Condesa de Castiglione

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Virginia Oldoini
Condesa consorte de Castiglione
Pierson castiglione.jpg
Juego de Locura, retrato fotográfico por Pierre-Louis Pierson, 1863-1866.
Información personal
Nombre secular Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini
Otros títulos Condesa consorte de Costigliole
Nacimiento 22 de marzo de 1837
Florencia, Flag of the Grand Duchy of Tuscany (1840).svg Gran Ducado de Toscana
Fallecimiento 28 de noviembre de 1899
(62 años)
París, Bandera de Francia Francia
Entierro Cementerio del Père-Lachaise
Profesión Agente
Familia
Dinastía Casa de Oldoini
Padre Marqués Filippo Oldoini
Madre Marquesa Isabella Lamporecchi
Cónyuge Francesco Verasis Asinari, Conde de Castiglione y Costigliole
Descendencia Giorgio Verasis Asinari
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Virginia Oldoini, Condesa de Castiglione (Florencia, 22 de marzo de 1837París, 28 de noviembre de 1899) fue una aristócrata y agente secreto italiana, célebre por haber sido amante del emperador Napoleón III de Francia. En parte fue responsable de la unificación italiana, debido a la influencia que adquirió sobre el Emperador. Fue también una significativa figura en la temprana historia de la fotografía como modelo y colaboradora del fotógrafo Pierre-Louis Pierson.

Biografía[editar]

Primeros años

Nacida el 22 de marzo de 1837 en Florencia como Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini, era hija del marqués spezzino Filippo Oldoini y de la marquesa Isabella Lamporecchi, miembros de la nobleza menor de la Toscana. Virginia recibió una esmerada educación, podía hablar cuatro lenguas fluidamente y dominaba la música y la danza. Pronto destacó por su notable belleza entre el resto de jóvenes aristócratas, por lo que fue conocida como La Perla d'Italia, aunque en su entorno familiar se la apodaba "Nicchia". Con sólo diecisiete años contrae matrimonio en 1854 con Francesco Verasis Asinari, conde de Castiglione y de Costigliole, doce años mayor que ella, el cual se muestra desde un primer momento como una persona fría, de carácter reservado, muy distinto de cómo es la condesa. A ella le encantan las fiestas y los viajes, y se muestra con un carácter alegre y disipado. Tuvieron un único hijo llamado Giorgio que moriría de viruela a temprana edad sin haber alcanzado la adolescencia. Poco a poco las diferencias de carácter les fueron separando.

Virginia sigue acudiendo a fiestas y bailes, sin la compañía de su marido. Allí coincide con un primo suyo, Cavour, primer ministro del rey Víctor Manuel II de Cerdeña y el Piamonte. Cavour propone utilizar los servicios de su prima para conseguir la unificación de Italia: buscan que el emperador francés, Napoleón III, se enfrente a Austria y que ésta abandone los territorios ocupados en Italia. Si el Piamonte logra que se consiga esto, la casa de Saboya se impondría en todo el territorio italiano. Y que mejor forma de conseguirlo que a través de los encantos de la condesa. Es sabido que a Napoleón III le gustan demasiado las mujeres hermosas, por lo que convencen a la condesa para que vaya a París en calidad de "espía", para "aconsejar" al emperador de que le conviene atacar al enemigo austríaco. Para este plan también han contado con el conde. Ambos parten para París junto con su hijo.

Misión en París[editar]

Condesa de Castiglione pintada en París, 1862 por Michele Gordigiani

La Condesa comenzó sus aventuras en el escenario internacional el día de Navidad de 1855, cuando llegó a París con su marido, Francesco Verasis Asinari, conde de Castiglione y de Costigliole y su hijo Giorgio. Al parecer, estaban allí para devolverle una visita a la prima de la condesa, Maria Walewska, cuyo hijo, el conde Alexandre Colonna-Walewski, era también hijo de Napoleón I. Sin embargo, tras esta excusa se encontraba la verdera causa del viaje de los Castiglione a la capital francesa: el encuentro entre Virginia y Napoleón III.

Los bien relacionados Castiglione no esperaron mucho para ser llevados a la Corte. En pocos días, fueron presentados a Napoleón III y a su esposa Eugenia, en un baile imperial. Las entradas de la condesa a las fiestas y bailes se convirtieron en leyenda. Siempre tarde, hacía que su marido la escoltara a una esquina del salón donde observaba la gran atención que su presencia producía. Allí, esperaba a que los anfitriones realizaran las presentaciones y se emocionaba solo cuando el emperador o la emperatriz la saludaban. Se le llegó a conocer como la "Mujer del Amor Imperial".

En la ficción[editar]

La vida de la condesa fue desarrollada en 1942 en el filme italiano La contessa Castiglione y en 1954 en el franco-italiano La Contessa di Castiglione, siendo interpretada en este último por Yvonne De Carlo.

Distinciones honoríficas[editar]