Concierto para piano n.º 2 (Chopin)

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Concierto n.º 2 en fa menor, 1er movimiento
Concierto n.º 2 en fa menor, 2º movimiento
Concierto n.º 2 en fa menor, 3er movimiento
Nico Snel dirige la Orquesta Filarmónica de Seattle

El Concierto para piano y orquesta n.º 2 en fa menor, Op. 21 de Frédéric Chopin es uno de los dos conciertos para piano del compositor polaco. Pese a haberse publicado en segundo lugar, en realidad es anterior al Concierto para piano y orquesta n.º 1, Op. 11 en mi menor. Está dedicado a la condesa Delphine Potocka. Se terminó al final del invierno de 1829 y fue estrenado por el propio compositor al piano el 17 de marzo de 1830 en Varsovia. Es, en conjunto, de acentos más dramáticos que el Concierto en mi menor. Con todo, es una maravillosa inspiración melódica, riqueza de expresividades románticas y sentido rítmico.

Los efectivos orquestales son maderas a dos, dos trompas, dos trompetas, un trombón, timbales y cuerdas. Estos efectivos han sido a veces alterados por André Messager a petición de la pianista Marguerite Long o el arreglo de Alfred Cortot, quien realizó un material orquestal más apropiado, según los deseos del director Wilhelm Furtwängler. Esta última se ejecuta frecuentemente. Uno de sus mejores intérpretes ha sido el pianista polaco Arthur Rubinstein.

Movimientos[editar]

El concierto está estructurado en tres movimientos:

  1. Maestoso. Escrito en forma sonata. Es una amplia introducción orquestal que expone los dos temas principales. El primero de ellos es de suave hermosura, con un fraseo amplio y lírico; el segundo es íntimo, desarrollado por el solista. Cuando tras un fortissimo el piano irrumpe con brillantez, ya no dejará su puesto privilegiado: éste será el que lleve el protagonismo en todo el movimiento.
  1. Larghetto. Intimista y amoroso, fue inspirado por un amor de juventud de Chopin, la soprano Konstancia Gladkowska. Tiene estructura tripartita, con las secciones extremas plenas de efluvios amorosos, mientras que la central tiene un contrastado sentido dramático. La línea cantabile está adornada en una escritura a veces lánguida y otras de indudable contemplación erótica.
  1. Allegro vivace. Escrito en forma de rondó, este tiempo final consta de dos temas principales: el primero está dotado de sencillez y encanto, mientras que el segundo es prácticamente una mazurca de claro sabor polaco. El piano juega con ambos temas, en un clima desenfadado y muy luminoso acompañado por una orquesta en la que domina la cuerda. La última sección está escrito a moto perpetuo.

Referencias[editar]

  • Tranchefort, F. R., Guía de la música sinfónica, Madrid, 2002. ISBN 84-206-8582-8
  • Ruiz Tarazona, A, Federico Chopin: Un clásico del Sentimiento, Madrid, 1975. ISBN 84-387-0012-8.