Concilio de Elvira

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El Concilio de Elvira o de Iliberis (Latín: Concilium Eliberritanum), fue el primer concilio que se celebró en Hispania Bætica por la iglesia cristiana. Tuvo lugar en la ciudad de Ilíberis, cerca de la actual ciudad de Granada. Su fecha es incierta, entre el 300 y el 324. En el primer caso sería anterior a la persecución de Diocleciano y en el segundo, posterior al Edicto de Milán de Constantino.[1]

Este concilio fue uno de los más importantes llevados a cabo en las provincias, seguido por el Concilio de Arlés y el Concilio de Ancyra los cuales prepararían el camino para el primer Concilio ecuménico católico. Al Concilio de Elvira asistieron diecinueve obispos y veintiséis presbíteros de toda la península ibérica, así como laicos.[2]

Historia[editar]

La fecha disputada varía: algunos como Louis Duchesne[3] y Víctor de Clercq[4] creen que fue entre el 300 al 303, antes de la persecución de Diocleciano; para otros se llevó a cabo antes del concilio de Arlés entre el concilio de Nicea 303, 314 o 325.

Karl Josef von Hefele y Robert William Dale, Domenico Mansi y Jean Hardouin creen que se celebró entre 305 al 306 mientras que Hennecke[5] concluye que fue en tiempos "de paz, sin pensar que inmediatamente viniera una persecución; esta ausencia de alguna previsión hace que no se conozca la fecha exacta".

Algunos investigadores creen que tuvo lugar en Hispania Bætica, en la ciudad de Granada[6] o en algún lugar cercano, debido a que Elvira o Eliberri[7] era como antiguamente se había conocido a Granada. En realidad Elvira era una ciudad próxima a Granada, en las inmediaciones de la actual Atarfe, que sucumbió en el siglo XI en el marco de las persecuciones contra judíos y cristianos mozárabes.

Ahí los 19 obispos y 26 presbíteros en su mayoría de la Hispania Baetica y Carthaginensis[8] se reunieron a instancia de Osio de Córdoba, pero bajo la presidencia del obispo Félix de Acci (actualmente Guadix), probablemente por ser el obispo más antiguo presente,[9] con sus puntos de vista para restaurar el orden y disciplina dentro de la Iglesia Católica, a consecuencia de este concilio salieron otros cánones que serían asociados con el concilio de Elvira.

El Concilio de Elvira, por su antigüedad y su carácter de documento excepcional del cristianismo en Hispania, ha sido objeto de atención para averiguar el origen de éste. Para algunos autores refleja una influencia de las comunidades cristianas de África.[10]

Los cánones[editar]

En sus 81 cánones, todos disciplinares, se encuentra la ley eclesiástica más antigua concerniente al celibato del clero, la institución de las vírgenes consagradas (virgines Deo sacratæ), referencias al uso de imágenes (de interpretación discutida), a las relaciones con paganos, judíos y herejes, y muchas otras, relativas a temas como matrimonio, bautismo, ayuno, excomunión, enterramiento, usura, vigilias, o cumplimiento de la obligación de asistir a misa.[11]

En el concilio, se trató el tema de la separación de las comunidades judías que había en España, al mismo tiempo colocaron estrictas prohibiciones para alejar a los cristianos del ambiente pagano, estas prohibiciones iban desde las carreras de cuadrigas hasta el culto imperial. Este concilio sentó las bases de lo que sería la Iglesia en España. Entre los numerosos obispos asistentes encontramos a Osio de Córdoba, el obispo de Eliocroca y el obispo de Málaga San Patricio que ejerció su episcopado entre los años 290 y 307.[2]

Víctor De Clercq apunta que "que a excepción de Osio de Córdoba, no sabemos prácticamente nada de esos hombres, y ni sabemos con certeza cuando y donde fue tal concilio, y que la Iglesia de España fue una de las primeras antes de la Iglesia de Constantino"[12]

El entorno social de los cristianos de Hispania se puede deducir el por qué en los cánones se prohíbe el casamiento y las relaciones sexuales con los judíos, los paganos y herejes, cerrando así las magistraturas de Flamen y Duumvir a los cristianos, prohibiéndoles el contacto con la idolatría y participar en cualquier otro festejo o juegos públicos paganos[13]

El estado moral puede notarse en los cánones que denunciaban vicios frecuentes, por igual mostraban a los clérigos como una clase especial con privilegios particulares, al actuar con mayores demandas morales, así eran las multas por delinquir.

El obispo había adquirido control de los sacramentos, mientras los diáconos y presbíteros actuaban de acuerdo a sus órdenes; el episcopado aparece como una unidad, y con decretos disciplinarios los obispos estaban obligados a respetarse uno al otro.[14]

Maurice Meigne considera que solamente los primeros veintiún cánones en la lista que conocemos habían sido promulgados en Elvira; los demás habrían sido agregados después a la colección.[15]

Los términos del canon primero, los cristianos no practicantes de la religión les estaba prohibido la santa comunión aun en articulo mortis o últimas palabras, una inusual y rigurosa aplicación de los principios del Novacianismo, la cual había dividido la iglesia desde su recuperación de las persecuciones a mediados del siglo tercero: comparado con la severidad de Cipriano de Cartago el tema principal de este canon es una indicación mayor de la fecha siguiente a la persecución.[16]

Entre los últimos cánones, el canon 33 ordena el celibato a todos los clérigos, fuesen casados o no, y a todos los que ministraban en el altar (éste es el canon más antiguo sobre el celibato).[16] [17]

El canon 36, prohíbe las imágenes en las iglesias (comparado con la controversia iconoclasta del Este), permitiendo el bautismo a los laicos bajo ciertas condiciones; el canon 53, prohíbe a un obispo perdonar a una persona que ha sido excomulgada por otro obispo.[18]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Bibliografía[editar]

  • El concilio de Elvira y su tiempo, editado por la Universidad de Granada.
  • Giovanni Domenico Mansi, Sacrorum Conciliorum nova et amplissima collectio (Florence and Venice, 1758-98) vol. II.ii.1-406; reprint (Paris) 1906 Reprints the account of Ferdinand de Mendoza, pp. 57-397.
  • Jean Hardouin, Conciliorum collectio regia maxima i. pp. 247-258.
  • Karl Josef von Hefele, Conciliengeschichte I, pp. 148-192 (2nd ed. 1873) (English translation, i. pp. 131 sqq.)
  • Alfred W. Dale, The Synod of Elvira and Christian Life in the Fourth Century (London, 1882)
  • Edgar Hennecke, in Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge (3rd ed), sv. "Elvira", especially bibliography.
  • El Housin Helal Ouriachen, Antes, durante y después de la Granada tardoantigua, Revista de Claseshistoria 218, 2011, pp. 1-52, ISSN 1989-4988.
  • El Housin Helal Ouriachen, La ciudad en la Bética tardoantigua, Berlín, 2011, ISBN 978-3-8443- 4477-6.
  • Samuel Laeuchli, Power and Sexuality: The Emergence of Canon Law at the Synod of Elvira (Philadelphia: Temple University Press) 1972. Power dynamics, sexual controls and the emergence of a clerical elite.
  • José F. Ubina. Le concile d'Elvire et l'esprit du paganisme // Dialogues d'histoire ancienne. V. 19. No. 19-1, 1993 pp. 309-318.

Notas[editar]

  1. Edgar Hennecke, "Elvira, Synod of" in en:Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge (3rd ed).
  2. a b Philip Schaff, History of the Christian Church.
  3. Duchesne, "Le concile d'Elvira et les flamines chrétiennes", Mélanges Renier (Paris) 1887, pp 159-74.
  4. De Clercq, Ossius of Cordova (1954).
  5. Hennecke "Elivira, synod of" in New Schaff-Herzog.
  6. A.W. Dale 1882
  7. Eliberri, Elimberri o Ilumberri fue un antiguo cognado vasco para Hiriberri or Irunberri el cual significa "Nuevo pueblo o dominio"
  8. Hennecke hace notar que Legio (León) y Zaragoza estuvieron representados pero no Tarragona.
  9. Henry Wace, Dictionary of Christian Biography and Literature sv "Hosius (1)".
  10. Carmelo Arribas Pérez Revista de Historia, "Medieval", comentado en Extremadura al Día, 12 jul 2007; José María Blázquez (dir.) Historia Antigua de España, Madrid: Cátedra; José María Blázquez: La carta 67 de Cipriano y el cristianismo primitivo
  11. Enciclopedia Católica
  12. De Clercq, revisando Samuel Laeuchli, Power and Sexuality: The Emergence of Canon Law at the Synod of Elvira in Vigiliæ Christianæ 29.1 (March 1975), p. 76.
  13. Robert Grigg, "Aniconic Worship and the Apologetic Tradition: A Note on Canon 36 of the Council of Elvira" Church History 45.4 (December 1976), pp. 428-433, encuentra que la hostilidad hacia los iconos, y prohibiendo la introducción de las imágenes en las iglesias basado en los apologistas cristianos, el uso de las fuentes paganas en la veneración de imágenes, citando a apologistas contemporáneos como Arnobio y Lactancio
  14. Concile ou collection d'Elvire," Revue d'histoire ecclésiastique 70 (1975) pp 361-387
  15. Los problemas de la transmisión textual de los cánones se discuten en Hamilton Hess, The Early Development of Canon Law and the Council of Serdica (Oxford Early Christian Studies, Oxford: 2002) pp 40-42.
  16. a b Charles A. Frazee, "The Origins of Clerical Celibacy in the Western Church" Church History 57 Supplement Centennial Issue (1988), pp. 108-126.
  17. Stickler, A.M. (Alfonso M.) (1994). «El celibato eclesiástico, su historia y sus fundamentos teológicos». Scripta Theologica 26 (1):  pp. 3-78. http://hdl.handle.net/10171/13014. Consultado el 20 de noviembre de 2012. 
  18. Placuit picturas in ecclesia esse non debere, ne quod colitur et adoratur in parietibus depingatur."No debe haber imagenes en la iglesia, menos que sean adoradas e idolatradas y puestas en las paredes."