaron a la orilla oeste del lago Petén Itzá en febrero de 1697. Una vez a la orilla del lago, los españoles construyeron una galeota, un gran barco de ataque movido a remo, fuertemente armado.[186] El 13 de marzo de 1697, la capital Itzá fue sometido a un sangriento ataque por agua.[185] [186] El bombardeo español causó muchas muertes en la isla y muchos de los itzáes que se lanzaron al agua del lago para escapar nadando, fueron muertos en el agua.[186] Después de la batalla, los defensores sobrevivientes se desvanecieron en los bosques, dejando a los españoles a ocupar una ciudad abandonada.[185] Los reyes itzáes y kowoj (Ajaw Kan Ek' y Aj Kowoj) fueron capturados, junto con otros nobles mayas y sus familias. Una vez que Nojpetén se encontraba firmemente en manos de los españoles, Ursúa regresó a Campeche. Dejó una pequeña guarnición en la isla, aislada entre los itzáes y kowoj hostiles que todavía dominaban la tierra firme. Los españoles rebautizaron Nojpetén en «Nuestra Señora de los Remedios y San Pablo, Laguna del Itza». La guarnición fue reforzada en 1699 por una expedición militar desde Guatemala, la que fue acompañada de civiles de raza mixta, o ladinos, que vinieron a fundar un asentamiento alrededor del campamento militar. Los colonos trajeron enfermedades que causaron la muerte de muchos soldados y civiles y que afectaron también a la población indígena. Los guatemaltecos solo se quedaron tres meses antes de regresar a Santiago de los Caballeros de Guatemala, llevando el rey cautivo de los itzáes, junto con su hijo y dos de sus primos. Sus primos murieron durante el largo viaje a la capital de la colonia; Ajaw Kan Ek' y su hijo pasaron el resto de su vida bajo arresto domiciliario en la capital.[186]

Últimos años de la conquista[editar]

En el siglo xvii la pequeña población chol (ch'ol) del sur de Petén y de Belice fueron deportados a Alta Verapaz, donde fueron absorbidos por la población quekchí. La población chol de la selva de Lacandón fue reasentada en Huehuetenango en el siglo xviii.[187] En los años 1702-1703, sacerdotes católicos de Yucatán fundaron varios pueblos de misiones alrededor del lago Petén Itzá. Los sobrevivientes de la población itzá y kowoj fueron reubicados en los asentamientos coloniales por una mezcla de persuasión y fuerza. En 1704, los líderes kowoj e itzá en estos asentamientos se rebelaron contra los españoles. A pesar de que estaba bien planeada, la rebelión fue rápidamente aplastada y sus líderes fueron ejecutados; la mayoría de los asentamientos misioneros fueron abandonados como consecuencia del conflicto. De la población de unos sesenta mil mayas que contaba el centro de Petén en 1697, sólo quedaron alrededor de seis mil en 1708.[186] Aunque las enfermedades contagiosas causaron la mayoría de las muertes, las expediciones españolas y las guerras internas entre los grupos indígenas también jugaron un papel.[188]

Legado de la conquista española[editar]

El choque inicial de la conquista española fue seguido por décadas de explotación intensiva de los pueblos indígenas, tanto los pueblos aliados como los enemigos subyugados. Durante los siguientes doscientos años, el gobierno colonial imponía gradualmente las normas culturales españolas sobre los pueblos sometidos. Mediante las reducciones, encomiendas y doctrinas se crearon nuevos asentamientos establecidos en un patrón de rejilla al estilo español, con una plaza central, una iglesia y un ayuntamiento donde residió el gobierno civil. Este estilo de asentamiento aún es visible en las aldeas y los pueblos de la zona. El gobierno civil local estaba directamente en manos de los españoles y sus descendientes (ladinos) o fue controlado de cerca por ellos.[59] La introducción del catolicismo era el principal medio para el cambio cultural y dio lugar al sincretismo religioso.[189] Algunos elementos culturales del Viejo Mundo llegaron a ser completamente adoptados por la población maya, como por ejemplo la marimba, un instrumento musical de origen africano.[190]

El mayor cambio fue la sustitución del orden económico precolombino por la tecnología europea y la ganadería; esto incluía la introducción de herramientas de hierro y acero, sustituyendo las herramientas neolíticas, y ganado vacuno, cerdos y pollos para sustituir la caza. También se introdujeron nuevos cultivos; la introducción de caña de azúcar y de café llevó a la explotación económica de la mano de obra nativa en las plantaciones.[191] Se estima que el sesenta por ciento de la población moderna de Guatemala es maya y que se concentra en el altiplano occidental y central. La parte oriental del país ha sido objeto de intensa imigración española y hispanización.[190] La sociedad guatemalteca se divide en un sistema de clases en gran medida basado en raza, con los campesinos y artesanos mayas en la clase inferior, los trabajadores asalariados y burócratas de raza mixta (ladinos) formando la clase media y media-baja y la elite criolla de ascendencia europea por encima de ellos.[192] Algunas élites indígenas lograron mantener un cierto prestigio en el período colonial, como por ejemplo la familia Xajil, un linaje de la nobleza cakchiquel que relató la historia de los cakchiqueles.[193]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. Schele & Mathews. The code of kings. p. 386 n. 15. «Recinos sitúa estas fechas dos días antes (por ejemplo, la llegada de los españoles en Iximché el 12 de abril en lugar del 14 de abril), basándose en la datación imprecisa en los registros primarios españoles. Schele y Fahsen calculan todas las fechas basándose en los anales de los cakchiqueles, el cual tiene una datación mucho más precisa y a menudo incluye fechas equivalentes tanto en el calendario cakchiquel y el calendario español. En esta sección se utiliza las fechas de Schele y Fahsen» 
  2. Recinos (1998). Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles; Título de los Señores de Totonicapán. p. 19. «Recinos menciona sesenta desertores.» 
  3. a b La ubicación de la histórica ciudad de Mixco Viejo ha sido la fuente de cierta confusión. Ha sido comprobado que el sitio arqueológico que ahora se conoce como Mixco Viejo es en realidad Jilotepeque Viejo, la capital del pueblo Chajomá. El registro colonial de Mixco Viejo ha sido asociado con el sitio arqueológico de Chinautla Viejo, mucho más cerca de la moderna ciudad de Mixco. Carmack 2001a, pp. 151, 158.
  4. En esta época, la colonia de Guatemala se conformaba sólo del altiplano y de la llanura del Pacífico.