Trastornos de la articulación temporomandibular

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Disfunción temporomandibular
Articulación TemporoMandibular (ATM).jpg
Articulación temporomandibular.
Clasificación y recursos externos
CIE-10 K07.6
CIE-9 524.60
DiseasesDB 12934
Sinónimos
Trastornos de la articulación temporomandibular, compromiso articular temporomandibular
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Ejemplo frecuente de CAT (1)
Ejemplo frecuente de CAT (2)
Ejemplo frecuente de CAT (3)
Ejemplo frecuente de CAT (4)

Los trastornos de la articulación temporomandibular, también conocido como disfunción temporomandibular, disfunción craneomandibular, (DCM), son un conjunto de alteraciones relativas a la articulación temporomandibular y las estructuras anatómicas que la rodean, que son causa usualmente no diagnosticada de cefalea y trastornos faciales de diversa intensidad hasta en un 50% de la población.[1] [2] [3]

La Asociación Dental Americana prefiere el uso del término trastornos temporomandibulares, dado que muchos de estos trastornos no están originados en la articulación temporomandibular.[4]

Otro trastorno de la articulación temporomandibular es el "Compromiso Articular Temporomandibular", (CAT).[5] Diferentes cefaleas tales como migrañas o tensionales, cuadros de mareos o vértigos, síndrome de Meniere, neuralgia del trigémino, parálisis faciales periféricas, síndrome de la boca ardiente (SBA), en realidad son síntomas de esta patología. [6]

Definición[editar]

La articulación temporomandibular puede ser afectada por enfermedades inflamatorias, traumáticas, infecciosas, congénitas, del desarrollo y neoplásicas; sin embargo, la causa más común corresponde a un grupo de trastornos funcionales que generan dolor, más frecuentemente en mujeres, y que se conoce como síndrome de disfunción dolorosa de la articulación temporomandibular, trastorno(s) de la articulación temporomandibular o simplemente disfunción temporomandibular.[7]

Este síndrome se define como un subconjunto de los problemas craneofaciales dolorosos, caracterizado por el compromiso de la articulación temporomandibular, los músculos de la masticación y las estructuras anatómicas asociadas. Los pacientes que lo padecen, se presentan comúnmente con dolor, movilidad mandibular alterada y sonidos en la articulación temporomandibular.[7]

El "Compromiso Articular Temporomandibular" (CAT), descubierto en 1998 y comunicada por primera vez por el Doctor José Larena-Avellaneda Mesa en octubre de 2000 en el XXXVIII Congreso Internacional del CIRNO (Valencia). Se definió como: limitación o impedimento en la amplitud de los movimientos funcionales mandíbulares durante la masticación, fonación, bostezo, posturas de descanso, etc., por impacto de alguna o algunas estructuras situadas en la parte móvil del aparato masticatorio (mandíbula, musculatura, diente, prótesis, etc.) contra alguna o algunas estructuras situadas en el orificio cigomático o/y en el maxilar superior (maxilar, diente, prótesis, etc), dando lugar a un conjunto de síntomas y signos principalmente sensitivos, dolor de cabeza (cefalea) [8] y vegetativos, inestabilidad (mareos, vértigos). En el aparato masticatorio la articulación comprometida es la temporomandibular; el menoscabo funcional se refiere a la masticación y la fonación; la causa puede ser extra o intraarticular y la afectación uni o bilateral.[9] [10]

Clasificación[editar]

Esta enfermedad, ha tenido numerosas clasificaciones, no obstante, en general se puede dividir en tres grupos: los trastornos relativos a la articulación temporomandibular (ATM); aquellos trastornos relativos a la musculatura adyacente, y los degenerativos.[3]

Dentro de las agrupaciones mencionadas, hay diversidad en la nomenclatura lo cual dificulta una clasificación homogénea:

  • Trastornos musculares.
  • Desplazamiento discal.
  • Artralgia, artritis, artrosis.[11]

La Sociedad Internacional de Cefaleas, clasifica este trastorno como una cefalea secundaria: "Cefalea o dolor facial atribuible a un trastorno de la articulación temporomandibular",(K07.6),[12] según la segunda edición de la Clasificación Internacional de las Cefaleas.[7]

Clasificación Etiológica[13] [editar]

Por disminución del volumen: traumática.

  1. Dinámica:
    1. CAT por impacto:
      1. Extraarticular:
        1. En el orificio cigomático: en la apertura por hipertrofia de la apófisis coronoides mandibular uni o bilateral, por disminución del orificio cigomático y en la enfermedad de Jacob.
        2. En el maxilar superior: en la apertura, lateralidades. protrusivas, cierre.
        3. Dentales: por aumento la dimensión vertical en la máxima intercuspidación, doble oclusión, etc.,
      2. ntraarticular: la subluxación uni o bilateral de la ATM.
    2. CAT por atrapamiento en el orificio cigomático: Síndrome del Músculo Temporal (SMT).
      1. Extraarticular: apertura, lateralidades, protrusivas, por hipertrofia apófisis coronoides, por disminución agujero cigomático.
      2. Intraarticulares: la subluxación uni o bilateral de la ATM.
  2. Estática: Postural. Hábitos de presión:
    1. Pasivos:
      1. Tendido: sobre el lado que se duerme o descansa (cama, sofá tv, lectura, etc.), Pillowing.
      2. Sentado: apoyo de la cabeza sobre una mano (estudio, ordenador, asiento de viaje, etc.).
    2. Activos:
      1. Al realizar cualquier tipo de actividad física que necesite la protrusión (deporte, fonación, etc.).
      2. Al realizar cualquier tipo de actividad que conlleve mantener la flexión del cuello (uso del ordenador, lectura, costura, etc.).

El CAT también se puede presentar en combinación simultánea al realizar diferentes movimientos, como por ejemplo en el cierre y las lateralidades, etc.

Epidemiología[editar]

La incidencia de estos trastornos es muy alta: hasta un 50% de la población general lo padece en algún grado. Es más frecuente en mujeres entre los 20 y 50 años. En un 7% de los casos el problema genera alteraciones bucofaciales con dolor facial y mandibular.[1]

Patogenia[editar]

En general, puede decirse que el problema asociado al CAT tiene que ver con una falta de espacio para que la mandíbula pueda llevar a cabo sus movimientos normales durante la masticación, fonación, etc. La mandíbula al golpear dada su proximidad al maxilar superior y al agujero cigomático, produce una sensibilización nerviosa desencadenante de dolor de cabeza y mareos, entre otras molestias.

Cuadro clínico[editar]

Las molestias o el dolor se localizan habitualmente en la mandíbula, la articulación temporomandibular y los músculos de la masticación. Se asocia también con dolor del oído, sensación de oído tapado, tinnitus, mareos, dolor cervical y cefalea. Su curso puede ser agudo y autolimitado, o crónico y refractario a los tratamientos.[7]

Las alteraciones de la articulación témporomandibular pueden ocasionar dolores de cabeza recurrentes que no responden al tratamiento habitual. Los síntomas típicos de estos trastornos mandibulares son el ruido articular ("chasquido"), la debilidad de músculos masticatorios, la limitación y disminución en la gama de movimientos de la mandíbula.[1]

Resumiendo los síntomas:

  1. Dolor: en la cabeza, principalmente en las sienes y que se puede irradiar a la mandíbula, boca, garganta, nuca, cuello, hombros.
  2. Ruidos: articulares como chasquidos, crujidos; óticos como zumbidos, pitidos.
  3. Funcionales: articulares como saltos, luxaciones; musculares como no poder abrir la boca, no poder masticar, contracturas; oclusales como apretar los dientes, rechinar, cerrar mal; óticos como taponamiento, mareos, vértigos, oír menos.
  4. Otros: adormecimiento de la piel de la cara, picor en el conducto auditivo externo, picor en la garganta, sequedad de la boca, molestias en los ojos o en la visión, nerviosismo, depresión.

Diagnóstico[editar]

  • Anamnesis del paciente.
  • La exploración se basa en la medida del movimiento articular, en la evaluación de la función témporo-mandibular, y en la palpación de los músculos y de la articulación. Las mediciones se realizan entre los incisivos superiores e inferiores en la apertura y los movimientos laterales de la mandíbula.[1]

La palpación del músculo y de la articulación es necesaria para determinar tanto la condición muscular como articular, cuyas alteraciones, especialmente dolorosas, se presentan en el síndrome miofascial, miositis, sinovitis, o capsulitis.[1]

El dolor articular, la limitación en los movimientos y la debilidad articular son evidencia de la presencia del trastorno.[1]

Tratamiento[editar]

Eliminación de la causa del CAT mediante:

  • Postural: control o prohibición de ciertas posiciones de descanso para evitar que la mandíbula presione contra el maxilar superior, como dormir de lado o boca abajo y meter la mano o el brazo debajo de la almohada, como apoyar en la mano la cabeza estando sentado; hablar lo menos posible y sobre todo por teléfono; control o prohibición de actividades físicas que conlleven flexión del cuello con protrusión mandibular durante horas, como pueden ser labores de costura (coser, calar, máquinas eléctricas, etc.) uso de ordenadores, lecturas prolongadas sin uso de atril, etc.; en general cualquier ejercicio físico mantenido tensionalmente en el tiempo con una postura corporal de cuello flexionado ya que demanda una protrusión mandibular.[14]
  • Oclusal: equilibrar eliminando las dobles oclusiones con tallados selectivos, prótesis, etc., para corregir las céntricas; indicar el lado de masticar para evitar el CAT y para corregir subluxaciones; comer blando y prohibir chicle, pipas, comerse las uñas, etc.
  • Aparatología: equilibradores invertidos sin o con Equi-Plan o Equi-Plano para evitar posturas protrusivas y subir la dimensión vertical para aumentar el espacio de separación entre la mandíbula y el maxilar superior; prohibir el uso de cualquier tipo de férula.
  • Quirúrgico: exodoncias, eliminación quirúrgica de la tuberosidad del proceso alveolar del maxilar superior.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f Aragón, MC; Aragón, F; Torres, LM (octubre 2005). «Trastornos de la articulacion témporo-mandibular». Rev. Soc. Esp. Dolor (Narón, La Coruña, España) 12 (7):  pp. 429-435. ISSN 11348046. http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=s1134-80462005000700006&script=sci_arttext. Consultado el 24 de septiembre de 2013. 
  2. Lupoli, TA; Lockey, RF (octubre 2007). «Temporomandibular dysfunction: an often overlooked cause of chronic headaches» (en inglés). Ann Allergy Asthma Immunol 99 (4):  pp. 314-8. doi:10.1016/S1081-1206(10)60546-7. http://www.annallergy.org/article/S1081-1206(10)60546-7/abstract. Consultado el 12 de septiembre de 2013. 
  3. a b Poveda Roda, Rafael; Bagán, José V.; Díaz Fernández, José María; Hernández Bazán, Sergio; Jiménez Soriano, Yolanda (2007). «Temporomandibular joint pathology. Review of temporomandibular joint pathology. Part I:Classification, epidemiology and risk factors» (en inglés). Med Oral Patol Oral Cir Bucal (Valencia, España) 12:  pp. E292-8. http://www.medicinaoral.com/pubmed/medoralv12_i4_p292.pdf. Consultado el 12 de septiembre de 2013. 
  4. Okeson, Jeffrey P; de Leeuw, Reny (2011). «Differential Diagnosis of Temporomandibular Disorders and Other Orofacial Pain Disorders» (en inglés). Dent Clin N Am 55:  pp. 105-120. doi:10.1016/j.cden.2010.08.007. http://info.theclinics.com/mdconsult/pdf/Dental_Clinics_sample_article.pdf. Consultado el 26 de septiembre de 2013. 
  5. Organización Colegial de Dentistas de España. «Nuevas Patologías Funcionales de la ATM» (en español).
  6. Jose Larena-Avellaneda Mesa. «Síndrome de la Boca Ardiente» (en español).
  7. a b c d Scrivani, Steven J.; Keith, David A; Kaban, Leonard B (diciembre 2008). «Temporomandibular Disorders» (en inglés). N Engl J Med (Massachusetts, Estados Unidos) 359:  pp. 2693-705. http://www.unc.edu/courses/2009ss2/obio/720/001/2009_Readings/072010_Neely/NEJM%202008(359)2693-705.pdf. Consultado el 16 de septiembre de 2013. 
  8. Córdoba Espada, Sonia (2013). «Un Dolor Recurrente, migrañas, cefaleas, vertigos y aparato masticatorio». Tu Mismo. http://www.tu-mismo.es/articulos/bienestar/un-Dolor-Recurrente-Migranas-cefaleas-vertigos-y-aparato-Masticatorio-sonia-cordoba-espada.html?fb_action_ids=10151664141434589&fb_action_types=og.likes&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582. 
  9. http://www2.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/content/87a93c2d-29fb-11e0-9151-6b8fe63b66f3/boletinXIjornadas.pdf%7CXI Jornadas Canarias de Salud Oral páginas: 17,18,19
  10. «Compromiso funcional extra-articular de la articulación temporomandibular». Gaceta Dental (185):  pp. 9. Octubre 2007. http://www.morenocabello.com/articulo.pdf. Consultado el 21 de junio de 2013. 
  11. Anderson, Gary C; Gonzalez, Yoly M; Schiffman, Eric L (invierno 2010). «Research Diagnostic Criteria for Temporomandibular Disorders: Future Directions» (en inglés). Journal of orofacial pain 24 (1):  pp. 79-88. PMID 20213033. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3157036/. Consultado el 25 de septiembre de 2013. 
  12. «IHS Classification ICHD-II». Consultado el 16 de septiembre de 2013.
  13. Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Segovia (2013). «Nuevas Patologías Funcionales de la ATM». ATM (148). http://www.consejodentistas.es/A06DENTISTAS30e.asp?Num=148. 
  14. Jose Larena-Avellaneda Mesa. «La enfermedad de la evolución del aparato masticatorio» (en español).